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MISAL ENERO DEL 2008 /
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sedulio)
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por la fecunda virginidad de María diste al género humano el don de la salvación eterna, concédenos sentir la intercesión de aquella por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Números: 6, 22-27
En
aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo; “Di a Aarón y a sus
hijos: ‘De esta manera bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga
y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su
favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz’.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La bendición del Altísimo se derrama abundantemente para toda la
humanidad. Seria absurdo pensar que Dios condiciona sus bendiciones a
los hombres que invocan su nombre.
Del salmo 66 R/. Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a
nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra
salvadora. R/.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las
naciones. R/.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen
todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo
entero. R/.
Lectura del la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 4, 4-7
Hermanos:
Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de
una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo
la ley, a fin de hacernos hijos suyos.
Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu
de su Hijo, que dama “¡Abba!” es decir, ¡Padre! Así que ya no eres
siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de
Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Cuando el Verbo de Dios entró en el tiempo de la humanidad lo abrió a la dimensión de la eternidad. De tal manera se inició la recta creciente que nos conduce a la plenitud aliado del Padre.
ACLAMACIÓN (Hb 1, 1-2) R/. Aleluya, aleluya.
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a
nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos
ha hablado por medio de su Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 2, 16-21
En aquel
tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a
María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo,
contaron lo que se les había dicho de aquel niño y cuantos los oían,
quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas
y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios
por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había
anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre
de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño
fuera concebido. Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
Los pastores, como los cristianos de a pie, dieron crédito al mensaje de esperanza. Por eso corrieron al encuentro de Jesús. Quien busca a Jesús termina por hallarlo.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, tú que eres el origen de todos los bienes y quien los lleva a su pleno desarrollo, concede a quienes celebramos en la Virgen María, Madre de Dios, las primicias de nuestra redención, alcanzar la plenitud de sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA I
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir, y proclamar tu gloria en la solemnidad de Santa
María, siempre virgen:
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo y sin
perder la gloria de su virginidad, hizo brillar sobre el mundo la luz
eterna, Jesucristo Señor nuestro.
Por Él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales,
celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a
sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
Si se usa el Canon romano, se dice “Reunidos en comunión” propio. Si se usa la plegaria eucarística II o III, se dice
“Acuérdate... “o “Atiende” propio.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Hb 13, 8)
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que estos sacramentos celestiales que hemos recibido con alegría, sean fuente de vida eterna para nosotros, que nos gloriamos de proclamar a la siempre Virgen María como Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ez 34, 11. 23. 24)
Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y les buscaré un pastor que las apaciente, y yo, el Señor, seré su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has iluminado a tu Iglesia con el ejemplo y la doctrina de los santos Basilio y Gregorio, haz que seamos humildes para comprender tu verdad y danos tu amor para ajustar a ella toda nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del la primera carta del apóstol san Juan: 2, 22-28
Hijos
míos: ¿Quién es el mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es Cristo?
Ese es el anticristo, porque niega al Padre y al Hijo. Nadie que niegue
al Hijo posee al Padre; pero quien reconoce al Hijo, posee también al
Padre.
Que permanezca, pues, en ustedes lo que desde el principio han oído. Si
permanece en ustedes lo que han oído desde el principio, también
ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre. Esta es la promesa que
Él mismo nos hizo: la vida eterna.
Les he escrito esto, pensando en aquellos que tratan de inducirlos al
error. Recuerden que la unción que de Él han recibido, permanece en
ustedes y no necesitan enseñanzas de nadie; esta unción, que es verdad
y no mentira, los ilustra a través de todas las cosas; permanezcan,
pues, en Él, como la unción les enseña.
Así, pues, hijos míos, permanezcan en Él, para que, cuando Él se
manifieste, tengamos plena confianza y no nos veamos confundidos por Él
en el día de su venida. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El Espíritu Santo nos ha ungido desde el bautismo; es nuestro maestro
interior. Si hacemos caso de sus llamados, no necesitamos de más
maestros que nos orienten.
Del salmo 97 R/. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia
Israel. R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos
los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
ACLAMACIÓN (Hb 1, 1-2) R/. Aleluya, aleluya.
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en
el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos
tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 1, 19-28
Este
es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron
desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién
eres tú?”.
Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo no soy el Mesías”. De
nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?”. El les
respondió: “No lo soy”. “¿Eres el profeta?”. Respondió: “No”. Le
dijeron: “Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a
los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?”. Juan les contestó: “Yo
soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’,
como anunció el profeta Isaías”.
Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le
preguntaron: “Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni
Elías, ni el profeta?”. Juan les respondió:
“Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes
no conocen, alguien que viene detrás de mi, a quien yo no soy digno de
desatarle las correas de sus sandalias”.
Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan
bautizaba. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Juan no tiene pretensiones vanas, tampoco anda a la caza de títulos honoríficos. Para identificarse ante los demás, hace suyas las palabras de un profeta antiguo y se presenta como la voz que grita en el desierto.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad las ofrendas que te presentamos en la fiesta de los santos obispos Basilio y Gregorio, para que nos obtengan tu perdón y glorifiquen así tu santo nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 16)
No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los ha elegido, para que vayan y den fruto y ese fruto perdure.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Reanimados por este sacramento, te pedimos, Señor, que, a ejemplo de los santos Basilio y Gregorio, nos esforcemos en dar testimonio de la fe que ellos tuvieron, y en llevar a la práctica sus enseñanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Santísimo Nombre de Jesús
Santos: Genoveva de París, virgen, y Fulgencio de Ruspe, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Flp 2, 10-11)
Que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra, en los abismos; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
ORACIÓN COLECTA
Al venerar el santísimo nombre de Jesús, te rogamos, Señor, que, después de gustar su dulzura en esta vida, nos concedas gozar plenamente de la eterna alegría en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan; 2, 29-3, 6
Queridos
hijos: Si ustedes saben que Dios es santo, tienen que reconocer que
todo el que practica la santidad ha nacido de Dios.
Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos
hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es
porque tampoco lo ha reconocido a Él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado
cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando Él se manifieste, vamos a
ser semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.
Y todo el que tiene puesta en Él esta esperanza, procura ser santo,
como Jesucristo es santo. Todo el que comete pecado quebranta la ley,
puesto que el pecado es quebrantamiento de la ley. Y si saben ustedes
que, Dios se manifestó para quitar los pecados, es porque en Él no hay
pecado. Todo el que permanece en Dios, no peca. Todo el que vive
pecando, es como si no hubiera visto ni conocido a Dios. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien se hace cristiano por la fe en Jesús se adhiere voluntaria y
obedientemente al proyecto del Padre. Por tal razón, no anda con medias
tintas y rechaza vivir en situación de pecado.
Del salmo 97 R/. Aclamemos con júbilo al Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos
los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos
al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 1, 14. 12) R/. Aleluya, aleluya.
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre
nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser
hijos de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 1, 29-34
En
aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y
exclamó: “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.
Este es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene
precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo
conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que El sea dado a
conocer a Israel”.
Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo
en forma de paloma y posarse sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me
envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y
se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu
Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de
Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús es el Cordero de Dios que libera a Israel de sus pecados. Su vida será la realización plena de una existencia entregada. Su muerte revelará su condición gloriosa de Hijo de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre todopoderoso, acepta complacido las ofrendas que te presentamos en nombre de Cristo, pues sabemos, por su promesa, que cuanto pidamos en su nombre, nos será concedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Hch 4, 12)
Ningún otro nombre ha sido dado a los hombres bajo el cielo, que pueda salvamos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, venerar dignamente en estos sacramentos a Jesús, a cuyo nombre quisiste que toda rodilla se doblegara, y que por Él obtuviera todo el género humano la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Rigoberto de Reims, obispo, e Isabel Ana Setton, fundadora. Beato Manuel González García, fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 28, 20)
Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo, dice el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno, principio de toda creatura, concédenos durante este año, que desde hoy te dedicamos, no carecer de lo necesario para la vida y dar testimonio de ti con nuestras buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 3, 7-10
Hijos
míos: No dejen que nadie los engañe. Quien practica la santidad es
santo, como Cristo es santo. Quien vive pecando, se deja dominar por el
diablo, ya que el diablo es pecador desde el principio.
Pues bien, para eso se encarnó el Hijo de Dios: para deshacer las obras
del diablo. Ninguno que sea hijo de Dios sigue cometiendo pecados,
porque el germen de vida que Dios le dio permanece en él. No puede
pecar, porque ha nacido de Dios.
En esto se distinguen los hijos de Dios de los hijos del diablo: todo
aquel que no practica la santidad, no es de Dios; tampoco es de Dios el
que no ama a su hermano. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Como dijera Jesús: “Por sus frutos los conocerán”. Quien vive para
Dios, no necesita afirmarlo con palabras; sus obras testimonian la
calidad de su opción fundamental.
Del salmo 97 R/. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
Alégrense el mar y el mundo submarino, el orbe y todos los que en él
habitan. Que los ríos estallen en aplausos y las montañas salten de
alegría. R/.
Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las
naciones. R/.
ACLAMACIÓN (Hb 1, 1-2) R/. Aleluya, aleluya.
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en
el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos
tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 1, 35-42
En
aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y
fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: “Este es el Cordero de
Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. El
se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué
buscan?”. Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa
‘maestro’). El les dijo: “Vengan a ver”.
Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Eran
como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de
los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús.
El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo:
“Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir ‘el ungido’). Lo llevó a
donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres
Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás” (que significa Pedro, es
decir, ‘roca’). Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
La dinámica del testimonio cristiano no se detiene. Juan encamina a Andrés hacia Jesús, Andrés comparte su testimonio con Pedro, quien, a la vez, viviría en adelante como testigo de Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sean gratas, Señor, las ofrendas que te presentamos, para que todos los que celebramos con alegría el principio de este nuevo año, podamos vivirlo día a día en tu amistad. Por Jesucristo, nuestro. Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Hb 13. 8)
Cristo es siempre el mismo, ayer, hoy y por todos los siglos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Permanece, Señor, en medio del pueblo que ha participado en esta Eucaristía y se confía siempre a tu protección, a fin de que, a lo largo del año que se inicia, se vea libre de todo peligro. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Telésforo I, papa y mártir; Juan Nepomuceno Newman obispo, y Simeón el Sirio, estilita.
MISA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Tiempo de Navidad
ANTÍFONA DE ENTRADA
Virgen Madre de Dios, el que no cabe en todo el universo, quiso encerrarse en tus entrañas, hecho hombre.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por la fecunda virginidad de Maria diste al género humano el don de la salvación eterna, concédenos sentir la intercesión de aquélla por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 3, 11-21
Hermanos:
Este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos
amemos los unos a los otros, no como Caín, que era del demonio, y por
eso mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus propias obras
eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas.
No se sorprendan, hermanos, de que el mundo los odie. Nosotros estamos
seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a
nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a
su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida
tiene la vida eterna.
Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros.
Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos. Si
alguno, teniendo con qué vivir, ve a su hermano pasar necesidad y, sin
embargo, no lo ayuda, ¿cómo habitará el amor de Dios en él?
Hijos míos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las
obras. En esto conoceremos que somos de la verdad, y delante de Dios
tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos
reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo
conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos,
nuestra confianza en Dios es total. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
No basta con no hacer el mal. La vocación cristiana consiste en vivir
el amor fraterno. Quien se desentiende de amar a sus hermanos, está
como muerto en vida.
Del salmo 99 R/. Alabemos a Dios, todos los hombres.
Alabemos a Dios, todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con
júbilo entremos en su templo. R/.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que Él fue quien nos hizo y somos
suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R/.
Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre
himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo. R/.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su
misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R/.
ACLAMACIÓN R/. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan,
naciones, y adoren al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz
sobre la tierra. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 1, 43-51
En
aquel tiempo, determinó Jesús ir a Galilea, y encontrándose a Felipe,
le dijo: “Sígueme”. Felipe era de Betsaida, la tierra de Andrés y de
Pedro.
Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de
quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de
Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de
Nazaret algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Este es un verdadero
israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: De dónde me
conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi
cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú
eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú
crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas
has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto
y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El bien es difusivo. Nadie que encuentre algo largamente esperado se puede quedar callado. Felipe buscaba al Mesías; cuando lo encontró, salió a compartir su alegría con Natanael.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que, iluminados por el Espíritu Santo y a ejemplo de la Virgen, busquemos siempre tu gracia y podamos conservarla. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 1, 14)
El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, te pedimos, Señor, que este divino sacramento que hemos recibido, llenos de gozo en la festividad de la Virgen María, nos haga partícipes de la divinidad de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
La Epifanía del Señor
Santos: San Melanio de Rennes, obispo. Beato Andrés Alfredo Besette, religioso. Solemnidad.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. MI, 1; 1 Cro 19, 12)
Miren que ya viene el Señor de los ejércitos; en su mano están el reino y la potestad y el imperio.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que por medio de una estrella diste a conocer, en este día, a todos los pueblos el nacimiento de tu Hijo, concede, a los que ya te conocemos por la fe, llegar a contemplar, cara a cara, la hermosura de tu inmensa gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 60, 1-6
Levántate
y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del
Señor alborea sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa
niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en
ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes,
al resplandor de tu aurora
Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus
hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás
esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará y se ensanchará,
cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las
riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y
dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá
trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
La gente de los desiertos, los comerciantes de las regiones remotas,
los navegantes de Tarsis, se acercan efusivos a Jerusalén. La luz de
Dios irradia y atrae a todos por igual.
Del salmo 71 R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia al que es hijo de
reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu
pueblo justamente. R/.
Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De
mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra.
R/.
Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante El
se postrarán todos los reyes y todas las naciones. R/.
Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo;
se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado. R/.
Lectura del la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 3, 2-3. 5-6
Hermanos:
Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha
confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este
misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos,
pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles
y profetas, es decir, que por el Evangelio, también los paganos son
coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y
partícipes de la misma promesa en Jesucristo. Palabra de Dios. T. Te
alabamos, Señor.
Los destinatarios de esta carta deben considerarse privilegiados. De
ahora en adelante, las promesas de Dios para Israel ya no serán
privilegios, sino dádivas a todos los pueblos.
ACLAMACIÓN (Mt 2, 2) R/. Aleluya, aleluya.
Hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido a
adorar al Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 2, 1-12
Jesús
nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de
Oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “Dónde está el rey
de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y
hemos venido a adorarlo”.
Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con
él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del
pueblo, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le
contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y
tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las
ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el
pastor de mi pueblo, Israel.
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran
el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a
Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese
niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a
adorarlo”.
Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la
estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se
detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se
llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con
María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus
cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos
durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra
por otro camino. Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
Los magos de Oriente persistieron en la búsqueda de la verdad y reconocieron, en la pequeñez del recién nacido, la discreta señal de la gloria de Dios.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad los dones de tu Iglesia, que no consisten ya en oro, incienso y mirra, sino en tu mismo Hijo, Jesucristo, que, bajo las apariencias de pan y de vino, va a ofrecerse en sacrificio y a dársenos en alimento, El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
PREFACIO DE EPIFANÍA
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy has revelado en Cristo, para luz de todos los pueblos, el
misterio de nuestra salvación; pues al manifestarse tu Hijo en nuestra
carne mortal, nos hiciste partícipes de la gloria de su inmortalidad.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, y con todos los coros
celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria. Santo, Santo,
Santo...
Si se usa el Canon romano, se dice “Reunidos en comunión” propio. Si se
usa la plegaria eucarística II o III, se dice
“Acuérdate”... o “Atiende”, propio.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Mt 2, 2)
Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que tu luz, Señor, nos guíe y nos acompañe siempre, para que comprendamos cada día más este sacramento en el que hemos participado y podamos recibirlo con mayor amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Una de las claves que nos permiten entender a Dios es su amor incluyente y universal. En el pasado, muchas ocasiones nos tropezamos con la imagen de un Dios que repartía privilegios a pueblos y naciones específicos. Dios eligió a Israel, pero esa decisión tenía un alcance limitado. Israel debía vivir como nación ejemplar, como comunidad fraterna abierta a otros pueblos y naciones. Esos son también el camino y la misión del nuevo Israel, atraer e incorporar a todos los hombres a la búsqueda de Dios, lo cual hará viviendo una vocación de servicio y reconociendo, en la vida de hombres y mujeres de todos los credos y las religiones, los signos y la presencia en ellos del único Dios verdadero.
Santos: Raymundo de Peñafort, presbítero, y Canuto Lavard mártir. Beata María Teresa Haze, fundadora.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Un día sagrado ha amanecido para nosotros. Vengan, pueblos, y adoren al Señor, porque una gran luz ha descendido sobre la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Que el esplendor de tu gloria ilumine, Señor, nuestros corazones para que, a través de las tinieblas de este mundo, podamos llegar a la patria de la eterna claridad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 3, 22-4, 6
Queridos
hijos: Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que
le agrada, ciertamente obtendremos de Él todo lo que le pidamos. Ahora
bien, este es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo,
su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que
nos dio. Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él.
En esto conocemos, por el Espíritu que Él nos ha dado, que Él permanece
en nosotros.
Hermanos míos, no se dejen llevar de cualquier espíritu, sino examinen
toda inspiración para ver si viene de Dios, pues han surgido por el
mundo muchos falsos profetas. La presencia del Espíritu de Dios la
pueden conocer en esto: Todo aquel que reconoce a Jesucristo, Palabra
de Dios hecha hombre, es de Dios. Todo aquel que no reconoce a Jesús,
no es de Dios, sino que su espíritu es del anticristo. De éste han oído
decir que ha de venir; pues bien, ya está en el mundo. Ustedes son de
Dios, hijitos míos, y han triunfado de los falsos profetas, porque más
grande es el que está en ustedes que el que está en el mundo. Ellos son
del mundo, enseñan cosas del mundo y el mundo los escucha. Pero
nosotros somos de Dios y nos escucha el que es de Dios. En cambio,
aquel que no es de Dios no nos escucha. De esta manera distinguimos
entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Sin incurrir en actitudes maniqueas, los cristianos vivimos con una
enorme confianza en Dios. Somos de Dios, le pertenecemos; por lo tanto,
debemos vivir los valores evangélicos.
Del salmo 2 R/. Yo te daré en herencia las naciones.
Anunciaré el decreto del Señor. He aquí lo que me dijo: “Hijo mío eres
tú, yo te he engendrado hoy. Te daré en herencia las naciones y como
propiedad, toda la tierra”. R/.
Escuchen y comprendan estas cosas, reyes y gobernantes de la tierra.
Adoren al Señor con reverencia, sírvanlo con temor. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Mt 4, 23) R/. Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino y sanaba toda
enfermedad en el pueblo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 4, 12-17. 23-25
Al
enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea,
y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al
lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo
que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar; al otro lado del Jordán,
Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una
gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz
resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse,
porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Y andaba por toda
Galilea, enseñando en las sinagogas, y proclamando la buena nueva del
Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados
por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y
paralíticos, y El los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas
de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
En este sumario conciso, el evangelista nos muestra a Jesús como profeta y taumaturgo, cuya misión no se fragmenta ni se divide. El Hijo de Dios viene a liberar integralmente a las personas.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos para esta Eucaristía en la que se realiza un glorioso intercambio, a fin de que, al ofrecerte tus propios dones, podamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Navidad o de Epifanía
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 1, 14)
Hemos contemplado su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que la gracia de estos sacramentos fortalezca cada día más nuestra vida cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Apolinar de Hierápolis, obispo; Pedro Tomás obispo, y Severino de Nórica, abad.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 117, 26-27)
Bendito el que viene en el nombre del Señor. El Señor es Dios, El nos ilumina.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, que tu Hijo, que quiso hacerse semejante a nosotros para manifestársenos, nos vaya haciendo, cada día, más semejantes a Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 4, 7-10
Queridos
hijos: Amémonos los unos a los otros, por que el amor viene de Dios, y
todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no
conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha
manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos
por Él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino
en que Él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de
expiación por nuestros pecados. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El amor correspondido es la respuesta gozosa al amor de Dios. Quien ha
experimentado de mil maneras la hondura del amor de Dios, se decide a
amarlo en sus hermanos.
Del salmo 71 R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es hijo de
reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu
pueblo justamente. R/.
Justicia y paz ofrecerán al pueblo las colinas y los montes. El rey
hará justicia al oprimido y salvará a los hijos de los pobres. R/.
Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De
mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra.
R/.
ACLAMACIÓN (Lc 4, 18) R/. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la
buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 6, 34-44
En
aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo
estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas
sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos
en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por
los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. El les
replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a
ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?”. El les
preguntó: “¿Cuantos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron,
le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”.
Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba
verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los
cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a
Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los
distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.
Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que
recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil
hombres. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Los discípulos no quieren asumir como suyos los reclamos del pueblo. En cambio, Jesús los acoge y anima a compartir sus víveres, para cumplir así el plan de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe,
Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo y concédenos que las
realidades que creemos por la fe las consigamos por este sacramento
celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Navidad o de Epifanía.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ef 2, 4; Rm 8, 3)
Por el gran amor con que nos amó, Dios envió a su propio Hijo a compartir nuestra condición humana en todo, menos en el pecado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que nos unes a ti por la participación de este sacramento, concédenos obtener toda su eficacia para que, así, la recepción de este don tuyo nos haga más dignos de seguirlo recibiendo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Julián de Antioquía mártir; Adrián de Canterbury, abad, y Andrés Corsini, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Is 9, 2)
El pueblo que caminaba en tinieblas, vio una luz in tensa. Sobre los que vivían en tierra de sombras, brilló una luz.
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, luz del mundo, concede una paz estable a todos los pueblos de la tierra, y haz que aquella luz resplandeciente que condujo a los Magos al conocimiento de tu Hijo, ilumine también nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 4, 11-18
Queridos
hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los
unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos
los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros
es perfecto.
En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros: en que nos
ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio,
que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa
que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en
ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios
y Dios en él. En esto llega a la perfección el amor que Dios nos tiene:
en que esperamos con tranquilidad el día del juicio, porque nosotros
vivimos en este mundo en la misma forma que Jesucristo vivió.
En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el
temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha
alcanzado la perfección del amor. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Es cierto, nadie ha visto a Dios. La señal más próxima de su presencia
es la vivencia del amor. Cuando se vive el amor mutuo, se experimenta
la presencia del Espíritu Santo.
Del salmo 71 R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es hijo de
reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu
pueblo justamente. R/.
Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante El
se postrarán todos los reyes y todas las naciones. R/.
Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo;
se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. 1 Tm 3, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido proclamado a las
naciones. Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido anunciado al mundo.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 6, 45-52
En
aquel tiempo, después de la multiplicación de los panes, Jesús apremió
a sus discípulos a que subieran a la barca y se dirigieran a Betsaida,
mientras Él despedía a la gente. Después de despedirlos, se retiró al
monte a orar.
Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo en
tierra. Viendo los trabajos con que avanzaban, pues el viento les era
contrario, se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes del
amanecer, y parecía que iba a pasar de largo.
Al verlo andar sobre el agua, ellos creyeron que era un fantasma y se
pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban espantados.
Pero Él les habló en seguida y les dijo: “Soy yo; no teman”. Subió a la
barca con ellos y se calmó el viento. Todos estaban llenos de espanto y
es que no habían entendido el episodio de los panes, pues tenían la
mente embotada. Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
Jesús se hace presente en el lago de Galilea; es de noche, los discípulos se sienten desmoralizados al remar contra el viento. En tales condiciones, Jesús los apacigua y confirma con su palabra y su presencia, su divinidad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor y Dios nuestro, que infundes en nosotros los sentimientos de la verdadera adoración y nos impulsas a vivir en plena concordia con nuestros prójimos, concédenos poder tributarte con estas ofrendas el culto que te es debido y estrechar los lazos de caridad con nuestros hermanos, por la participación en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Navidad o de Epifanía
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 1, 2)
La Vida eterna, que estaba junto al Padre, se manifestó a nosotros y nosotros la hemos visto.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que tu pueblo, Señor, al que jamás has dejado de tu mano, experimente tu ayuda presente y futura, a fin de que, disfrutando de los bienes terrenos necesarios, pueda buscar con mayor confianza los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Guillermo de Bourges obispo, y Agatón, papa. Beata Ana de los Ángeles Monteagudo, religiosa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jn 1, 1)
En el principio y antes de todos los siglos, el que es la Palabra era Dios, el mismo que luego se dignó nacer como salvador del mundo.
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que por medio de tu Hijo has hecho brillar la luz eterna de tu divinidad ante todas las naciones, haz que tu pueblo descubra plenamente el misterio de Cristo, su redentor, para que, en virtud de este misterio, pueda llegar a gozar de aquella luz que no tiene ocaso. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 4, 19-5, 4
Queridos
hijos: Amamos a Dios, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: “Amo a
Dios” y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su
hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además, Jesús
nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, que ame también a su
hermano.
Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que
ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a
los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos,
pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus
mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence
al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los cristianos vencen al mundo con el amor. Cuando nos mundanizamos y
recurrimos a la violencia y a la fuerza, el mundo termina por
derrotarnos.
Del salmo 71 R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es hijo de
reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu
pueblo justamente. R/.
De la opresión rescatará a los pobres, pues estima su vida muy valiosa.
Por eso rogarán por él sin tregua y lo bendecirán a todas horas. R/.
Que bendigan al Señor eternamente, y tanto como el Sol, viva su nombre.
Que Él sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las
naciones. R/.
ACLAMACIÓN (Lc 4. 18) R/. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena
nueva y proclamar la liberación a los cautivos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 4, 14-22
En
aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba
enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por
toda la región.
Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga,
como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la
lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y
encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está
sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva,
para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos,
para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del
Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de
todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en Él. Entonces
comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la
Escritura que acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras
que salían de sus labios. Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Sin duda esta es la más breve de todas las homilías. Jesús anuncia en
forma concisa que las esperanzas, largamente añejadas, se hacen
presentes en ese hoy de la salvación.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas, que te presentamos para esta Eucaristía, en la que se realiza un glorioso intercambio, a fin de que, al ofrecerte tus propios dones, podamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Navidad o de Epifanía
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 3, 16)
Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que la gracia de estos sacramentos fortalezca cada día más nuestra vida cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Higinio I, papa y mártir; Tomás de Cori, presbítero, y Paulino de Aquilea, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 111, 4)
Una luz se levanta en las tinieblas para los hombres de corazón recto: el Dios clemente, justo y compasivo.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso, que el nacimiento del Salvador del mundo, manifestado a los Magos por medio de una estrella, sea comprendido por nosotros cada vez con mayor profundidad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 5, 5-13
Queridos
hijos: ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es
el Hijo de Dios. Jesucristo se manifestó por medio del agua y de la
sangre; El vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el
Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así
pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los
tres están de acuerdo.
Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale
mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo.
El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le
cree a Dios, hace de El un mentiroso, porque no cree en el testimonio
que Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha
dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo,
tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida.
A ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, les he escrito
estas cosas para que sepan que tienen la vida eterna. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios se ha acercado a nosotros para dar testimonio de su Hijo. Jesús sigue presente en medio de nosotros en la asamblea y las especies eucarísticas, en su Palabra y en muchas otras formas más.
Del salmo 147 R/. Demos gracias y alabemos al Señor.
Glorifica al Señor, Jerusalén; a Dios ríndele honores, Israel. El
refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa.
R/.
Él mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu
hambre. Él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente.
R/.
Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No
ha hecho nada igual con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus
proyectos. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Mt 4, 23) R/. Aleluya, aleluya.
Predicaba Jesús la buena nueva del Reino y sanaba toda
enfermedad en el pueblo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 5, 12-16
En
aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a
Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes
curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda
limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó
que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y
ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de
testimonio”.
Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a
ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares
solitarios para orar. Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús restituye al leproso a la condición plena de hijo de Israel. La
actitud incluyente del Hijo de Dios es la expresión fiel del amor
divino que acoge a toda persona sin condiciones.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe,
Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo y concédenos que, las
realidades que creemos por la fe, las consigamos por este sacramento
celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Navidad o de Epifanía
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 4, 9)
Dios envió al mundo a su Hijo único, para darnos vida por medio de Él.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que nos unes a ti por la participación de este sacramento, concédenos obtener toda su eficacia para que así, la recepción de este don tuyo nos haga más dignos de seguirlo recibiendo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Arcadio de Mauritania, mártir; Margarita de Montreal fundadora, y Benito Biscop, abad.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ga 4, 4-5)
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, para que recibiéramos la dignidad de hijos adoptivos.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que por medio de tu Hijo nos has hecho renacer para ti, concédenos que tu gracia nos modele a imagen de Jesucristo en quien nuestra naturaleza humana está unida a la tuya. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 5, 14-21
Queridos
hijos: La confianza que tenemos en Dios consiste en que, si le pedimos
algo conforme a su voluntad, El nos escucha. Si estamos seguros de que
escucha nuestras peticiones, también lo estamos de poseer ya lo que le
pedimos.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado de los que no llevan a la
muerte, que pida por él y le obtendrá la vida. Esto vale para los que
cometen pecados que no llevan a la muerte, porque hay un pecado que sí
lleva a la muerte (por ése no digo que se pida). Toda mala acción es
pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de
Dios lo protege, y no lo toca el demonio. Sabemos que somos de Dios,
mientras que el mundo entero yace en poder del demonio. También sabemos
que el Hijo de Dios ha venido ya y que nos ha dado inteligencia para
conocer al Dios verdadero. Nosotros permanecemos fieles al único
verdadero, porque permanecemos en su Hijo Jesucristo. El es el
verdadero Dios y la vida eterna. Hijos míos, no adoren a los ídolos. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
La oración para pedir no es una letra de cambio ni un pagaré que Dios
nos extiende, es una expresión de confianza de quienes sentimos la
cercanía de su presencia amorosa.
Del salmo 149 R/. El Señor es amigo de su pueblo.
Entonen al Señor un canto nuevo, en la reunión litúrgica proclámenlo.
En su creador y rey, en el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo. R/.
En honor de su nombre, que haya danzas; alábenlo con arpa y tamboriles.
El Señor es amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes. R/.
Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus
hogares, que alaben al Señor con sus palabras, porque en esto su pueblo
se complace. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 4, 16) R/. Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz.
Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 22-30
En
aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí
con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de
Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba,
pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y
unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle
a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del
Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos
acuden a Él”.
Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del
cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el
Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que
tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo
acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo
me lleno ahora de alegría. Es necesario que El crezca y que yo venga a
menos”. Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.
Juan Bautista despeja la confusión de sus discípulos. Él es el amigo
del novio, por lo que se alegra profundamente de que las multitudes de
Galilea se desposen con el Mesías esperado.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor y Dios nuestro, que infundes en nosotros los sentimientos de la verdadera adoración y nos impulsas a vivir en plena concordia con nuestros prójimos, concédenos poder tributarte con estas ofrendas el culto que te es debido y estrechar los lazos de caridad con nuestros hermanos, por la participación en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Navidad o de Epifanía
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 1, 16)
De su plenitud hemos recibido todos, gracia por gracia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que tu pueblo, Señor, al que jamás has dejado de tu mano, experimente tu ayuda presente y futura, a fin de que, disfrutando de los bienes terrenos necesarios, pueda buscar con mayor confianza los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Bautismo del Señor
Santos: San Hilario de Poitiers, doctor de a iglesia. Beata Verónica Negroni, religiosa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Mt 3, 16-17)
Inmediatamente después de que Jesús se bautizó, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo se posó sobre Él en forma de paloma, y resonó la voz del Padre que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien he puesto todo mi amor”.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste solemnemente que Cristo era tu Hijo amado cuando fue bautizado en el Jordán y descendió el Espíritu Santo sobre Él, concede a tus hijos adoptivos, renacidos del agua y del Espíritu, perseverar siempre fieles en el cumplimiento de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 42, 1- 6-7
Esto
dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en
quien tengo mis complacencias. En Él he puesto mi espíritu pan que haga
brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá
la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con
firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta haber
establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen
su enseñanza.
Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la
mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de
las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los
cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en
tinieblas”. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El siervo de Dios recibe un encargo de largo alcance: será el promotor
del derecho entre las naciones, tarea difícil ayer como hoy. Como al
profeta, también a nosotros nos conviene seguir trabajando a favor de
ese ideal ecuménico.
Del salmo 28 R/. Te alabamos, Señor.
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor; denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo, alabemos al Señor. R/.
La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del
Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente. R/.
El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se
manifestó sobre las aguas desde su trono eterno. R/.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su
casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace
distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la
justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos
de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de
todos.
Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en
Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con
el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó
haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque
Dios estaba con Él”. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Los relatos sobre curaciones y la reanimación de Tabita sirvieron como señal para evangelizar y mover a los hijos de Israel a acoger el señorío de Cristo Jesús.
ACLAMACIÓN (cfr. Mc 9, 7) R/. Aleluya, aleluya.
Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía:
“Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 3, 13-17
En
aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan
que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe
ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?”. Jesús le
respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así
cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.
Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y
vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre Él en forma de paloma y
oyó una voz que decía desde el cielo: “Este es mi Hijo muy amado, en
quien tengo mis complacencias”. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Juan se resiste a bautizar a Jesús, pero finalmente se rinde ante los argumentos del Maestro, quien le anima a asumir, sin regatear, la misteriosa voluntad de Dios.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos al conmemorar el bautismo y la manifestación de tu Hijo amado, y conviértelos en aquel mismo sacrificio con el que Cristo lavó misericordiosamente los pecados del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque quisiste rodear el bautismo de tu Hijo en el Jordán de signos
admirables, a fin de poner de manifiesto el misterio del nuevo baño
bautismal. En efecto, hiciste oír tu voz desde el cielo para que
creyéramos que tu Palabra se encontraba presente entre los hombres y
por el Espíritu, que descendió en forma de paloma, se manifestara que
tu Siervo Jesús era ungido con el óleo de la alegría y reconociéramos
en Él al Mesías, enviado a anunciar la Buena Nueva a los pobres.
Por eso, a una con los espíritus celestes te alabamos constantemente en
la tierra diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 1, 32. 34)
Éste es aquél de quien Juan decía: Yo lo he visto y doy testimonio de que es el Hijo de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A cuantos hemos participado del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, escuchar con fe su palabra, para que así podamos llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Vivimos en un país donde se ha mercantilizado la función pública. La clase política se ha corrompido al disponer de enormes recursos financieros. Vivir de la política se ha convertido en negocio y aspiración de muchas personas. Hombres y mujeres que sirven desinteresadamente a la Iglesia y a la sociedad son cada vez menos. La misión que los cristianos recibimos en el bautismo es participar en la misión que el Padre le encomienda a Jesús: anunciar y estar al servicio de la buena nueva del Reino de Dios, que no es otra cosa que trabajar por la paz, la justicia, la tolerancia, el respeto y el diálogo entre las personas.
Santos: Macrina de Cesarea, viuda, y Félix de Nola presbítero. Beato Pedro. Donders, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Vi al Señor sentado en un trono excelso; lo adoraban una multitud de ángeles que cantaban a una sola voz: “Este es aquel cuyo poder permanece eternamente”.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, con bondad, las súplicas de tu pueblo, y concédenos luz para conocer tu voluntad y fortaleza para cumplirla. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del primer libro de Samuel: 1, 1-8
Había
un hombre en Ramá, de la tribu de Efraín, llamado Elcaná, que tenía dos
mujeres, Ana y Peninná. Peninná tenía hijos y Ana no los tenía. Todos
los años Elcaná subía desde su ciudad al santuario de Siló, para adorar
al Señor de los ejércitos y ofrecerle sacrificios. Ahí vivían los dos
hijos de Elí, Jofní y Pinjás, sacerdotes del Señor.
Cuando ofrecía su sacrificio, Elcaná daba a Peninná y a cada uno de sus
hijos, su parte; pero a Ana le daba una porción doble, porque la amaba
con predilección, aun cuando el Señor no le había concedido tener
hijos. Peninná, su rival, se burlaba continuamente de ella a causa de
su esterilidad y esto sucedía año tras año, cuando subían a la casa del
Señor. Peninná la humillaba y mortificaba, y Ana se ponía a llorar y no
quería comer. Una vez Elcaná le dijo:
“Ana, ¿por qué lloras y no quieres comer? ¿Por qué está triste tu
corazón? ¿Acaso no valgo yo para ti más que diez hijos?”.
Palabra de Dios Te alabamos, Señor
Ana, como todas las mujeres de Israel, anhelaba tener un hijo, lo cual
no era un deseo caprichoso, sino señal de que esa persona recibía la
bendición divina.
Del salmo 115 R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el
cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. R/.
Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. Le ofreceré con
gratitud un sacrificio e invocaré su nombre. R/.
Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo, en medio de su
templo santo, que está en Jerusalén. R/.
ACLAMACIÓN (Mc 1. 15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 1, 14-20
Después
de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para
predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el
Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y
a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran
pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de
hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que
estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando
en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los pescadores galileos decidieron romper la vieja rutina. Dejaron redes y familia cuando la presencia de Jesús se convirtió para ellos en un acontecimiento fuera de serie.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio que vamos a ofrecerte, y, por sus méritos, escucha nuestras filiales oraciones y santifica toda nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 10, 10)
Yo he venido, dice el Señor, para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes has alimentado con tus sacramentos, concédeles, Dios todopoderoso, servirte con una vida que te sea agradable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Macario el Viejo, ermitaño; Ita de Irlanda, virgen, y Arnoldo Janssen, fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Ef 1, 9. 10)
Dios nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, que es recapitular en Cristo todas las cosas, así las del cielo como las de la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con admirable providencia dispusiste que el Reino de Cristo se extendiera por todo el mundo y que todos los hombres participaran de la redención, haz que tu Iglesia, sacramento universal de salvación, manifieste y realice entre los hombres el misterio de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del primer libro de Samuel: 1, 9-20
En
aquel tiempo, después de tomar la comida ritual en Siló, Ana se levantó
y se puso a orar ante el Señor. Llena de amargura y con muchas
lágrimas, hizo esta promesa: “Señor de los ejércitos, mira la aflicción
de tu sierva y acuérdate de mí. Si me das un hijo varón, yo te lo
consagraré por todos los días de su vida, y en señal de ello, la navaja
no tocará su cabeza”.
Mientras tanto, el sacerdote Eli estaba sentado a la puerta del
santuario. Ana prolongaba su oración y Elí la miraba mover los labios,
pero no oía su voz. Pensando que estaba ebria, le dijo: “Has bebido
mucho. Sal de la presencia del Señor hasta que se te pase”. Pero Ana le
respondió: “No, señor. Soy una mujer atribulada. No he bebido vino ni
bebidas embriagantes; estaba desahogando mi alma ante el Señor. No
pienses que tu sierva es una mujer desvergonzada, pues he estado
hablando, movida por mi dolor y por mi pena”.
Entonces le dijo Elí: “Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda
lo que le has pedido”. Ella le contestó: “Ojalá se cumpla lo que me
dices”. La mujer salió del templo, fue a donde estaba su marido, y
comió y bebió con él. Su rostro no era ya el mismo de antes.
A la mañana siguiente se levantaron temprano, y después de adorar al
Señor, regresaron a su casa en Ramá. Elcaná tuvo relaciones conyugales
con su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella y de su oración. Ana
concibió, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, diciendo: “Al
Señor se lo pedí”. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
La presencia divina no es perceptible por medio de los sentidos.
Creyentes como Ana, buscan señales y gestos de la cercanía de Dios en
los eventos decisivos de su vida.
1 Sam 2 R/. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
Mi corazón se alegra en el Señor, en Dios me siento yo fuerte y seguro.
Ya puedo responder a mis contrarios, pues eres tú, Señor, el que me
ayuda. R/.
El arco de los fuertes se ha quebrado, los débiles se ven de fuerza
llenos. Se ponen a servir por un mendrugo los antes satisfechos; y sin
tener que trabajar, pueden saciar su hambre los hambrientos. Siete
veces da a luz la que era estéril y la fecunda ya dejó de serlo. R/.
Da el Señor muerte y vida, deja morir y salva de la tumba; El es quien
empobrece y enriquece, quien abate y encumbra. R/.
El levanta del polvo al humillado, al oprimido saca de su oprobio, para
hacerlo sentar entre los príncipes en un trono glorioso. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. 1 Ts 2, 13) R/. Aleluya, aleluya.
Reciban la palabra de Dios, no como palabra humana, sino como palabra
divina, tal como es en realidad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 1, 21-28
En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaúm y el sábado siguiente fue a la
sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus
palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los
escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se
puso a gritar: “Que quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has
venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Jesús le ordenó “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo
al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron
estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es
ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus
inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda
Galilea. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Jesús no era un simple predicador. La suya era una misión integral. Su palabra poderosa devolvía la salud corporal y la tranquilidad interior, motivos por los que las personas sentían la cercanía del amor divino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Padre misericordioso, las ofrendas de esta comunidad cristiana, y por el poder de este sacrificio que estamos ofreciendo, haz que la multitud de los creyentes viva cada vez más de acuerdo con su dignidad de estirpe elegida, de sacerdocio real, de nación consagrada y de pueblo redimido por ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ap 22, 17. 20)
El Espíritu y la esposa dicen: Ven. Amén. Ven, Señor Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, que con tus sacramentos alimentas y fortaleces a tu Iglesia, concede a quienes hemos participado del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, vivir su doctrina de amor y ser así fermento de vida e instrumento de salvación en medio de la comunidad humana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Marcelo I, Papa; Juana de Bagno, religiosa, y Fulgencio de Écija obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ez 36, 26. 27. 28)
Arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, dice el Señor. Les infundiré mi espíritu. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Inflama, Señor, nuestros corazones con el Espíritu de tu amor, para que pensemos y actuemos según tu voluntad y te amemos sinceramente en nuestro prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del primer libro de Samuel: 3, 1-10. 19-20
En
los tiempos en que el joven Samuel servía al Señor a las órdenes de
Elí, la palabra de Dios se dejaba oír raras veces y no eran frecuentes
las visiones.
Los ojos de Elí se habían debilitado y ya casi no podía ver. Una noche,
cuando aún no se había apagado la lámpara del Señor, estando Elí
acostado en su habitación y Samuel en la suya, dentro del santuario
donde se encontraba el arca de Dios; el Señor llamó a Samuel y éste
respondió: “Aquí estoy”. Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:
“Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”. Respondió Elí: “Yo no te he
llamado. Vuelve a acostarte”. Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor
a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí
estoy. ¿Para qué me llamaste?”. Respondió Elí: “No te he llamado, hijo
mío. Vuelve a acostarte”.
Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había
sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se
levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me
llamaste?”.
Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo
a Samuel: “Ve a acostarte, y si te llama alguien, responde: ‘Habla,
Señor; tu siervo te escucha’ “. Y Samuel se fue a acostar.
De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: “Samuel, Samuel”.
Este respondió: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”.
Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le
decía, se cumplía. Todo Israel, desde la ciudad de Dan hasta la de
Bersebá, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Nadie nace sabiendo. Samuel tuvo que aprender a distinguir la voz de
Dios con la ayuda del sacerdote Elí. Los niños y los jóvenes necesitan
de la guía de sus padres para conocer la voz de Dios.
Del salmo 39 R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza; El se inclinó hacia mí y escuchó
mis plegarias. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor
y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. R/.
Sacrificios y ofrendas no quisiste; abriste, en cambio, mis oídos a tu
voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”.
R/.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que
deseo: tu ley en medio de mi corazón. R/.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios,
tú lo sabes, Señor. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 10, 27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las
conozco y ellas me siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39
En aquel
tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa
de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y en
seguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano,
la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos
y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta.
Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios,
pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era Él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió
y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus
compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te
andan buscando”. El les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para
predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y
recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los
demonios. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Luego de una jornada agotadora, cuando había curado a muchos enfermos, Jesús se alejaba al monte para orar. Vivía su filiación con el Padre tan intensamente como su fraternidad con los enfermos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, nuestras ofrendas y, por este sacrificio eucarístico, concédenos hacer llegar tu amor a todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 13, 13)
Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad; pero la caridad es la mayor de las tres.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Infunde, Señor, tu Espíritu Santo en quienes hemos participado del mismo pan celestial y reanímanos con la alegría del amor perfecto. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 91, 13-14)
Los justos crecerán como palmeras, se elevarán tan alto como cedros del Líbano, plantados en la casa del Señor, en medio de sus patios darán flores.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que concediste a san Antonio abad dejar, por tu amor cuanto tenía para servirte heroicamente en el desierto, otórganos, por sus méritos, superar nuestro egoísmo y amarte a ti sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del primer libro de Samuel: 4, 1-11
Sucedió
en aquellos tiempos que los filisteos se reunieron para hacer la guerra
a Israel y los israelitas salieron a su encuentro. Acamparon cerca de
Eben-Ezer y los filisteos en Afeq. Los filisteos se pusieron en orden
de batalla contra Israel. Se trabó el combate y los israelitas fueron
derrotados y sufrieron cuatro mil bajas. El ejército se retiró al
campamento y los ancianos de Israel se preguntaban: “¿Por qué permitió
el Señor que nos derrotaran hoy los filisteos? Traigamos de Siló el
arca de la alianza del Señor, para que vaya en medio de nosotros y nos
salve de nuestros enemigos”.
Mandaron traer de Siló el arca del Señor de los ejércitos, que se
sienta sobre los querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás,
acompañaron el arca.
Al entrar el arca de la alianza en el campamento, todos los israelitas
lanzaron tan grandes gritos de júbilo, que hicieron retumbar la tierra.
Cuando los filisteos oyeron el griterío, se preguntaron: “¿Qué
significará ese gran clamor en el campamento de los hebreos?”. Y se
enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento.
Entonces los filisteos se atemorizaron. Decían: “Sus dioses han venido
al campamento. ¡Pobres de nosotros! Hasta ahora no nos había sucedido
una desgracia semejante. ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses
poderosos? Estos son los dioses que castigaron a Egipto con toda clase
de plagas. Cobren ánimo, filisteos, y sean hombres. No sea que tengamos
que servir a los israelitas, como ellos nos han servido a nosotros.
Luchemos como los hombres”.
Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Todos los israelitas
huyeron a sus tiendas. Fue una derrota desastrosa en la que Israel
perdió treinta mil soldados. El arca de Dios fue capturada y murieron
Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Los objetos sagrados, por más venerables que sean, no pueden sustituir
a Dios. Los israelitas parecían haber convertido el Arca de la Alianza
en un talismán, por eso les sobrevino tan dolorosa consecuencia.
Del salmo 43 R/. Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Ahora nos rechazas y avergüenzas; ya no sales, Señor, con nuestras
tropas, nos haces dar la espalda al enemigo y nos saquean aquellos que
nos odian. R/.
Nos has hecho el objeto del escarnio y la burla de pueblos fronterizos.
Las naciones se mofan de nosotros y los pueblos nos ponen en ridículo.
R/.
Despierta ya. ¿Por qué sigues durmiendo? No nos rechaces más; Señor,
despierta. ¿Por qué te nos escondes? ¿Por qué olvidas nuestras
tribulaciones y miserias? R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Mt 4, 23) R/. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba toda
clase de enfermedades en el pueblo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 1, 40-45
En aquel
tiempo se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si
tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo
la mano, lo tocó y le dijo: “¡Si quiero: sana!”. Inmediatamente se le
quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie;
pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu
purificación lo prescrito por Moisés”.
Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía
ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en
lugares solitarios, a donde acudían a Él de todas partes. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús mantiene una actitud deliberadamente original. Por un lado, quebranta las normas de pureza y toca al leproso; por otro, le ordena cumplir con la purificación ritual ante el sacerdote.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que humildemente te presentamos en la conmemoración de san Antonio abad, y líbranos de nuestro apego a los bienes materiales para que te poseamos a ti como única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 19, 21)
Si quieres ser perfecto, dice el Señor, vende lo que posees, reparte el dinero entre los pobres y después, ven y sígueme.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN.-Por medio de esta Eucaristía, concédenos, Señor, la
fuerza necesaria para vencer siempre, a ejemplo de san Antonio, las
tentaciones del enemigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Para las misas “Por la unidad de los cristianos”, el Leccionario
propone varias lecturas. Sugerimos aquí dos posibles modelos, que se
pueden utilizar durante el octavario (18-25 de enero), incluso el
domingo, conforme a lo que se indica en el Calendario Litúrgico 2008,
publicado la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica. (Si se utiliza
entre semana, sólo se toma una de las dos primeras lecturas.)
Formulario 1:
la. lect.: Dt 30, 1-4
Salmo R.: Jr 31, 10. 11. l2ab. 13-14
(R/. Señor, cuida a tu rebaño como un pastor.)
Nota: Este cántico de Jeremías se encuentra en la Liturgia de las
Horas, en las Laudes del jueves, 1 semana.
2a. lect.: 1 Tm 2, 5-8
Aleluya: Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno
para que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor. (cfr. Jn
17, 21).
Evang.: Jn 17, 20-26
Formulario II:
la. lect.: Ez 36, 24-28
Salmo R.: Sal 117, 22-23. 25-26. 28
(R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra
angular.)
2a. lect.: Ef 4, 1-6
Aleluya: Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que
ustedes han sido llamados como miembros de un solo cuerpo (Col 3, 15).
Evang.: Mt 18, 19-22
Santos: Leobardo de Auverne, ermitaño; Prisca o Priscila de Roma, mártir, y Margarita de Hungría, virgen.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Jn 10, 14-15)
Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, de la misma manera que el Padre me conoce a mí y yo al Padre; y doy la vida por ellas.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están dispersos y los mantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos, a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo, formen una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del primer libro de Samuel: 8, 4-7. 10-22
En
aquellos días se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Ramá
a ver a Samuel y le dijeron: “Mira, tú ya eres viejo y tus hijos no
siguen tus ejemplos. Danos, pues, un rey para que nos gobierne, como
sucede en todos los pueblos”.
A Samuel le disgustó que le hubieran pedido un rey que los gobernara.
Entonces Samuel invocó al Señor y éste le respondió: “Dale al pueblo lo
que te pide, pues no es a ti a quien rechazan, sino a mí, porque no me
quieren por rey”.
Samuel comunicó al pueblo, que le había pedido un rey, las palabras del
Señor y dijo: “Vean cómo los tratará el rey que reine sobre ustedes:
tomará a sus hijos y los hará servir en los carros y en la caballería
de él y los hará correr delante de su propio carro; a algunos de ellos
los pondrá al frente de mil soldados y a otros, de cincuenta; a otros
los obligará a labrar y cosechar sus tierras; a otros los hará fabricar
armas para la guerra y aparejos para sus carros. Tomará también a las
hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y reposteras. Les quitará
a ustedes sus mejores campos, viñas y olivares, y se los dará a sus
ministros. Exigirá el diezmo de lo que produzcan los sembrados y viñas
de ustedes y se lo dará a sus ministros y a sus criados. Tomará a los
criados y criadas de ustedes, sus mejores bueyes y asnos y los empleará
en los t