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Santos: Severo de Ravena obispo, Viridiana de la Toscana, religiosa, y Brígida de Kildare, Fundadora.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32. 11.19)
Los proyectos de su corazón subsisten de edad en edad, para librar de la muerte la vida de sus fieles, y reanimarlos en tiempo de hambre.
ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo, y nos encendamos con el amor que lo inflama para que, asemejándonos a El, merezcamos participar de la eterna redención. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del segundo libro de Samuel: 11, 1-4. 5-10. 13-17
En
la época del año en que los reyes acostumbraban salir a la guerra,
David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra los amonitas.
Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá.
David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se levantó
de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio; desde ahí vio
a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. David
mandó preguntar quién era aquella mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija
de Eliam, esposa de Urías, el hitita”. David mandó unos criados a
buscarla. Se la trajeron a su casa y durmió con ella. La mujer quedó
embarazada y le mandó decir a David: “Estoy encinta”.
Entonces David le envió un mensaje a Joab: “Haz que venga Urías, el
hitita”. Joab cumplió la orden, y cuando Urías se presentó a David, el
rey le preguntó por Joab, por el ejército y por el estado de la guerra.
Luego le dijo: “Ve a descansar a tu casa, en compañía de tu esposa’.
Salió Urías del palacio de David y éste le mandó un regalo. Pero Urías
se quedó a dormir junto a la puerta del palacio del rey, con los demás
servidores de su señor, y no fue a su casa. Le avisaron a David: “Urías
no fue a su casa”. Al día siguiente, David lo convidó a comer con él y
lo hizo beber hasta embriagarse. Ya tarde, salió Urías y se volvió a
quedar a dormir con los servidores de su señor y no fue a su casa.
A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se la envió con
Urías. En ella le decía: “Pon a Urías en el sitio más peligroso de la
batalla y déjalo solo para que lo maten”. Joab, que estaba sitiando la
ciudad, puso a Urías frente a los defensores más aguerridos. Los
sitiados hicieron una salida contra Joab y murieron algunos del
ejército de David, entre ellos, Urías, el hitita. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
David se desentiende de sus quehaceres, a tal grado que dispone de las
personas como si fueran objetos y termina por eliminarlas para salvar
su reputación.
Del salmo 50 R/. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida
mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis
pecados. R/.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R/.
Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la
iniquidad, y pecador me concibió mi madre. R/.
Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y se alegren los huesos
quebrantados. Aleja de tu vista mis maldades y olvídate de todos mis
pecados. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado
los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 4, 26-34
En
aquel
tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que
sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las
noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece;
y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos,
luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya
están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha
llegado el tiempo de la cosecha”.
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué
parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que,
cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez
sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas
tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su
mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba
sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Las parábolas desafían a los oyentes a que descubran el talante misterioso y provocador del mensaje de Jesús, cuya enseñanza desborda las ideas comunes acerca de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, Padre misericordioso, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Hijo único, concédenos que, identificados con Él en una perfecta unidad, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 19, 34)
Uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al punto salió sangre y agua.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo participado de tu sacramento de amor, te pedimos, Señor, la gracia de parecemos a Cristo aquí en la tierra, para merecer compartir su gloria allá en el cielo, con Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
La Presentación del Señor
Nuestra Señora de San Juan de los Lagos
Santos: San Juan Teófanes Venard, mártir.
Vísperas de la fiesta
BENDICIÓN DE LAS VELAS Y PROCESIÓN
Primera forma: Procesión
1. A una hora conveniente, se reúnen los fieles en algún lugar adecuado, fuera del templo donde va a efectuarse la procesión. Los fieles sostienen en sus manos las velas apagadas.
2. El sacerdote, revestido de blanco, como para la misa, se acerca, junto con los ministros, al lugar donde el pueblo está congregado. En lugar de la casulla puede usar la capa pluvial durante la bendición de las velas y la procesión.
3. Mientras encienden las velas, se canta la antífona siguiente u otro cántico apropiado.
Nuestro Señor vendrá con gran poder, e iluminará los ojos de sus siervos, aleluya.
4. El sacerdote, después de saludar a los fieles en la forma acostumbrada, les explica brevemente el significado del rito y los exhorta a participar en él, activa y conscientemente. Lo puede hacer con estas palabras u otras parecidas:
Hermanos, hace cuarenta días celebramos con júbilo el nacimiento del Señor. Hoy también la Iglesia está de fiesta al celebrar el día en que Jesús fue presentado en el templo por María y José.
El Señor quiso sujetarse a este rito para cumplir
con las exigencias de la ley, pero, sobre todo, para manifestarse al
pueblo que lo esperaba.
Impulsados por el Espíritu Santo, fueron al templo aquellos dos
ancianos, Simeón y Ana, e iluminados por el mismo Espíritu reconocieron
al Señor y lo anunciaron a todos con entusiasmo.
También nosotros, que formamos el pueblo de Dios por la gracia del
Espíritu Santo, vayamos al encuentro de Cristo en la casa de Dios.
Hallaremos al Señor en la Eucaristía mientras esperamos su venida
gloriosa.
5.
Después de la exhortación, el sacerdote bendice las velas, diciendo con
las manos juntas:
Oremos:
Dios nuestro, fuente y principio de toda luz, que concediste al justo Simeón contemplar a Cristo, luz destinada a iluminar a todas las naciones, bendice estas velas con las que tus fieles van a ir a tu encuentro en medio de himnos de alabanza, y escucha su oración a fin de que por el camino del bien puedan llegar a la luz inextinguible. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Y rocía las velas con agua bendita, sin decir nada.
6. El sacerdote toma entonces la vela destinada a él e inicia la procesión, diciendo:
Vayamos ahora alegres al encuentro del Señor.
7. Durante la procesión se canta la antífona siguiente o algún canto apropiado.
R/. Cristo es la luz enviada para iluminar a las naciones y para gloria de Israel.
Ahora, Señor, ya puede morir en paz tu siervo, según tu promesa. R/.
Porque mis ojos han visto a tu salvador. R/.
Al Salvador, a quien has puesto a la vista de todos los pueblos. R/.
8. Al entrar la procesión en el templo, se canta la Antífona de entrada de la misa. Al llegar al altar, el sacerdote hace la debida reverencia y, si se cree conveniente, lo inciensa. Luego se dirige a la sede, en donde se quita la capa pluvial (si la usó en la procesión) y se pone la casulla. Ahí mismo, después de que se ha cantado el Gloria, dice la Oración Colecta como de ordinario. Prosigue luego la misa de la manera acostumbrada.
Segunda forma: Entrada solemne
9. Los fieles se reúnen en el templo, teniendo las velas en sus manos. El sacerdote, revestido de ornamentos blancos, va en compañía de los ministros y de una representación de los fieles a un sitio adecuado, ya sea ante la puerta del templo o en el interior del mismo en donde, por lo menos, una gran parte de los fieles puedan participar cómodamente de la ceremonia.
10. Al llegar el sacerdote al sitio escogido para la bendición de las velas, se encienden éstas, y se canta la antífona ‘Nuestro Señor vendrá con gran poder’, u otro cántico apropiado.
11. En seguida el sacerdote, después del saludo al pueblo y de la breve exhortación, bendice las velas, como se indica en los nn. 4-5; se efectúa luego la procesión con los cánticos, como en los nn, 6-7. Para la misa se observa lo indicado en el n. 8.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 47, 10-11)
Recordaremos, Señor, los dones de tu amor en medio de tu templo. Que todos los hombres de la tierra te conozcan y te alaben, porque es infinita tu misericordia.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, mira a tus fieles reunidos hoy para
celebrar la presentación en el templo de tu Hijo Jesucristo, y
concédenos que podamos presentarnos ante ti plenamente renovados en el
espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta a los hebreos: 2, 14-18
Hermanos:
Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús
quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al
diablo, que mediante la muerte dominaba a los hombres, y para liberar a
aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida.
Pues como bien saben, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los
descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus
hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso
con ellos y fiel en las relaciones que medían entre Dios y los hombres,
y expiar así los pecados del pueblo. Como El mismo fue probado por
medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a
la prueba. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El hombre se tropieza con la realidad escandalosa de la muerte. Jesús
resucitado vence a la muerte y nos abre de esa manera un camino de
liberación incomparable.
Del salmo 23 R/. El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque
va a entrar el rey de la gloria! R/.
Y ¿quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso, el
Señor, poderoso en la batalla. R/.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque
va a entrar el rey de la gloria! R/.
Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos, es el
rey de la gloria. R/.
ACLAMACIÓN (Lc 2, 32) R/. Aleluya, aleluya.
Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria de tu
pueblo, Israel. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 2, 22-40
Transcurrido
el tiempo de la purificación de Maria, según la ley de Moisés, ella y
José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo
con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al
Señor y también para ofrecer como dice la ley, un par de tórtolas o dos
pichones.
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de
Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu
Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes
al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando
José y Maria entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito
por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me
habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has
preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las
naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras.
Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este
niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel,
como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto
los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te
atravesará el alma”. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel,
de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven había vivido
siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se
apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos
y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y
hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y
fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con
El. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Estos ancianos habían envejecido en su dimensión corpórea, pero su
espíritu se mantenía renovado y abierto a la esperanza, por eso
descubrieron a Dios en el niño Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea agradable, Señor, el sacrificio de tu Hijo único, el Cordero sin mancha que tú quieres que la Iglesia te ofrezca por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, porque al ser presentado hoy en el templo tu eterno Hijo, fue
proclamado por el Espíritu Santo gloria de Israel y luz de las naciones.
Por eso nosotros, al venir hoy llenos de júbilo al encuentro del
Salvador, te alabamos con los ángeles, diciendo sin cesar: Santo,
Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 2, 30-31)
Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has puesto ante la vista de todos los pueblos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que colmaste las esperanzas del anciano Simeón de no morir antes de ver al Mesías, completa en nosotros la obra de tu gracia por medio de esta comunión, para que sepamos buscar siempre a Cristo en esta vida y podamos llegar a contemplarlo en la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV DOMINGO ORDINARIO
Santos: Blas de Sebaste, mártir, y Óscar o Anscario de Hamburgo obispo. Beata María Rivier, fundadora.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 105, 47)
Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria el alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos. Por nuestro Señor Jesucristo,..
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Sofonías: 2, 3; 3, 12-13
Busquen
al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los
mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá
puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.
“Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un
puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel confiará en el
nombre del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará
en su boca una lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán
sin que nadie los moleste”. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
La salvación tiene dos dimensiones. En ella Dios anula y desactiva el
poder destructor del mal; de esa manera sienta las condiciones para una
salvación duradera y estable.
Del salmo 145 R/. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es
el Reino de los cielos.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al
oprimido; El proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor
al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 26-31
Hermanos:
Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no
hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los
criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo
para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a
los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir,
a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de
manera que nadie pueda presumir delante de Dios.
En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús,
a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra
santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la
Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios elige a personas sencillas por una razón especial: para poner de manifiesto que su obra de salvación proviene de su amor y no de las habilidades humanas.
ACLAMACIÓN (Mt 5, 12) R/. Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será
grande en los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12
En
aquel
tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó.
Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles
y les dijo:
“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los
cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los
sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y
sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque
verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les
llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la
justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas
falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque
su premio será grande en los cielos”. Palabra del Señor.
Gloría a ti, Señor Jesús.
Las felicitaciones divinas no son promesas demagógicas ni tomaduras de pelo. La victoria de Jesús sobre la muerte las autentifica, lo que las vuelve verosímiles y convincentes.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 3-4)
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los cielos. Bienaventurados los apacibles, porque poseerán la tierra, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Normalmente los pueblos construyen sus sueños y proyectos tomando en cuenta sus recursos económicos, sus instituciones públicas y sus liderazgos; sin embargo, con frecuencia olvidan que la historia avanza lenta o velozmente gracias al empuje y la determinación de miles de ciudadanos. Las personas de a pie, que educan, cultivan campos, forman familias, transportan bienes de consumo o prestan servicios son quienes mantienen activa y operante a la sociedad. Ellos normalmente no dan entrevistas en la televisión ni acaparan la atención de los noticieros, pero son quienes sostienen y dan vida a nuestra sociedad, quienes cambian el rumbo de una nación. Dios le apuesta a la fuerza de los pequeños e inaugura su reinado contando con la generosidad de personas humildes que confían decididamente en la fidelidad divina.
Santos: Águeda de Roma, mártir, y Gilberto de Inglaterra, abad. Beata Isabel Canori Mora laica.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Como las vírgenes prudentes, santa Águeda conserva su lámpara encendida para salir al encuentro de Cristo.
ORACIÓN COLECTA
Que tu santa virgen y mártir Águeda, tan agradable siempre a tu corazón por la consagración de su virginidad y su valor en el martirio, nos obtenga, Señor, tu fortaleza para superar nuestro egoísmo y nuestra cobardía. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del segundo libro de Samuel: 15 13-14. 30; 16, 5-13
En
aquellos días, llegó un hombre a avisar a David: “Todos los israelitas
se han puesto de parte de Absalón”. Entonces David les dijo a sus
servidores que estaban con él en Jerusalén: “Huyamos pronto, porque si
llega Absalón no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, pues si se
nos adelanta y nos alcanza, nos matará y pasará a cuchillo a todos los
habitantes de la ciudad”.
Al subir por el monte de los Olivos, David iba llorando, con la cabeza
cubierta y los pies descalzos. Todos sus acompañantes iban también con
la cabeza cubierta y llorando.
Cuando llegaron a Bajurim, un hombre de la familia de Saúl, llamado
Semeí, hijo de Guerá, les salió al encuentro y se puso a seguirlos. Los
iba maldiciendo y arrojaba piedras a David y a todos sus hombres. El
pueblo y los soldados se agruparon en torno a David. Semeí le gritaba:
“Fuera de aquí, asesino malvado. El Señor te está castigando por toda
la sangre de la casa de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha
entregado el trono a tu hijo Absalón y tú has caído en desgracia,
porque eres un asesino”.
Abisay, hijo de Sarvia, le dijo entonces a David: “¿Por qué se ha de
poner a maldecir a mi señor ese perro muerto? Déjame ir a donde está y
le corto la cabeza”. Pero el rey le contestó: “¿Que le vamos a hacer?
Déjalo; pues si el Señor le ha mandado que me maldiga, ¿quién se
atreverá a pedirle cuentas?”.
Enseguida, David dijo a Abisay y a todos sus servidores: “Si mi propio
hijo quiere matarme, ¿con cuánta mayor razón este hombre de la familia
de Saúl? Déjenlo que me maldiga, pues se lo ha ordenado el Señor. Tal
vez el Señor se apiade de mi aflicción y las maldiciones de hoy me las
convierta en bendiciones”. Y David y sus hombres prosiguieron su
camino. Palabra de Dios. , Te alabamos, Señor.
David recibe los insultos de los familiares de Saúl, los toma con
actitud humilde y recapacita con sensatez sobre las divisiones que
destrozan a su familia.
Del salmo 3 R/. Levántate, Señor, y sálvame, Dios mío.
Mira, Señor, cuántos contrarios tengo, y cuántos contra mí se han
levantado; cuántos dicen de mí: “Ni Dios podrá salvarlo”. R/.
Mas tú, Señor, eres mi escudo, mi gloria y mi victoria; desde tu monte
santo me respondes cuando mi voz te invoca. R/.
En paz me acuesto, duermo y me despierto, porque el Señor es mi
defensa. No temeré a la enorme muchedumbre que me cerca y me acecha. R/.
ACLAMACIÓN (Lc 7, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha
visitado a su pueblo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 5, 1-20
En
aquel
tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus
discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos.
Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre
poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con
cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con
argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y des trozaba las
argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches
en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.
Cuando aquel hombre vio, de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a
postrarse ante El y gritó a voz en cuello: “¿Que quieres tú conmigo,
Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”.
Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera
de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “¿Como te llamas?”. Le
respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con
insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda
del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí
para metemos en esos cerdos”. Y El se lo permitió. Los espíritus
inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los
cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y
se ahogaron.
Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido en
el pueblo y en el campo. La gente fue
a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes
endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces
tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le
había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a
rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.
Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo
admitiera en su compañía, pero El no se lo permitió y le dijo: “Vete a
tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha
sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a
proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y
todos los que lo oían se admiraban. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
El episodio del geraseno nos ilustra acerca de la dimensión integral de la salvación cristiana, es decir, Jesús salva al hombre entero y le restituye su dignidad humana de forma plena.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que los dones que vamos a ofrecerte en honor de tu santa virgen Águeda te sean, Señor, tan agradables como agradable fue a tus ojos su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 25, 6)
Ya viene el esposo; salgamos al encuentro de Cristo, el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, que glorificaste a santa Águeda con la doble corona de la virginidad y del martirio, concédenos que esta comunión nos ayude a superar todas las pruebas y podamos así alcanzar el Reino eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Felipe de Jesús protomártir mexicano; Avito de Vienne, obispo, y Adelaida de Vilich, abadesa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Flp 2. 10-11)
Que al nombre de Jesús, todo ser viviente, en el cielo, en la tierra, en el abismo, caiga de rodillas y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que te dignaste aceptar la sangre de San Felipe de Jesús como una primicia de la fe de nuestro pueblo, concédenos, por su intercesión, madurar en esa misma fe, para que demos testimonio de ella no sólo con las palabras, sino, sobretodo, con los actos de nuestra vida diaria. Por nuestro Señor Jesucristo...
Fuera de la Arquidiócesis de México solamente se dice una de las dos lecturas antes del Evangelio, con el Salmo Responsorial.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de la Sabiduría: 3, 1-9
Las
almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará
ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto,
que su salida de este mundo era una desgracia y su salida de entre
nosotros, una completa destrucción. Pero los justos están en paz.
La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo, pero ellos
esperaban confiadamente la inmortalidad. Después de breves sufrimientos
recibirán una abundante recompensa, pues Dios los puso a prueba y los
halló dignos de sí. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como
un holocausto agradable.
En el día del juicio brillarán los justos como chispas que se propagan
en un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y
el Señor reinará eternamente sobre ellos.
Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles
a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y
cuida de ellos. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Dos visiones dispares: los justos saben a donde van, los malvados lo
ignoran. La muerte, más allá de las evidencias físicas, no es
aniquilación, sino tránsito hacia el Padre.
Del salmo 123 R/. Nuestra ayuda es invocar al Señor.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando los hombres nos
asaltaron, nos habría devorado vivos el fuego de su cólera. R/.
Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al
cuello, un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque
no permitió que nos despedazaran con sus dientes. R/.
Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. La
trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda nos viene del
Señor, que hizo el cielo y la tierra. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4,
7-15
Hermanos: Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que
esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros
mismos. Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos
angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos.
Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no
vencidos.
Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro
cuerpo, para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de
Jesús. Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por
causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en
nuestra carne mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en
ustedes, la vida. Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se
expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también
nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a
Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su
lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que,
al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción
de gracias para gloria de Dios. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Pablo ha vivido la experiencia de sus límites y fracasos. También ha
logrado salir adelante gracias a la fuerza extraordinaria de Dios. Ese
es el tesoro que llevamos en vasijas de barro.
ACLAMACIÓN (Mt 5, 10) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, por que de ellos es
el Reino de los cielos, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 23-26
En aquel tiempo, Jesús le dijo a la multitud: “Si alguno quiere
acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día
y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la
perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En
efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a
sí mismo o se destruye? Por otra parte, si alguien se avergüenza de mí
y de mi doctrina, también el Hijo del hombre se avergonzará de él
cuando venga revestido de su gloria y de la del Padre y de la gloria de
los santos ángeles”. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Tan enigmáticas palabras dejan de serlo cuando las confrontamos con la vida de Jesús. Su escandaloso tono desaparece cuando se consideran a partir de su resurrección.
En la Arquidiócesis de México, se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, los dones que te presentamos y, por la intercesión de san Felipe de Jesús, haz que nos sirvan de ayuda para conseguir la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque la sangre del glorioso mártir san Felipe de Jesús, derramada
como la de Cristo para proclamar su fidelidad a ti, manifiesta tu
admirable poder, que convierte la fragilidad en fortaleza y al hombre
débil robustece para que sea testigo tuyo.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la
tierra te aclamamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 16, 24)
Si alguno quiere venir en pos de mí, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz y me siga, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te suplicamos, Señor, por los méritos de san Felipe de Jesús, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que acabamos de recibir, nos protejan siempre de todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Miércoles de Ceniza
Santos: San Pablo Mikki y compañeros, mártires. Beato Francisco Spinelli fundador.
En la misa de este día se bendice y se impone la ceniza hecha de ramas de olivo o de otros árboles, bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior
RITOS INICIALES Y LITURGIA DE LA PALABRA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sb 11, 24-25. 27)
Señor,
tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras
los pecados de los hombres que se arrepienten y los perdonas, porque
tú, Señor, eres nuestro Dios.
Se omite el acto penitencial, que es sustituido por el rito de la
imposición de la ceniza.
ORACIÓN COLECTA
Que el día de ayuno con el que iniciamos, Señor, esta Cuaresma, sea el principio de una verdadera conversión a ti, y que nuestros actos de penitencia nos ayuden a vencer al espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 2, 12-18
Esto
dice el Señor: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con
ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos.
Vuélvanse al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso,
lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia.
Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje una
bendición, que haga posibles las ofrendas y libaciones al Señor,
nuestro Dios. Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno,
convoquen la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten
a los ancianos, convoquen a los niños, aun a los niños de pecho. Que el
recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada.
Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del
Señor, diciendo: ‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu
heredad a la burla de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde
está el Dios de Israel?’ “.
Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los signos exteriores de luto crean un ambiente comunitario que anima a
buscar el reencuentro y la reconciliación con Dios. Después del luto,
la comunidad vive un proceso de renovación profunda.
Del salmo 50 R/. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida
mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis
pecados. R/.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R/.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus
mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu
santo espíritu. R/.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 20 6, 2
Hermanos:
Somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es como si Dios mismo
los exhortara a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se dejen
reconciliar con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo
“pecado” por nosotros, para que, unidos a Él, recibamos la salvación de
Dios y nos volvamos justos y santos.
Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su
gracia en saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te
escuché y en el día de la salvación te socorrí. Pues bien, ahora es el
tiempo favorable; ahora es el día de la salvación. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Ser embajadores de Cristo es nuestra más alta misión. Como un embajador representa los ideales de su país, los cristianos somos portadores del proyecto del reino donde Jesús quiere que estemos.
ACLAMACIÓN (cfr. Sal 94, 8) R/. Honor y gloria a ti,
Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su
corazón”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 1-6. 16-18
En
aquel
tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar
sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo
contrario no tendrán re compensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna no lo anuncies con trompeta, como
hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los
alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú,
en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que
hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que
ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes
les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas,
para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su
recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto,
cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y
tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que
descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están
ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en
cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que
no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo
secreto y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La espiritualidad evangélica se construye sobre el fundamento de la verdad y la confianza. Por ello, los seguidores de Jesús se mantienen atentos a la mirada del Padre.
BENDICIÓN DE LA CENIZA
Después de la homilía, el sacerdote, de pie y con las manos juntas, dice:
Hermanos, pidamos humildemente a Dios Padre que bendiga con su gracia esta ceniza que, en señal de penitencia, vamos a imponer sobre nuestras cabezas.
Y después de un breve momento de oración en silencio, prosigue:
ORACIÓN
Señor Dios, que te apiadas de quienes se humillan y concedes tu paz a los que se arrepienten, escucha con bondad nuestras súplicas y derrama la gracia de tu bendición sobre estos siervos tuyos que van a recibir la ceniza, para que, fieles a las prácticas cuaresmales puedan llegar, con un alma purificada, a celebrar la Pascua de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.
Y rocía la ceniza con agua bendita, sin decir nada.
IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
Enseguida, el sacerdote impone la ceniza a todos los presentes que se
acercan a él, y dice a cada uno:
Arrepiéntete y cree en el Evangelio (Mc 1, 15).
O bien:
Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver (cfr. Gn 3, 19).
Mientras tanto, se entona un canto apropiado.
ANTÍFONA (cfr. JI 2, 13)
Renovemos nuestra vida con un espíritu de humildad y penitencia; ayunemos y lloremos delante del Señor, por que la misericordia de nuestro Dios está siempre dispuesta a perdonar nuestros pecados.
OTRA ANTÍFONA (JI 2, 17; Est 13, 17)
Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, y no cierres la boca de aquellos que te alaban.
OTRA ANTÍFONA (Sal 50, 3)
Borra, Señor, mis pecados.
Esta antífona puede repetirse después de cada verso del Salmo 50, ‘Por tu inmensa compasión y misericordia’.
RESPONSORIO (cfr. Ba 3, 2; Sal 78, 9)
Renovémonos y reparemos los males que por ignorancia hemos cometido; no sea que, sorprendidos por el día de la muerte, busquemos, sin poder encontrarlo, el tiempo de hacer penitencia. R/.
R/. Escúchanos, Señor, y ten piedad porque hemos pecado contra ti.
Ven en nuestra ayuda, Dios salvador nuestro; por el honor de tu nombre, líbranos, Señor. R/.
Terminada la imposición de la ceniza, el sacerdote se lava las manos.
La ceremonia termina con la oración universal o de los fieles.
No se dice Credo.
LITURGIA EUCARÍSTICA
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio con el que iniciamos solemnemente la Cuaresma, y concédenos que, por medio de las obras de caridad y penitencia, venzamos nuestros vicios y, libres de pecado, podamos unimos mejor a la pasión de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio de Cuaresma III o IV
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 1,2. 3)
El que medita la ley del Señor día y noche, dará fruto a su tiempo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta comunión abra, Señor, nuestro corazón a la justicia y a la caridad, para que observemos el único ayuno que tú quieres y que conduce a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
La bendición e imposición de la ceniza pueden hacerse también sin misa. En este caso conviene celebrar antes la liturgia de la Palabra, usando el canto de entrada, la oración colecta y las lecturas con sus cánticos, como en la misa. Enseguida se tienen la homilía y la be
ndición e imposición de la ceniza. La ceremonia se termina con la oración universal.
Santos: Ricardo de Inglaterra, rey, y Juan de Triora, mártir. Beata Rosalía Rendu, religiosa.
JUEVES DESPUÉS DE CENIZA
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sal 54 17-20. 23)
Clamé al Señor, y escuchó mi voz y me libró de los que me atacaban. Encomienda a Dios tus afanes y Él te sustentará.
ORACIÓN COLECTA
Inspira, Señor, nuestras acciones y dirigelas con tu gracia, para que todo cuanto emprendamos lo iniciemos en tu nombre y podamos llevarlo a término por tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Deuteronomio: 30, 15-20
Esto
dice el Señor: “Mira: Hoy pongo delante de ti la vida y el bien o a
muerte y el mal. Si cumples lo que yo te mando hoy, amando al Señor tu
Dios, siguiendo sus caminos, cumpliendo sus preceptos, mandatos y
decretos, vivirás y te multiplicarás. El Señor, tu Dios, te bendecirá
en la tierra donde vas a entrar para poseerla. Pero si tu corazón se
resiste y no obedeces, si te dejas arrastrar y te postras para dar
culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que perecerás sin remedio
y que, pasado el Jordán para entrar a poseer la tierra, no vivirás
muchos años en ella.
Hoy tomo por testigos al cielo y a la tierra de que les he propuesto la
vida o la muerte, la bendición o la maldición. Elige la vida y vivirás,
tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz,
adhiriéndote a Él; pues en eso está tu vida y el que habites largos
años en la tierra que el Señor prometió dar a tus padres, Abraham,
Isaac y Jacob”. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
La disyuntiva que plantea Moisés a Israel implica asumir una decisión
con toda libertad; esto nos enseña que quien elige ciertos valores por
encima de otros, los acepta con todas sus consecuencias.
Del salmo 1 R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en
malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en
cumplir sus mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y
nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio, los malvados serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos
acaban por perderlo. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 4, 17) R/. Honor y gloría a ti, Señor
Jesús.
Arrepiéntanse, dice el Señor, porque ya está cerca el
Reino de los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 22-25
En
aquel
tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del
hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos
sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite
al tercer día”.
Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere
acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día
y me siga.
Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el
que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le
sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se
destruye?”. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
La búsqueda de la gloria es una ilusión muy humana. Por lo que el problema radica en saber elegir la gloria verdadera. No hay que confundir la gloria con espejismos o vanidades de moda.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad estas ofrendas que te presentamos, para que nos alcancen tu perdón, y den gloria a tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 50, 12)
Señor, crea en mí un corazón puro, y renueva en mi interior un espíritu firme.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos recibido en esta comunión, sean para nosotros fuente de perdón, de santidad y de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Jerónimo Emiliano, fundador, Josefina Bakhita, religiosa, y Coínta o Quinta de Alejandría, mártir.
VIERNES DESPUÉS DE CENIZA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 29. 11)
El Señor me escuchó, tuvo piedad de mi y ha venido en mi ayuda.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, tu gracia durante estos días de penitencia cuaresmal, para que a nuestras prácticas externas corresponda una verdadera renovación del espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 58, 1-9
Esto
dice el Señor: “Clama a voz en cuello y que nadie te detenga. Alza la
voz como trompeta. Denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob
sus pecados.
Me buscan día a día y quieren conocer mi voluntad, como si fuera un
pueblo que se comportara rectamente y respetara los juicios de Dios. Me
piden sentencias justas y anhelan tener cerca a Dios. Me dicen todos
los días: ‘¿Para qué ayunamos, si tú no nos ves? ¿Para qué nos
mortificamos, si no te das por enterado?’.
Es que el día en que ustedes ayunan encuentran la forma de hacer
negocio y oprimen a sus trabajadores. Es que ayunan, sí, para luego
reñir y disputar, para dar puñetazos sin piedad.
Ese no es un ayuno que haga oír en el cielo la voz de ustedes. ¿Acaso
es éste el ayuno que me agrada? ¿Es ésta la mortificación que yo acepto
del hombre: encorvar la cabeza como un junco y acostarse sobre saco y
ceniza? ¿A esto llaman ayuno y día agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero de ti es éste, dice el Señor: Que rompas las
cadenas injustas y levantes los yugos opresores; que liberes a los
oprimidos y rompas todos los yugos; que compartas tu pan con el
hambriento y abras tu casa al pobre sin techo; que vistas al desnudo y
no des la espalda a tu propio hermano.
Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus
heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu
marcha.
Entonces clamarás al Señor y te responderá; lo llamarás y te dirá:
‘Aquí estoy’“. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
No es posible engañar a Dios. Quien cumple ritos penitenciales tiene
que estar dispuesto a revisar y corregir las injusticias que le apartan
de Dios y de sus hermanos.
Del salmo 50 R/. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida
mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis
pecados. R/.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R/.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un
holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un
corazón contrito tú nunca lo desprecias. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Am 5, 14) R/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Busquen el bien y no el mal, para que vivan, y el Señor
estará con ustedes. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”. Jesús les respondió: “¿Como pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús inicia un nuevo modo de relación entre Dios y los hombres. Estos se escandalizan ante su amor y compasión desbordantes, a la vez que se aferran a ideas erróneas acerca de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que el sacrificio que te ofrecemos en este tiempo de preparación para la Pascua nos haga agradables a tus ojos y más generosos en la práctica de la penitencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 24,4)
Señor, enséñame tus caminos, dime cuáles son tus senderos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nuestra participación en este sacramento nos libre, Señor, de todas nuestras culpas y nos obtenga de tu misericordia la conversión de nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Apolonia de Alejandría, mártir, y Miguel Febres, religioso. Beata Eusebia Palomino religiosa.
SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 68. 17)
Escúchanos, Señor, pues eres bueno y míranos conforme a tu bondad infinita.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, mira compasivo nuestra debilidad, y extiende tu mano para protegernos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 58, 9-14
Esto
dice el Señor: “Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de
ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan
con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz
en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te dará
reposo permanente; en el desierto saciará tu hambre y dará vigor a tu
cuerpo; serás como un huerto bien regado, como un manantial cuyas aguas
no se agotan.
Construirás sobre tus viejas ruinas y edificarás sobre cimientos muy
antiguos; te llamarán reparador de brechas y restaurador de hogares
derruidos.
Si detienes tus pasos para no violar el sábado y no tratas tus negocios
en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo consagras a la
gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu
interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te
asentaré sobre mis montañas, te haré gustar la herencia de tu padre
Jacob”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Las actitudes éticas de la compasión, la solidaridad y la justicia son
la condición indispensable para recibir la bendición divina. El justo
tiene a Dios de su lado.
Del salmo 85 R/. Señor, enséñame a seguir fielmente tus caminos.
Presta, Señor, oídos a mi súplica, pues soy un pobre, lleno de
desdichas. Protégeme, Señor, porque te amo; sal va a tu servidor, que
en ti confía. R/.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el día, y ya que a
ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo tuyo de alegría. R/.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu
nombre invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta.
R/.
ACLAMACIÓN (Ez 33, 11) R/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta
y viva, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 5, 27-32
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaba a la mesa, con ellos, un gran número de publícanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publícanos y pecadores?”. Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los cobradores de impuestos disponían de los mecanismos necesarios para mantener la opresión económica. Jesús los invita a servir en adelante al reinado de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que este sacrificio de reconciliación y de alabanza que vamos a ofrecerte, nos purifique, Señor y nos renueve, para que todos nuestros pensamientos y acciones se apeguen a tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 9. 13)
Misericordia quiero y no sacrificios, dice el Señor; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento que hemos recibido, y que es fuente de vida para tu Iglesia, sea para nosotros prenda segura de salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
1 DOMINGO DE CUARESMA
Santos: Santa Escolástica de Nursia, fundadora. Beato Luis Stepinac mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 90. 15-16)
Me invocará y yo lo escucharé; lo libraré y lo glorificaré; prolongaré los días de su vida.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Dios todopoderoso, que las prácticas anuales propias de la Cuaresma nos ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo ya llevar una vida más cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 2, 7-9; 3, 1-7
Después
de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del
suelo y con él formó al hombre; te sopló en la nariz un aliento de
vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al
oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios
hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y
sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y
el árbol del conocimiento del bien y del mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había
creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios
les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?”.
La mujer respondió: “Podemos comer del fruto de todos los árboles del
jardín, pero del árbol que está en el centro, dijo Dios: ‘No comerán de
él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir’ “.
La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán. Bien sabe
Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a
ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal”.
La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y
codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su
fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual
también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron
cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se
cubrieron con ellas. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El relato pone de manifiesto el dilema fundamental que perturba al
corazón humano, a la vez que lo hace incapaz de distinguir con claridad
el camino del bien y del mal.
Del salmo 50 R/. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida
mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis
pecados. R/.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R/.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus
mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu
santo espíritu. R/.
Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12-19
Hermanos:
Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado
entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien es
cierto que el pecado no se imputa cuando no hay ley, sin embargo, la
muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron
con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que
había de venir.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el
delito de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el
don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se han
desbordado sobre todos! Y con el don no sucede como con las
consecuencias del pecado de uno solo, porque ciertamente la sentencia,
partiendo de uno solo, lleva a la condenación, pero la obra de la
gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación. En
efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, por un solo
hombre, ¡con cuánta más razón los que reciben la abundancia de la
gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno solo,
Jesucristo!
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la
condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura para
todos los hombres la justificación, que da la vida. En efecto, así como
por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos
pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán
constituidos justos. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El viejo y el nuevo Adán nos han marcado de manera desigual. El primero nos empuja al egoísmo, el hombre nuevo nos orienta a vivir en filiación y fraternidad.
ACLAMACIÓN (Mt 4, 4) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de
la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 4, 1-11
En
aquel
tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser
tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer
y, al final, tuvo hambre.
Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de
Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le
respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también
de toda palabra que sale de la boca de Dios “.
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más
alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo,
porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te
tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna “.
Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor; tu
Dios“.
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la
grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto,
si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás,
porque está escrito: Adorarás al Señor; tu Dios, y a El sólo servirás “.
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús es sometido a la prueba y resiste porque se mantiene atento a la Palabra del Padre. Esto nos enseña que la luz de la Palabra rompe las tinieblas de la confusión que nos envuelve.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te pedimos, Señor, que estos dones que vamos a ofrecerte, nos dispongan convenientemente para el santo tiempo de la Cuaresma que estamos iniciando. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo nuestro Señor, al abstenerse durante cuarenta días de
tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y,
al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza
del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta
Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba.
Por eso, con los ángeles y santos te cantamos el himno de alabanza,
diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 4, 4)
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que este pan celestial alimente, Señor, en nosotros la fe, aumente la esperanza, refuerce la caridad, y nos enseñe a sentir hambre de Cristo, que es el pan vivo y verdadero, y a vivir de toda palabra que proceda de tu boca. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- La confusión mental que afecta nuestra sociedad proviene del hecho de que atribuimos una valoración desmedida al beneficio propio. El amor propio nos ciega y nos impide trabajar con igual decisión por el bienestar de los de más. Quien logra conciliar ambos valores, el bienestar personal y el bienestar del otro, encuentra un camino de auténtica realización humana. Jesús vivió con alegría su existencia y participó de los gozos y los deleites de fiestas y banquetes; disfrutó también de la amistad y recibió apoyos generosos de parte de sus amigos y amigas. Pero, por encima de todo, supo acoger y auxiliar a cuantos vivían agobiados por sus necesidades y carencias. Se amó a sí mismo y amó sin medida a los demás, hasta dar su vida.
Nuestra Señora de Lourdes
Santos: Gregorio I y Severino de Agaune, abad.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 122. 2-3)
Así como la esclava en su señora tiene fijos los ojos, fijos en el Señor están los nuestros, hasta que Dios se apiade de nosotros. Ten piedad de nosotros, ten piedad.
ORACIÓN COLECTA
Conviértenos
a ti, Dios salvador nuestro, y ayúdanos a progresar en el conocimiento
de tu palabra para que esta Cuaresma nos sea provechosa. Por nuestro
Señor Jesucristo...
En vez de la oración colecta de la feria, se puede decir la de Nuestra
Señora de Lourdes (MR, 452)
ORACIÓN COLECTA
Padre misericordioso, ven en ayuda de nuestra debilidad y, por intercesión de Maria, Madre inmaculada de tu Hijo, haz que podamos resurgir del pecado a una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Levítico: 19, 1-2. 11-18
En
aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los
hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
No hurtarán. No mentirán ni engañarán a su prójimo. No jurarán en falso
por mi nombre; eso sería profanar el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimas ni explotes a tu prójimo. No retengas hasta el día siguiente
el salario del que trabaja para ti. No maldigas al sordo, ni pongas
tropiezos ante el ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No seas
injusto en la sentencia, ni por favorecer al pobre ni por respeto al
poderoso. Juzga con justicia a tu prójimo. No andes calumniando a los
tuyos ni des testimonio contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de
corregirlo, para que no cargues tú con su pecado. No te vengues ni
guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti
mismo. Yo soy el Señor’ “. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El mandamiento del amor al prójimo no es una frase altisonante, se
concretiza en una serie de exigencias con alto sentido social. La
caridad se convierte en justicia.
Del salmo 18 R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables
son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R/.
En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/.
La voluntad del Señor es santa y para siempre estable; los mandatos
del. Señor son verdaderos y enteramente justos. R/.
Que te sean gratas las palabras de mi boca y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque, pues eres mi refugio y salvación.
R/.
ACLAMACIÓN (2 Co 6, 2) R/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Este es el tiempo favorable, éste es el día de la
salvación.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 25,31-46
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del
hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se
sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante Él todas
las naciones, y Él apartará a los unos de los otros, como aparta el
pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha
y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi
Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la
creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer,
sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve
desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a
verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo
te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo
te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’. Y el rey les dirá:
‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de
mis hermanos, conmigo lo hicieron’.
Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apártensede mí, malditos;
vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque
estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de
beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me
vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.
Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o
sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te
asistimos?’. Y El les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo
hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron
conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida
eterna”. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
El dilema de los dos caminos, del bien y el mal, de la fidelidad o el rechazo a Dios, se concretiza en el trato humano o grosero, en la acogida cariñosa o el gesto violento.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que estas ofrendas que te presentamos como signo de nuestra entrega a ti, santifiquen, Señor, con tu gracia, nuestra vida y nos obtengan el perdón de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 25, 40. 34)
Yo les aseguro que cuanto hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron, dice el Señor. Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, encontrar en esta comunión fuerza para el cuerpo y para el alma a fin de que, renovados completamente, podamos gloriamos de la plenitud de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Julián el Hospitalario, penitente, Eulalia de Barcelona mártir, y los mártires de Abitina.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 89, 1-2)
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Desde siempre y por siempre tú eres Dios.
ORACIÓN COLECTA
Mira, Señor, con misericordia a tu pueblo que en estos días de Cuaresma usa con moderación de los bienes del cuerpo y aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 55, 10-11
Esto dice el Señor: “Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La palabra de Dios es un llamado amistoso que toca el corazón del
hombre. La escucha o la cerrazón producen efectos a corto o largo
plazos en la vida de las personas.
Del salmo 33 R/. El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas
sus angustias. R/.
Los ojos del Señor cuidan al justo y a su clamor están atentos sus
oídos. Contra el malvado, en cambio, está el Señor, para borrar de la
tierra su recuerdo. R/.
Escucha el Señor al hombre justo y lo libra de todas sus congojas. El
Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 4, 4) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda
palabra que sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 7-15
En
aquel
tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración no
hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho
hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que
les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes, pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga
tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy
nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en
tentación y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los
perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los
hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Rezar, hablar con Dios, es mantenemos arraigados en la certeza de que no estamos solos. Quien está consciente de la presencia de Dios vive un diálogo amigable con Él.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor y creador todopoderoso, los dones que hemos recibido de tu generosidad y convierte el pan y el vino que nos has dado para nuestra vida cotidiana en sacramento de salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 4,2)
Tú, Dios, defensor mío, que me escuchaste cuando te invoqué y me consolaste en la tribulación, ten piedad de mí y escucha mi plegaria.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta Eucaristía nos ayude, Señor, a moderar las pasiones y los deseos terrenos y a buscar tu justicia y tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 24, 6. 3. 22)
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas y no permitas que nos derrote el enemigo. Sálvanos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias.
ORACIÓN COLECTA
Mira, Señor, con bondad a tu pueblo, que con fervor desea entregarse más a ti y concédele que la práctica de las buenas obras renueve su alma, ya que con sus privaciones se esfuerza por dominar su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 3, 1-10
En
aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate y
vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy
a indicar”.
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor.
Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla.
Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: “Dentro de
cuarenta días Nínive será destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de
sayal, grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive, que se
levantó del trono, se quitó el manto, se vistió de sayal, se sentó
sobre ceniza y en nombre suyo y de sus ministros, mandó proclamar en
Nínive el siguiente decreto: “Que hombres y animales, vacas y ovejas,
no prueben bocado, que no pasten ni beban; que todos se vistan de sayal
e invoquen con fervor a Dios y que cada uno se arrepienta de su mala
vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta y nos
perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos”. Cuando Dios
vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y
no les mandó el castigo que había determinado imponerles. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los habitantes de Nínive se comportan de forma admirable. En
consecuencia no reproducen la imagen perversa que los difamaba. La
prontitud de su conversión se presenta como algo ejemplar.
Del salmo 50 R/. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida
mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis
pecados. R/.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus
mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu
santo espíritu. R/.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un
holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un
corazón contrito tú nunca lo desprecias. R/.
ACLAMACIÓN (JI 2, 12-13) R/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor. Arrepiéntanse de todo
corazón y vuélvanse a mí, que soy compasivo y misericordioso. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 29-32
En
aquel
tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a
decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una
señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como
Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el
Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se
levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde
los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de
Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se
levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás y aquí hay uno que es más que
Jonás”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús se dirige a sus críticos con lenguaje enigmático. Sus oyentes se resisten a aceptar la fuerza de sus obras y palabras, porque les falta disposición para acogerlas.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos, Señor, este pan y este vino que tú mismo nos has dado para que te los ofreciéramos, a fin de que, al convertirlos tú en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos obtengan la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 5, 12)
Que se alegren, Señor, cuantos en ti confían, que se regocijen eternamente porque tú estás con ellos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, Señor, que no cesas de invitarnos a tu mesa, concédenos que la recepción de este sacramento sea para nosotros fuente de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Nuestra Señora de la Esperanza
Santos: Cirilo, monje; Metodio, obispo de Tesalónica, y Valentín de Roma, mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 5. 2-3)
Señor, oye mis palabras, escucha mi lamento, haz caso de mi voz suplicante, Rey mío y Dios mío.
ORACIÓN COLECTA
Puesto que sin ti nada podemos, concédenos, Señor, luz para distinguir siempre el bien y valor para ponerlo en práctica, a fin de que podamos vivir según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Ester: 4, 17
En
aquellos días, la reina Ester, ante el mortal peligro que amenazaba a
su pueblo, buscó refugio en el Señor y se postró en tierra con sus
esclavas, desde la mañana hasta el atardecer. Entonces suplicó al
Señor, diciendo:
“Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, ¡bendito seas!
Protégeme, porque estoy sola y no tengo más defensor que tú, Señor, y
voy a jugarme la vida.
Señor, yo sé, por los libros que nos dejaron nuestros padres, que tú
siempre salvas a los que te son fieles. Ayúdame ahora a mí, porque no
tengo a nadie más que a ti, Señor y Dios mío. Ayúdame, Señor, pues
estoy desamparada. Pon en mis labios palabras acertadas cuando esté en
presencia del león y haz que yo le agrade, para que su corazón se
vuelva en contra de nuestro enemigo, para ruina de éste y de sus
cómplices.
Con tu poder, Señor, líbranos de nuestros enemigos. Convierte nuestro
llanto en alegría y haz que nuestros sufrimientos nos obtengan la vida”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Ester se refugia en el Señor. Conoce el poder de los soberanos persas,
pero no se confunde: Dios está por encima de todo mortal.
Del salmo 137 R/. De todo corazón te damos gracias, Señor.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros
ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos en tu
templo. R/.
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor siempre que te
invocamos nos oíste y nos llenaste de valor. R/.
Que todos los reyes de la tierra te reconozcan, al escuchar tus
prodigios. Que alaben tus caminos, porque tu gloria es inmensa. R/.
Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, y así concluirás en nosotros tu
obra. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me
abandones. R/.
ACLAMACIÓN (Sal 50, 12. 14) R/. Honor y gloria a ti,
Señor Jesús.
Crea en mi, Señor, un corazón puro y devuélveme tu salvación, que
regocija. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 7, 7-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánto mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Tal invitación no es una especie de fórmula mágica, es algo más: una expresión de la inquebrantable confianza con que Jesús vivió su realidad de Hijo del Padre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, en tu bondad las ofrendas y súplicas que te presentamos, y convierte a ti nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 7, 8)
Todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra, y al que toca, se le abrirá.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor Dios nuestro, que el sacramento que nos has dado como ayuda para nuestra salvación, nos sirva de auxilio tanto para esta vida como para la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 24.17-18)
Sálvame, Señor, de todas mis angustias. Mira mis trabajos y mis penas, y perdona todos mis pecados.
ORACIÓN COLECTA
Concede, Señor, a tus hijos prepararse interiormente a la celebración de la Pascua, para que la mortificación corporal propia de este tiempo, dé en cada uno de nosotros frutos espirituales. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 18, 2 1-28
Esto
dice el Señor: “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos,
guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia, ciertamente
vivirá y no morirá; no me acordaré de los delitos que cometió; vivirá a
causa de la justicia que practicó. ¿Acaso quiero yo la muerte del
pecador, dice el Señor, y no más bien que enmiende su conducta y viva?
Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, no se recordará
la justicia que hizo. Por la iniquidad que perpetré, por el pecado que
cometió, morirá. Y si dice: ‘No es justo el proceder del Señor’,
escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más
bien el proceder de ustedes el injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere;
muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del
mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su
vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente
vivirá y no morirá”. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Dios no caza pecadores. Al contrario, multiplica y prolonga el tiempo
de la espera para permitir que el pecador recapacite y recupere la
amistad y la vida divina.
Del salmo 129 R/. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor,
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se
salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos.
R/.
Confió en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma
aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela. R/.
Como aguarda a la aurora el centinela, aguarde Israel al Señor, pon del
Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención, y El
redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R/.
ACLAMACIÓN (Ez 18,31) R/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades; renueven su
corazón y su espíritu, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5,20-26
En
aquel
tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no
es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán
ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate
será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje
con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a
su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo
desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te
acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu
hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino;
no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la
cárcel. Te aseguro que no saldrás de ahí hasta que hayas pagado el
último centavo”. Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
Entre los cristianos no faltan roces y conflictos, que son comunes a toda persona. Lo que nos debe distinguir son la voluntad y la capacidad de trabajar sin cesar por la reconciliación fraterna.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estas ofrendas por medio de las cuales has querido misericordiosamente devolvernos tu amistad y darnos la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ez 33, 11)
Tan cierto como que vivo, dice el Señor, no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la recepción de tu sacramento nos renueve, Señor, y, purificados de toda maldad, nos haga participar de los bienes de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Onésimo de Éfeso obispo, y Juliana de Campania, mártir. Beata Felipa Marerí, abadesa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 18, 8)
La ley del Señor es perfecta y reconforta el corazón; el testimonio del Señor es veraz y vuelve sabios a los sencillos.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Padre eterno, haz que se conviertan a ti nuestros corazones a fin de que, viviendo consagrados enteramente a tu servicio, te busquemos siempre a ti y nos dediquemos a la práctica de las obras de misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libo del Deuteronomio: 26, 16-19
En
aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: “El Señor, tu Dios, te
manda hoy que cumplas estas leyes y decretos; guárdalos, por lo tanto,
y ponlos en práctica con todo tu corazón y con toda tu alma.
Hoy has oído al Señor declarar que Él será tu Dios, pero sólo si tú
caminas por sus sendas, guardas sus leyes, mandatos y decretos, y
escuchas su voz.
Hoy el Señor te ha oído declarar que tú serás el pueblo de su
propiedad, como El te lo ha prometido, pero sólo si guardas sus
mandamientos. Por eso Él te elevará en gloria, renombre y esplendor,
por encima de todas las naciones que ha hecho y tú serás un pueblo
consagrado al Señor, tu Dios, como El te lo ha prometido”.
Palabra de Dios Te alabamos, Señor.
Dios le entrega unos mandamientos a su pueblo. Tales mandatos no son
una imposición, sino una oferta. El pueblo los acepta libremente y se
compromete a cumplirlos.
Del salmo 118 R/. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor.
Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón. R/.
Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos.
R/.
Te alabaré con sincero corazón, cuando haya aprendido tus justos
mandamientos. Quiero cumplir tu ley exacta mente. Tú, Señor, no me
abandones. R/.
ACLAMACIÓN (2 Co 6, 2) R/. Honor y gloria a ti, Seño Jesus
Este es el tiempo favorable, éste es el día de la
salvación. R/
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 43-48
En
aquel
tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo: Ama
a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus
enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los
persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que
hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre
los justos y los injustos.
Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?
¿No hacen eso mismo los publícanos? Y si saludan tan sólo a sus
hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los
paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios no condicion