DOMINGO 1
LUNES 1
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Dt 32, 10-12)
El Señor fijó su mirada en ella, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. El Señor la condujo, como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos.
ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, que tienes abiertas las puertas de tu Reino para los humildes y sencillos de corazón, ayúdanos a llegar a ti, a ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús, por el camino de la fidelidad en las cosas pequeñas y el cumplimiento de los deberes diarios. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Zacarías: 8, 1-8
En aquellos días, me fue
dirigida a mí, Zacarías, la palabra del Señor en estos términos: “Esto dice el
Señor de los ejércitos: ‘Yo siento por Sión un amor ardiente y celoso, un amor
celoso que me arrebata’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘Regresaré a Sión y en medio de Jerusalén
habitaré. Jerusalén se llamará ciudad fiel, y el monte del Señor de los
ejércitos, monte santo’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘De nuevo se sentarán los ancianos y las
ancianas en las plazas de Jerusalén, cada cual con su bastón en la mano, por su
avanzada edad; las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas que jugarán
en ellas’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘Aunque esto les parezca imposible a los
sobrevivientes de este pueblo, ¿acaso va a ser imposible para mí?’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo salvaré a mi pueblo de los países de
oriente y occidente, y lo traeré aquí para que habite en Jerusalén. El será mi
pueblo y yo seré su Dios, lleno de fidelidad y de justicia’ “. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta Zacarías
anuncia promesas importantes para Jerusalén. Esa ciudad, sacudida por invasiones
y guerras, conseguirá la paz y la armonía si se mantiene fiel a su Dios.
Del salmo 101 R/. Tu pueblo nuevo te alabará, Señor.
Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando oiga el clamor del
oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces temerán al Señor todos
los pueblos, y su gloria verán los poderosos. R/.
Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo nuevo, porque el
Señor, desde su altura santa, ha mirado a la tierra desde el cielo, para oír los
gemidos del cautivo y librar de la muerte al prisionero. R/.
Bajo tu protección, Señor, habitarán los hijos de tus siervos y se establecerán
sus descendientes. Tu nombre en Sión alabarán por eso, cuando en Jerusalén, a
darte culto, se reúnan, Señor, todos los pueblos. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Mc 10, 45) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar la vida por la salvación de todos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 46-50
Un día, surgió entre los
discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta
Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les
dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me
recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño
entre todos ustedes, ése es el más grande”.
Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los
demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero
Jesús respondió: “No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en
favor de ustedes”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El reinado de Dios no tiene qué ver con palacios ni cortesanos. Es una relación que se establece entre Dios y quienes confían en la fuerza transformadora de la fe.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en esta festividad de santa Teresa del Niño Jesús, y concédenos que también nuestra vida sea agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 18, 3)
A menos que cambien y se hagan tan sencillos como niños, no entrarán al Reino de los cielos, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta sagrada comunión encienda en nosotros aquel amor que inspiró a santa Teresa del Niño Jesús el deseo de ofrecerte su vida por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MARTES 2
Los Santos Ángeles Custodios
Santos: Leger o Leodegario de Autún, mártir, y Tomás de Hereford, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Dn 3, 58)
Ángeles del Señor, bendigan al Señor; alábenlo y glorifíquenlo eternamente.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con amorosa providencia has enviado a tus santos ángeles para que nos guarden, concédenos experimentar su protección aquí en la tierra y disfrutar, junto con ellos, la felicidad del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Zacarías: 8, 20-23
Esto dice el Señor de los
ejércitos: “Vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades. Y los habitantes de
una ciudad irán a ver a los de la otra y les dirán: ‘Vayamos a orar ante el
Señor y a implorar la ayuda del Señor de los ejércitos’. ‘Yo también voy’. Y
vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante el Señor Dios en
Jerusalén y a implorar su protección”.
Esto dice el Señor de los ejércitos: “En aquellos días, diez hombres de cada
lengua extranjera tomarán por el borde del manto a un judío y le dirán:
‘Queremos ir contigo, pues hemos oído decir que Dios está con ustedes’ “.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los habitantes de
Jerusalén están irreconocibles: rebosan de alegría, su dicha es atrayente. El
entusiasmo se propaga; extranjeros vienen de todas partes a conocer al Dios que
los hace felices.
Del salmo 86 R/. Dios está con nosotros.
Jerusalén gloriosa, el Señor ha puesto en ti su templo. Tú eres más querida para
Dios que todos los santuarios de Israel. R/.
De ti, Jerusalén, ciudad del Señor, se dirán maravillas. Egipto y Babilonia
adorarán al Señor; los filisteos, con Tiro y Etiopía, serán como tus hijos. R/.
Y de ti, Jerusalén, afirmarán: “Todos los pueblos han nacido en ti y el Altísimo
es tu fortaleza”. R/.
El Señor registrará en el libro de la vida a cada pueblo, convertido en
ciudadano tuyo; y todos los pueblos te cantarán, bailando: “Tú eres la fuente de
nuestra salvación”. R/.
ACLAMACIÓN (Sal
102, 21) R/. Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que
cumplen su voluntad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 18, 1-5. 10
En cierta ocasión, los
discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más grande en el
Reino de los cielos?”.
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a
ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino
de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más
grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi
nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus
ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el
cielo”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Para formar parte del señorío de Dios solamente se requiere disponibilidad para cambiar el corazón. Quien se decide a acoger la oferta de la gracia divina, ya ha comenzado a vivir el dinamismo del Reino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos guíe a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los ángeles
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 137, 1)
En presencia de los ángeles cantaremos, Dios nuestro, tu alabanza.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor, condúcenos por medio de tus santos ángeles, al encuentro glorioso con Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
MIÉRCOLES 3
Santos: Francisco de Borja presbítero; María Josefa Roselló, fundadora, y Blanca o Cándida de Roma, mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 12, 42)
Este es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu inefable providencia elegiste a san José por esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Nehemías: 2, 1-8
En el primer mes del año
veinte del reinado de Artajerjes, siendo yo, Nehemías, el copero mayor, serví
una copa de vino y se la ofrecí al rey. Nunca me había presentado ante él con
cara triste. Entonces el rey me preguntó: “¿Por qué estás tan triste, si no
estás enfermo? ¿Qué es lo que te preocupa?”.
Sentí entonces un gran temor y le respondí: “Que viva el rey para siempre. ¿Cómo
no he de estar triste, cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres
está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego?”. El rey me dijo: “¿Que
es, pues, lo que quieres?”.
Me encomendé al Dios del cielo y le contesté al rey: “Si le parece bien a mi
señor, el rey, y si está satisfecho de mí, déjeme ir a Judá para reconstruir la
ciudad donde están enterrados mis padres”. El rey y la reina, que estaba sentada
a su lado, me preguntaron: “¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás?”. Al rey
le pareció bien el plazo que le indiqué y me permitió ir.
Entonces yo añadí: “Ruego a mi señor, el rey, que me dé cartas para los
gobernadores de la región del otro lado del río, para que me faciliten el viaje
hasta Judá; y una carta dirigida a Asaf, encargado de los bosques reales, para
que me suministren madera para las puertas de la ciudadela del templo, para el
muro de la ciudad y para la casa donde me voy a instalar”. Gracias a Dios, el
rey me concedió todo lo que le pedí. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Nehemías no duda en
presentarse ante el rey de Persia. Aprovecha las circunstancias favorables y
consigue apoyos y beneficios para reconstruir las ruinas de Jerusalén.
Del salmo 136 R/. Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.
Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos a llorar de nostalgia; de los
sauces que estaban en la orilla colgamos nuestras arpas. R/.
Aquellos que cautivos nos tenían pidieron que cantáramos. Decían los opresores:
“Algún cantar de Sión, alegres, cántennos”. R/.
Pero, ¿cómo podríamos cantar un himno al Señor en tierra extraña? ¡Que la mano
derecha se me seque si de ti, Jerusalén, yo me olvidara! R/.
¡Que se me pegue al paladar la lengua, Jerusalén, si no te recordara, o si,
fuera de ti, alguna otra alegría yo buscara! R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Flp 3, 8-9) R/. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir
unido a El. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 57-62
En aquel tiempo, mientras
iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “Te seguiré a
dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los
pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.
A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le respondió: “Señor, déjame ir
primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos
entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia”.
Jesús le contestó: “El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el
Reino de Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús dialoga con varios prospectos que tienen interés en vivir como discípulos. Los ayuda a entender la naturaleza del llamado y los invita a pensarlo dos veces antes de decidirse.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por intercesión de san José, a quien confiaste la misión de cuidar de tu Unigénito como padre, te pedimos, Señor, que nos concedas poder ofrecerte dignamente este sacrificio de alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 25, 21)
Muy bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tú señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
JUEVES 4
ANTÍFONA DE ENTRADA
Francisco, el hombre de Dios, dejó su casa, abandonó su herencia y se hizo pobre y desvalido; pero el Señor se hizo cargo de él.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a san Francisco de Asís la gracia de seguir gozosamente a Cristo en una vida de pobreza y humildad, haz que, a ejemplo suyo, nuestra preocupación esencial en esta tierra sea la de amar y seguir a tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina contigo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Nehemías: 8, 1-4. 5-6. 8-12
En aquellos días, todo el
pueblo, como si fuera un solo hombre, se reunió en la plaza que está ante la
puerta del Agua y pidió a Esdras, el sacerdote y escriba que trajera el libro de
la ley de Moisés, que el Señor había prescrito a Israel. Esdras, el sacerdote,
trajo el libro de la ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres
y todos los que tenían uso de razón.
Era el día primero del mes séptimo y Esdras leyó desde el amanecer hasta el
mediodía en la plaza que está frente a la puerta del Agua, en presencia de los
hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Todo el pueblo estaba
atento a la lectura del libro de la ley.
Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión.
Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto
que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo
entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos,
respondió: “¡Amen!” inclinándose, se postraron rostro en tierra. Los levitas
leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte
que el pueblo comprendía la lectura.
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas
que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: “Este es un día consagrado
al Señor, nuestro Dios. No estén ustedes tristes ni lloren (todos lloraban al
escuchar las palabras de la ley). Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas
dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al
Señor, nuestro Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra
fuerza”.
Y los levitas consolaban al pueblo, diciéndole: “No lloren, porque este día es
santo. No estén tristes”. Y el pueblo entero se fue a comer y a beber, mandó
comida a los que no tenían nada e hizo grandes festejos, porque habían
comprendido las cosas que les habían enseñado. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Las minorías cultas suelen
apropiarse de los textos sagrados. Los israelitas desterrados habían olvidado su
lengua materna. Las Sagradas Escrituras les resultaban incomprensibles.
Del salmo 18 R/. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las
palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R/.
En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz
los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/.
La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor
son verdaderos y enteramente justos. R/.
Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor, y más
dulces que la miel de un panal que gotea. R/.
ACLAMACIÓN (Mc 1,
15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el
Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 1-12
En aquel tiempo, designó
el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en
dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha
es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies
que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos
en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan
a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz
reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de
ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban
de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de
casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les
den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino
de Dios’.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan:
‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos,
en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios
está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos
rigor que esa ciudad”. Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús transmite las últimas indicaciones a los misioneros que parten a Galilea.
La moneda está en el aire. Unos los recibirán con gozo; otros, los rechazarán
sin vacilar.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, nuestros dones y prepáranos a celebrar el memorial de la pasión de tu Hijo, que tan honda huella dejó en el alma y en el cuerpo de san Francisco. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 3)
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta sagrada comunión nos haga amar profundamente a Cristo y a los hombres para que, a ejemplo de san Francisco de Asís, procuremos sin cesar el bien de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
VIERNES 5
Santos: Plácido de Subiaco mártir, y Faustina Kowalska, religiosa. Beato Raimundo de Capua, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32, 11. 19)
Los proyectos de su corazón subsisten de edad en edad, para librar de la muerte la vida de sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.
ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo, y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, asemejándonos a El, merezcamos participar de la eterna redención. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Baruc: 1, 15-22
“Reconocemos que el Señor,
Dios nuestro, es justo, y todos nosotros, los habitantes de Judea y de
Jerusalén, nuestros reyes y príncipes, nuestros sacerdotes, profetas y padres,
nos sentimos hoy llenos de vergüenza, porque hemos pecado contra el Señor y no
le hemos hecho caso; lo hemos desobedecido y no hemos escuchado su voz ni hemos
cumplido los mandamientos que El nos dio.
Desde el día en que el Señor sacó de Egipto a nuestros padres hasta el día de
hoy, no hemos obedecido al Señor, nuestro Dios, y nos hemos obstinado en no
escuchar su voz. Por eso han caído ahora sobre nosotros las desgracias y la
maldición que el Señor anunció por medio de Moisés, su siervo, el día en que
sacó de Egipto a nuestros padres, para darnos una tierra que mana leche y miel.
No hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, conforme a las palabras de
los profetas que nos ha enviado y todos nosotros, siguiendo las inclinaciones de
nuestro perverso corazón, hemos adorado a dioses extraños y hemos hecho lo que
el Señor, nuestro Dios, reprueba”. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Esta confesión pública de
pecado es un reconocimiento sincero de un pueblo que se miró sin temor al espejo
y descubrió que se había enconchado en su cerrazón, negándose a escuchar a su
Dios.
Del salmo 78 R/. Sálvanos, Señor, y perdona nuestros pecados.
Dios mío, los paganos han invadido tu propiedad, han profanado tu santo templo,
y han convertido a Jerusalén en ruinas. R/.
Han echado los cadáveres de tus siervos a las aves de rapiña, y la carne de tus
fieles a los animales feroces. R/.
Hemos sido el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que
nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a estar enojado y arderá como fuego tu
ira? R/.
No recuerdes, Señor, contra nosotros las culpas de nuestros padres. Que tu amor
venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos. R/.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro. Para que sepan
quién eres, sálvanos y perdona nuestros pecados. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Sal 94, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 13-16
En aquel tiempo, Jesús
dijo: “¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si
en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se
han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas
de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y
Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el
cielo? No. Serás precipitada en el abismo”.
Luego, Jesús dijo a sus discípulos: “El que los escucha a ustedes, a mí me
escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza, y el que me rechaza a
mí, rechaza al que me ha enviado”. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Los pueblos de la ribera norte del lago de Galilea tuvieron una oportunidad inigualable: atestiguaron las señales de Jesús. Su curiosidad distraída les impidió creer en El.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, Padre misericordioso, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Hijo único, concédenos que, identificados con El en una perfecta unidad, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 7, 37-38)
Dice el Señor: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. De aquel que cree en mí, brotarán ríos de agua viva.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo participado de tu sacramento de amor, te pedimos, Señor, la gracia de parecernos a Cristo aquí en la tierra, para merecer compartir su gloria allá en el cielo, con El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
SÁBADO 6
Santos: Bruno de Colonia, fundador, y Fe o Foy de Agen, mártir. Beato Bartolomé Longo laico.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jdt 13, 18-19)
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, Padre de Jesucristo, nuestro Salvador, que en Santa María, Virgen y Madre, nos has dado la imagen de la Iglesia, envía tu Espíritu en ayuda de nuestra debilidad; para que, perseverando en la fe, crezcamos en el amor y caminemos juntos hasta la meta de la bienaventurada esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Baruc: 4, 5-12. 2 7-29
“¡Animo!, pueblo mío, tú
que llevas el nombre de Israel. Ustedes fueron vendidos a los paganos, pero no
para ser destruidos; por haber provocado la ira de Dios fueron entregados a sus
enemigos. Provocaron la indignación de su Creador, ofreciendo sacrificios a los
ídolos y no a Dios; han olvidado al Dios eterno, que los aumentó, y han
entristecido a Jerusalén, que los crió.
Cuando Jerusalén vio venir sobre ustedes la ira de Dios, dijo: ‘Escuchen,
ciudades vecinas de Sión: Dios ha mandado sobre mí una gran desgracia: he visto
que desterraban a mi pueblo, a mis hijos e hijas, por orden del Eterno. Yo los
había criado con júbilo y los he dejado partir con llanto. Que nadie vuelva a
alegrarse conmigo, porque soy viuda y estoy abandonada. Por los pecados de mis
hijos me encuentro sola, pues se apartaron de la ley de Dios’. Pero tengan
ánimo, hijos míos, e invoquen al Señor, porque el que les envió estas desgracias
se acordará de ustedes. Así como un día se empeñaron en alejarse de Dios, así
vuélvanse ahora a El y búsquenlo con mucho mayor empeño, pues el que les mandó
todas estas desgracias les dará también con su salvación la eterna alegría”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Baruc presenta a Jerusalén
como una madre que reanima a sus hijos, los exhorta a reconocer sus yerros y a
acogerse a la nueva oferta de salvación que Dios les regala.
Del salmo 68 R/. El Señor jamás desoye al pobre.
Se alegrarán al ver al Señor los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán más
ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre ni olvida al que se encuentra
encadenado. R/.
Ciertamente el Señor salvará a Sión, reconstruirá a Judá; la heredarán los hijos
de sus siervos, quienes aman a Dios la habitarán. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 17-24
En aquel tiempo, los
setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús:
“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
El les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he
dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza
del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios
se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el
cielo”.
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó:
“¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido
estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente
sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha
entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es
el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que
ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que
ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
En esta jubilosa confesión, Jesús se dirige al Padre y le da gracias por sus designios sorprendentes. Dios atrae a los pequeños, les alígera la carga y los dispone a creer.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 1, 48)
Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
DOMINGO 7
XXVII DOMINGO ORDINARIO
Nuestra Señora del Rosario
Santos: San Marcos I, papa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Est 13. 9. 10-11)
Todo depende de tu voluntad Señor, y nadie puede resistirse a ella. Tú has hecho los cielos y la tierra y las maravillas que contienen. Tú eres el Señor del universo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Habacuc: 1, 2-3; 2, 2-4
¿Hasta cuándo, Señor,
pedirá auxilio, sin que me escuches, y denunciará a gritos la violencia que
reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te
quedas mirando la opresión? Ante mí no hay más que asaltos y violencias, y
surgen rebeliones y desórdenes.
El Señor me respondió y me dijo: “Escribe la visión que te he manifestado, ponla
clara en tablillas, para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de
algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues
llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá
por su fe”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios responde a las
interrogantes del profeta Habacuc. En adelante, sólo una conditio sine qua non
existirá: la confianza plena en Dios conducirá a la verdadera vida.
Del salmo 94 R/. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a
El, llenos de júbilo, y démosle gracias. R/.
Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues El es nuestro Dios y nosotros su pueblo; El es nuestro pastor y nosotros
sus ovejas. R/.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón, como el día de
la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto
mis obras”. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 1, 6-8. 13-14
Querido hermano: Te
recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos.
Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor
y de moderación.
No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences
de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo los
sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios.
Conforma tu predicación a la sólida doctrina que recibiste de mí acerca de la fe
y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Guarda este tesoro con la
ayuda del Espíritu Santo, que habita en nosotros. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Timoteo fue consagrado para servir a la Iglesia. El ministerio es un don que genera responsabilidades. Pablo se lo recuerda y lo reanima para que siga cumpliendo su misión.
ACLAMACIÓN (1 Pe
1, 25) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se
les ha anunciado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 17, 5-10
En aquel tiempo, los
apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si
tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir
a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los
obedecería.
¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los
rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a
comer’ ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que
yo coma y beba; después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá acaso que mostrarse
agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No
somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los creyentes tienen una percepción renovada de la realidad. La confianza los hace esperar en el poder de Dios. Quien se abandona en Dios será capaz de servir a los demás con alegría.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de alabanza que tú mismo instituiste, y realiza en nosotros la obra de santificación que con su muerte nos mereció tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 17)
Nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos participamos de un mismo pan y de un mismo cáliz.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta comunión, Señor, sacie nuestra hambre y nuestra sed de ti y nos transforme en tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Cuando conversamos con alguna persona deprimida o que está atravesando por una situación difícil, acostumbramos citar frases y proverbios consoladores. El Evangelio de este domingo dio lugar al refrán popular que afirma que “la fe mueve montañas”. En efecto, los problemas ciertamente se solucionan con intervenciones atinadas y oportunas, pero también son imprescindibles la fe y la confianza de la persona afectada. Los cristianos no estamos dejados a nuestras solas fuerzas, Dios nos acompaña y nos asiste, pero no lo hace sin nuestro consentimiento; El requiere de nuestra disposición. La confianza en el poder de Dios es insustituible cuando se quiere salir adelante.
LUNES 8
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ef 6. 2-3)
Honrarás a tu padre y madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Dios trino y uno, en quien encuentra origen y fundamento toda relación familiar, escucha nuestras súplicas y concédenos imitar las mismas virtudes y el amor de la santa familia de tu Hijo, a fin de que, reunidos todos en tu casa, podamos algún día gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 1, 1-2, 1. 11
El Señor le dirigió la
palabra a Jonás, hijo de Amitay, y le dijo: “Levántate y vete a Nínive, la gran
ciudad, y predica en ella que su maldad ha llegado hasta mí”. Se levantó Jonás
para huir a Tarsis, lejos del Señor, y llegó a Jafa, donde encontró un barco que
salía para Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para dirigirse a Tarsis, lejos
del Señor.
Pero el Señor desencadenó un gran viento sobre el mar y provocó una tormenta tan
fuerte, que el barco estaba a punto de naufragar. Los marineros tuvieron miedo y
se pusieron a invocar cada uno a su dios. Luego echaron al mar la carga para
aligerar la nave.
Mientras tanto, Jonás había bajado al fondo del barco, se había acostado y
dormía profundamente. El capitán se le acercó y le dijo: “¿haces aquí dormido?
Levántate e invoca a tu Dios, a ver si él se compadece de nosotros y no
perecemos”.
Luego se dijeron unos a otros: “Echemos suertes para ver quién tiene la culpa de
esta desgracia”. Echaron suertes y le tocó a Jonás. Entonces le dijeron: “Dinos
por qué nos ha sobrevenido esta desgracia, cuál es tu oficio, de dónde vienes,
cuál es tu país y de qué pueblo eres”.
El les respondió: “Soy hebreo y adoro al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar
y la tierra”. Entonces aquellos hombres tuvieron mucho miedo y le dijeron: “¿Por
qué has hecho esto?”. Pues él acababa de decirles que iba huyendo del Señor. Y
como el mar seguía encrespándose, le preguntaron:
‘¿Qué hemos de hacer contigo para que el mar se calme?”. El les respondió:
“Levántenme y arrójenme al mar, y el mar se calmará, pues sé que por mi culpa
les ha sobrevenido esta tormenta tan fuerte”. Los hombres se pusieron a remar
para alcanzar la costa, pero no pudieron, porque el mar seguía encrespándose en
torno a ellos. Entonces invocaron al Señor, diciendo: “Señor, no nos hagas morir
por culpa de este hombre, ni nos hagas responsables de la muerte de un inocente,
ya que es clara tu voluntad”.
Entonces levantaron a Jonás y lo arrojaron al mar y el mar calmó su furia. Y
aquellos hombres temieron mucho al Señor; le ofrecieron un sacrificio y le
hicieron promesas.
Dispuso el Señor que una ballena se tragara a Jonás, el cual estuvo en el
vientre de la ballena tres días y tres noches. Entonces el Señor le ordenó a la
ballena que vomitara a Jonás en tierra firme. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Jonás escucha el mandato
de Dios que lo envía a proclamar la amenaza de destrucción para Nínive. Se
resiste a obedecer porque presiente que Dios terminara perdonándolos.
Jonás 2 R/. En el peligro grité al Señor y me atendió.
En el peligro grité al Señor y me atendió. Desde el vientre del abismo te pedí
auxilio y me escuchaste. R/.
Me habías arrojado al fondo, en alta mar, me rodeaba la corriente, tus torrentes
y tus olas me arrollaban. R/.
Entonces pensé: “Me has arrojado de tu presencia; ¿quién pudiera ver otra vez tu
santo templo?”. R/.
Cuando se me acababan las fuerzas, invoqué al Señor y llegó hasta ti mi oración,
hasta tu santo templo. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 13,
34) R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros,
como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 25-37
En aquel tiempo, se
presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó:
“Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?”. Jesús le dijo:
“Que es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?”. El doctor de la ley
contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas y con todo tu ser; y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le
dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi
prójimo?”. Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a
Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo
dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el
cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y
siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de
él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo
puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente
sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo:
‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’. ¿Cuál de estos
tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los
ladrones?”. El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”.
Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Una parábola particularmente desafiante: el samaritano ejemplar asume una conducta tan generosa, que nos hace pensar en el amor incondicional de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte por nuestras familias, para que las conserves en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Is 49, 15)
¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Haz, Señor, que tus hijos, alimentados con este sacramento, podamos imitar siempre los ejemplos de la Sagrada Familia, a fin de que, después de las penalidades de esta vida, gocemos de su compañía eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MARTES 9
Santos: Dionisio, Eleuterio y Rústico de Montmartre, mártires; Juan de Leonardi, fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 13, 33)
El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con un costal de harina, y toda la masa acabó por fermentar.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que has querido que la fuerza del Evangelio transforme al mundo, concede a cuantos has llamado a vivir en medio de los deberes y ocupaciones temporales, desempeñar su propio trabajo con espíritu evangélico, para contribuir así a la santificación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 3, 1-10
En aquellos días, el Señor
volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate y vete a Ninive, la gran capital,
para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar”.
Se levantó Jonás y se fue a Ninive, como le había mandado el Señor. Ninive era
una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la
ciudad durante un día, pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será
destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal,
grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive, que se levantó del trono,
se quitó el manto, se vistió de sayal, se sentó sobre ceniza y en nombre suyo y
de sus ministros, mandó proclamar en Nínive el siguiente decreto: “Que hombres y
animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; que todos
se vistan de sayal e invoquen con fervor a Dios y que cada uno se arrepienta de
su mala vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta y nos
perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos”.
Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de
parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jonás recibió su primera
lección: la aventura en el mar le sirvió para retomar el camino de la
obediencia. Tal como Jonás lo esperaba, los ninivitas escuchan su mensaje y se
convierten.
Del salmo 129 R/. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor; que estén
atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos. R/.
Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor, porque del Señor
viene la misericordia y la abundancia de la redención, y El redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades. R/.
ACLAMACIÓN (Lc 11,
28) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica,
dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Sin duda, siempre nos sobran quehaceres por realizar. Lo más sensato es saber ordenarlos y efectuarlos conforme a su importancia. Es la lección que Jesús le recuerda a Marta.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en tu designio de salvar a todos los hombres por el sacrificio de Cristo, llamas también a los laicos al trabajo apostólico, concédeles, por ese mismo sacrificio que hoy vamos a ofrecerte, impregnar el mundo de espíritu evangélico y ser fermento de su santificación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 99,2)
Alabemos a Dios, todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y entremos con júbilo en su templo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Con la fuerza de esta Eucaristía, mediante la cual nos haces participar de tu gracia, fortalece, Señor, a tus hijos, a fin de que, en cualquier trabajo que desempeñen en el mundo, vivan los principios evangélicos y hagan así que tu Iglesia esté presente y activa en los problemas actuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MIÉRCOLES 10
Santos: Hugolino y compañeros mártires; Luis Bertrand, presbítero, y Tomás de Villanueva, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 1-2)
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, de quien todo bien procede, inspíranos propósitos de justicia y santidad, y concédenos tu ayuda para poder cumplirlos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 4, 1-11
Jonás se disgustó mucho de
que Dios no hubiera castigado a los habitantes de Nínive, e irritado, oró al
Señor en estos términos; “Señor, esto es lo que yo me temía cuando estaba en mi
tierra, y por eso me di prisa en huir a Tarsis. Bien sabía yo que tú eres un
Dios clemente y compasivo, lleno de paciencia y de misericordia, siempre
dispuesto a perdonar. Ahora, Señor, quitame la vida, pues prefiero morir a
vivir”. Pero el Señor le respondió: “¿Crees que hay motivo para que te enojes?”.
Jonás salió de Nínive y acampó al oriente de la ciudad. Allí construyó una
enramada y se sentó a su sombra, para ver qué pasaba con Nínive. Entonces, el
Señor Dios hizo nacer una hiedra, que creció tan tupida, que le daba sombra y lo
resguardaba del ardor del sol. Jonás se puso muy contento por la hiedra.
Pero al día siguiente, al amanecer, el Señor envió un gusano, el cual dañó a
hiedra, que se secó. Y cuan do el sol ya quemaba, el Señor envió un viento
caliente y abrasador; el sol le daba a Jonás en la cabeza y lo hacia
desfallecer. Entonces Jonás deseó morir y dijo: “Prefiero morir a vivir”.
Entonces el Señor le dijo a Jonás: “¿Crees que hay motivo para que te enojes así
por la hiedra?”. Contestó él: “Sí, y tanto, que quisiera morirme”. Le respondió
el Señor: “Tú estás triste por una hiedra que no cultivaste con tu trabajo, que
nace una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a tener lástima de Nínive, la
gran ciudad, en donde viven más de ciento veinte mil seres humanos que no son
responsables y gran cantidad de ganado?”. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Jonás se irritó por el
desfallecimiento de una hiedra que no había cultivado. Con mayor razón, Dios se
compunge por la muerte de sus criaturas, hombres y animales, que podrían vivir.
Del salmo 85 R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el día, y ya que a ti,
Señor, levanto el alma, llena a este siervo tuyo de alegría. R/.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta. R/.
Dios entrañablemente compasivo, todo amor y lealtad, lento a la cólera, ten
compasión de mí, pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R/.
ACLAMACIÓN (Rm 8,
15) R/. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 1-4
Un día, Jesús estaba
orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a
orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.
Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos
dejes caer en tentación”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
El Padrenuestro, la oración del Señor, es una súplica confiada e insistente de unos hijos que se acercan a Dios para pedirle que haga resplandecer con toda fuerza su señorío.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, estos dones que te presentamos humildemente, para que sean gratos a tus ojos y nos hagan crecer en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 17, 3)
Señor, tú eres mi amor, mi fuerza y mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la fuerza redentora de esta Eucaristía nos proteja, Señor, de nuestras malas inclinaciones y nos guíe siempre por el camino de tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
JUEVES 11
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109. 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su Sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Malaquías: 3, 13-20
Ustedes me han ofendido
con sus palabras, dice el Señor, y todavía preguntan: ‘¿Que hemos dicho contra
ti?’. Han dicho esto: ‘No vale la pena servir a Dios. ¿Qué hemos ganado con
guardar sus mandamientos o con hacer penitencia ante el Señor de los ejércitos?
Más bien tenemos que felicitar a los soberbios, pues hacen el mal y prosperan,
provocan a Dios y escapan sin castigo’
Entonces, los que temen al Señor hablaron unos con otros. Y el Señor puso
atención y escuchó lo que decían y se escribió ante Él un libro en el que están
registradas las obras y los nombres de los que temen al Señor y lo honran.
“El día que yo actúe, dice el Señor de los ejércitos, ellos serán mi propiedad
personal y yo seré indulgente con ellos, como un padre es indulgente con el hijo
que lo obedece. Entonces verán la diferencia entre los buenos y los malos, entre
los que obedecen a Dios y los que no lo obedecen.
Ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán
como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos,
hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor,
brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta duda de la
justicia divina, pues la prosperidad de los malvados es una bofetada contra los
que son fieles al Señor. Dios le responde anunciando un juicio justo para todos.
Del salmo 1 R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se
marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor
protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Hch 16, 14) R/. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de
tu Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 5-13
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene
a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha
venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde
dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya
está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’.
Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos
por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le
dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán,
toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al
que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le
pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O
cuando le pida huevo, le dé un alacrán?
Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más
el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los seres humanos podemos responder a los reclamos de los necesitados. Contra los dichos de los pesimistas, Jesús nos reafirma en la esperanza. El hombre es bueno y Dios lo es todavía más.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Este es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a El, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
VIERNES 12
Nuestra Señora del Pilar
Santos: Serafín de Ascoli, religioso, y Wilfrido de Cork, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11, 24. 25. 27)
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestra oración y perdona nuestros pecados, para que recibamos, juntamente, tu perdón y tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 1, 13-15; 2, 1-2
Hagan penitencia y lloren, sacerdotes; giman, ministros del altar; vengan,
acuéstense en el suelo vestidos de sayal, ministros de mi Dios, porque el templo
del Señor se ha quedado sin ofrendas y sacrificios.
Promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan a los ancianos y a todos los
habitantes del país en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamen al Señor:
“¡Ay de nosotros en aquel día!”. Porque ya está cerca el día del Señor, y
llegará como el azote del Dios todopoderoso.
Toquen la trompeta en Sión, den la alarma en mi monte santo; que tiemblen los
habitantes del país, porque ya viene, ya está cerca el día del Señor. Es un día
de oscuridad y de tinieblas, día de nubes y de tormenta; como la aurora se va
extendiendo sobre todos los montes, así se extenderá el poderoso ejército que
viene: nunca hubo uno como él ni habrá otro igual a él por muchas generaciones.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta Joel es un
campesino atento a los signos de los tiempos. La plaga de langostas no es un
suceso aislado, es un evento interpelador que invita a la conversión de Israel.
Del salmo 9 R/. El Señor juzga al mundo con justicia.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas; me
alegro y me regocijo contigo y toco en tu honor, Altísimo. R/.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al malvado y borraste para siempre su
recuerdo. Los pueblos se han hundido en la tumba que hicieron, su pie quedó
atrapado en la red que escondieron. R/.
El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal para juzgar; juzga al
orbe con justicia y rige a las naciones con rectitud. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 12,
31-32) R/. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado
de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 15-26
En aquel tiempo, cuando
Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Este expulsa a los demonios con el
poder de Satanás, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le
pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido
por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás
también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen
que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de
quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces.
Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha
llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están
seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las
armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo,
está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos,
en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’.
Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete
espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de
aquel hombre resulta peor que la de antes”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El evangelista san Lucas mira en Jesús a “ese hombre más fuerte” que derrota al adversario y se adueña del botín. Jesús devuelve la libertad a los cautivos para que sean libres.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que perdones nuestros pecados y dirijas hacia ti nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 10)
Por un solo pecador que se convierta, dice el Señor, habrá gran alegría entre los ángeles del cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por nuestra participación en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos has perdonado, Señor, nuestros pecados; concédenos tu gracia para evitarlos de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SÁBADO 13
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sedulio)
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna gloria, que has introducido en el mundo la verdadera alegría, Cristo, tu Hijo, sol de justicia nacido de la Virgen Madre; líbranos del peso del pecado que entristece y extingue tu Espíritu en nosotros, y recíbenos en la mesa de tu Reino, para saciarnos con el pan que contiene en sí todo deleite. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 4, 12-21
“Que se levanten las
naciones y acudan al valle de Josafat: allí me sentaré a juzgar a las naciones
vecinas. Empuñen las hoces, porque ya la mies está madura; vengan a pisar las
uvas, porque ya está lleno el lagar, ya las cubas están rebosantes de sus
maldades.
Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del juicio, porque está cerca el
día del Señor. El sol y la luna se oscurecen las estrellas retiran su
resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén levanta su voz; tiemblan
los cielos y la tierra.
Pero el Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Entonces
sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión, mi monte santo.
Jerusalén será santa y ya no pasarán por ella los extranjeros.
Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará leche. Los ríos de
Judá irán llenos de agua y brotará un manantial del templo del Señor, que regará
el valle de las Acacias.
Egipto se volverá un desierto y Edom una árida estepa, porque oprimieron a los
hijos de Judá y derramaron sangre inocente en su país.
En cambio, Judá estará habitada para siempre, y Jerusalén, por todos los siglos.
Vengaré su sangre, no quedarán impunes los que la derramaron, y yo, el Señor,
habitaré en Sión”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Joel está lleno de
esperanza. La historia de Jerusalén sigue adelante. Dios es su defensor, los
libra en la hora decisiva y los colmará de bendiciones abundantes.
Del salmo 96 R/. Alegrémonos todos con el Señor.
Reina el Señor, alégrese la tierra, cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas
y nubes rodean el trono del Señor, que se asienta en la justicia y el derecho.
R/.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos
pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R/.
Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense,
justos, con el Señor y bendigan su santo nombre. R/.
ACLAMACIÓN (Lc
11,28) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica,
dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!”. Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Para Jesús hay una dicha suprema: la de la obediente fidelidad a la Palabra del Padre; no conoce ese gozo solamente de oídas, lo ha vivido a plenitud toda su vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre lleno de bondad, que nos socorra el inmenso amor de tu Hijo unigénito para que, quien al nacer de la Virgen Maria, no menoscabó la integridad de la Madre, sino que la consagró, nos libre de nuestras culpas y haga aceptar a ti nuestra oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 11, 27)
Dichosa la Virgen Maria, que llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, al recibir el sacramento celestial en esta conmemoración de la santísima Virgen Maria, te pedimos que nos concedas celebrar dignamente, a imitación suya, el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
DOMINGO 14
XXVIII DOMINGO ORDINARIO
Santos: Calixto, papa, y Juan Ogilvie mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 129, 3-4)
Si conservaras el recuerdo de nuestras faltas, ¿quién habría, Señor, que se salvan? Pero tú, Dios de Israel, eres Dios de perdón.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos inspire y acompañe siempre para que podamos descubrirte en todos y amarte y servirte en cada uno. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del segundo libro de los Reyes: 5, 14-17
En aquellos días, Naamán,
el general del ejército de Siria, que estaba leproso, se bañó siete veces en el
Jordán, como le había dicho Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia
como la de un niño.
Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó
diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel. Te pido que aceptes
estos regalos de parte de tu siervo”. Pero Eliseo contestó: “Juro por el Señor,
en cuya presencia estoy, que no aceptaré nada”. Y por más que Naamán insistía,
Eliseo no aceptó nada.
Entonces Naamán le dijo: “Ya que te niegas, concédeme al menos que me den unos
sacos con tierra de este lugar, los que puedan llevar un par de mulas. La usaré
para construir un altar al Señor, tu Dios, pues a ningún otro dios volveré a
ofrecer más sacrificios”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Naamán se resistía a
confiar en las modestas señales que le ordenaba Eliseo. Cuando hizo a un lado su
soberbia y se dejo ayudar, encontró la salud y la fe en el Dios de Israel.
Del salmo 97 R/. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su
santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los
pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 2, 8-13
Querido hermano: Recuerda
siempre que Jesucristo, descendiente de David, resucitó de entre los muertos,
conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio sufro hasta llevar
cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso
lo sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos también alcancen en
Cristo Jesús la salvación, y con ella, la gloria eterna.
Es verdad lo que decimos: “Si morimos con El, viviremos con El; si nos
mantenemos firmes, reinaremos con El; si lo negamos, El también nos negará; si
le somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede contradecirse a sí mismo”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Este cántico es a la vez una exhortación y una expresión de confianza. El autor tiene la certeza de que Jesús es plenamente fiel, por eso invita a los oyentes a mantener esa fidelidad.
ACLAMACIÓN (1 Ts 5, 18) R/. Aleluya, aleluya.
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 17, 11-19
En aquel tiempo, cuando
Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de
un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se
detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de
nosotros”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban
de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se
postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces
dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros
nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar
gloria a Dios?”. Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha
salvado”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Esta narración exhibe una realidad muy común, la ingratitud. Los seres humanos olvidamos con prontitud los beneficios. Suponemos que Dios está obligado a atendemos con prontitud.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que esta Eucaristía nos ayude a conseguir la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 33, 11)
Los que buscan riquezas, sufren pobreza y hambre; los que buscan al Señor, no carecen de nada.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, humildemente, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos recibido en alimento, nos comuniquen su misma vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Las sociedades aprendemos a discriminar sin rubor alguno. Trazamos líneas divisorias, y establecemos conductas reprobables y aceptables. Con frecuencia, dividimos el mundo en dos bandos opuestos, buenos y malos; obviamente nosotros siempre estamos en el bando y la ruta correctos. Son los otros, los diferentes, los que están en el error. La autocrítica y la tolerancia son un ave rara y solitaria. Jesús vivía en una sociedad que multiplicaba las prácticas segregacionistas y se mantuvo firme en su decisión de incluir y acoger a todos. Sus seguidores nos tropezamos a menudo con la piedra de la exclusión y la intolerancia; urge purificar nuestra vista para no ver “leprosos” por todos lados.
LUNES 15
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 41, 2-3)
Como la cierva busca el agua de los ríos, así, cansada mi alma, te busca a ti, Dios mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de tu Espíritu impulsaste a santa Teresa de Jesús a renovar en la Iglesia la vida religiosa, concédenos, por su intercesión, un ardiente deseo de renovar nuestra vida cristiana y de servirte con alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 1, 1-7
Yo, Pablo, siervo de
Cristo Jesús, he sido llamado por Dios para ser apóstol y elegido por El para
proclamar su Evangelio. Ese Evangelio, que, anunciado de antemano por los
profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo, Jesucristo, nuestro
Señor, que nació, en cuanto a su condición de hombre, del linaje de David, y en
cuanto a su condición de espíritu santificador, se manifestó con todo su poder
como Hijo de Dios, a partir de su resurrección de entre los muertos.
Por medio de Jesucristo, Dios me concedió la gracia del apostolado, a fin de
llevar a los pueblos paganos a la aceptación de la fe para gloria de su nombre.
Entre ellos, se cuentan también ustedes, llamados a pertenecer a Cristo Jesús.
A todos ustedes, los que viven en Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar
parte de su pueblo santo, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y
de Jesucristo, el Señor. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
En estas líneas
introductorias, el autor invita a los cristianos de Roma a tomar conciencia de
su condición privilegiada. Dios Padre los ha elegido gratuitamente, sin atender
a sus cualidades.
Del salmo 97 R/. Cantemos al Señor un canto nuevo.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su
santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los
pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Sal 94, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 29-32
En aquel tiempo, la
multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de
este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal
que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de
Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará
el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones
de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más
que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán
el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la
predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”. Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los contemporáneos de Jesús no eran muy diferentes de nosotros. La incapacidad de descifrar las señales de los tiempos nos aflige por igual. Jesús sigue siendo señal desconcertante.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y con cédenos celebrar esta Eucaristía, con el mismo fervor con que santa Teresa de Jesús se consagró a tu Hijo y al servicio de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 88, 2)
Cantaré tus misericordias, Señor, eternamente y proclamaré tu fidelidad de generación en generación.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, que, a ejemplo de santa Teresa de Jesús, no nos cansemos nunca de cantar las maravillas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MARTES 16
Santos: Eduviges de Polonia viuda; Margarita María Alacoque, religiosa, y Gerardo de Mayela, religioso.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 7. 9)
Escucha, Señor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fuerza de todos los que en ti confían, ayúdanos con tu gracia, sin la cual nada puede nuestra humana debilidad, para que podamos serte fieles en la observancia de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 1, 16-25
Hermanos: No me avergüenzo
de predicar el Evangelio, que es una fuerza de Dios para salvar a todos los que
creen, a los judíos primeramente y también a los no judíos. Pues en el Evangelio
se nos revela que Dios trabaja con su actividad salvadora en nosotros por medio
de la fe, de principio a fin, como dice la Escritura: El justo vivirá por medio
de la fe.
En efecto, Dios manifiesta desde el cielo su reprobación contra los hombres
impíos e injustos, que por la injusticia mantienen cautiva a la verdad. Porque
las cosas de Dios que se pueden conocer, las tienen a la vista; Dios mismo se
las ha manifestado. Pues las perfecciones invisibles de Dios, como su poder
eterno y su divinidad, resultan visibles desde la creación del mundo para quien
reflexiona sobre sus obras, de modo que no tienen disculpa. Han conocido a Dios,
pero no lo han glorificado como a Dios ni le han dado gracias; antes bien, se
han ofuscado con razonamientos inútiles, y su insensata inteligencia se ha
llenado de oscuridad. Pretendían ser sabios, pero se volvieron insensatos, pues
cambiaron la gloria de Dios inmortal por imágenes de hombres mortales, de aves,
cuadrúpedos y reptiles.
Por eso Dios los entregó a los deseos impuros de su corazón, y llegaron a tal
inmoralidad, que deshonraron sus cuerpos unos con otros, porque cambiaron al
Dios verdadero por dioses falsos y dieron culto y adoraron a la creatura en vez
de al Creador, el cual merece alabanza por siempre. Amén. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo se ufanó en anunciar
la cancelación de todas las deudas de la humanidad. Dios está decidido a
acogernos en su amistad, a condición de que creamos en su Hijo, Jesús.
Del salmo 18 R/. Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo transmite a la
otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega
su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.
ACLAMACIÓN (Hb 4,
12) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e
intenciones del corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 37-41
En aquel tiempo, un
fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la
mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de
lavarse las manos antes de comer.
Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y
del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad.
¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más
bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los limpios de corazón no se angustian por las apariencias. Ellos saben de qué tamaño es la bondad de Dios, y con esa vara se miden a sí mismos y se compadecen de los demás.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en estos dones que te presentamos has otorgado al hombre el pan que lo alimenta y el sacramento que le da nueva vida, has que nunca llegue a faltarnos este sustento del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 26, 4)
Una sola cosa he pedido al Señor y es lo que buscó: habitar en su casa todos los días de mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nuestra participación en este sacramento, signo de la unión de los fieles en ti, contribuya, Señor, a la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MIÉRCOLES 17
Santos: Ignacio de Antioquía mártir, y Juan Colobo el Pequeño, abad. Beato Baltasar de Chavarri, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ga 2, 19-20)
Estoy clavado con Cristo en la cruz; ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí; vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, que has querido glorificar a tu Iglesia con el testimonio de los mártires, concédenos que el glorioso martirio que mereció a san Ignacio una corona inmortal, fortalezca cada vez más nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos:2, 1-11
No tienes disculpa tú,
quienquiera que seas, que te constituyes en juez de los demás, pues al
condenarlos, te condenas a ti mismo, ya que tú haces las mismas cosas que
condenas; y ya sabemos que Dios condena justamente a los que hacen tales cosas.
Tú, que condenas a los que hacen las mismas cosas que haces tú, ¿piensas que vas
a escapar del juicio de Dios? ¿Por qué desprecias la bondad inagotable de Dios,
su paciencia y su comprensión, y no te das cuenta de que esa misma bondad es la
que te impulsa al arrepentimiento?
Pues por la dureza de tu corazón empedernido, vas acumulando castigos para el
día del castigo, en el que Dios se manifestará como justo juez y pagará a cada
uno según sus obras. A los que buscaron la gloria y el honor que no se acaban, y
perseveraron en hacer el bien, les dará la vida eterna; en cambio, a los que por
egoísmo se rebelaron contra la verdad y cometieron injusticias, les dará un
castigo terrible.
Todo aquel que haga el mal, el judío primeramente, pero también el no judío,
tendrá tribulación y angustia; en cambio, todo aquel que haga el bien, el judío
primeramente, pero también el no judío, tendrá gloria, honor y paz, porque en
Dios no hay favoritismos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La justicia divina es
imparcial. Dios no favorece a un pueblo o una raza en particular. Como buen
Padre, se interesa por todos, y de diferentes maneras nos llama a su amistad.
Del salmo 61 R/. Sólo en Dios he puesto mi confianza.
Sólo en Dios he puesto mi confianza, porque de El vendrá el bien que espero. El
es mi refugio y mi defensa, ya nada me inquietará. R/.
Sólo Dios es mi esperanza, mi confianza es el Señor; es mi baluarte y firmeza,
es mi Dios y salvador. R/.
De Dios viene mi salvación y mi gloria; El es mi roca firme y mi refugio. Confía
siempre en El, pueblo mío, y desahoga tu corazón en su presencia, porque sólo en
Dios está nuestro refugio. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 10,
27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me
siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 42-46
En aquel tiempo, Jesús
dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena,
de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de
Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos,
porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan
reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no
se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”.
Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así,
nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes
también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables,
pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Estas maldiciones ponen de manifiesto nuestra con fusión. Con frecuencia nos desorientamos y terminamos por descuidar lo importante, el amor, la compasión y la justicia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que después de purificar como trigo de Cristo a san Ignacio de Antioquía, lo aceptaste como pan inmaculado, dígnate aceptar los dones que tu Iglesia te presenta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Soy trigo de Cristo, escribió san Ignacio de Antioquía; seré triturado por los dientes de las fieras y transformado así en pan inmaculado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que hemos recibido, Señor, al conmemorar el martirio de san Ignacio, nos dé nuevas fuerzas para que, con las palabras y con las acciones, nos manifestemos auténticos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
JUEVES 18
Santos: Lucas evangelista; Justo de Beauvais, mártir, y Amable de Riom, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Is 52, 7)
Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, que trae buenas noticias, que anuncia la salvación.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que elegiste a san Lucas para revelar al mundo, mediante su predicación y su Evangelio, el misterio de tu predilección por los pobres, haz que todos los que hemos recibido de ti la gracia de conocerte, unidos por un profundo espíritu de fraternidad, demos al mundo testimonio claro de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 4, 9-17
Querido hermano: Haz lo
posible por venir a yerme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de
este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se fue a
Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos
contigo, porque me será muy útil en mis tareas. A Tíquico lo envié a Efeso.
Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en la casa de Carpo. Tráeme
también los libros y especialmente los pergaminos.
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido.
Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me
abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me
dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de
salvación y lo oyeran todos los paganos. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
La misión evangelizadora
que realizó san Pablo estuvo llena de riesgos y peligros. En esas horas aciagas,
confió en Dios y aprendió a descubrir, en su debilidad, la fortaleza de Dios.
Del salmo 144 R/. Señor, que todos tus fieles te bendigan.
Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que
proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas. R/.
Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino. Tu
reino, Señor, es para siempre y tu imperio, por todas las generaciones. R/.
Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus
obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de
quien lo invoca. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Jn 15, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto
y su fruto permanezca. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 1-9
En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni san dalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ “. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los mensajeros de paz se marchan, enviados por Jesús, a visitar los poblados de Galilea. Cuando las personas se disponen a ordenar su vida conforme al señorío de Dios, brota la paz verdadera.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Purifica, Señor, nuestros corazones, a fin de que el sacrificio que vamos a ofrecerte en la festividad de san Lucas evangelista, nos obtenga la salud del espíritu y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los Apóstoles II
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 10, 1. 9)
El Señor envió a sus discípulos a anunciar por todas partes la llegada del Reino de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta sagrada comunión aumente, Señor, en nosotros el amor a Cristo y nos haga permanecer fieles al Evangelio, predicado y transmitido por san Lucas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
VIERNES 19
Santos: Juan de Brebeuf e Isaac Jogues y compañeros, mártires; Pablo de la Cruz fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5, 9-10)
Sin distinción de raza, lengua, pueblo o nación, nos compraste, Señor, con tu Sangre e hiciste de nosotros un Reino para Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Hijo, protege en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando siempre el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 1-8
Hermanos: ¿Qué diremos de
Abraham, padre de nuestra raza? Si Abraham hubiera obtenido la justificación por
sus obras, tendría de qué estar orgulloso, pero no delante de Dios. En efecto,
¿qué dice la Escritura? Abraham le creyó a Dios y eso le valió la justificación.
Al que, gracias a su trabajo, tiene obras, no se le da su paga como un regalo,
sino como algo que se le debe. En cambio al que no tiene obras, pero cree en
aquel que justifica al pecador, su fe le vale la justificación.
En este sentido, también David proclama dichoso al hombre a quien Dios tiene por
justo, independientemente de las obras: Dichosos aquellos cuyas maldades han
sido perdonadas y cuyos pecados han sido sepultados. Dichoso el hombre a quien
el Señor no le toma en cuenta su pecado. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
San Pablo relee
ingeniosamente las Sagradas Escrituras y descubre las señales de la justicia y
el perdón divinos. Dios siempre apoya y sostiene a los que confían en su
Palabra.
Del salmo 31 R/. Perdona, Señor, nuestros pecados. }
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en el
que Dios no encuentra ni delito ni engaño. R/.
Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran
delito y tú me has perdonado. R/.
Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos, y todos los hombres de
corazón sincero canten de gozo. R/.
ACLAMACIÓN (Sal
32, 22) R/. Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en ti hemos
confiado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 1-7
En aquel tiempo, la
multitud rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a otros.
Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:
“Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía. Porque no
hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a
conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a
plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde
las azoteas.
Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y
después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman
a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se
lo repito: A él sí tienen que temerlo.
¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de
ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su
cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos
los pajarillos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los discípulos parten a una misión riesgosa; sin embargo, no marchan desamparados. Su vida está en las manos de Dios; esa certeza los llenará de valor y fortaleza.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte nuestras ofrendas, te suplicamos, Señor, que por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jesús, y renovemos la acción salvadora de su Sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 16)
El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une a todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une a todos en el Cuerpo del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida de salvación, te pedimos, Señor, que nos purifiques siempre con la Sangre de nuestro Salvador, y que la conviertas en fuente de agua que brote para darnos vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SÁBADO 20
Santos: Artemio de Egipto, mártir; María Bertila Boscardín, religiosa, y Andrés de Creta obispo.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
ORACIÓN COLECTA