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MISAL FEBRERO DEL 2007
Santos: Severo de Ravena, obispo; Ramón de Fitero, fundador; Viridíana de la Toscana, virgen.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Hb 7, 24)
Cristo, mediador de la nueva alianza, por el hecho de permanecer para siempre, posee un sacerdocio perpetuo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación de todos los hombres constituiste Sumo y Eterno Sacerdote a tu Hijo, Jesucristo, concede a quienes Él ha elegido como ministros suyos y administradores de sus sacramentos y de su Evangelio, la gracia de ser fieles en el cumplimiento de su ministerio. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta a los hebreos: 12, 18-19. 21-24
Hermanos: Cuando ustedes
se acercaron a Dios, no encontraron nada material, como en el Sinaí:
ni fuego ardiente, ni oscuridad, ni tinieblas, ni huracán, ni estruendo
de trompetas, ni palabras pronunciadas por aquella voz que los israelitas no
querían volver a oír nunca.
En efecto, tan terrible era aquel espectáculo, que el mismo Moisés
exclamó: ¡Estoy aterrorizado y tiemblo! Ustedes, en cambio, se
han acercado a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén
celestial, a la reunión festiva de miles y miles de ángeles, a
la asamblea de los primogénitos, cuyos nombres están escritos
en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el juez de todos los hombres, y
a los espíritus de los justos que alcanzaron la perfección. Se
han acercado a Jesús, el mediador de la nueva alianza, cuya sangre derramada
es más elocuente que la de Abel. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El autor extrema el simbolismo
del temor y la confianza. La teofanía del Sinaí llenaba de pavor
a los hijos de Israel. En cambio, la mediación de Jesús genera
confianza y certidumbre.
Del salmo 47 R/. Recordamos, Señor, tu gran amor.
Grande es el Señor y muy digno de alabanza, en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, altura hermosa, es la alegría de toda la tierra. R/.
El monte Sión, en el extremo norte, es la ciudad del rey supremo. Entre
sus baluartes ha surgido Dios como una fortaleza inexpugnable. R/.
Lo que habíamos oído, lo hemos visto en la ciudad del Dios de
los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios, fundada para siempre por
Dios mismo. R/.
Recordamos, Señor, tu gran amor en medio de tu templo. Tu renombre, Señor,
y tu alabanza llenan el mundo entero. R/.
ACLAMACIÓN (Mc 1,
15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor. Conviértanse
y crean en el Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 6, 7-13
En
aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos
en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó
que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto,
sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.
Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que
se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al
abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia
para ellos".
Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a
los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los misioneros enviados por Jesús salieron a los pueblos de Galilea como heraldos y taumaturgos. Sus obras y palabras eran evidencia de la cercanía del reinado de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que Jesucristo, nuestro Mediador, haga que te sean aceptables, Señor, nuestras ofrendas y que su sacrificio redentor nos haga vivir cada día más unidos a Él, para que toda nuestra vida sea grata a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 28, 20)
Sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en el sacrificio y recibido en la comunión, sean para nosotros, Señor, el principio de una vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
La Presentación del Señor.
Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.
Santos: San Lorenzo de Canterbury, obispo.
BENDICIÓN DE LAS VELAS Y PROCESIÓN
Primera forma: Procesión
1. A una
hora conveniente, se reúnen los fieles en algún lugar adecuado,
fuera del templo donde va a efectuarse la procesión. Los fieles sostienen
en sus manos las velas apagadas.
2. El sacerdote, revestido de blanco, como para la misa, se
acerca, junto con los ministros, al lugar donde el pueblo está congregado.
En lugar de la casulla, puede usar la capa pluvial durante la bendición
de las velas y la procesión.
3. Mientras encienden las velas, se canta la antífona
siguiente u otro cántico apropiado:
Nuestro Señor vendrá con gran poder, e iluminará los ojos
de sus siervos, aleluya.
4. El sacerdote, después de saludar a los fieles en
la forma acostumbrada, les explica brevemente el significado del rito y los
exhorta a participar en él, activa y conscientemente. Lo puede hacer
con estas palabras u otras parecidas:
Hermanos, hace cuarenta días celebramos con júbilo el nacimiento
del Señor. Hoy también la Iglesia está de fiesta al celebrar
el día en que Jesús fue presentado en el templo por María
y José.
El Señor quiso sujetarse a este rito para cumplir con las exigencias
de la ley, pero, sobre todo, para manifestarse al pueblo que lo esperaba.
Impulsados por el Espíritu Santo, fueron al templo aquellos dos ancianos,
Simeón y Ana, e iluminados por el mismo Espíritu, reconocieron
al Señor y lo anunciaron a todos con entusiasmo.
También nosotros, que formamos el pueblo de Dios por la gracia del Espíritu
Santo, vayamos al encuentro de Cristo en la casa de Dios.
Hallaremos al Señor en la Eucaristía mientras esperamos su venida
gloriosa.
5. Después de la exhortación, el sacerdote bendice
las velas, diciendo con las manos juntas:
Oremos:
Dios nuestro, fuente y principio de toda luz, que concediste al justo Simeón
contemplar a Cristo, luz destinada a iluminar a todas las naciones, bendice
estas velas con las que tus fieles van a ir a tu encuentro en medio de himnos
de alabanza, y escucha su oración a fin de que por el camino del bien
puedan llegar a la luz inextinguible. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
Y rocía las velas con agua bendita, sin decir nada.
6. El sacerdote toma entonces la vela destinada a él
e inicia la procesión, diciendo:
Vayamos ahora alegres al encuentro del Señor. .
7. Durante la procesión se canta la antífona
siguiente, o algún canto apropiado.
R/. Cristo es la luz enviada para iluminar a las naciones y para gloría
de Israel.
Ahora, Señor, ya puede morir en paz tu siervo, según tu promesa.
R/.
Porque mis ojos han visto a tu salvador. R/.
Al Salvador, a quien has puesto a la vista de todos los pueblos. R/.
8. Al entrar la procesión en el templo, se canta la
Antífona de entrada de la misa. AI llegar al altar, el sacerdote hace
la debida reverencia y, si se cree conveniente, lo inciensa. Luego se dirige
a la sede, en donde se quita la capa pluvial (sí la usó en la
procesión) y se pone la casulla.
Ahí mismo, después de que se ha cantado el Gloria, dice la Oración
Colecta como de ordinario. Prosigue luego la misa de la manera acostumbrada.
Segunda forma: Entrada solemne
9. Los fieles se reúnen en el templo, teniendo las velas
en sus manos. El sacerdote, revestido de ornamentos blancos, va en compañía
de los ministros y de una representación de los fieles a un sitio adecuado,
ya sea ante la puerta del templo o en el interior del mismo, en donde, por lo
menos una gran parte de los fieles, puedan participar cómodamente de
la ceremonia.
10. Al llegar el sacerdote al sitio escogido para la bendición
de las velas, se encienden éstas, y se canta la antífona 'Nuestro
Señor vendrá con gran poder”, u otro cántico apropiado.
11. Enseguida el sacerdote, después del saludo al pueblo
y de la breve exhortación, bendice las velas, como se indica en los nn.
4-5; se efectúa luego la procesión con los cánticos, como
en los nn. 6-7. Para la misa se observa lo indicado en el n. 8
LA MISA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 47, 10-11)
Recordaremos, Señor, los dones de tu amor en medio de tu templo. Que todos los hombres de la tierra te conozcan y te alaben, porque es infinita tu misericordia.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, mira a tus fieles reunidos hoy para celebrar la presentación en el templo de tu Hijo Jesucristo, y concédenos que podamos presentarnos ante ti plenamente renovados en el espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Malaquías: 3, 1-4
Esto dice el Señor:
"He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará
el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario
el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien
ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién
quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición,
como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que
refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví
y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor.
Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén,
como en los días pasados, como en los años antiguos". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta anuncia la llegada
de un mensajero divino que auxiliará a Dios, preparándole un pueblo
dispuesto a escucharle. Su palabra, dura y exigente, será un crisol purificatorio.
Del salmo 23 R/. El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria! R/.
Y ¿quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y
poderoso, el Señor, poderoso en la batalla. R/.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria! R/.
Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los
ejércitos, es el rey de la gloria. R/.
ACLAMACIÓN (Lc 2,
32) R/. Aleluya, aleluya.
Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria
de tu pueblo, Israel. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 2, 22-40
Transcurrido el tiempo de
la purificación de María, según la ley de Moisés,
ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo
al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito
varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer,
como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón
justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él
moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría
sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu,
fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño
Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó
en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo
que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al
que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras.
Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:
"Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en
Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden
al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te
atravesará el alma".
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu
de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años
casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba
del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.
Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño
a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y
fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba
con él. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los padres de Jesús viven con entusiasmo el nacimiento de su hijo. Como israelitas fieles participan de los ritos y costumbres con los cuales Israel agradece a Dios el don de la vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea agradable, Señor, el sacrificio de tu Hijo único, el Cordero sin mancha que tú quieres que la Iglesia te ofrezca por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, porque al ser presentado hoy en el
templo tu eterno Hijo, fue proclamado por el Espíritu Santo gloria de
Israel y luz de las naciones.
Por eso, nosotros, al venir hoy llenos de júbilo al encuentro del Salvador,
te alabamos con los ángeles, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 2, 30-31)
Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has puesto ante la vista de todos los pueblos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú
que colmaste las esperanzas del anciano Simeón de no morir antes de ver
al Mesías, completa en nosotros la obra de tu gracia por medio de esta
comunión, para que sepamos buscar siempre a Cristo en esta vida y podamos
llegar a contemplarlo en la eternidad. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Blas de Sebaste, mártir, y Óscar de Hamburgo, obispo. Beata María Ana Rivier, fundadora.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna gloria, que has introducido en el mundo la verdadera alegría, Cristo, tu Hijo, sol de justicia nacido de la Virgen Madre; líbranos del peso del pecado que entristece y extingue tu Espíritu en nosotros, y recíbenos en la mesa de tu Reino, para saciarnos con el pan que contiene en sí todo deleite. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta a los hebreos: 13, 15-17. 20-21
Hermanos: Ofrezcamos continuamente
a Dios, por medio de Jesucristo, el sacrificio de alabanza, es decir el homenaje
de los labios que bendicen su nombre.
No se olviden nunca de practicar la generosidad y de compartir con los demás
los bienes de ustedes, porque éstos son los sacrificios que agradan a
Dios. Obedezcan con docilidad a sus pastores, pues ellos se desvelan por ustedes,
sabiendo que tienen que rendir cuentas a Dios. Así podrán ellos
trabajar con alegría y sin quejarse, pues lo contrario no sería
para ustedes de ningún provecho.
Que el Dios de la paz, el que, mediante la sangre de una alianza eterna, resucitó
de entre los muertos al pastor eterno de las ovejas, Jesucristo, nuestro Señor,
los enriquezca a ustedes con toda clase de dones para cumplir su voluntad y
haga en ustedes todo lo que es de su agrado, por medio de Jesucristo, a quien
sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Nuestro autor, en línea
con la tradición profética que prefería el culto interno
y la obediencia a los sacrificios externos, anima a sus lectores a ofrecer sacrificios
gratos a Dios.
Del salmo 22 R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce, para reparar mis fuerzas. R/.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así,
aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás
conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges
la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días
de mi vida, y viviré en la casa del Señor por años sin
término. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 10,
27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me
siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles
volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían
hecho y enseñado. Entonces El les dijo: "Vengan conmigo a un lugar
solitario, para que descansen un poco". Porque eran tantos los que iban
y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer. Jesús y sus
apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo.
La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados
fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.
Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba
esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor,
y se puso a enseñarles muchas cosas. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús no rehuye al compromiso ni al trabajo. Cada vez que descubre las necesidades de la gente que lo busca, se compadece de su situación, los orienta, instruye y alimenta.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)
Ha hecho en mi maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos. Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.
V DOMINGO ORDINARIO
Santos: Águeda de Roma, mártir; Gilberto de Inglaterra, abad; Andrés Corsini, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 94, 6-7)
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque Él es nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 6, 1-2. 3-8
El año de la muerte
del rey Ozías, vi al Señor, sentado sobre un trono muy alto y
magnífico. La orla de su manto llenaba el templo. Había dos serafines
junto a El, con seis alas cada uno, que se gritaban el uno al otro:
"Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos;
su gloria llena toda la tierra".
Temblaban las puertas al clamor de su voz y el templo se llenaba de humo. Entonces
exclamé:
"¡Ay de mí!, estoy perdido, porque soy un hombre de labios
impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, porque he visto
con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos".
Después voló hacia mí uno de los serafines. Llevaba en
la mano una brasa, que había tomado del altar con unas tenazas. Con la
brasa me tocó la boca, diciéndome:
"Mira: Esto ha tocado tus labios. Tu iniquidad ha sido quitada y tus pecados
están perdonados".
Escuché entonces la voz del Señor que decía: "¿A
quién enviaré? ¿Quién irá de parte mía?".
Yo le respondí: "Aquí estoy, Señor, envíame".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta realiza su función
cultual en el templo; ahí recibe una experiencia de la gloria de Dios:
escucha una llamada y se apresta con decisión a servir como mensajero
del Dios santo.
Del salmo 137 R/. Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros
ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles. Te adoraremos en tu templo.
R/.
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te
invocamos nos oíste y nos llenaste de valor. R/.
Que todos los reyes de la tierra te reconozcan al escuchar tus prodigios. Que
alaben tus caminos, porque tu gloria es inmensa. R/.
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, y así concluirás
en nosotros tu obra. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy,
no me abandones. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 1-11
Hermanos; Les recuerdo el
Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están
firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué.
De otro modo, habrán creído en vano.
Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió
por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó
al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció
a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de
quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún
y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego
a todos los apóstoles.
Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un
aborto. Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último
de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por
la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en
mí; al contrario, he trabajado más que todos ellos, aunque no
he sido yo, sino la gracia de Dios, que está conmigo. De cualquier manera,
sea yo, sean ellos, esto es lo que nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes
han creído. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo recibió de
sus hermanos la tradición sobre la resurrección. Tal como la recibió,
así la transmitió. Esa experiencia cambió su vida y se
dispuso a servir al Señor sin regateos. ACLAMACIÓN (Mt 4, 19)
R/. Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús
estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo
para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban
junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando
las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón,
le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba
a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar
adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro,
hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu
palabra, echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad
de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas
a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos.
Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús
y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy
un pecador!". Porque tanto él como sus compañeros estaban
llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les
pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de
Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás
pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo
todo, lo siguieron. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los pescadores estaban desalentados. Una noche, sin conseguir la recompensa a sus desvelos, descubren a Jesús; confían en su palabra, se arriesgan y logran una pesca extraordinaria.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, Dios nuestro, tú que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 106, 8-9)
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace por su pueblo; porque da de beber al que tiene sed y les da de comer a los hambrientos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea eficaz para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Cuando se recrudecen las rivalidades entre los bandos y grupos políticos que compiten por el poder, los ciudadanos vamos perdiendo la confianza. Sentimos que nuestros líderes nos mienten y engañan, y que solamente defienden sus intereses particulares y de grupos poderosos. Los ciudadanos vivimos una prolongada situación de desaliento y desamparo ante abusos y engaños. Estamos en esa larga noche donde no ha habido pesca. Los que creemos en la fuerza de Jesús no podemos enterrar nuestra esperanza, ni hemos de claudicar en nuestra misión en la sociedad. Con la certeza de que Dios sostiene nuestro deseo de hacer el bien, debemos volver a participar lanzando nuevamente las redes; asumiendo con decisión nuestros compromisos personales y sociales.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Flp 2, 10-11)
Que al nombre de Jesús, todo ser viviente, en el cielo, en la tierra, en el abismo, caiga de rodillas y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Se dice Gloría.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que te dignaste aceptar la sangre de san Felipe de Jesús como una primicia de la fe de nuestro pueblo, concédenos, por su intercesión, madurar en esa misma fe, para que demos testimonio de ella no sólo con las palabras, sino, sobre todo, con los actos de nuestra vida diaria. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de la Sabiduría: 3, 1-9
Las almas de los justos
están en las manos de Dios y no les alcanzará ningún tormento.
Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, que su salida de
este mundo era una desgracia y su salida de entre nosotros, una completa destrucción.
Pero los justos están en paz.
La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo, pero ellos esperaban
confiadamente la inmortalidad. Después de breves sufrimientos recibirán
una abundante recompensa, pues Dios los puso a prueba y los halló dignos
de sí. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como
un holocausto agradable.
En el día del juicio brillarán los justos como chispas que se
propagan en un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán
a los pueblos, y el Señor reinará eternamente sobre ellos. Los
que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que
son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos
y cuida de ellos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los hombres y mujeres que
han conducido su vida en conformidad con la voluntad de Dios terminan sus días
en paz. Son los justos y fieles que disfrutarán de su reino.
Del salmo 123 R/. Nuestra ayuda es invocar al Señor.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando los hombres nos
asaltaron, nos habría devorado vivos el fuego de su cólera. R/.
Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al cuello,
un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque no permitió
que nos despedazaran con sus dientes. R/.
Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores.
La trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda nos viene del
Señor, que hizo el cielo y la tierra. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4, 7-15
Hermanos: Llevamos este
tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria
proviene de Dios y no de nosotros mismos. Por eso sufrimos toda clase de pruebas,
pero no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos.
Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos.
Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo,
para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús.
Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne
mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto
de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por
eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará
también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con
ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la
gracia a más y más personas, se multiplique la acción de
gracias para gloria de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo conoció penalidades y luchas por causa de su fidelidad a Jesús. En medio de sus pruebas aprendió a confiar más en la gracia de Dios que en sus propias capacidades.
ACLAMACIÓN (Mt 5,
10) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino
de los cielos, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 23-26
En aquel tiempo, Jesús
le dijo a la multitud: "Si alguno quiere acompañarme, que no se
busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues
el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero
el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de
qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí
mismo o se destruye?
Por otra parte, si alguien se avergüenza de mí y de mi doctrina,
también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando
venga revestido de su gloria y de la del Padre y de la gloria de los santos
ángeles". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
La llamada paradójica que Jesús lanza a los suyos nunca pierde su razón de ser. Quien se decide a arriesgar su vida y a sufrir pérdidas humanas encontrará la plenitud de la dicha.
En la Arquidiócesis de México, se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, los dones que te presentamos y, por la intercesión de san Felipe de Jesús, haz que nos sirvan de ayuda para conseguir la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque la sangre del glorioso mártir san Felipe de Jesús, derramada
como la de Cristo para proclamar su fidelidad a ti, manifiesta tu admirable
poder, que convierte la fragilidad en fortaleza y al hombre débil robustece
para que sea testigo tuyo.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros
en la tierra te aclamamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 16, 24)
Si alguno quiere venir en pos de mí, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz y me siga, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te suplicamos, Señor, por los méritos de san Felipe de Jesús, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que acabamos de recibir, nos protejan siempre de todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Pablo Miki y compañeros, mártires; Armando de Tonares, obispo. Beato Francisco Spinelli, fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 33, 20-21)
Muchas tribulaciones le sobrevienen al justo, pero de todas lo librará el Señor. Él es el que cuida de todos los huesos del justo y no dejará que ninguno se le quiebre.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que quisiste llamar a la vida eterna por medio de la cruz a Pablo Miki y a sus compañeros y les diste fortaleza para morir por ti, concédenos, por su intercesión, que sepamos vivir con honradez y sin miedo la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 1, 20-2, 4
Dijo Dios: "Agítense
las aguas con un hervidero de seres vivientes y revoloteen sobre la tierra las
aves, bajo la bóveda del cielo". Creó Dios los grandes animales
marinos y los vivientes que en el agua se deslizan y la pueblan, según
su especie. Creó también el mundo de las aves, según sus
especies. Vio Dios que era bueno y los bendijo, diciendo: "Sean fecundos
y multiplíquense; llenen las aguas del mar; que las aves se multipliquen
en la tierra". Fue la tarde y la mañana del quinto día.
Dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes, según sus especies: animales
domésticos, reptiles y fieras, según sus especies". Y así
fue. Hizo Dios las fieras, los animales domésticos y los reptiles, cada
uno según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine
a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos
y a todo animal que se arrastra sobre la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre
y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multipliqúense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves
del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".
Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla
que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto
y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres
que respiran; también les doy por alimento las verdes plantas".
Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró
muy bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día.
Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos,
y terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo
cuanto había hecho. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró,
porque ese día cesó de trabajar en la creación del universo.
Ésta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Cuando existen las condiciones
adecuadas para la vida, Dios decide crear a la humanidad, a la cual confía
pastorear responsablemente la creación entera.
Del salmo 8 R/. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas, que has
creado, me pregunto: ¿Qué es el hombre, para que de él
te acuerdes; ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R/.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste
de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos y todo
lo sometiste bajo sus pies. R/.
Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar, que recorren los caminos de las aguas.
R/.
ACLAMACIÓN (Sal
118, 36. 29) R/. Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame la gracia
de cumplir tu voluntad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 7, 1-13
En aquel tiempo, se acercaron
a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén.
Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con
las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los
escribas le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos
comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?".
(Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las
manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver
del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras
cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).
Jesús les contestó: "¡Qué bien profetizó
Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este
pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de
mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas
que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de
Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres".
Después añadió: "De veras son ustedes muy hábiles
para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés
dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre
morirá. Pero ustedes dicen: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Todo
aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda
para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre'. Así
anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y
hacen muchas cosas semejantes a ésta". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los intérpretes de las leyes judías habían multiplicado explicaciones literales y mañosas para evadir las exigencias básicas de los mandamientos divinos. Jesús exhibe su proceder engañoso.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecerte, para celebrar el glorioso martirio de tus santos, sea agradable a tus ojos para que nos purifiques de nuestros pecados y escuches nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15,13)
Nadie ama más a sus amigos que el que da la vida por ellos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que nada pueda separar del amor de Cristo a quienes hemos sido alimentados con su Cuerpo y hechos miembros suyos y que, a ejemplo de tus mártires Pablo Miki y compañeros, suframos valerosamente todas las adversidades por tu Hijo que nos ama y que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Ricardo de Inglaterra, rey, y Juan de Triora, mártir. Beato Pío IX, papa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 12, 42)
Éste es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu inefable providencia elegiste a san José por esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 2, 4-9. 15-17
Cuando el Señor Dios
hizo el cielo y la tierra, no había ningún arbusto en el campo,
ni había brotado ninguna hierba silvestre, pues el Señor Dios
no había hecho llover sobre la tierra y no había hombres que labraran
el suelo y abrieran canales para que corriera el agua y se regaran los campos.
Un día, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él
formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el
hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor
un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que
había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase
de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en
medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
del bien y del mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en
el jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.
El Señor Dios le dio al hombre esta orden: "Puedes comer de todos
los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento
del bien y del mal te mando que no comas, porque el día en que comas
de él, morirás sin remedio". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El trabajo es la tarea
primaria que Dios encomienda al primer hombre. De ahí que la protección
y el cultivo de la tierra son encomiendas que toda generación habrá
de cumplir.
Del salmo 103 R/. Bendito sea el Señor, que nos ha dado la vida.
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa
es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un
manto. R/.
Todos los vivientes aguardan que les des de comer a su tiempo; les das el alimento
y lo recogen, abres tu mano y se sacian de bienes. R/.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías
tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Jn 17, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 7, 14-23
En aquel tiempo, Jesús
llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y
entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que
sí lo mancha es lo que sale de dentro".
Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos
le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él
les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender?
¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede
contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después,
sale del cuerpo?". Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale
de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas,
las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias,
las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación,
el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al
hombre". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús reajusta de forma radical la escala de valores vigente en Israel. No es el exterior lo que contamina, sino las maldades e injusticias que brotan del interior.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por intercesión de san José, a quien confiaste la misión de cuidar de tu Unigénito como padre, te pedimos, Señor, que nos concedas poder ofrecerte dignamente este sacrificio de alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 25, 21)
Muy bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109, 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 2,18-25
En aquel día, dijo
el Señor Dios: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy
a hacerle a alguien como él, para que lo ayude". Entonces el Señor
Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros
del cielo, y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y
así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.
Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos,
a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún
ser semejante a Adán para ayudarlo. Entonces el Señor Dios hizo
caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía, le sacó
una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío. Y de la costilla
que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó
al hombre y éste exclamó:
"Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta
será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre". Por eso
el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer y serán los dos una sola carne.
Por entonces los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sentían
vergüenza por ello. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La comunión es una
de las dimensiones fundamentales que humanizan la existencia. El hombre solo
y aislado se desorienta. En el dar y recibir, la criatura se asemeja a su Creador.
Del salmo 127 R/. Dichoso el que teme al Señor.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto
de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de
olivo, alrededor de su mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que
el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida". R/.
ACLAMACIÓN (St 1,
21) R/.Aleluya, aleluya.
Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz
de salvarlos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 7, 24-30
En aquel tiempo, Jesús
salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro.
Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que
estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía
una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró
enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.
Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús
que le sacara el demonio a su hija, El le respondió: "Deja que coman
primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo
a los perritos". La mujer le replicó: "Si, Señor; pero
también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas
que tiran los niños". Entonces Jesús le contestó:
"Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija".
Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama,
y ya el demonio había salido de ella. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Esta mujer recibe finalmente una respuesta benévola de Jesús. Su tenaz insistencia y argumentación ingeniosa terminan por doblegar al Maestro, que atiende a su reclamo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Éste es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a Él, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11, 24. 25. 27)
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestra oración y perdona nuestros pecados, para que recibamos, juntamente, tu perdón y tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 3, 1-8
De todos los animales
salvajes creados por el Señor Dios, la serpiente era el más astuto.
Un día le dijo a la mujer: "¿Es cierto que Dios les ha prohibido
comer de todos los árboles del jardín?". La mujer le respondió
a la serpiente: "No. Sí podemos comer los frutos de los árboles
del jardín; pero de los frutos del árbol que está en el
centro, Dios nos ha prohibido comer y nos ha dicho que no lo toquemos, porque
de lo contrario, moriremos".
La serpiente le dijo a la mujer: "Eso de que ustedes van a morir no es
cierto. Al contrario, Dios sabe muy bien que, si comen de esos frutos, se les
abrirán los ojos y serán como dioses, pues conocerán el
bien y el mal".
Entonces los frutos de aquel árbol le parecieron a la mujer apetitosos,
de hermoso aspecto y excelentes para adquirir sabiduría. Tomó
de los frutos y comió; y después le dio a su marido, que estaba
con ella, y él también comió. Al momento se les abrieron
los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron
unas hojas de higuera y se cubrieron con ellas.
Oyeron luego los pasos del Señor Dios, que se paseaba por el jardín
a la hora de la brisa, y se ocultaron de su vista entre los árboles del
jardín. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Cuando la primera pareja
renuncia al diálogo interior y, a la vez, desoye la voz de Dios, termina
por dejar que le arrebaten su libertad. El hombre cede ante el impulso ciego
del instinto.
Del salmo 31 R/. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en
el que Dios no encuentra ni delito ni engaño. R/.
Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculte mi pecado. Te confesé,
Señor, mi gran delito y tú me has perdonado. R/.
Por eso, en el momento de la angustia, que todo fiel te invoque y no lo alcanzarán
las grandes aguas, aunque éstas se desborden. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Hch 16, 14) R/. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de
tu Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 7, 31-37
En aquel tiempo, salió
Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón,
al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron
entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las
manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los
dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después,
mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!"
(que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron
los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a
hablar sin dificultad.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más
se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban
asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace
oír a los sordos y hablar a los mudos". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús restituye a los discapacitados las facultades perdidas. Sordos y mudos recuperan el habla y la audición, y de esa manera logran vivir normalmente con los demás.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que perdones nuestros pecados y dirijas hacia ti nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 10)
Por un solo pecador que se convierta, dice el Señor, habrá gran alegría entre los ángeles del cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por nuestra participación en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos has perdonado, Señor, nuestros pecados, concédenos tu gracia para evitarlos de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Escolástica de Nursia, fundadora, y Guillermo de Malavalle, eremita. Beato Luis Stepinac, mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Como las vírgenes prudentes, santa Escolástica conserva su lámpara encendida para salir al encuentro de Cristo.
ORACIÓN COLECTA
Al celebrar la fiesta de santa Escolástica, te pedimos, Señor, que, a imitación suya, aprendamos a servirte con un amor infatigable y a disfrutar profundamente tu amistad. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 3, 9-24
Después de que el
hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor
Dios llamó al hombre y le preguntó: "¿Dónde
estás?". Éste le respondió: "Oí tus pasos
en el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí".
Entonces le dijo Dios: "¿Y quién te ha dicho que estabas
desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí
comer?".
Respondió Adán: "La mujer que me diste por compañera
me ofreció del fruto del árbol y comí". El Señor
Dios dijo a la mujer: "¿Por qué has hecho esto?". Repuso
la mujer: "La serpiente me engañó y comí".
Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente: "Porque has hecho esto,
serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias salvajes.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días
de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia
y la suya; y su descendencia te aplastará la cabeza, mientras tú
tratarás de morder su talón".
A la mujer le dijo: "Multiplicaré las fatigas de tus embarazos y
con dolores darás a luz a tus hijos. Tus impulsos te llevarán
hacia tu marido y él te dominará".
Al hombre le dijo: "Por haberle hecho caso a tu mujer y por haber comido
del árbol del que te prohibí comer, maldito sea el sucio por tu
culpa. Con fatiga sacarás de él tus alimentos todos los días
de tu vida. Te producirá cardos y espinas y comerás de las hierbas
del campo. Ganarás tu pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas
a la tierra, porque de ella te saqué: eres polvo y en polvo te convertirás".
El hombre le puso a su mujer el nombre de "Eva", porque ella fue la
madre de todos los vivientes.
El Señor Dios les hizo al hombre y a la mujer unas túnicas de
pieles para que se las pusieran. El Señor Dios dijo: "Aquí
está el hombre ya casi convertido en uno de nosotros, por el conocimiento
del bien y del mal. Que no vaya ahora a extender la mano para tomar de los frutos
del árbol de la vida, se los coma y viva para siempre".
Entonces, el Señor Dios lo expulsó del jardín del Edén,
para que trabajara el suelo, de donde había sido hecho. Y expulsado el
hombre, colocó al oriente del jardín del Edén a unos querubines
con unas espadas de fuego ardiente, para impedir la entrada hacia el árbol
de la vida. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La armonía originaria
ha desparecido. El hombre comienza a dominar a la mujer, experimenta temor ante
Dios y vive angustiosamente la realidad de la muerte y el trabajo.
Del salmo 89 R/.Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Desde antes que surgieran las montañas, y la tierra y el mundo apareciesen,
existes tú, Dios mío, desde siempre y por siempre. R/.
Tú haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen.
Mil años para ti son como un día, que ya pasó; como una
breve noche. R/.
Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta
y florece en la mañana y por la tarde se marchita y se seca. R/.
Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta
cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta
cuándo? R/.
ACLAMACIÓN (Mt 4,
4) R/.Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que
sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 8,1-10
En aquellos días,
vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué
comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da
lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué
comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además,
algunos han venido de lejos".
Sus discípulos le respondieron: "¿Y dónde se puede
conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?". Él
les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos
le contestaron: "Siete".
Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó
los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió
y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos
los fueron distribuyendo entre la gente.
Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo
también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta
quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras.
Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó
con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús solía invitar a la gente a participar en comidas a campo abierto, donde todas las personas eran incluidas y alimentadas sin distinción. Ése era uno de los signos predilectos del reino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos, en reconocimiento de las maravillas realizadas por tu amor en la vida de santa Escolástica, virgen, y haz que nuestro sacrificio de alabanza sea grato a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 25, 6)
Ya viene el esposo; salgamos al encuentro de Cristo, el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento fortalezca en nosotros tu amor, para que aceptemos los sufrimientos de nuestra vida como una forma de participar en la pasión de Cristo y nos esforcemos por vivir unidos a ti, a ejemplo de santa Escolástica, virgen. Por Jesucristo, nuestro Señor.
VI DOMINGO ORDINARIO
Santos: Nuestra Señora de Lourdes; San Gregorio II, papa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 30, 3-4)
Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras; y pues eres mi baluarte y mi refugio, acompáñame y guíame.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro, que prometiste venir y hacer tu morada en los corazones rectos y sinceros, concédenos la rectitud y sinceridad de vida que nos hagan dignos de esa presencia tuya. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 17, 5-8
Esto dice el Señor:
"Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone
su fuerza y aparta del Señor su corazón. Será como un cardo
en la estepa, que nunca disfrutará de la lluvia. Vivirá en la
aridez del desierto, en una tierra salobre e inhabitable.
Bendito el hombre que confía en el Señor y en él pone su
esperanza. Será como un árbol plantado junto al agua, que hunde
en la corriente sus raíces; cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes; en año de sequía
no se marchitará ni dejará de dar frutos". Palabra de Dios.
T. Te alabamos, Señor.
Jeremías pone delante de nosotros dos caminos: la confianza en Dios o
la autosuficiencia. Quien se abandona y se apega a Dios logra vivir con paz
y alegría interior.
Del salmo 1 R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos
pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque
el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por
perderlo. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15,12.16-20
Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos,
¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos
no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por lo tanto, aún
viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra
esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos
los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque
Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La esperanza y la fe cristianas tienen un cimiento único e incomparable: la resurrección de Jesús. Esa confianza nos permite afrontar con serenidad los retos de la vida.
ACLAMACIÓN (Lc 6,
23) R/. Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será
grande en el cielo, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, Jesús
descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles
y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había
venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón.
Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: "Dichosos
ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios, Dichosos ustedes
los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes
los que lloran ahora, porque al fin reirán.
Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen
de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre.
Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será
grande en el ciclo. Pues así trataron sus padres a los profetas.
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay
de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena!
¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron
sus padres a los falsos profetas!". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La dicha y la desdicha de la cual habla Jesús no se asemeja a los patrones humanos. La misión de Jesús trastorna radicalmente los criterios de medición del éxito y la desgracia.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que este sacrificio, Señor, que vamos a ofrecerte, nos purifique, nos renueve y nos ayude a obtener la recompensa eterna, prometida a quienes cumplen tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 3, 16)
Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, aviva cada vez más en nosotros el deseo de recibir este pan eucarístico, por medio del cual nos comunicas tú la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- El mensaje de las bienaventuranzas se ha malentendido con frecuencia. Éstas han sido interpretadas como un mensaje alienante. Como si con las bienaventuranzas Jesús pretendiera sembrar resignación y conformismo entre sus seguidores. Mucha gente piensa que pobres y hambrientos son invitados a sufrir con paciencia en esta vida, pues a fin de cuentas, les espera una gran recompensa en la otra. Esta interpretación está muy alejada del auténtico mensaje cristiano. Los pobres ya son dichosos ahora, porque ha llegado el Reino en la persona de Jesús. Su situación cambiará desde ahora, porque Dios aborrece la pobreza inhumana e invita a sus fieles a erradicarla.
Santos: Julián el Hospitalario, penitente; Eulalia de Barcelona, mártir y Umbelina de Claraval, monje.
ANTÍFONA DE ENTRADA (1 Jn 3, 17)
Si alguno, teniendo con qué vivir, ve a su hermano pasar necesidad, y sin embargo, no lo ayuda, ¿cómo habitará el amor de Dios en él?
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que diste un origen idéntico a todos los pueblos y quisiste formar con ellos una sola familia, llena los corazones con el fuego de tu amor y suscita en todos los hombres el deseo de un progreso justo y fraternal, a fin de que, con los bienes que has destinado para todos, se realice cada uno como persona humana y, suprimida toda discriminación, reinen en el mundo la igualdad y la justicia. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 4,1-15. 25
En aquel tiempo, Adán
se unió con Eva, su mujer; ella concibió y dio a luz a Caín,
pues decía: "Con el favor de Dios he engendrado un hijo". Después
de algún tiempo dio a luz al hermano de Caín, Abel. Abel fue pastor
de ovejas, y Caín labrador.
Sucedió en una ocasión, que Caín presentó como ofrenda
al Señor los productos de la tierra. También Abel le hizo una
ofrenda: sacrificó las primeras crías de sus ovejas y quemó
su grasa. Al Señor le agradaron las ofrendas de Abel, pero no le agradaron
las de Caín; por lo cual, Caín se enfureció y andaba resentido.
El Señor le dijo entonces a Caín: "¿Por qué
te enfureces tanto y andas resentido? Si hicieras el bien, te sentirías
feliz; pero si haces el mal, el pecado estará a tu puerta, acechándote
como fiera; pero tú debes dominarlo". Un día Caín
le dijo a su hermano Abel: "Vamos al campo". Y cuando estaban en el
campo, Caín se lanzó contra su hermano y lo mató. Entonces
el Señor le preguntó a Caín: "¿Dónde
está Abel, tu hermano?". Caín le respondió: "No
lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?".
El Señor le dijo: "¿Qué es lo que has hecho? ¿No
oyes cómo la sangre de tu hermano está clamando a mí desde
la tierra? Por eso serás maldito y tendrás que vivir lejos de
la tierra que recibió de ti la sangre de tu hermano; y aunque cultives
la tierra, ella no volverá a darte frutos abundantes. Tú andarás
por el mundo errante y fugitivo".
Caín le contestó al Señor: "Mi castigo es demasiado
grande para soportarlo. Puesto que tú me arrojas de esta tierra fértil,
tendré que ocultarme de ti y andar errante y fugitivo por el mundo, y
cualquiera que me encuentre, me matará". El Señor le dijo:
"De ninguna manera. El que te mate a ti será castigado siete veces".
Y el Señor le puso una señal a Caín para que, si alguien
lo encontraba, no lo matara.
Adán se unió otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, a
quien llamó Set, pues decía: "El Señor me ha dado
otro hijo en lugar de Abel, asesinado por Caín". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los humanos somos iguales
en dignidad y diferentes en tantas cosas. Esas diferencias nos completan y,
a la vez, nos confunden, al grado de considerarlas realidades amenazadoras.
Del salmo 49 R/. Te ofreceremos, Señor, sacrificios de alabanza.
Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos viven en la
tierra del Oriente al Poniente: "No voy a reclamarte sacrificios, pues
siempre están ante mí tus holocaustos. R/.
¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto,
tú que detestas la obediencia y echas en saco roto mis mandatos? R/.
Te pones a insultar a tu hermano y deshonras al hijo de tu madre. Tú
haces esto, ¿y yo tengo que callarme? ¿Crees acaso que yo soy
como tú? No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados".
R/.
ACLAMACIÓN (Jn 14,
6) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí,
dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron
a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con Él, y para ponerlo
a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró
profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal?
Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".
Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Las personas dejamos achicar con cierta prisa nuestra esperanza. Le reclamamos a Dios con impaciencia cuando las señales no llegan con la rapidez que esperamos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones y plegarias de tu Iglesia y haz que todos los hombres se llenen del espíritu de hijos de Dios, a fin de que, superadas por amor todas las desigualdades, lleguen los pueblos a formar en tu paz una sola familia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Sal 103, 13. 14. 15)
La tierra se sacia, Señor, de tu acción fecunda. Así sacas pan de los campos y vino que alegra el corazón del hombre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que de nuestra participación en este sacramento de unidad, mediante el cual renuevas constantemente a la familia humana, obtengamos, Señor, un amor auténtico y eficaz que nos impulse a promover el progreso de los pueblos y a realizar, en la caridad, las exigencias de la justicia. Por Jesucristo, nuestro señor.
Santos: Martiniano de Palestina, patriarca, y Pablo le Van Loc, mártir. Beata Cristina de Espoleto, monja.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 73, 20. 19. 22. 23)
Acuérdate, Señor, de tu alianza; no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que podamos gozar, después de esta vida, de la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 6, 5-8; 7,1-5.10
En aquel tiempo, viendo
el Señor que en la tierra la maldad del hombre era muy grande y que sus
actitudes eran siempre perversas, se arrepintió de haber creado al hombre,
y lleno de profundo pesar, dijo: "Borraré de la superficie de la
tierra al hombre que he creado, y con el hombre, también a los cuadrúpedos,
reptiles y aves, pues estoy arrepentido de haberlos creado".
Pero Noé encontró gracia ante el Señor. Así pues,
el Señor le dijo a Noé: "Entra en el arca con toda tu familia,
pues tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación.
De todos los animales puros toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros,
una pareja, macho y hembra; y lo mismo de las aves, siete parejas, macho y hembra,
para que se conserve su especie en la tierra. Pasados siete días, haré
llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y borraré
de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado".
Noé hizo todo lo que le mandó el Señor, y siete días
después, cayó el diluvio sobre la tierra. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Este relato celebra una
certeza fundamental: Dios nunca castiga de manera indiscriminada. Los inocentes
no perecen junto con los culpables. Dios preserva la vida de sus fieles.
Del salmo 28 R/. Dios bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados
en su templo santo, alabemos al Señor. R/.
La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La
voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente. R/.
El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se manifestó
sobre las aguas desde su trono eterno. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 14,
23) R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos
en él nuestra morada, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 8, 14-21
En aquel tiempo, cuando
los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de
que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno.
Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense
de la levadura de los fariseos y de la de Heredes". Entonces ellos comentaban
entre sí: "Es que no tenemos panes".
Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿Por qué
están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden
ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para
qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No
recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí
cinco panes entre cinco mil hombres?". Ellos le contestaron: "Doce".
Y añadió: "¿Y cuántos canastos de sobras recogieron
cuando repartí siete panes entre cuatro mil?". Le respondieron:
"Siete". Entonces Él dijo: "¿Y todavía no
acaban de comprender?". Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
En la Iglesia coexisten situaciones de gracia y pecado. La vieja levadura también nos sigue contaminando. Esto no es una justificación, sino una llamada a la conversión y a la tolerancia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad, estos dones que has puesto en manos de tu Iglesia, y con tu poder conviértelos en el sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 147, 114)
Alaba, Jerusalén, al Señor, porque te alimenta con lo mejor de su trigo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la recepción de esta Eucaristía nos confirme, Señor, en tu amor y nos ayude a conseguir la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Nuestra Señora de la Esperanza.
Santos: Cirilo, monje, y Metodio, obispo de Tesalónica. Beato Reginaldo de Orleans, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Éstos son los hombres santos amigos de Dios, insignes predicadores del Evangelio.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de los santos Cirilo y Metodio iluminaste con la luz del Evangelio a los pueblos eslavos, abre nuestro corazón para que aceptemos tu palabra y ayúdanos a vivir de acuerdo con la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 8, 6-13. 20-22
Cuarenta días después
de que las aguas del diluvio habían ido bajando y ya se veían
las cimas de los montes, Noé abrió la ventana que había
hecho en el arca y soltó un cuervo. Éste anduvo yendo y viniendo,
hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó Noé
una paloma, para ver si ya se había secado el agua sobre la superficie
de la tierra. La paloma no encontró en dónde posarse y volvió
al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra.
Noé estiró el brazo, la tomó y la metió en el arca.
Esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma, que
regresó al atardecer con una hoja de olivo en el pico. Noé comprendió
que el agua sobre la tierra era ya muy poca. Esperó otros siete días
y soltó otra vez la paloma, la cual ya no regresó.
El primer día del primer mes del año seiscientos uno se secó
el agua en la tierra. Noé levantó la cubierta del arca y vio que
la tierra estaba ya seca.
Entonces salió del arca y construyó un altar al Señor;
tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto
sobre el altar. Cuando el Señor aspiró la suave fragancia de las
ofrendas, se dijo: "No volveré a maldecir la tierra a causa del
hombre. Es cierto que el corazón humano se inclina al mal desde su infancia,
pero yo no volveré a exterminar a los vivientes, como acabo de hacerlo.
Mientras dure la tierra, no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor,
verano e invierno, día y noche". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Dios asume un compromiso
unilateral e irrevocable: nunca más volverá a destruir a los vivientes.
La compasión y la misericordia divinas son el fundamento de nuestra esperanza.
Del salmo 115 R/. Daré gracias al Señor toda mi vida.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha
hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré
el nombre del Señor. R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte,
Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R/.
Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo, en medio de
su templo santo, que está en Jerusalén. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Ef 1, 17-18) R/. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para
que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 8, 22-26
En aquel tiempo, Jesús
y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús
un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús
lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y
le preguntó: "¿Ves algo?". El ciego, empezando a ver,
le dijo: "Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan".
Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó
a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús
lo mandó a su casa, diciéndole: "Vete a tu casa, y si pasas
por el pueblo, no se lo digas a nadie". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El relato de curación del ciego de Betsaida se ha leído en diferentes códigos simbólicos. Jesús le devuelve la vista al ciego para que vea la realidad sin mentiras ni prejuicios ideológicos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS