“Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva dentro de mi un espíritu recto.” Sal 51,12

 

LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO

 

Primera regla que hay que saber, es que estos Dones son regalos de Dios y que los da como dice Jesús a quienes se los piden.

 

Sirven principalmente, para empezar a vivir en esta vida, la vida del Reino de Dios.

 

Los Dones son como un filtro que se pone entre lo que nace desde el fondo de tu persona y lo que se presenta al exterior. Si existe el Don, tus impulsos, pensamientos, deseos, ilusiones, etc. salen revestidos de Dios, si no, salen tal cual los generó la carne. De la misma manera sirven como una barrera protectora entre el exterior y tu alma.

 

Te los voy a poner en orden ascendente porque así los tenemos que ir pidiendo

 

1. DON DE TEMOR DE DIOS

Este Don consiste en lo más básico que debe recibir un alma para poder acoger a Dios, no es un temor equivalente a miedo sino temor equivalente a la impresión que te debe causar en todo tu ser, su grandeza, su belleza, su bondad, etc. y la terrible posibilidad de su ausencia

 

Tomemos como ejemplo lo que les pasó a los pastores en Belén:

“ Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz, y quedaron sobrecogidos de temor”  Lc 2,9

 

Esta clase de temor le ayuda a tu alma a no pecar y a desear adherirte a Dios de tal manera, que no solo deseas, ya no pecar nunca más, sino que buscas desprenderte de todo aquello que pueda separarte de él.

 

Ejemplo de este desprendimiento es San Juan de la Cruz que escribió:

 

Para venir a gustarlo todo

no quieras tener gusto en nada

Para venir a saberlo todo

no quieras saber algo de nada

Para venir a poseerlo todo

no quieras poseer algo en nada

Para venir a serlo todo

no quieras ser algo en nada

 

Este desprendimiento y conocimiento es fruto del TEMOR DE DIOS.

 

Acuérdate de cómo le dice Jesús al joven;

“Si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en los cielos, y ven y sígueme” Mt. 19,21

 

O sea despréndete de todo lo que crees que eres o tienes, no solo dinero sino también tu prestigio, tus conocimientos tus riquezas espirituales, etc y así desnudo, como un pobre, serás el más bienaventurado. “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios” Lc. 6,20

 

Te gusto?? Pues se pide de la siguiente manera:

 

Espíritu Santo, conviérteme

Espíritu Santo, sáname

Espíritu Santo, vivifícame

Espíritu Santo, sálvame

Espíritu Santo, fortaléceme

Espíritu Santo, perdóname

Espíritu Santo, purifícame

Espíritu Santo, lávame

Espíritu Santo, absuélveme

Espíritu Santo, reconcíliame

 

2. DON DE FORTALEZA

 

¿Estas preparado para la batalla?

 

Este Don te ayuda a poner una barda de piedra, un alcázar, una fortaleza alrededor de tu alma, para protegerla del mundo, del dem..., y de la carne. Y en sentido inverso te da la fuerza de Dios para lograr cosas extraordinarias, pero única y exclusivamente para mayor Gloria de Dios.

 

En la Biblia existen muchos pasajes que hablan de esta fortaleza o fuerza de Dios. La más obvia es la historia de Sansón o la de David contra el grandote aquel, pero creo que San Pedro explica perfectamente porque la necesitamos;

 

(lee todo el siguiente párrafo pero concéntrate en lo que esta en negritas)

 

3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” I Petr. 1,3-9

 

Resumiendo, para sostenernos en las dificultades y ayudarnos en nuestras debilidades, para evitar los peligros, para hacer los esfuerzos a veces sobrehumanos para cumplir la voluntad de Dios y realizar el fin para el cual Nuestro Señor nos puso en este mundo, necesitamos la fuerza del Espíritu Santo en el alma.

 

El Rey David nos enseña en sus salmos

 

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,

mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza

y quedo libre de mis enemigos.

                                                           Sal 17, 1-3

 

Se pide de la siguiente manera:

 

Espíritu Santo, despójame

Espíritu Santo, pídeme

Espíritu Santo, quebrántame

Espíritu Santo, vacíame

Espíritu Santo, hiéreme

Espíritu Santo, derríbame

Espíritu Santo, vénceme

Espíritu Santo, libérame

Espíritu Santo, tómame

Espíritu Santo, revísteme

 

Si observas detenidamente, en cada petición le vas pidiendo que te vaya quitando algo de lo que crees que tienes o puedes, para que finalmente te revista con su Fortaleza.

 

 

3. DON DE PIEDAD

 

25 Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viera al Ungido del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al templo. Cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo para hacer por él conforme al rito de la Ley, 28 él lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios, diciendo:


29 «Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra,
30 porque han visto mis ojos tu salvación,
31 la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32 luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».
                                                                                                         Lc. 2,25

Este Don le ayuda a tu alma a ofrecerle a Dios todo lo que esta a su alcance y más allá para que sea honrado y para que aumente su gloria.

 

Por ejemplo, quien dijo, “Santificado sea tu nombre”, seguramente esta lleno del Espíritu de Piedad.

 

Lucas nos relata que la Virgen Maria dijo: “Mi alma magnifica al Señor, y salta de júbilo mi espíritu en Dios mi salvador” y que decir de Isabel: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” ambas llenas del Espíritu de Piedad.

 

Los pastores de Belén vieron que “Al instante se junto con el ángel una multitud del ejercito celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas” obviamente también los ángeles están llenos del Espíritu de Piedad y buscan continuamente que aumente su gloria y que sea honrado por toda la creación.

 

La Iglesia conserva dentro de la liturgia de la misa oraciones que nos deberían de propiciar el Don de Piedad. Durante la misa decimos “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que alaban al Señor, por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos te adoramos, te glorificamos, te damos gracias Señor Dios Padre Todopoderoso, Señor único Jesucristo...”

 

O que tal el “Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios de Universo, llenos están el cielo y la tierra de su gloria, Hosanna en el cielo, bendito el que viene en el nombre del Señor, Hosanna en el cielo”

 

Y obviamente en el punto más alto de la celebración, el “Per Ipsum”, “Por Cristo, Con él y en él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo HONOR y toda GLORIA por los siglos de los siglos. Amén”

 

Teniendo este Don se puede decir que el Espíritu Santo nos  “enamora” de Dios y de su hijo Jesucristo y es tanto este amor, que nos impulsa a unirnos a Jesús en todos los actos que aumenten la Gloria de Dios, inclusive en el sacrificio expiatorio en la cruz.

 

Deberíamos al comulgar, tratar de sentir el anhelo que siente Jesús de glorificar al Padre y de expiar de algún modo los pecados del mundo.

 

 

 

Se pide de la siguiente manera:

 

Espíritu Santo, invádeme

Espíritu Santo, lléname

Espíritu Santo, inúndame

Espíritu Santo, embriágame

Espíritu Santo, inhabítame

Espíritu Santo, fecúndame

Espíritu Santo, sáciame

Espíritu Santo, mírame

Espíritu Santo, bésame

Espíritu Santo, poséeme

 

 

SEGUNDA PARTE

 

Hasta aquí he tratado de describir los dones que ayudan a tu alma en lo que siente y quiere. (sentimientos y voluntad). Ahora voy a entrar en los donde intelectuales. Estos cuatro Dones tienen por fin perfeccionar nuestra inteligencia e introducirnos hondamente en el conocimiento sobrenatural o Divino.

 

Como bien resumió nuestro Salvador Jesucristo: “Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo” Jn 17,3

 

4. DON DE CONSEJO 

 

Hermoso Don! Solo imagínate tener en cada momento el Consejo Divino de lo que debes hacer, decir, sentir, pensar o callar en cada momento de tu vida? Y que lo que hagas, digas, sientas, pienses o calles sea exactamente lo que esta en la voluntad de Dios.

 

Solo es necesario aclarar que como dijo el sabio Salomón en sus Proverbios 2

 

“HIJO mío, si tomares mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti,

Haciendo estar atento tu oído á la sabiduría; Si inclinares tu corazón á la prudencia;

Si clamares á la inteligencia, Y á la prudencia dieres tu voz;

Si como á la plata la buscares, Y la escudriñares como á tesoros;

Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.

Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

El provee de sólida sabiduría á los rectos: Es escudo á los que caminan rectamente.

Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.

Entonces entenderás justicia, juicio, Y equidad, y todo buen camino.

Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere dulce á tu alma,

El consejo te guardará, Te preservará la inteligencia”

 

 

Se pide de la siguiente manera:

 

Espíritu Santo, ilumíname

Espíritu Santo, aconséjame

Espíritu Santo, guíame

Espíritu Santo, instrúyeme

Espíritu Santo, oriéntame

Espíritu Santo, úrgeme

Espíritu Santo, llámame

Espíritu Santo, atráeme

Espíritu Santo, rígeme

Espíritu Santo, caliéntame

 

 

5. DON DE CIENCIA 

 

"Creo en el Dios que nos revela una armonía de todos los seres vivos”

 

"Quisiera conocer los pensamientos de de Dios; el resto son detalles"

 

Ambas frases fueron dichas por un hombre que dominó la ciencia en nuestra época y no solo eso sino que llegó a la misma conclusión que San Juan de la Cruz: todo es relativo

 

El Don de Ciencia se parece también a aquellas piedrecillas que dejaron los niños en el cuento para volver a su casa, solo que en este caso nos ayudan a regresar a Dios.

 

Normalmente toda la creación nos puede ayudar a ver destellos del Creador, pero no es sino hasta que decimos como San Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual:

 

“Acaba de entregarte ya de vero;

no quieras enviarme

de hoy más ya mensajero,

que no saben decirme lo que quiero.”

 

Que entendemos que los mensajeros son solo eso, mensajeros o a veces mensaje, pero aquel  que envía el mensaje es diferente a los mensajeros y al mensaje, y es aquí donde el Don de Ciencia, que nos da el Espíritu Santo, nos ayuda a conocer profundamente al que emite el mensaje (Dios).

 

Por eso también se le conoce como Don de Conocimiento y nuevamente aquí te darás cuenta que no hay cosa en esta vida que puedas desear tener o poseer sino la posibilidad de aumentar la Gloria de Dios.

 

Se pide igual que se pide el Don de Piedad:

 

Espíritu Santo, invádeme

Espíritu Santo, lléname

Espíritu Santo, inúndame

Espíritu Santo, embriágame

Espíritu Santo, inhabítame

Espíritu Santo, fecúndame

Espíritu Santo, sáciame

Espíritu Santo, mírame

Espíritu Santo, bésame

Espíritu Santo, poséeme

 

 

 

6. DON DE ENTENDIMIENTO 

 

Según el diccionario de la Real Academia Española:

 

entender

 (Del lat. intendĕre, dirigir, tender a).

 1. tr. Tener idea clara de las cosas.

 2. tr. Saber con perfección algo.

 3. tr. Conocer, penetrar. Entender

 

Me quedo con otra posibilidad del latín, intellegere, intus=Interior legere=leer o como quien dice, leer interiormente o penetrar en los misterios divinos desde dentro.

 

Ya estamos como podrás ver en lo más alto de la unión con Dios o mejor dicho de las tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este es territorio sagrado y hay que descalzarse para tocar el tema. Aquí abunda la Paz porque ya estas dentro de.

 

Un alma que cuenta con el Don de Entendimiento no necesita explicaciones de nada, ya tiene una idea clara, ya lo sabe intuitivamente, ya conoce íntimamente, ya entiende a Dios.

 

Este Don produce siempre una profunda Paz. Es el Don de las almas contemplativas y de los ángeles. Es el Don que ayuda a tu alma a entender a Jesucristo en el pan y el vino. Es el Don que ayuda a tu alma a entender la necesidad del sacrificio. Es el Don que ayuda a tu alma a entender la Gloria de la Resurrección.

 

“Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” Mt. 5,8

 

Se pide igual que como se pide el Don de Consejo:

 

Espíritu Santo, ilumíname

Espíritu Santo, aconséjame

Espíritu Santo, guíame

Espíritu Santo, instrúyeme

Espíritu Santo, oriéntame

Espíritu Santo, úrgeme

Espíritu Santo, llámame

Espíritu Santo, atráeme

Espíritu Santo, rígeme

Espíritu Santo, caliéntame

 

 

 

7. DON DE LA SABIDURIA 

 

Imposible hablar de este Don sin tenerlo. Mejor dejamos que hable por si misma la Sabiduría

 

“Yahvé me engendró, primicias de sus actos, con anterioridad a sus obras, desde siempre. Desde la eternidad fui constituida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese. Antes que los abismos fui engendrada yo; antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas. Antes que los montes fuesen cimentados, antes que los collados fui yo concebida; antes que hiciese la tierra, ni los campos, ni el polvo primero de la tierra. Cuando fundó los cielos, allí estaba yo; cuando puso una bóveda sobre la faz del abismo, cuando daba consistencia al cielo en alto, cuando daba fuerza a las fuentes del abismo; cuando fijó sus términos al mar para que las aguas nos traspases sus linderos; cuando hecho los cimientos de la tierra, estaba yo con El como arquitecto, siendo siempre su delicia, solazándome ante El en todo tiempo, recreándome en el orbe de  la tierra, siendo mis delicias los hijos de los hombre.”  Prov. 8,22

 

“Yo, la sabiduría, tengo conmigo la discreción, poseo la ciencia y la cordura. La soberbia, la arrogancia, el mal camino, la boca perversa, la detesto. (Temer a Dios es aborrecer el mal.) Mío es el consejo y la habilidad; mía la inteligencia, mi la fuerza. Por mi reinan los reyes y los jueces administran justicia. Por mi mandan los príncipes y gobiernan los soberanos de la tierra. Amos a los que me aman, y el que me busca me hallará.”  Prov. 8,12

 

“El principio de la sabiduría es el temor de Yahvé” Prov. 9,10

 

Se pide de la siguiente manera:

 

Espíritu Santo, Bautízame

Espíritu Santo, Úngeme

Espíritu Santo, Séllame

Espíritu Santo, Úsame

Espíritu Santo, Tócame

Espíritu Santo, Conságrame

Espíritu Santo, Unifícame

Espíritu Santo, Transfórmame

Espíritu Santo, Abrásame

Espíritu Santo, Divinízame