ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Dt 32, 10-12)
El Señor fijó su mirada en ella, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. El Señor la condujo, como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos.
ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, que tienes abiertas las puertas de tu Reino para los humildes y sencillos de corazón, ayúdanos a llegar a ti, a ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús, por el camino de la fidelidad en las cosas pequeñas y el cumplimiento de los deberes diarios. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Nehemías: 8, 1-4. 5-6. 8-12
En aquellos días,
todo el pueblo, como si fuera un solo hombre, se reunió en la plaza que
está ante la puerta del Agua y pidió a Esdras, el sacerdote y
escriba, que trajera el libro de la ley de Moisés, que el Señor
había prescrito a Israel. Esdras, el sacerdote, trajo el libro de la
ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres y todos los que tenían
uso de razón.
Era el día primero del mes séptimo y Esdras leyó desde
el amanecer hasta el mediodía en la plaza que está frente a la
puerta del Agua, en presencia de los hombres, mujeres y todos los que tenían
uso de razón. Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de
la ley.
Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión.
Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio
más alto de todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso
de pie. Esdras bendijo entonces al Señor, el gran dios, y todo el pueblo,
levantado vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto que todos,
y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo entonces
al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió:
"¡Amén!", e inclinándose, se postraron rostro
en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad
y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura.
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los
levitas que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: "Éste
es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén ustedes
tristes ni lloren (porque todos lloraban al escuchar las palabras de la ley).
Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los
que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro
Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza".
Y los levitas consolaban al pueblo, diciéndole: "No lloren, porque
este día es santo. No estén tristes". Y el pueblo entero
se fue a comer y a beber, mandó comida a los que no tenían nada
e hizo grandes festejos, porque habían comprendido las cosas que les
habían enseñado. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El libro de la Ley recoge la expresión histórica de la voluntad de Dios. Israel es una comunidad llamada a escuchar, comprender y vivir el designio del Señor.
Del salmo 18 R/. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor
es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R/.
En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/
La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor
son verdaderos y enteramente justos. R/.
Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor,
y más dulces que la miel de un panal que gotea. R/.
ACLAMACIÓN
(Mc 1, 15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse
y crean en el Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 1-12
En aquel tiempo,
designó el Señor a otros setenta y dos discípulos y los
mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde
pensaba ir, y les dijo: "La cosecha es mucha y los trabajadores pocos.
Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores
a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos en medio
de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar
a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: `Que la paz reine en
esta casa'. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de
ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en
esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho
a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los
reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles:
`Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios'.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan:
`Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos,
en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino
de Dios está cerca'. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma
será tratada con menos rigor que esa ciudad". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los setenta y dos discípulos salen de prisa a anunciar y testimoniar, con signos, la llegada del Reino de Dios. Misioneros sin poder, pero con la autoridad que los hace portadores de la paz.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en esta festividad de santa Teresa del Niño Jesús, y concédenos que también nuestra vida sea agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 18, 3)
A menos que cambien y se hagan tan sencillos como niños, no entrarán al Reino de los cielos, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta sagrada comunión encienda en nosotros aquel amor que inspiró a santa Teresa del Niño Jesús el deseo de ofrecerte su vida por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Los Santos Ángeles Custodios
Santos: Tomás de Hereford, obispo, y Saturio de Soria, ermitaño. Memoria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Dn 3, 58)
Ángeles del Señor, bendigan al Señor; alábenlo y glorifíquenlo eternamente.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con amorosa providencia has enviado a tus santos ángeles para que nos guarden, concédenos experimentar su protección aquí en la tierra y disfrutar, junto con ellos, la felicidad del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Baruc: 1, 15-22
"Reconocemos
que el Señor, Dios nuestro, es justo, y todos nosotros, los habitantes
de Judea y de Jerusalén, nuestros reyes y príncipes, nuestros
sacerdotes, profetas y padres, nos sentimos hoy llenos de vergüenza, porque
hemos pecado contra el Señor y no le hemos hecho caso; lo hemos desobedecido
y no hemos escuchado su voz ni hemos cumplido los mandamientos que Él
nos dio.
Desde el día en que el Señor sacó de Egipto a nuestros
padres hasta el día de hoy, no hemos obedecido al Señor, nuestro
Dios, y nos hemos obstinado en no escuchar su voz.
Por eso han caído ahora sobre nosotros las desgracias y la maldición
que el Señor anunció por medio de Moisés, su siervo, el
día en que sacó de Egipto a nuestros padres, para darnos una tierra
que mana leche y miel.
No hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, conforme a las palabras
de los profetas que nos ha enviado y todos nosotros, siguiendo las inclinaciones
de nuestro perverso corazón, hemos adorado a dioses extraños y
hemos hecho lo que el Señor, nuestro Dios, reprueba". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
En este reconocimiento público de sus pecados, Israel acepta su extravío y su sordera. Dios los amonesta pacientemente por medio de los profetas y ellos desoyen sus advertencias.
Del salmo 78 R/. Sálvanos, Señor, y perdona nuestros pecados.
Dios mío,
los paganos han invadido tu propiedad, han profanado tu santo templo, y han
convertido a Jerusalén en ruinas. R/.
Han echado los cadáveres de tus siervos a las aves de rapiña,
y la carne de tus fieles a los animales feroces. R/.
Hemos sido el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de
los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a estar enojado
y arderá como fuego tu ira? R/.
No recuerdes, Señor, contra nosotros las culpas de nuestros padres. Que
tu amor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos. R/.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Para que sepan quién eres, sálvanos y perdona nuestros pecados.
R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 102, 21) R/. Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores
fieles que cumplen su voluntad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 18, 1-5. 10
En
cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le
preguntaron: "¿Quién es el más grande en el Reino
de los cielos?".
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les
dijo: "Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los
niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues,
quien se haga pequeño como este niño, ése es el más
grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste
en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que
sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que
está en el cielo". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Los pequeños no son sólo los menores de edad, sino todas las personas que sufren alguna limitación. Los cristianos habremos de mirarlos con amoroso cuidado.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos guíe a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los ángeles.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN, (Sal 137, 1)
En presencia de los ángeles cantaremos, Dios nuestro, tu alabanza.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor, condúcenos por medio de tus santos ángeles, al encuentro glorioso con Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Francisco de Borja, presbítero; Gerardo de Broña, abad, y María Josefa Roselló, fundadora.
Vísperas I del domingo: 3a semana del Salterio Feria (Verde)
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
ORACIÓN COLECTA
Padre eterno, Dios nuestro, que has puesto en la Virgen María el trono real de tu Sabiduría, ilumina a la Iglesia con la luz de la Palabra que da vida, para que en el resplandor de la verdad caminemos hasta el pleno conocimiento de tu misterio de amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Baruc: 4, 5-12. 27-29
"¡Animo!,
pueblo mío, tú que llevas el nombre de Israel. Ustedes fueron
vendidos a los paganos, pero no para ser destruidos; por haber provocado la
ira de Dios fueron entregados a sus enemigos. Provocaron la indignación
de su Creador, ofreciendo sacrificios a los ídolos y no a Dios; han olvidado
al Dios eterno, que los alimentó, y han entristecido a Jerusalén,
que los crió.
Cuando Jerusalén vio venir sobre ustedes la ira de Dios, dijo: `Escuchen,
ciudades vecinas de Sión: Dios ha mandado sobre mí una gran desgracia:
he visto que desterraban a mi pueblo, a mis hijos e hijas, por orden del Eterno.
Yo los había criado con júbilo y los he dejado partir con llanto
Que nadie vuelva a alegrarse conmigo, porque soy viuda y estoy abandonada. Por
los pecados de mis hijos me encuentro sola, pues se apartaron de la ley de Dios'.
Pero tengan ánimo, hijos míos, e invoquen al Señor, porque
el que les envió estas desgracias se acordará de ustedes. Así
como un día se empeñaron en alejarse de Dios, así vuélvanse
ahora a Él y búsquenlo con mucho mayor empeño, pues el
que les mandó todas estas desgracias les dará también con
su salvación la eterna alegría". Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
El castigo no es la palabra definitiva de Dios. El pueblo sensato lo entenderá; en consecuencia, emprenderá el camino de la reconciliación y el reencuentro con su Dios.
Del salmo 68 R/.
El Señor jamás desoye al pobre.
Se alegrarán al ver al Señor los que sufren; quienes buscan a
Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás
desoye al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado. R/.
Ciertamente el Señor salvará a Sión, reconstruirá
a Judá; la heredarán los hijos de sus siervos, quienes aman a
Dios la habitarán. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 17-24
En
aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría
y le dijeron a Jesús: "Señor, hasta los demonios se nos someten
en tu nombre".
Él les contestó: "Vi a Satanás caer del cielo como
el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones
y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño.
Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más
bien de que sus nombres están escritos en el cielo".
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu
Santo y exclamó: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has
revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha
parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién
es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel
a quien el Hijo se lo quiera revelar".
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "Dichosos
los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas
y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que
ustedes oyen y no lo oyeron". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Los discípulos que siguen a Jesús son gente sencilla, que no exige demostraciones elocuentes ni argumentaciones complejas. Creen sin demandar numerosas pruebas.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Santa María Virgen.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XXVII DOMINGO ORDINARIO
ANTÍFONA DE ENTRADA (Est 13, 9. 10-11)
Todo depende de tu voluntad, Señor, y nadie puede resistirse a ella. Tú has hecho los cielos y la tierra y las maravillas que contienen. Tú eres el Señor del universo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 2, 18-24
En aquel día,
dijo el Señor Dios: "No es bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude". Entonces el
Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos
los pájaros del cielo y los llevó ante Adán para que les
pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.
Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos,
a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún
ser semejante a Adán para ayudarlo.
Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño,
y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne
sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al
hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste
exclamó:
"Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta
será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre".
Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá
a su mujer y serán los dos una sola carne. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El hombre sólo y aislado no es feliz. Dios nos ha creado para vivir en comunión plena con otras personas. El diálogo y la solidaridad son el camino de nuestra humanización.
Del salmo
127 R/. Dichoso el que teme al Señor.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá
del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de
olivo, alrededor de su mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que terne al. Señor: "Que
el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida". R/.
Lectura de la carta a los hebreos: 2, 8-11
Hermanos: Es verdad
que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero
sí vemos ya al que por un momento Dios hizo inferior a los ángeles,
a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria
y honor. Así, por la gracia de Dios, la muerte que El sufrió redunda
en bien de todos.
En efecto, el creador y Señor de todas las cosas quiere que todos sus
hijos tengan parte en su gloria. Por eso convenía que Dios consumara
en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía
de nuestra salvación.
El santificador y los santificados tienen la misma condición humana.
Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Jesús es el gran pionero de nuestra salvación. Él abrió un camino de obediencia y fidelidad al Padre; quien recorra esa senda alcanzará la salvación prometida.
ACLAMACIÓN
(1 Jn 4, 12) R/. Aleluya, aleluya.
Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su
amor ha llegado en nosotros a su plenitud. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 10, 2-16
En
aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para
ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse
de su esposa?".
Él les respondió: "¿Qué les prescribió
Moisés?". Ellos contestaron: "Moisés nos permitió
el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa". Jesús
les dijo: "Moisés prescribió esto, debido a la dureza del
corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo
hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se
unirá a su esposa y serán los dos una sola carne. De modo que
ya no son dos, sino una sola carne. Por eso, lo que Dios unió, que no
lo separe el hombre".
Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto.
Jesús les dijo: "Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra,
comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se
casa con otro, comete adulterio".
Después de esto, la gente le llevó a Jesús unos niños
para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.
Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: "Dejen que
los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino
de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino
de Dios como un niño, no entrará en él".
Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles
las manos. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
En la sociedad del tiempo de Jesús se menosprecia a los niños y a las mujeres. Jesús asume, ante ambos, una actitud plenamente respetuosa. Los acoge con un respeto sacro.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor,
este sacrificio de alabanza que tú mismo instituiste, y realiza en nosotros
la obra de santificación que con su muerte nos mereció tu Hijo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lm 3, 25)
Bueno es el Señor con los que en Él coman, con aquellos que no cesan de buscarlo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta comunión, Señor, sacie nuestra hambre y nuestra sed de ti y nos transforme en tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.-Es por demás evidente afirmar que vivimos en una sociedad divorcista. Las estadísticas que documentan el creciente número de divorcios están a la vista. Esa situación no debe mirarse con indiferencia. Las razones que explican dicho fenómeno pueden ser múltiples. Sin embargo, a los cristianos no les es posible desatender la exigente enseñanza de Jesús en relación con el matrimonio. La persona madura es aquella que ha aprendido a vivir una relación de donación y acogida con sus semejantes. Quien respeta la singularidad del otro y reconoce en él la presencia sacramental de Jesucristo, aprende a mitigar su desenfrenado egoísmo, se esfuerza en ofrecer, así como recibir el perdón y la reconciliación, además de buscar amar a su esposa(o) con la inquebrantable entrega que Cristo ha amado a la Iglesia.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Rm 5, 5)
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por su Espíritu, que habita en nosotros.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por este mismo Espíritu, saboreemos el bien y gocemos siempre de sus consuelos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 1, 1-2, 1. 11
El Señor
le dirigió la palabra a Jonás, hijo de Amitay, y le dijo: "Levántate
y vete a Nínive, la gran ciudad, y predica en ella que su maldad ha llegado
hasta mí".
Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor, y
llegó a Jafa, donde encontró un barco que salía para Tarsis;
pagó su pasaje y se embarcó para dirigirse a Tarsis, lejos del
Señor.
Pero el Señor desencadenó un gran viento sobre el mar y provocó
una tormenta tan fuerte, que el barco estaba a punto de naufragar. Los marineros
tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios. Luego echaron al
mar la carga para aligerar la nave.
Mientras tanto, Jonás había bajado al fondo del barco, se había
acostado y dormía profundamente. El capitán se le acercó
y le dijo: "¿Qué haces aquí dormido? Levántate
e invoca a tu Dios, a ver si Él se compadece de nosotros y no perecemos".
Luego se dijeron unos a otros: "Echemos suertes para ver quién tiene
la culpa de esta desgracia". Echaron suertes y le tocó a Jonás.
Entonces le dijeron: "Dinos por qué nos ha sobrevenido esta desgracia,
cuál es tu oficio, de dónde vienes, cuál es tu país
y de qué pueblo eres".
Él les respondió: "Soy hebreo y adoro al Señor, Dios
del cielo, que hizo el mar y la tierra". Entonces aquellos hombres tuvieron
mucho miedo y le dijeron: "¿Por qué has hecho esto?".
Pues él acababa de decirles que iba huyendo del Señor. Y como
el mar seguía encrespándose, le preguntaron: "¿Qué
hemos de hacer contigo para que el mar se calme?". Él les respondió:
"Levántenme y arrójenme al mar, y el mar se calmará,
pues sé que por mi culpa les ha sobrevenido esta tormenta tan fuerte".
Los hombres se pusieron a remar para alcanzar la costa, pero no pudieron, porque
el mar seguía encrespándose en torno a ellos. Entonces invocaron
al Señor, diciendo: "Señor, no nos hagas morir por culpa
de este hombre ni nos hagas responsables de la muerte de un inocente, ya que
es clara tu voluntad".
Entonces levantaron a Jonás y lo arrojaron al mar y el mar calmó
su furia. Y aquellos hombres temieron mucho al Señor; le ofrecieron un
sacrificio y le hicieron promesas.
Dispuso el Señor que una ballena se tragara a Jonás, el cual estuvo
en el vientre de la ballena tres días y tres noches. Entonces el Señor
le ordenó a la ballena que vomitara a Jonás en tierra firme. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Jonás es el profeta insumiso y rebelde que se aleja del Señor para no vivir como portador de su misericordia. Dios le da una lección y lo hace retomar su misión profética.
Jonás 2
R/. En el peligro grité al Señor y me atendió.
En el peligro grité al Señor y me atendió. Desde el vientre
del abismo te pedí auxilio y me escuchaste. R/.
Me habías arrojado al fondo, en alta mar, me rodeaba la corriente, tus
torrentes y tus olas me arrollaban. R/.
Entonces pensé: "Me has arrojado de tu presencia; ¿quién
pudiera ver otra vez tu santo templo?". R/.
Cuando se me acababan las fuerzas, invoqué al Señor y llegó
hasta ti mi oración, hasta tu santo templo. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 13, 34) R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los
unos a los otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 25-37
'En aquel tiempo,
se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba
y le preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir
la vida eterna?". Jesús le dijo: "¿Qué es lo
que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?". El
doctor de la ley contestó: `Amarás al Señor tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu
ser, y a tu prójimo como a ti mismo". Jesús le dijo: "Has
contestado bien; si haces eso, vivirás".
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: "¿Y
quién es mi prójimo?". Jesús le dijo: "Un hombre
que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en
manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio
muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual
lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por
ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje,
al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió
sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su
cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él.
Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño
del mesón y le dijo: `Cuida de él y lo que gastes de más,
te lo pagaré a mi regreso'.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo
del hombre que fue asaltado por los ladrones?". El doctor de la ley le
respondió: "El que tuvo compasión de él". Entonces
Jesús le dijo: "Anda y haz tú lo mismo". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La pregunta final del relato evangélico va dirigida a cada uno de nosotros. Es una cuestión fundamental: ¿Nos hemos hecho prójimos de los necesitados que encontramos en nuestro camino?
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica, Señor, nuestras ofrendas y con la luz del Espíritu Santo purifica nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 67, 29)
Despliega, Señor, tu poder; el poder que por nosotros desplegaste desde tu templo, en lo alto de Jerusalén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que tu Espíritu Santo, Señor, descienda sobre nosotros, purifique nuestros corazones y los fecunde, penetrándolos con su divino rocío. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 65, 4)
Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que con amor gobiernas los cielos y la tierra, escucha paternalmente las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 3, 1-10
En aquellos días,
el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: "Levántate
y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje
que te voy a indicar".
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había
mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían
falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad
durante un día, pregonando: "Dentro de cuarenta días Nínive
será destruida".
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal,
grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive,
que se levantó del trono, se quitó el manto, se vistió
de sayal, se sentó sobre ceniza y en nombre suyo y de sus ministros,
mandó proclamar en Nínive el siguiente decreto: "Que hombres
y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; que todos
se vistan de sayal e invoquen con fervor a Dios y que cada uno se arrepienta
de su mala vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta
y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos".
Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida,
cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado
imponerles. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Nínive era para Israel el símbolo de la ciudad opresora e idolátrica. No obstante, Dios los llama a convertirse y al primer llamado se acogen a su oferta de perdón.
Del salmo
129 R/. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría,
Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con
amor te veneramos. R/.
Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor, porque
del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención,
y Él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R/.
ACLAMACIÓN (Lc 11, 28) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 38-42
En
aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada
Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada
María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a
escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres,
hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: "Señor, ¿no
te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer?
Dile que me ayude".
El Señor le respondió: "Marta, Marta, muchas cosas te preocupan
y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió
la mejor parte y nadie se la quitará". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
María decidió de forma sensata, captó la elección verdaderamente importante. Tal vez era urgente asear la casa y preparar la mesa para Jesús. Lo más importante era escucharle.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 22, 5)
Para mí, Señor, has preparado la mesa y has llenado la copa hasta los bordes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad para que, alimentados del mismo pan del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Nuestra Señora del Rosario
Santos: Marcos I, Papa, y Augusto o Gustavo de Bourges, abad. Memoria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 1, 28. 42)
Te saludamos, María, la llena de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que nos has hecho conocer el misterio gozoso de la Encarnación de tu Hijo, concédenos tu gracia, por intercesión de la santísima Virgen María, para acompañar a Cristo en los misterios dolorosos de su pasión y muerte y poder participar así de su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 4, 1-11
Jonás se
disgustó mucho de que Dios no hubiera castigado a los habitantes de Nínive,
e irritado, oró al Señor en estos términos. "Señor,
esto es lo que yo me temía cuando estaba en mi tierra, y por eso me di
prisa en huir a Tarsis. Bien sabía yo que tú eres un Dios clemente
y compasivo, lleno de paciencia y de misericordia, siempre dispuesto a perdonar.
Ahora, Señor, quítame la vida, pues prefiero morir a vivir".
Pero el Señor le respondió: "¿Crees que hay motivo
para que te enojes?".
Jonás salió de Nínive y acampó al oriente de la
ciudad. Allí construyó una enramada y se sentó a su sombra,
para ver qué pasaba con Nínive. Entonces, el Señor Dios
hizo nacer una hiedra, que creció tan tupida, que le daba sombra y lo
resguardaba del ardor del sol. Jonás se puso muy contento por la hiedra.
Pero al día siguiente, al amanecer, el Señor envió un gusano,
el cual dañó la hiedra, que se secó. Y cuando el sol ya
quemaba, el Señor envió un viento caliente y abrasador; el sol
le daba a Jonás en la cabeza y lo hacía desfallecer. Entonces
Jonás deseó morir y dijo: "Prefiero morir a vivir".
Entonces el Señor le dijo a Jonás: "¿Crees que hay
motivo para que te enojes así por la hiedra?". Contestó él:
"Sí, y tanto, que quisiera morirme". Le respondió el
Señor: "Tú estás triste por una hiedra que no cultivaste
con tu trabajo, que nace una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a
tener lástima de Nínive, la gran ciudad, en donde viven más
de ciento veinte mil seres humanos que no son responsables y gran cantidad de
ganado?". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jonás se enfurece ante el rostro compasivo de Dios. Le molesta todo, su propio fracaso, la magnanimidad del perdón divino, las inclemencias del tiempo, sus expectativas frustradas.
Del salmo 85 R/.
Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el
día, y ya que a ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo
tuyo de alegría. R/.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre
invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta.
R/.
Dios entrañablemente compasivo, todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí, pues clamo a ti, Señor, a toda hora.
R/.
ACLAMACIÓN
(Rm 8, 15) R/. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar:
¡Padre! R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 1-4
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos". Entonces Jesús les dijo: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Venga tu reinado. Súplica importante como pocas. Los cristianos que viven convencidos de la centralidad del reino de Dios no se cansan de invocar y acoger su llegada.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el memorial de los misterios de nuestra redención, transforme, Señor, nuestra vida y nos haga dignos de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Santa María Virgen
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 31)
El ángel Gabriel dijo a María: Vas a concebir y a dar a luz un Hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por medio de esta Eucaristía, en la que hemos proclamado la muerte y resurrección de tu Hijo, concédenos, Señor, la gracia de participar con nuestros sufrimientos en la pasión de Cristo, para que podamos participar también de su gloriosa resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109, 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Malaquías: 3, 13-20
"Ustedes me
han ofendido con sus palabras, dice el Señor, y todavía preguntan:
‘¿Qué hemos dicho contra ti?'. Han dicho esto: `No vale
la pena servir a Dios. ¿Qué hemos ganado con guardar sus mandamientos
o con hacer penitencia ante el Señor de los ejércitos? Más
bien tenemos que felicitar a los soberbios, pues hacen el mal y prosperan, provocan
a Dios y escapan sin castigo' ".
Entonces, los que temen al Señor hablaron unos con otros. Y el Señor
puso atención y escuchó lo que decían y se escribió
ante El un libro en el que están registradas las obras y los nombres
de los que temen al Señor y lo honran.
"El día que yo actúe, dice el Señor de los ejércitos,
ellos serán mi propiedad personal y yo seré indulgente con ellos,
como un padre es indulgente con el hijo que lo obedece. Entonces verán
la diferencia entre los buenos y los malos, entre los que obedecen a Dios y
los que no lo obedecen.
Ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados
serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice
el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni
rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol
de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Malaquías escucha las objeciones de unos israelitas, pragmáticos y calculadores, que pretender convertir la experiencia religiosa en una receta simple para alcanzar prosperidad.
Del salmo 1 R/.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos
pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque
el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por
perderlo. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Hch 16, 14) R/. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras
de tu Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 5-13
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Supongan que
alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: `Préstame,
por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo
nada que ofrecerle'. Pero él le responde desde, dentro: `No me molestes.
No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada
y mis hijos y yo estamos acostados'. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro
que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por
su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto
necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen
y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe;
quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre
ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pescado, le dé
una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?
Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto
más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes
se lo pidan?". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
El razonamiento es impecable. Si a fuerza de ruegos, los humanos accedemos al clamor de nuestros amigos, con mucha mayor razón Dios nos dará el don más importante: su Espíritu.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Éste es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a Él, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11, 24. 25. 27)
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestra oración y perdona nuestros pecados, para que recibamos, juntamente, tu perdón y tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 1, 13-15; 2, 1-2
Hagan penitencia y lloren, sacerdotes; giman, ministros del altar; vengan, acuéstense en el suelo vestidos de sayal, ministros de mi Dios, porque el templo del Señor se ha quedado sin ofrendas y sacrificios. Promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan a los ancianos y a todos los habitantes del país en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamen al Señor: "¡Ay de nosotros en aquel día!". Porque ya está cerca el día del Señor, y llegará como el azote del Dios todopoderoso. Toquen la trompeta en Sión, den la alarma en mi monte santo; que tiemblen los habitantes del país, porque ya viene, ya está cerca el día del Señor. Es un día de oscuridad y de tinieblas, día de nubes y de tormenta; como la aurora se va extendiendo sobre todos los montes, así se extenderá el poderoso ejército que viene: nunca hubo uno como él ni habrá otro igual a él por muchas generaciones. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Una invasión de langostas es la señal oportuna en aquél día, que llega como devastación. Israel se ha apartado del camino del Señor y tiene que reconocer su pecado. Nuestras decisiones desacertadas nos acarrean consecuencias funestas.
Del salmo
9 R/. El Señor juzga al mundo con justicia.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas
tus maravillas; me alegro y me regocijo contigo y toco en tu honor, Altísimo.
R/.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al malvado y borraste para siempre su
recuerdo. Los pueblos se han hundido en la tumba que hicieron, su pie quedó
atrapado en la red que escondieron. R/.
El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal para juzgar;
juzga al orbe con justicia y rige a las naciones con rectitud. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 12, 31-32) R/. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 15-26
En
aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron:
"Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el
príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, le pedían
una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: Todo
reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa.
Si Satanás también está dividido contra sí mismo,
¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a
los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder
de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán
sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa
que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están
seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita
las armas en que en que confiaba y después dispone de sus bienes. El
que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge
conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares
áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: `Volveré a
mi casa, de donde salí'. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada.
Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a
instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre
resulta peor que la de antes". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La alusión es clara. Jesús es ese hombre "fuerte y bien armado" que mantiene a buen resguardo sus bienes. Si Jesús está con nosotros, nadie podrá robarnos la libertad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que perdones nuestros pecados y dirijas hacia ti nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 10)
Por un solo pecador que se convierta, dice el Señor, habrá gran alegría entre los ángeles del cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por nuestra participación en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos has perdonado, Señor, nuestros pecados, concédenos tu gracia para evitarlos de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jdt 13, 18-19)
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Dios santo y misericordioso, que te complaces en los humildes y realizas en ellos, por medio de tu Espíritu Santo, las maravillas de la salvación; mira la humildad de la Virgen María y danos un corazón sencillo y humilde, que sepa responder positivamente a todo signo de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 4, 12-21
"Que se levanten
las naciones y acudan al valle de Josafat: allí me sentaré a juzgar
a las naciones vecinas. Empuñen las hoces, porque ya la mies está
madura; vengan a pisar las uvas, porque ya está lleno el lagar, ya las
cubas están rebosantes de sus maldades.
Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del juicio, porque está
cerca el día del Señor. El sol y la luna se oscurecen, las estrellas
retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén
levanta su voz; tiemblan los cielos y la tierra.
Pero el Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Entonces
sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión,
mi monte santo. Jerusalén será santa y ya no pasarán por
ella los extranjeros.
Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará
leche. Los ríos de Judá irán llenos de agua y brotará
un manantial del templo del Señor, que regará el valle de las
Acacias. Egipto se volverá un desierto y Edom una árida estepa,
porque oprimieron a los hijos de Judá y derramaron sangre inocente en
su país.
En cambio, Judá estará habitada para siempre, y Jerusalén,
por todos los siglos. Vengaré su sangre, no quedarán impunes los
que la derramaron, y yo, el Señor, habitaré en Sión".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
En una visión justiciera, el profeta contempla el Día del Señor como un ajuste de cuentas, cuando Dios castigará a las naciones y bendecirá generosamente a su pueblo.
Del salmo
96 R/. Alegrémonos todos con el Señor.
Reina el Señor, alégrese la tierra, cante de regocijo el mundo
entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor, que se asienta en
la justicia y el derecho. R/.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los
cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R/.
Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos, con el Señor y bendigan su santo nombre. R/.
ACLAMACIÓN
(Lc 11, 28) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica,
dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: "¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!". Pero Jesús le respondió: "Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La cuestión de los linajes y la pureza de sangre no preocupan a Jesús. Él está pendiente de que las personas escuchen su mensaje y lo vivan de forma congruente.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Santa María Virgen
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 1, 48)
Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración, la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 129, 3-4)
Si conservaras el recuerdo de nuestras faltas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero tú, Dios de Israel, eres Dios de perdón.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos inspire y acompañe siempre para que podamos descubrirte en todos y amarte y servirte en cada uno. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de la Sabiduría: 7, 7-11
Supliqué
y se me concedió la prudencia; invoqué y vino sobre mí
el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los
tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. No se puede
comparar con la piedra más preciosa, porque todo el oro, junto a ella,
es un poco de arena y la plata es como lodo en su presencia.
La tuve en más que la salud y la belleza; la preferí a la luz,
porque su resplandor nunca se apaga. Todos los bienes me vinieron con ella;
sus manos me trajeron riquezas incontables. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El autor de este texto sapiencial nos comparte su experiencia. Él se decide por el más precioso y fructífero de todos los bienes: la sabiduría, don incomparable que Dios concede a los humildes.
Del salmo 89 R/.
Sácianos, Señor, de tu misericordia.
Enséñanos a ver lo que es la vida, y seremos sensatos. ¿Hasta
cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta
cuándo? R/.
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será
la vida toda. Alégranos ahora por los días y los años de
males y congojas. R/.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos puedan mirar tus obras y tu gloria.
Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
R/.
Lectura de la carta a los hebreos: 4, 12-13
Hermanos. La palabra
de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos.
Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de
los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda
creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante
los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas. Palabra de Dios. T. Te alabamos,
Señor.
La Palabra de Dios no puede ser silenciada ni amordazada. Quien pretende suavizar
y manejar caprichosamente la palabra santa, queda expuesto a su crítica
implacable.
ACLAMACIÓN (Mt 5, 3) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 10,17-30
En
aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó
corriendo un hombre, se arrodilló ante Él y le preguntó:
"Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?".
Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno?
Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás,
no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso
testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre".
Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido
desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo
una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así
tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme".
Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue
apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos:
"¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el
Reino de Dios!". Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas
palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué
difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el
Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de
una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí:
"Entonces, ¿quién puede salvarse?". Jesús, mirándolos
fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios.
Para Dios todo es posible".
Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros
lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado
casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí
y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno
en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones,
y en el otro mundo, la vida eterna". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El relato del rico es de sobra conocido. Es un espejo que retrata de forma transparente nuestra idolatría hacia las riquezas. Quien conoce a Dios no deja monetarizar su corazón.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que esta Eucaristía nos ayude a conseguir la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 33, 11)
Los que buscan riquezas, sufren pobreza y hambre; los que buscan al Señor, no carecen de nada.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, humildemente, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que hemos recibido en alimento, nos comuniquen su misma vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Si repasamos los relatos evangélicos nos daremos cuenta de que la disyuntiva más directa que Jesús nos plantea es la de elegir entre Dios y el dinero. No existen los equilibrios ni los acomodos. O vivimos al servicio de Dios y aprendemos a vivir con sencillez y confianza, o vivimos al servicio del dinero y pasamos el tiempo haciendo cálculos, sumas y restas que agrietan nuestra confianza en Dios. Vivimos una cultura que ha mercantilizado instituciones y realidades que deberían quedar inmunes al poder corruptor del dinero. Es un callejón sin salida. No es posible seguir adorando al bienestar económico como si fuera el supremo bien. El retorno a una espiritualidad de la confianza en Dios, de la sencillez y el consumo moderado nos permitirá recuperar la libertad perdida, a la vez que nos conducirá hacia un desarrollo sustentable y a una relación amorosa con este enorme universo que Dios creó como algo "muy bueno".
Nuestra Señora del Pilar
Santos: Serafín de Ascoli o de Montegranaro, religioso, y Wilfrido de York, obispo. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 13, 33)
El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con un costal de harina, y toda la masa acabó por fermentar.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que has querido que la fuerza del Evangelio transforme al mundo, concede a cuantos has llamado a vivir en medio de los deberes y ocupaciones temporales, desempeñar su propio trabajo con espíritu evangélico, para contribuir así a la santificación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 1, 1-7
Yo, Pablo, siervo
de Cristo Jesús, he sido llamado por Dios para ser apóstol y elegido
por Él para proclamar su Evangelio. Ese Evangelio, que, anunciado de
antemano por los profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor, que nació, en cuanto a su condición
de hombre, del linaje de David, y en cuanto a su condición de espíritu
santificador, se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir
de su resurrección de entre los muertos.
Por medio de Jesucristo, Dios me concedió la gracia del apostolado, a
fin de llevar a los pueblos paganos a la aceptación de la fe para gloria
de su nombre. Entre ellos, se cuentan también ustedes, llamados a pertenecer
a Cristo Jesús.
A todos ustedes, los que viven en Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar
parte de su pueblo santo, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre,
y de Jesucristo, el Señor. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Pablo, en su calidad de apóstol elegido por Dios, escribe esta carta a los cristianos de Roma para presentarles el Evangelio de Jesucristo que viene anunciando a los paganos.
Del salmo
97 R/. Cantemos al Señor un canto nuevo.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos
y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Sal 94, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan
su corazón". R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 29-32
En
aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste
comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa.
Pide una señal, pero no se le dará más señal que
la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para
los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para
la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará
el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos
rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y
aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se
levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno
que es más que Jonás". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los suspicaces y los incrédulos demandaban al Señor Jesús demostraciones palpables de su autoridad. Jesús se rehúsa a dárselas y los anima a leer los signos del tiempo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en tu designio de salvar a todos los hombres por el sacrificio de Cristo, llamas también a los laicos al trabajo apostólico, concédeles, por ese mismo sacrificio que hoy vamos a ofrecerte, impregnar el mundo de espíritu evangélico y ser fermento de su santificación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 99, 2)
Alabemos a Dios, todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y entremos con júbilo en su templo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Con la fuerza de esta Eucaristía, mediante la cual nos haces participar de tu gracia, fortalece, Señor, a tus hijos, a fin de que, en cualquier trabajo que desempeñen en el mundo, vivan los principios evangélicos y hagan así que tu Iglesia esté presente y activa en los problemas actuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ef 6, 2-3)
Honrarás a tu padre y madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Dios trino y uno, en quien encuentra origen y fundamento toda relación familiar, escucha nuestras súplicas y concédenos imitar las mismas virtudes y el amor de la santa familia de tu Hijo, a fin de que, reunidos todos en tu casa, podamos algún día gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 1, 16-25
Hermanos: No me
avergüenzo de predicar el Evangelio, que es una fuerza de Dios para salvar
a todos los que creen, a los judíos primeramente y también a los
no judíos. Pues en el Evangelio se nos revela que Dios trabaja con su
actividad salvadora en nosotros por medio de la fe, de principio a fin, como
dice la Escritura: El justo vivirá por medio de la fe.
En efecto, Dios manifiesta desde el cielo su reprobación contra los hombres
impíos e injustos, que por la injusticia mantienen cautiva a la verdad.
Porque las cosas de Dios que se pueden conocer, las tienen a la vista; Dios
mismo se las ha manifestado. Pues las perfecciones invisibles de Dios, como
su poder eterno y su divinidad, resultan visibles desde la creación del
mundo para quien reflexiona sobre sus obras, de modo que no tienen disculpa.
Han conocido a Dios, pero no lo han glorificado como a Dios ni le han dado gracias,
antes bien, se han ofuscado con razonamientos inútiles, y su insensata
inteligencia se ha llenado de oscuridad. Pretendían ser sabios, pero
se volvieron insensatos, pues cambiaron la gloria de Dios inmortal por imágenes
de hombres mortales, de aves, cuadrúpedos y reptiles.
Por eso Dios los entregó a los deseos impuros de su corazón, y
llegaron a tal inmoralidad, que deshonraron sus cuerpos unos con otros, porque
cambiaron al Dios verdadero por dioses falsos y dieron culto y adoraron a la
creatura en vez de al creador, el cual merece alabanza por siempre. Amén.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
San Pablo utiliza dos imágenes propias de su cultura. La amnistía y la reprobación divinas están delante de la humanidad. Cada quien sabrá a cuál opción se encaminará.
Del salmo
18 R/. Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra
de sus manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche
se lo trasmite a la otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega
su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.
ACLAMACIÓN
(Hb 4, 12) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones
del corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 37-41
En
aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús
fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó
de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos
antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "Ustedes, los fariseos, limpian el exterior
del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de
robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no
hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen
y todo lo de ustedes quedará limpio". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
La pureza interior es la única verdaderamente importante. Las restricciones de pureza, las reglas rituales son apenas un instrumento que sirve para recordarnos la importancia de tener un corazón limpio.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte por nuestras familias, para que las conserves en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Is 49, 15)
¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Haz, Señor, que tus hijos, alimentados con este sacramento, podamos imitar siempre los ejemplos de la Sagrada Familia, a fin de que, después de las penalidades de esta vida, gocemos de su compañía eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Calixto I, Papa y mártir; Juan Ogilvie, mártir, y Justo y Viator de Lyón, mártires. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 95, 1. 6)
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos para que, unidos a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 2, 1-11,
No tienes disculpa tú, quienquiera que seas, que te constituyes en juez
de los demás, pues al condenarlos, te condenas a ti mismo, ya que tú
haces las mismas cosas que condenas; y ya sabemos que Dios condena justamente
a los que hacen tales cosas.
Tú, que condenas a los que hacen las mismas cosas que haces tú,
¿piensas que vas a escapar del juicio de Dios? ¿Por qué
desprecias la bondad inagotable de Dios, su paciencia y su comprensión,
y no te das cuenta de que esa misma bondad es la que te impulsa al arrepentimiento?
Pues por la dureza de tu corazón empedernido, vas acumulando castigos
para el día del castigo, en el que Dios se manifestará como justo
juez y pagará a cada uno según sus obras. A los que buscaron la
gloria y el honor que no se acaban, y perseveraron en hacer el bien, les dará
la vida eterna; en cambio, a los que por egoísmo se rebelaron contra
la verdad y cometieron injusticias, les dará un castigo terrible.
Todo aquel que haga el mal, el judío primeramente, pero también
el no judío, tendrá tribulación y angustia; en cambio,
todo aquel que haga el bien, el judío primeramente, pero también
el no judío, tendrá gloria, honor y paz, porque en Dios no hay
favoritismos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Con argumentos tradicionales, san Pablo sustenta su firme creencia en la justicia divina. Tanto los judíos como los gentiles podrán gozar de la paz que Dios otorga a todo el que practica el bien.
Del salmo
61 R/. Sólo en Dios he puesto mi confianza.
Sólo en Dios he puesto mi confianza, porque de Él vendrá
el bien que espero. Él es mi refugio y mi defensa, ya nada me inquietará.
Sólo Dios es mi esperanza, mi confianza es el Señor: es mi baluarte
y firmeza, es mi Dios y salvador. R/.
De Dios viene mi salvación y mi gloria; Él es mi roca firme y
mi refugio. Confía siempre en El, pueblo mío, y desahoga tu corazón
en su presencia, porque sólo en Dios está nuestro refugio. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 10, 27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 42-46
En
aquel tiempo, Jesús dijo: "¡Ay de ustedes, fariseos, porque
pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero
se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin
descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los
lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas!
¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los
cuales pasa la gente sin darse cuenta!".
Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: "Maestro,
al hablar así, nos insultas también a nosotros". Entonces
Jesús le respondió: "¡Ay de ustedes también,
doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero
ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
La justicia y la fidelidad son los dos pilares que sustentan una relación correcta con Dios. Quien se desentienda de vivirlos, en vano pretenderá estar bien con Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad, los dones que te presentamos y santifícalos por medio de tu Espíritu para que se nos conviertan en sacramento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 33, 6)
Acudan al Señor, pongan en Él su confianza y no quedarán defraudados.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y te pedimos que este don tuyo sea para nosotros fuente inagotable de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 41, 2-3)
Como la cierva busca el agua de los ríos, así, cansada mi alma, te busca a ti, Dios mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de tu Espíritu impulsaste a santa Teresa de Jesús a renovar en la Iglesia la vida religiosa, concédenos, por su intercesión, un ardiente deseo de renovar nuestra vida cristiana y de servirte con alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 3, 21-30
Hermanos: La actividad
salvadora de Dios, atestiguada por la ley y los profetas, se ha manifestado
ahora independientemente de la ley. Por medio de la fe en Jesucristo, la actividad
salvadora de Dios llega, sin distinción alguna, a todos los que creen
en Él.
En efecto, como todos pecaron, todos están privados de la presencia salvadora
de Dios; pero todos son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud
de la redención llevada a cabo por medio de Cristo Jesús, al cual
Dios expuso públicamente como la víctima que nos consigue el perdón
por la ofrenda de su sangre, por medio de la fe. Así nos enseña
Dios lo que es su actividad salvadora: perdona los pecados cometidos anteriormente,
que soportó con tanta paciencia, y nos da a conocer, en el tiempo actual,
que El es el justo que salva a todos los que creen en Cristo Jesús. ¿En
dónde quedó, pues, tu derecho a gloriarte? Ha sido eliminado.
¿Por cumplir la ley? De ninguna manera, sino por aceptar la fe. Porque
sostenemos que el hombre es justificado por la fe y no por hacer lo que prescribe
la ley de Moisés. ¿Acaso Dios es Dios sólo de los judíos?
¿No lo es también de los no judíos? Evidentemente que sí,
puesto que no hay más que un solo Dios, que justifica por medio de la
fe tanto a los judíos como a los no judíos. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
La amnistía era un perdón otorgado por la autoridad a favor de su pueblo. Dios ofrece una amnistía en Jesucristo, para que toda la humanidad pecadora se acoja a su benevolencia.
Del salmo
129 R/. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría,
Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con
amor te veneramos. R/.
Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela.
R/.
ACLAMACIÓN (Jn 14, 6) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 47-54
En
aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: "¡Ay
de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes
asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus
padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles,
y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida
cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido
derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta
la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí,
se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la
puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han
cerrado el paso". Luego que Jesús salió de allí, los
escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas
y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias
palabras. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los dirigentes de Israel se habían adueñado del rol de maestros e intérpretes autorizados de la voluntad de Dios. Quien así proceda terminará por equivocarse.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos celebrar esta Eucaristía, con el mismo fervor con que santa Teresa de Jesús se consagró a tu Hijo y al servicio de la iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal. 88, 2)
Cantaré tus misericordias. Señor, eternamente y proclamaré tu fidelidad de generación en generación.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, que, a ejemplo de santa Teresa de Jesús, no nos cansemos nunca de cantar las maravillas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5, 9-10)
Sin distinción de raza, lengua, pueblo o nación, nos compraste, Señor, con tu Sangre e hiciste de nosotros un Reino para Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Hijo, protege en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando siempre el misterio de nuestra salvación merezcamos alcanzar sus frutos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 1-8
Hermanos: ¿Qué
diremos de Abraham, padre de nuestra raza? Si Abraham hubiera obtenido la justificación
por sus obras, tendría de qué estar orgulloso, pero no delante
de Dios. En efecto, ¿qué dice la Escritura? Abraham le creyó
a Dios y eso le valió la justificación.
Al que, gracias a su trabajo, tiene obras, no se le da su paga como un regalo,
sino como algo que se le debe. En cambio al que no tiene obras, pero cree en
aquel que justifica al pecador, su fe le vale la justificación.
En este sentido, también David proclama dichoso al hombre a quien Dios
tiene por justo, independientemente de las obras: Dichosos aquellos cuyas maldades
han sido perdonadas y cuyos pecados han sido sepultados. Dichoso el hombre a
quien el Señor no le toma en cuenta su pecado. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
San Pablo apela a varios pasajes de las Escrituras para mostrar que, ante Dios, ni siquiera Abrahán alcanza la salvación por las obras, sino a través de la fe y la confianza en Él.
Del salmo
31 R/. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso
aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño. R/.
Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te
confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado. R/.
Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos,
y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 32, 22) R/. Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en
ti hemos confiado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 1-7
En
aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que
se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:
"Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía.
Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no
llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad,
se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se
proclamará desde las azoteas. Yo les digo a ustedes, amigos míos:
No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer
nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel
que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo.
Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.
¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno
solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos
de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho
más que todos los pajarillos". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los cristianos que asumen con toda radicalidad la causa del Reino de Dios arriesgan su vida. Sin embargo, quienes así viven, siguiendo a Jesús, saben que Dios jamás los abandona.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte nuestras ofrendas, te suplicamos, Señor, que por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jesús, y renovemos la acción salvadora de su Sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 16)
El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une a todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une a todos en el Cuerpo del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida de salvación, te pedimos, Señor, que nos purifiques siempre con la Sangre de nuestro Salvador, y que la conviertas en fuente de agua que brote para darnos vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Vísperas I del domingo: 1a semana del Salterio Memoria (Rojo))
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ga 2, 19-20)
Estoy clavado con Cristo en la cruz; ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí; vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, que has querido glorificar a tu Iglesia con el testimonio de los mártires, concédenos que el glorioso martirio que mereció a san Ignacio una corona inmortal, fortalezca cada vez más nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 13. 16-18
Hermanos: La promesa
que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, de que ellos heredarían
el mundo, no dependía de la observancia de la ley, sino de la justificación
obtenida mediante la fe.
En esta forma, por medio de la fe, que es gratuita, queda asegurada la promesa
para todos sus descendientes, no sólo para aquellos que cumplen la ley,
sino también para todos los que tienen la fe de Abraham. Entonces, él
es padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre
de todos los pueblos.
Así pues, Abraham es nuestro padre delante de aquel Dios en quien creyó
y que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que todavía
no existen. Él, esperando contra toda esperanza, creyó que habría
de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido:
Así de numerosa será tu descendencia. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Dios ha constituido a Abrahán como padre de una multitud de pueblos. Todos cuantos creemos en Dios nos constituimos, de alguna manera, en linaje del patriarca.
Del salmo
104 R/. El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de
sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que
un día le hiciera. R/.
Se acordó de la palabra sagrada que había dado a su siervo, Abraham,
y sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de
triunfo. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 15, 26. 27) R/. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice
el Señor, y también ustedes serán mis testigos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 8-12
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que a todo aquel
que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente
el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue
ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.
A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará;
pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen
de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu
Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La actitud que las personas tengamos ante Jesús resulta decisiva. Quien arriesgue algo de su vida y sus bienes por causa de la fidelidad al Señor, recibirá el respaldo del Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que después de purificar como trigo de Cristo a san Ignacio de Antioquía, lo aceptaste como pan inmaculado, dígnate aceptar los dones que tu Iglesia te presenta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Soy trigo de Cristo, escribió san Ignacio de Antioquía, seré triturado por los dientes de las fieras y transformado así en pan inmaculado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que hemos recibido, Señor, al conmemorar el martirio de san Ignacio, nos dé nuevas fuerzas para que, con las palabras y con las acciones, nos manifestemos auténticos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
DOMINGO DE LAS MISIONES
Santos: Lucas, evangelista: Justo de Trifonia de Roma. (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 95, 3-4)
Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones, porque grande es el Señor y digno de toda alabanza.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de tu Hijo perdure hasta el fin de los tiempos, haz que tus fieles caigan en la cuenta de que están llamados a trabajar por la salvación de los demás, para que todos los pueblos de la tierra formen una sola familia y surja una humanidad nueva en Cristo nuestro Señor, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Zacarías: 8, 20-23
Esto dice el Señor
de los ejércitos: "Vendrán pueblos y habitantes de muchas
ciudades. Y los habitantes de una ciudad irán a ver a los de la otra
y les dirán: `Vayamos a orar ante el Señor y implorar la ayuda
del Señor de los ejércitos'. `Yo también voy'. Y vendrán
numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante el Señor Dios en Jerusalén
y a implorar su protección".
Esto dice el Señor de los ejércitos: "En aquellos días,
diez hombres de cada lengua extranjera tomarán por el borde del manto
á un judío y le dirán: `Queremos ir contigo, pues hemos
oído decir que Dios está con ustedes' ". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Zacarías sigue creyendo en la misión que Dios encarga a Israel. Este es llamado a vivir como un pueblo santo, como una comunidad fraterna que atrae a todas las naciones.
Del salmo
66 R/. Que; todos los pueblos conozcan tu bondad.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus
ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.
R/.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
R/.
La tierra ha producido ya sus frutos, Dios nos ha bendecido. Que nos bendiga
Dios y que le rinda honor el mundo entero. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 10, 9-18
Hermanos: Basta
que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea
en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para
que pueda salvarse.
En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar
con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno
que crea en Él quedará defraudado, porque no existe diferencia
entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de
todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque
al Señor como a su Dios, será salvado por Él.
Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en
Él? ¿Y cómo van a creer en Él, si no han oído
hablar de Él? ¿Y cómo van a oír hablar de Él,
si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes
lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Qué
hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!
Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías:
Señor, ¿quién ha creído en nuestra predicación?
Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste
en anunciar la palabra de Cristo.
Entonces, yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación?
¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los
mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el
último rincón de la tierra. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
La fe viene a través de la predicación. Quien escucha el Evangelio y lo acoge de corazón, confesando a Jesús como Señor, vive como salvado y es rehabilitado por Dios.
ACLAMACIÓN
(Mt 28, 19. 20) R/. Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor,
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin
del mundo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16, 15-20
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos". El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús se reúne con los once en Galilea para recomenzar la misión. No se quedarán encerradas en los confines de Israel, sino que saldrán a testimoniar la bondad del Reino a toda la humanidad.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, como aceptaste la gloriosa pasión de tu Hijo, dígnate aceptar también por la salvación del mundo, los dones y plegarias de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mc 16, 15)
Vayan por todo el mundo a proclamar la Buena Nueva a todas las naciones, dice el Señor
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, que la participación en tu mesa nos santifique
y que la redención que tu Hijo consumó en la cruz, sea recibida
con gozo en todo el mundo por medio del sacramento de tu Iglesia. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Este mandato misionero de ninguna manera se confunde con un colonialismo religioso. Los cristianos no tenemos la exclusiva divina. Tampoco tenemos el derecho de envolver el Evangelio en nuestro ropaje cultural para imponerlo a personas de otras culturas. La Buena Nueva incluye un camino de verdadera humanización. Quien anuncia el mensaje de salvación cristiana no es propietario de una especie de franquicia religiosa exportable a todos los países del mundo. El misionero cristiano no avasalla con su credo religioso a otros creyentes; antes bien, es un testigo respetuoso y alegre del amor de Dios, manifestado en Jesús, el sufriente por antonomasia, que asumió el proyecto de su Padre hasta la entrega de su vida. Más que una doctrina, la fe cristiana en una forma de existir que nos asemeja con el estilo de vida que vive el Señor Jesús.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Jn 10, 14-15)
Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, de la misma manera que el Padre me conoce a mí y yo al Padre; y doy la vida por ellas.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están dispersos y los mantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos, a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo formen una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4,19-25
Hermanos: La fe de Abraham no se debilitó a pesar de que, a la edad de casi cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que Él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia. Ahora bien, no sólo por Él está escrito que "se le acreditó", sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Abrahán considera fidedigno a Dios, se apoya decididamente en sus promesas y emprende un camino riesgoso y difícil. Ni ayer ni ahora resulta sencillo emprender el camino de la fe.
Lucas 1
R/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
El Señor ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador
en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo,
por boca de sus santos profetas. R/.
Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de
todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres
y acordarse de su santa alianza. R/.
El Señor juró a nuestro padre Abraham que nos libraría
del poder de nuestros enemigos, para que pudiéramos servirlo sin temor,
con santidad y justicia, todos los días de nuestra vida. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 5, 3) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 13-21
En
aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre
le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia".
Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿quién me ha
puesto como juez en la distribución de herencias?".
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: "Eviten toda clase de avaricia,
porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea".
Después les propuso esta parábola: "Un hombre rico tuvo una
gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque
no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a
hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes
para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré
decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come,
bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta
misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?'.
Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace
rico de lo que vale ante Dios". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La enseñanza del relato es convincente. Por más que sumemos bienes y recursos materiales, no podemos asegurarnos la vida. Ésta es un don inmerecido que Dios nos regala gustosamente.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, tú que con un solo y único sacrificio, el de tu Hijo, redimiste a tu pueblo y lo adoptaste para siempre, concédele los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 17)
Todos los que participamos de un mismo pan y de un mismo cáliz, no obstante ser muchos, somos un solo cuerpo como uno solo es el pan.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta santa comunión que hemos recibido, signo de nuestra fraternidad en Cristo, realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Artemio de Egipto, mártir y Adelina Mortain, Abadesa. Beato Contardo Ferrini, laico. Feria (verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 105, 47)
Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria el alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12. 15. 17-19. 20-21
Hermanos: Así
como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró
la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito
de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios
y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado
sobre todos!
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, por un solo
hombre, ¡con cuánta más razón los que reciben la
abundancia de la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida
por uno solo, Jesucristo!
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la
condenación, así también la obra de justicia de uno solo
procura para todos los hombres, la justificación, que da la vida. En
efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron
constituidos pecadores, así también por, la obediencia de uno
solo todos serán constituidos justos.
De modo que, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para
que así como el pecado tuvo poder para causar la muerte, así también
la gracia de Dios, al justificarnos, tenga poder para conducirnos a la vida
eterna por medio de Jesús, nuestro Señor. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Dos personas singulares: Adán y Cristo. Con uno arranca la historia humana en clave de autosuficiente rebeldía; con el otro, se inicia el camino de la obediencia responsable.
Del salmo
39 R/. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas, Señor, tú no quisiste, abriste, en cambio,
mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así
que dije: "Aquí estoy". R/.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que
deseo: tu ley en medio de mi corazón. R/.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú
lo sabes, Señor. R/.
Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan. Cuantos quieren
de ti la salvación, repiten sin cesar: "¡Qué grande
es Dios!". R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Lc 21, 36) R/. Aleluya, aleluya.
Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del
hombre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 33-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La ansiedad y la zozobra ante la cercanía del final no tienen sentido. Quien espera encontrarse con su Señor Jesús, vive con tranquila serenidad dicho acontecimiento.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 30, 17-18)
Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Celia o Celina de Lyon, viuda; Malco de Siria, monje, e Hilarión de Gaza. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Gn 1, 1. 27. 31)
En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Creó Dios al hombre a su imagen. Y vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, creador de todas las cosas, que impusiste a los hombres el deber del trabajo, bendice las obras que iniciamos para que contribuyan al bienestar de la sociedad y a la difusión de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 12-18
Hermanos: No dejen
que el pecado domine su cuerpo mortal y los obligue a seguir sus malas inclinaciones;
no pongan sus miembros al servicio del pecado, como instrumentos de maldad.
Por el contrario, pónganse al servicio de Dios, puesto que habiendo estado
muertos, Él les ha dado la vida; pongan también sus miembros a
su servicio, como instrumentos de santidad. El pecado ya no volverá a
dominarlos, pues no viven ustedes bajo el régimen de la ley, sino bajo
el régimen de la gracia.
¿Podemos entonces pecar, puesto que ya no vivimos bajo el régimen
de la ley, sino bajo el régimen de la gracia? De ningún modo.
¿Acaso no saben ustedes que al someterse a alguien para obedecerlo como
esclavos, se hacen sus esclavos? Si ustedes son esclavos del pecado, es para
su propia muerte; si son esclavos de la obediencia a Dios, es para su santificación.
Pero gracias a Dios, ustedes, aunque fueron esclavos del pecado, han obedecido
de corazón las normas de la doctrina evangélica que se les han
transmitido, y así, una vez libres del pecado, se han hecho esclavos
de la santidad. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Como seres corpóreos, vivimos inmersos en el mundo. Nuestro cuerpo nos permite ser instrumentos de la honradez u obradores de la injusticia. La libertad nos facilita elegir.
Del salmo
123 R/. El Señor es nuestra ayuda.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, que lo diga
Israel, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres
nos asaltaron, nos habría devorado vivos el fuego de su cólera:
R/.
Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al cuello,
un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque no permitió
que nos despedazaran con sus dientes. R/.
Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores.
La trampa se rompió y nosotros escapamos. La ayuda nos viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 24, 42. 44) R/. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir
el Hijo del hombre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 39-48
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Fíjense
en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón,
estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete
en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la
hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre".
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: "¿Dices esta parábola
sólo por nosotros o por todos?".
El Señor le respondió: "Supongan que un administrador, puesto
por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo
los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el
amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que
lo pondrá al frente de todo lo que tiene.
Pero si ese siervo piensa: `Mi amo tardará en llegar' y empieza a maltratar
a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día
menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará
severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.
El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo
que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla,
haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía,
se le exigirá mucho más. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La imagen del sirviente o el administrador es oportuna. Cada persona ha recibido el regalo de la vida. En su momento tendremos que responder de ella con la debida transparencia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú que con este pan y este vino que te presentamos das al hombre el alimento que lo sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, no carecer nunca de esta ayuda del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 3, 17)
Todo lo que hagan de palabra o de obra, háganlo en el nombre de Jesús, el Señor, dando gracias por su medio a Dios Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has alimentado con el sacramento de la unidad y del amor, concédenos desempeñar con fe el trabajo que nos has encomendado para obtener nuestro diario sustento y cooperar a la edificación de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77, 23-25)
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que comiesen; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Hijo, concédenos que, al anunciar llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, recibamos cada vez con mayor abundancia los frutos de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 19-23
Hermanos. Por la
dificultad natural que tienen ustedes para entender estas cosas, voy a seguir
utilizando una comparación de la vida ordinaria. Así como en otros
tiempos pusieron sus miembros al servicio de la impureza y de la maldad, hasta
llegar a la degradación, así ahora pónganlos al servicio
del bien, a fin de que alcancen su santificación.
Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no estaban al servicio del bien. ¿Y
qué frutos recogieron entonces de aquello que ahora los llena de vergüenza?
Ninguno, pues son cosas que conducen a la muerte.
Pero ahora, libres ya del pecado y entregados al servicio de Dios, dan frutos
de santidad, que conducen a la vida eterna. En una palabra, el pecado nos paga
con la muerte; en cambio, Dios nos da gratuitamente la vida eterna, por medio
de Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
San Pablo nos pone delante una alternativa: el camino de la esclavitud y el egoísmo autocomplaciente o el camino del servicio a Dios, así como la existencia honorable y justa.
Del salmo
1 R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos
pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque
el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por
perderlo. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Flp 3, 8-9) R/. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar
a Cristo y vivir unido a Él. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 49-53
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la
tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo
que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún
modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en
adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra
dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo
contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra
contra la nuera y la nuera contra la suegra". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús tiene conciencia de que su misión es controversial. Quienes se sienten amenazados por su proyecto, le resisten; quienes se saben protegidos, lo apoyan generosamente.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, te pedimos humildemente nos concedas que este sacramento de amor sea siempre para nosotros un signo de unidad y un vínculo de amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6, 51-52)
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan, vivirá eternamente; pues el pan que voy a dar, es mi carne, y lo doy para vida del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Ga 6, 14)
Que nuestra única gloria sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salvación, nuestra vida y resurrección y por quien hemos sido redimidos y liberados.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo muriera en la Cruz para salvar a todos los hombres, concédenos aceptar por su amor la cruz del sufrimiento aquí en la tierra, para poder gozar en el cielo los frutos de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 7, 18-25
Hermanos: Bien
sé yo que nada bueno hay en mí, es decir, en mi naturaleza humana
deteriorada por el pecado. En efecto, yo puedo querer hacer el bien, pero no
puedo realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino el mal que no
quiero; y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado,
que habita en mí.
Descubro, pues, en mí esta realidad: cuando quiero hacer el bien, me
encuentro con el mal. Y aunque en lo más íntimo de mi ser me agrada
la ley de Dios, percibo en mi cuerpo una tendencia contraria a mi razón,
que me esclaviza a la ley del pecado, que está en mi cuerpo.
¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo,
esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro
Señor! Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los seres humanos, al igual que san Pablo, sufrimos una desarmonía y una confusión interior. Anhelamos cumplir el bien y terminamos realizando el mal que no deseamos.
Del salmo
118 R/. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Enséñame a gustar y a comprender tus preceptos, pues
yo me fío de ellos. Tú, que eres bueno y haces beneficios, instrúyeme
en tus leyes. R/.
Señor, que tu amor me consuele, conforme a las promesas que me has hecho.
Muéstrame tu ternura y viviré, porque en tu ley he puesto mi contento.
R/.
Jamás olvidaré tus mandamientos, pues con ellos me diste vida.
Soy tuyo, sálvame, pues voy buscando tus leyes. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 54-59
En
aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Cuando ustedes ven que
una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover,
y en efecto, llueve.
Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo
y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo
presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que
les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo
posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve
ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te
meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí
hasta que pagues el último centavo". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien sepa interpretar las tendencias del mercado y los cambios climáticos, tendrá que aprender a desentrañar también lo más importante: la forma conveniente de relacionarse con sus hermanos.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que este sacrificio que Cristo te ofreció sobre
la Cruz para borrar los pecados del mundo, nos purifique ahora de todas nuestras
culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 12, 32)
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor nuestro Jesucristo, tú que nos has redimido por medio de tu Cruz y nos has hecho partícipes de tu Cuerpo y de tu Sangre, concédenos participar también de la gloria de tu resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Santos: Rafael Guízar y Valencia, obispo; Antonio María Claret, fundador, y José Le de Vietnam, mártir
Vísperas I del domingo: 2a semana del Salterio Memoria libre (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ez 34, 11. 23. 24)
Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y les buscaré un pastor que las apaciente, y yo, el Señor, seré su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que hiciste a san Rafael Guizar pastor eximio e incansable en el anuncio del Evangelio, concédenos, por su intercesión, que, encendidos por el fuego apostólico y fortalecidos por la gracia divina, llevemos a nuestros hermanos a Cristo y así podamos gozar con ellos de la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 1-11
Hermanos: Ya no
hay condenación que valga contra los que están unidos a Cristo
Jesús, porque ellos ya no viven conforme al desorden egoísta del
hombre. Pues, si estamos unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu
vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte. En efecto, lo que bajo
el régimen de la ley de Moisés era imposible por el desorden y
egoísmo del hombre, Dios lo ha hecho posible, cuando envió a su
propio Hijo, que se hizo hombre y tomó una condición humana semejante
a la nuestra, que es pecadora, y para purificamos de todo pecado, condenó
a muerte al pecado en la humanidad de su Hijo. De este modo, la salvación
prometida por la ley se realiza cumplidamente en nosotros, puesto que ya no
vivimos conforme al desorden y egoísmo humanos, sino conforme al Espíritu.
Ciertamente, los hombres que llevan una vida desordenada y egoísta piensan
y actúan conforme a ella; pero los que viven de acuerdo con el Espíritu,
piensan y actúan conforme a éste. Las aspiraciones desordenadas
y egoístas conducen a la muerte; las aspiraciones conformes al Espíritu
conducen a la vida y a la paz. El desorden egoísta del hombre es enemigo
de Dios: no se somete, ni puede someterse a la voluntad de Dios. Por eso, los
que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero
ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu,
puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si
Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte, a causa del
pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre
los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús
de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales,
por obra de su Espíritu, que habita en ustedes. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
San Pablo apuesta esperanzadamente a favor del discernimiento espiritual. El cristiano auténtico es una persona liberada de los instintos egoístas que camina bajo la guía del Espíritu.
Del salmo
23 R/. Haz, Señor, que te busquemos.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los
que en él habitan, pues El lo edificó sobre los mares, El fue
quien lo asentó sobre los ríos. R/.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién
podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos
puras y que no jura en falso. R/.
Ése obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador,
le hará justicia. Ésta es la clase de hombres que te buscan y
vienen ante ti, Dios de Jacob. R/.
ACLAMACIÓN
(Ez 33, 11) R/. Aleluya, aleluya.
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: "¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante". Entonces les dijo esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’. El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La sangre de los galileos masacrados por Pilato, al igual que todos los reveses sufridos por nuestros prójimos, son una llamada de atención para que salgamos de nuestra indiferencia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad las ofrendas que te presentamos en la fiesta del obispo san Rafael Guízar, para que nos obtengan tu perdón y glorifiquen así tu santo nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 16)
No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los ha elegido, para que vayan y den fruto y ese fruto perdure.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Reanimados por este sacramento, te pedimos, Señor, que, a ejemplo de san Rafael Guízar, nos esforcemos en dar testimonio de la fe que él tuvo y en llevar a la práctica sus enseñanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XXX DOMINGO ORDINARIO
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 3-4)
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen la ayuda del Señor; busquen continuamente su presencia.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Aumenta, Señor, en nosotros la fe, la esperanza y la caridad para que cumplamos con amor tus mandamientos y podamos conseguir, así, el cielo que nos tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 31, 7-9
Esto dice el Señor:
"Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de
los pueblos; proclamen, alaben y digan: `El Señor ha salvado a su pueblo,
al grupo de los sobrevivientes de Israel'.
He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego
desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer
encinta y la que acaba de dar a luz.
Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los
guiaré; los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en
el que no tropezarán. Porque yo soy para Israel un padre y Efraín
es mi primogénito". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los anuncios de la futura reconstrucción de Israel son esperanzadores. Todos regresarán gustosamente a la tierra; aun los que tienen dificultades para caminar retornarán a casa.
Del salmo
125 R/. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos
soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca ni se cansaba entonces
la lengua de cantar. R/.
Aun los mismos paganos con asombro decían: "¡Grandes cosas
ha hecho por ellos el Señor!". Y estábamos alegres, pues
ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R/.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora
nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán
aquellos que siembran con dolor. R/.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán
con sus gavillas. R/.
Lectura de la carta a los hebreos: 5, 1-6
Hermanos: Todo
sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido
para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios
por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados,
ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así
como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también
por los suyos propios.
Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por
Dios, como lo fue Aaron. De igual manera, Cristo no, se confirió a sí
mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había
dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje
de la. Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Aarón, el primer sumo sacerdote, ofrecía solidariamente sus sacrificios a Dios para expiar los pecados propios y los de su pueblo. Jesús, obediente, fue consumado como sumo sacerdote perfecto.
ACLAMACIÓN
(cfr. 2 Tm 1, 10) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la
vida por medio del Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 10, 46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó, en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!". Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego, diciéndole: "¡Animo, Levántate, porque Él te llama". El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?". El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Bartimeo se encuentra con Jesús y renace su esperanza. Quien pretenda haberse encontrado de manera personal con Cristo, será capaz de emprender el camino del seguimiento cristiano.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, las ofrendas que te presentamos, a fin de que esta celebración eucarística sea para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 19, 6)
Llenos de júbilo porque nos ha salvado, alabemos la grandeza del Señor, nuestro Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, que este memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo nos haga morir de veras al pecado y renacer a una nueva vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Quienes leemos estas líneas somos personas capaces de apreciar la hermosura de la luz y la belleza del mundo. No estamos ciegos. Nuestros ojos, aunque estén disminuidos en alguna forma, nos sirven para ver y vivir de una manera normal. No obstante, podemos estar padeciendo algún tipo de ceguera interior o espiritual. En la medida que nos aferramos a nuestros prejuicios, o deformamos nuestra percepción de la realidad, nos vamos quedando ciegos. Si nos aferramos tenazmente a alguna idea o a algún partido político hasta fanatizamos, nos convertiremos en personas intolerantes, incapaces de convivir y respetar a los diferentes. Viviendo así, nos encerramos en un mundo de ciegos o por lo menos de daltónicos que sólo aprecian lo negro y lo blanco. Cristo, luz del mundo, verdadero sol invicto, nos abre los ojos y nos ofrece el fruto del verdadero árbol del bien y del mal: su Palabra.
ANTÍFONA DE ENTRADA (1 Co 12, 4-6)
Los carismas son diferentes, pero el Espíritu es el mismo Son diferentes los ministerios, pero el Señor es el mismo. Las actividades son diferentes, pero el Dios que obra todo en todos es el mismo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que enseñaste a los ministros de tu Iglesia, a no buscar que alguien los sirva, sino a servir a todos, concédeles ser infatigables en el don de sí mismos, constantes en la oración, alegres y bondadosos en el ejercicio de su ministerio. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 12-17
Hermanos: Nosotros
no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese
desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente
serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu
destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos
de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga
temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos
llamar Padre a Dios. El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio
espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos,
somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que
sufrimos con El para ser glorificados junto con Él. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
La prueba decisiva de nuestra filiación divina es la libertad interior. El que permanece fiel al impulso del Espíritu se manifiesta como auténtico hijo de Dios.
Del salmo
67 R/. Bendito sea el Señor, que nos salva.
Cuando el Señor actúa, sus enemigos se dispersan y huyen ante
su faz los que lo odian. Ante el Señor, su Dios, gocen los justos y salten
de alegría. R/.
Porque el Señor, desde su templo santo, a huérfanos y viudas da
su auxilio; Él fue quien dio a los desvalidos casa, libertad y riqueza
a los cautivos. R/.
Bendito sea el Señor, día tras día, que nos lleve en sus
alas y nos salve. Nuestro Dios es un Dios de salvación, porque puede
librarnos de la muerte. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 17, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 10-17
Un
sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había
ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de
un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al
verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de
tu enfermedad". Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó
y empezó a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una
curación en sábado, le dijo a la gente: "Hay seis días
de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días
a que los curen y no el sábado".
Entonces el Señor dijo: "¡Hipócritas! ¿Acaso
no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a
abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás
tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de
esa atadura, aun en día de sábado?".
Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio,
la gente se alegraba de todas las maravillas que Él hacía. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El legalismo del jefe de la sinagoga es enfermizo. Antes que las prescripciones rituales, están la vida y la salud de las personas. Jesús discierne con inteligencia y cura a la mujer encorvada.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Padre santo, nuestros dones y concédenos seguir el ejemplo de humildad y servicio a los demás que nos dejó tu Hijo Jesucristo al lavar los pies de los Apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 12, 37)
Dichosos aquellos criados a quienes el Señor, al llegar, encuentre en vela. Los hará sentar a la mesa y Él mismo les servirá.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concede, Señor, a tus hijos alimentados con esta Eucaristía, ser fieles ministros del Evangelio, de los sacramentos y de la caridad, para bien de tu pueblo y gloria de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 94, 6-7)
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque El es nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 18-25
Hermanos: Considero
que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un
día se manifestará en nosotros; porque toda la creación
espera, con seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los
hijos de Dios.
La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer,
sino por voluntad de aquel que la sometió, pero dándole al mismo
tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la
esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los
hijos de Dios.
Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre
dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que
poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente; anhelando
que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención
de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvación, pero su plenitud es todavía
objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no es tener esperanza, porque,
¿cómo se puede esperar lo que ya se posee? En cambio, si esperamos
algo que todavía no poseemos, tenemos que esperarlo con paciencia.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Aun cuando nos hemos incorporado a Cristo, en su muerte y resurrección, seguimos arrastrando los dolores de la esclavitud. Vivimos anhelando la libertad plena de los hijos de Dios.
Del salmo
125 R/. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua
de cantar. R/.
Aun los mismos paganos con asombro decían: "¡Grandes cosas
ha hecho por ellos el Señor!". Y estábamos alegres, pues
ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R/.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora
nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán
aquellos que siembran con dolor. R/.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán
con sus gavillas. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has: revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 18-21
En
aquel tiempo, Jesús dijo: "¿A qué se parece el Reino
de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a la semilla
de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció y se convirtió
en un arbusto grande y los pájaros anidaron en sus ramas".
Y dijo de nuevo: ¿Con qué podré comparar al Reino de Dios?
Con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina y que hace fermentar
toda la masa". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Comienzos modestos e inicios discretos. Cuando un grupo de discípulos se decide a organizarse para vivir su fe en estrecha conexión con su vida, el camino parece largo y el cambio, demasiado pequeño; es necesario perseverar con ánimo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, Dios nuestro, tú que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 106, 8-9)
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace por su pueblo; porque da de beber al que tiene sed y les da de comer a los hambrientos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea eficaz para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Estos santos varones han sido escogidos por Dios en su infinito amor y han recibido de Él la gloria eterna.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos has dado a conocer a tu Hijo por la predicación de los Apóstoles, haz que, por intercesión de los santos Simón y Judas, nosotros amemos cada día más a Cristo y que cada vez mayor número de hombres lo conozcan. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 2, 19-22
Hermanos: Ya no
son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen
a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles
y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar
el templo santo en el Señor, y unidos a Él también ustedes
se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser
morada de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Cristo Jesús es la piedra angular; los apóstoles son el cimiento eclesial sobre el cual hemos sido edificados para conformar un templo santo, consagrado a Dios por el Espíritu.
Del salmo
18 R/. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo
transmite a la otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega
su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.
ACLAMACIÓN
R/. Aleluya, aleluya.
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti,
Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 6, 12-19
Por
aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó
la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió
a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón,
a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe
y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón,
llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que
fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo
en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido
tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiró y de Sidón.
Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades;
y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados.
Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de Él una fuerza
que sanaba a todos. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús llama a los Doce, los invita a permanecer con Él, así corno a convivir y comprender sus opciones. Con esa experiencia, podrán servirle como testigos de la llegada del Reino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la fiesta de tus santos Apóstoles Simón y Judas y reaviva nuestra fe, para que podamos celebrar dignamente tu Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I o II de los apóstoles.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 14, 23)
Si alguno me ama, cumplirá mis mandamientos, dice el Señor; mi Padre lo amará, vendremos a él y haremos en él nuestra morada.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has hecho participar del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, al conmemorar hoy el martirio de los santos Apóstoles Simón y Judas, haz, Señor, que el Espíritu Santo nos guarde siempre en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109, 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 31-35. 37-39
Hermanos: Si Dios
está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra?
El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por
todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo
todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos
de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será
el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó
y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?
¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo?
¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución?
¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?
Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel
que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los
ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes
de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos
del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien ha vivido una relación estrecha con Jesucristo, no se acobarda ante las dificultades. Sabe que teniendo al Mesías de su lado, podrá enfrentar cualquier desafío.
Del salmo
108 R/. Sálvame, Señor, por tu bondad.
Trátame bien, Señor, por ser quien eres y por ser grande tu misericordia,
porque yo soy un pobre miserable, que lleva el corazón atribulado. R/.
Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad.
Que reconozcan aquí tu mano y que tú, Señor, lo has hecho.
R/.
Mi boca le dará muchas gracias al Señor, lo alabará en
medio de la multitud, porque se puso en favor del pobre para salvarle la vida
de sus jueces. R/.
ACLAMACIÓN
(Lc 19, 38; 2, 14) R/. Aleluya, aleluya.
¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en
el cielo y gloria en las alturas! R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 31-35
En
aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: "Vete
de aquí, porque Herodes quiere matarte". El les contestó:
"Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo
curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré
mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir
mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas
que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus
hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú
no has querido!
Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que
no me volverán a ver hasta el día en que digan: ¡Bendito
el que viene en el nombre del Señor!' ". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús no se intimida ante las amenazas de Herodes Antipas. Él tiene conciencia de su misión; sabe que su camino lo conducirá hasta Jerusalén, por eso sigue adelante.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Éste es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte, y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a El, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé en cualquier tribulación en que me llamen, y seré siempre su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios de clemencia y de reconciliación, que concedes a los hombres días especiales de gracia para que te reconozcan como creador y Padre de todos, mira con bondad a tus hijos y ayúdanos a aceptar de corazón tu mensaje de paz, para que podamos cumplir tu voluntad de hacer reinar en todos a tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 9, 1-5
Hermanos: Les hablo
con toda verdad en Cristo; o miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz
del Espíritu Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante
tortura mi corazón.
Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de
mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen
la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto, las promesas.
Ellos son descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne,
nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios bendito
por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
San Pablo jamás se avergüenza de su cultura ni de su raza. Ama profundamente a su pueblo y anhela que alcanzaran la plena reconciliación con Dios.
Del salmo
147 R/. Bendigamos al Señor, nuestro Dios.
Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores,
Israel. Él refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en
tu casa. R/.
Él mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre.
El envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente. R/.
Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No ha hecho
nada igual con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus proyectos.
R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 10, 27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 14,1-6
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a Él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: "¿Está permitido curar en sábado o no?". Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?". Y ellos no supieron qué contestarle. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús continúa demostrando el amor de Dios por sus hijos y su importancia por encima de cualquier ley mundana y con claridad lo expone a sus detractores.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad, los dones que tu Iglesia te presenta y, por este memorial de la muerte de tu Hijo, que con su sangre borró nuestros pecados y nos reconcilió contigo, concédenos que podamos hacer partícipes a todos de la paz de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 11, 28)
Vengan a mí todos los que están agobiados y oprimidos, y yo los auxiliaré, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos recibido en este sacramento de unidad, nos llene de tu amor, para que podamos ser en todas partes, instrumentos de tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Quintín de Roma, mártir; Jerónimo Hermosilla, mártir, y Alonso Rodríguez, religioso.
Vísperas I de mañana: Todo propio Feria (Verde)
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, como de una raíz plantada en tierra fértil has hecho brotar de la Virgen María el renuevo santo, que es Cristo, tu Hijo; haz que todo cristiano, injertado en Él por medio del Bautismo y el don del Espíritu Santo, pueda renovar su juventud y dar frutos de gracia para alabanza de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 11, 1-2. 11-12. 25-29
Hermanos: Yo les
pregunto: ¿Acaso Dios ha rechazado a su pueblo? De, ninguna manera. Pues,
yo también soy israelita, descendiente de Abraham y de la tribu de Benjamín.
Dios no ha rechazado a su pueblo, pues Él mismo lo eligió.
Y vuelvo a preguntarles: ¿Acaso los judíos han tropezado para
no volver a levantarse? De ninguna manera, puesto que su caída ha tenido
como consecuencia que la salvación llegue a los paganos y esto provoque
la emulación de los judíos. Ahora bien, si su caída ha
sido riqueza para el mundo y su empobrecimiento ha sido riqueza para los paganos,
¿cuánto más lo será la plena aceptación de
la fe por parte de todos los judíos? No quiero que ignoren, hermanos,
el designio de Dios que se oculta en todo esto, para que no anden presumiendo.
La ceguera de una parte del pueblo de Israel, durará hasta que todos
los paganos hayan aceptado la fe, y entonces todo el pueblo de Israel se salvará,
conforme a lo que dice la Escritura: Vendrá de Sión el libertador,
para alejar de Israel toda maldad y estableceré mi alianza con ellos,
cuando haya borrado sus pecados.
De manera que, por lo que toca al Evangelio, los judíos son enemigos,
para el bien de ustedes; pero, por lo que toca a la elección de Dios,
son muy amados de Él, en atención a los patriarcas, porque Dios
no se arrepiente de sus dones ni de su elección. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
San Pablo nos enseña que Dios estableció una alianza duradera con su pueblo. Los ramos de acebuche no podemos "dormimos en nuestros laureles".
Del salmo
93 R/. El Señor jamás rechazará a su pueblo.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas y enseñas a cumplir
tus mandamientos; cuando lleguen las horas de desgracia, no perderá el
sosiego. R/.
Jamás rechazará Dios a su pueblo ni dejará a los suyos
sin amparo. Hará justicia al justo y dará un porvenir al hombre
honrado. R/.
Si el Señor no me hubiera ayudado, ya estaría yo habitando en
el silencio. Cuando me hallaba al borde del sepulcro, tu amor, Señor,
me conservó la vida. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 11, 29) R/. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 14, 1. 7-11
Un
sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos,
y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados
escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: "Cuando
te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea
que haya algún otro invitado más importante que tú, y el
que los invitó a los dos venga a decirte: `Déjale el lugar a éste',
y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento.
Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que,
cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate
a la cabecera'.
Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque
el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla,
será engrandecido". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Una cosa es la auténtica humildad y otra muy distinta la falsa humildad que en realidad es una careta y un disfraz para esconder nuestra vanidad y nuestro orgullo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Santa María Virgen
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.