JUEVES 1

Santa María, Madre de Dios.

Santos: Odilón u Odón de Cluny, abad, y José María Tomassi, cardenal.

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS, del arameo, "señora". La Biblia no cita el título de Madre de Dios como tal, pero sí términos que equivalen a ese título, como en el Evangelio de Lucas, cuando Isabel pronuncia: "la Madre de mi Señor" (1, 43). Tal nombramiento lo mencionan los cristianos de Egipto a partir del siglo III de la Era Cristiana, como se cita en la oración atribuida al exégeta y teólogo egipcio Orígenes (185-254) que dice: "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios... ". El término Madre indica que de ella nació Jesús (naturaleza humana) y de Dios nos señala que Jesucristo, a la vez Hijo de María, también es Hijo de Dios (naturaleza divina). Tiempo después, en el Concilio de Éfeso (431) se proclama el dogma (verdad que debemos creer, a la luz de la fe) de la maternidad divina de María Santísima. A partir de 1931, el pontífice Pío XI (1922-1939) la extiende a la Iglesia universal e indica su celebración como fiesta el día 11 de octubre, al conmemorar el décimo quinto centenario del citado Concilio. Desde las reformas al Calendario Litúrgico efectuadas en 1969, se fija como solemnidad el primero de enero a Santa María, Madre de Dios, quien nos protege en las dificultades de la vida diaria si invocamos su intercesión, a fin de combatir con espíritu cristiano cualquier situación que nos aleje de su divino Hijo. Entre las incontables oraciones para solicitar su auxilio, citamos partes de la plegaria que el Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) escribió en su primera visita a México en 1979: "¡Oh, Virgen Inmaculada! Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia... escucha la oración que con filial confianza te dirigimos, Y preséntala ante tu hijo Jesús, único Redentor nuestro... Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra... ". Iconografía: es numerosa, en las advocaciones donde María, con vestido blanco y manto azul, o bien con vestuario de gala que le otorgan sus devotos, porta entre sus brazos a su hijo Jesús, imagen plena de ternura.

 

VIERNES 2

Santos: Basilio Magno de Cesarea y Gregario Nacianceno, Obispos y doctores de la Iglesia. Beata Estéfana Quinzani, laica.

SAN BASILlO MAGNO DE CESAREA, del griego, "regio" (330-379). Padre de la Iglesia. Hijo de acaudalada familia, con profunda fe cristiana que inculca a su hijo Basilio, nacido en Cesarea de Capadocia (Turquía). Su formación en las virtudes de Cristo la recibe principalmente de su abuela santa Macrina (14 de enero). Desde su adolescencia recibe vasta educación y cultura en Atenas y Constantinopla. En la juventud decide retirarse a un sitio solitario en el desierto de Egipto; busca la soledad en Siria, Mesopotamia y Palestina, donde hace vida de asceta (persona que se dedica al estudio, para lograr la perfección cristiana), de oración y estudia la Biblia. Recibe el sacramento del bautismo --de acuerdo con la costumbre de su época a los veintiséis años de edad y desde ese entonces se consagra a Dios para propagar la Palabra. Destaca por su sapiencia y, sobre todo, por su elocuencia, medio por el cual realiza múltiples conversiones. Establece monasterios en el Ponto (antiguo reino de Asia Menor), y para normar la vida de los asistentes escribe las Constituciones correspondientes, reconocidas como los primeros escritos que regularon la vida monástica en esa época. Se le otorga el cargo de obispo en la diócesis de Cesarea (364) y desarrolla intensa actividad pastoral, teológica y política. Lucha contra las herejías del arrianismo y reforma al clero para erradicar la simonía (comercio ilícito de lo sagrado). Al repartir su cuantiosa herencia a hospitales y casas, para proteger a los necesitados y a los ancianos de su sede, exclamó con afecto: "El pan que no necesitas es el pan que le falta al pobre". Fue contemporáneo de san Gregario Nacianceno -también conmemorado en este día-, con quien compartió conocimientos y cultivó gran amistad (355). De su obra literaria citamos Filocalia, redactada en unión con san Gregario; otras obras destacadas: Sobre el Espíritu Santo, Homilías, Sermones, Epístolas o Cartas, Reglas Morales, etc. Este santo varón entrega su alma al Señor en su sede episcopal y, por su fama de santidad, la población inicia su veneración, y se extiende hasta el Oriente. Iconografía: con atavío episcopal de Oriente, palio, cruz alta con tres travesaños, evangeliario y, sobre su cabeza, una paloma (por la inspiración que le concedió el Espíritu Santo).

 

SÁBADO 3

El Santísimo Nombre de Jesús.

Santos: Genoveva de París, virgen, y Antero I, papa y mártir.

Vísperas de mañana: Todo propio Memoria libre.

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, del hebreo, abreviatura de Yeoshúah, es decir, Josué (Jesús), "Dios salva", La Epístola a los Filipenses (2, 9-10) señala: "Por eso Dios lo engrandeció y le concedió el Nombre que está sobre todo nombre, para que, ante el Nombre de Jesús, todos se arrodillen, en los cielos, en la tierra y entre los muertos", con lo cual da a entender que Dios engrandeció la humildad y obediencia de su Hijo Jesucristo, que fue la condición de su gloria; asimismo, le dio el nombre (de Dios), haciendo patente para nosotros, sus hijos terrenales, que Jesús es el eterno Hijo de Dios. Es posible que esta conmemoración tenga origen en la orden de Frailes Menores (franciscanos) ya que uno de ellos, san Bernardino de Siena (20 de mayo), por su fe a este santísimo nombre y con su ferviente predicación sobre el tema, contribuyó a su propagación. El pontífice Inocencio XIII (1721-1724) extendió esta devoción a la Iglesia universal a partir de 1721. Son equivalentes de este nombre: Josué, Eliseo, Isaías; algunas de estas variantes en otros idiomas son: etiope, Yesus; árabe, Aissa; italiano, Giosue; sueco, Esaias e inglés, Elisha. Respecto a lo que indica el Catecismo de la Iglesia Católica (cfr. No. 2143), el nombre de Jesús únicamente se debe pronunciar para alabarlo, bendecirlo y darle gracias; sin hablar en forma trivial de Él y guardar siempre en nuestro corazón su presencia amorosa.

 

DOMINGO 4

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR.

Santos: Rigoberto de Reims, obispo, e Isabel Ana Setton, fundadora.

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR, del griego, epi y faino, "manifestación" (siglo I). Esta solemnidad da inicio en el Oriente en el siglo IV y un siglo después pasa a Occidente. Desde los siglos VI y VIII se formalizó el tema de la adoración de los Reyes Magos (Mt 2, 1-12) en la misma fecha que dio origen al "Día de Reyes", a quienes la Tradición otorgó los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Esta es la manifestación de la divinidad para con el género humano, representado en los citados sabios magos o sabios de Oriente, sobre los que se han tejido piadosas leyendas. Antes de las reformas al Calendario Litúrgico en 1969, se celebraba el 6 de enero, ahora, con el carácter de solemnidad, tiene lugar en el domingo posterior al primero de enero. Iconografía: en la cueva de Belén, la escena del nacimiento del Redentor, con sus padres María y José, y los tres sabios o magos postrados que adoran al Niño Jesús y le regalan oro (ofrenda al Rey), incienso (adoración al Dios) y mirra (para ungir y honrar al hombre).

 

LUNES 5

Santos: Telésforo I, papa y mártir; Simeón o Simón el Sirio, estilita. Beata Marcelina Darowska, fundadora.

SAN SIMEÓN O SIMÓN EL SIRIO, del hebreo, variante de Simón, "hijo que Dios concede para oír los ruegos de sus padres" (389?-419). Estilita. Oriundo de Sisán, poblado de Nicópolis, Asia Menor. Su biografía fue escrita por Teodoreto de Ciro (393-466) y después complementada por otros autores, ya que el primero falleció antes que san Simeón. En los relatos no se precisan fechas; sólo que sus padres profesaron la fe cristiana la cual inculcan a su hijo, a quien bautizan. Por falta de recursos, en su niñez no asiste a la escuela, dedicándose a cuidar el pequeño rebaño de la familia. Quizá después del fallecimiento de sus progenitores, en la adolescencia, define su vocación, cuando por una nevada se refugia en un templo, ahí siente el llamado del Señor al oír el pasaje evangélico de las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12), al provocarle una grata y fuerte impresión. Se dice que en sueños tuvo una visión y animado por ella, se dirige a una morada de ascetas (personas que por medio del estudio, buscan lograr la perfección cristiana) y durante diez años radica ahí y se dedica al estudio de la Sagrada Escritura. Permanece en constante ayuno, sobre todo ayunaba por completo en toda la Cuaresma. Se impone penitencias severas como subir a lo alto de la montaña y permanecer atado a una roca; al parecer todo sacrificio le parece insuficiente, por lo cual el abad le indica terminar esta expiación y lo invita a retirarse del monasterio. Una vez exiliado, se dirige a Teleda, ahí habita en una cueva donde canta himnos y alabanzas al Señor; a los pocos días varios de sus excompañeros lo visitan para invitarle a regresar al monasterio arrepentidos de haberlo exiliado; pero él no acepta y continúa tres años más, solitario y en la práctica de extremas penitencias. Al salir de su voluntario retiro peregrina hacia Telanisos, población al noroeste de Antioquia, Siria, tal vez en los años 410 al 412. Al iniciar la Cuaresma, ingresa en el monasterio del lugar y decide vivir en una celda con puertas y ventanas tapiadas durante los cuarenta días en ayuno total; sin embargo, uno de los monjes superiores le indica comer únicamente pan y agua, y acepta la reclusión. Sus penitencias y retiros aumentan y se extiende su fama de santo; a él acuden en peregrinación numerosos creyentes en busca de consuelo. La penitencia por la cual se le conoce como el Estilita (del griego stylites, columna) fue vivir sobre una elevada columna y predicar desde lo alto, ante numerosos oyentes; comía una vez al día. Dios le concede el don de realizar numerosos hechos milagrosos (taumaturgia) y, pese a las inclemencias del tiempo, así permanece durante treinta y seis años hasta su muerte, en Telanisos. En el lugar donde estaba su columna, cuya base aún se conserva, se le construye un templo. Su veneración se pierde en la memoria de los tiempos. Iconografía: con túnica de pieles, sobre lo alto de una columna, debajo de ésta numerosos seguidores en actitud de escucha.

 

MARTES 6

Santos: Melanio de Rennes, obispo; Carlos de Sezze, religioso y Félix de Nantes, obispo.

SAN CARLOS DE SEZZE, del germánico, "hombre experto" (1613-1670). Religioso. Nativo de la provincia italiana de Sezze; hijo de padres con escasos recursos, por lo cual desde niño trabaja para ayudar en los gastos hogareños. Desde pequeño le gusta orar en el templo de su tierra natal, atendido por sacerdotes de la orden de frailes menores (franciscanos), ahí leía libros religiosos y de vidas de los santos, esto último lo hacia expresar: "Si llego a entrar en la orden (refiriéndose a los frailes menores) imitaré a estos santos; pasaré las noches en la iglesia y haré penitencia". Su deseo se hace realidad cuando ingresa en la citada orden en 1635 y, posteriormente, profesa como religioso. Destaca por imitar al fundador san Francisco de Asís (4 de octubre) en la práctica de la "confianza en Dios", así como la pequeñez espiritual; por el deseo de mejorar cada día repetía con frecuencia: "Señor, enciéndeme de amor a ti". Cuando una epidemia de peste asola la población, atiende con esmero a numerosos enfermos y sobre sus hombros traslada a los cadáveres para darles cristiana sepultura. En el pueblo de San Pedro in Montorio, es sacristán en el templo de San José, y ahí recibe los estigmas de la Pasión de Jesús; durante la consagración de la Sagrada Forma un rayo luminoso fue directo al costado de Carlos y graba en su corazón una cruz, la cual todavía se observa en su corazón, que hasta nuestros días se conserva incorrupto, por este extraordinario hecho se le ha reconocido como Serafín de la Eucaristía. Dios le concede el don de realizar cuantiosos hechos milagrosos. Asimismo, pese a no haber cursado estudios, escribe obras plenas de misticismo, que se han equiparado con las de santa Teresa de Ávila (15 de octubre) y de san Juan de la Cruz (14 de diciembre). Este sencillo y admirable religioso fallece en el convento romano de San Francesco a Ripa, después de recibir, arrodillado, la Sagrada Comunión. El beato Juan XXIII -1958-1963-(11 de octubre), lo canoniza en 1959. Iconografía: con hábito abierto en el costado, donde se aprecia la herida del Señor; lleva en sus manos pluma y libro.

 

MIÉRCOLES 7

Santos: Raymundo de Peñafort, presbítero, y Canuto Lavard, mártir. Beata María Teresa Haze, fundadora.

BEATA MARÍA TERESA HAZE, del latín, "la que cosecha" (1782-1876). Fundadora. Jeanne Haze nace en Lieja, Bélgica. Su familia le inculca valores cristianos, firmeza en sus convicciones y la fortaleza que le caracterizarán en su vida futura. Al estallar la Revolución Francesa (1789-1814), su familia huye a Alemania; durante su estancia en dicho país su padre muere y la familia queda en la ruina económica. Su vocación a la vida religiosa, al igual que la de su hermana Ferdinande, se manifiesta desde su infancia y durante su juventud. El deán de la iglesia de san Bartolomé de Lieja, Jean Guillaume Habets, conocedor de las inclinaciones de las hermanas Haze, las invita a colaborar en la apertura de una escuela para niños pobres y desamparados; éstas, a su vez, convocan a otras jóvenes a que se unan a su misión; así nace la Congregación de las Hijas de la Cruz. Jeanne, con la ayuda y supervisión del abad Habets, redacta las primeras constituciones. En 1833, en la iglesia de Potay, Jeanne y Ferdinande hacen sus votos perpetuos, y adoptan el nombre de María Teresa y Aloysia, respectivamente. La respuesta oportuna, atenta y eficaz de las hermanas a las necesidades de la población hace posible la rápida expansión de su obra. Además de proporcionar educación a niños y adultos, atienden enfermos, y velan por el bienestar espiritual y material de las esposas de los presos. La comunidad establece casas en Alemania (1849), La India (1861) e Inglaterra (1863). Después de una vida plena de santidad, la madre Haze entrega su vida al Creador en la Casa Generalicia de la orden, en Lieja. Al momento de la muerte de la Madre María Teresa, el instituto contaba con más de 900 hermanas y 51 comunidades. Juan Pablo II (1978-2005) la beatifica en 1991. En la actualidad, la vida de las hermanas Hijas de la Cruz es contemplativa y activa; emprenden todo tipo de trabajos caritativos, especialmente la educación de muchachas pobres. Cuentan con cerca de 140 fundaciones que incluyen escuelas, orfelinatos, hospitales, hogares y seminarios, en Bélgica y El Congo, Inglaterra, Irlanda y La India.

 

JUEVES 8

Santos: Apolinar de Hierápolis, y Pedro Tomás, obispos. Beata Eurosia Fabris de Barban, laica.

BEATA EUROSIA FABRIS DE BARBAN, del griego, "elocuente" (1866-1932). Laica. Originaria de Quinto Vicentino, Vicenza, Italia; hija de humildes campesinos, a quienes ayuda en las faenas hogareñas y en labores del campo, por lo cual sólo cursa dos años de instrucción elemental. En la adolescencia demuestra su dedicación al Creador y a la continua oración; se integra a la asociación de Hijas de María y recibe la comunión en las festividades religiosas. Su vida fue testimonio de virtudes; a los dieciocho años su familia, amigas y parroquia la consideran ejemplo de fe y amor al prójimo. Se dedica a enseñar el catecismo a niñas y adolescentes que acuden a su casa, donde, además, les instruye en corte y confección, que, en forma empírica, había aprendido de su progenitora. Al cumplir veinte años ve, con dolor, la muerte de una joven vecina, quien, además de dejar viudo al esposo Carlos Barban, deja tres niñas pequeñas en la orfandad; la primera niña muere poco después y dos sobreviven con cuatro y veinte meses de edad. Ante esta situación Eurosia, con caridad cristiana, cada mañana atiende a las dos menores: Clara Ángela e Italia, y les arregla la casa. Al paso del tiempo, con el consejo de su familia y del párroco del lugar, y después de dedicar horas de intensa oración, decide aceptar a Carlos por esposo. La joven, conciente de su responsabilidad de esposa, y de atender a dos pequeñas que no eran hijas suyas, considera este enlace como voluntad de Dios, quien le enviaba a una nueva misión. Más adelante, además de las dos niñas, procrea nueve hijos, tres de ellos reciben la ordenación sacerdotal y Clara Ángela ingresa en la vida religiosa. No sólo atiende dos hijas adoptadas y nueve hijos propios, sino también a dos niñas menores y un varón de diez meses, vástagos de una sobrina que muere mientras el marido se encontraba en la guerra. Así fue como má Rosa, como la llamaban con cariño, fue madre de catorce hijos. En 1916 ingresa como terciaria franciscana (actual orden Franciscana Seglar), en la parroquia italiana de Marola, en el territorio de Vicenza. La espiritualidad franciscana motiva a Eurosia a vivir el espíritu de pobreza y alegría en el trabajo del hogar; en comunión con su esposo continúa en oración, así como en permanente alabanza a Dios y devoción a María Santísima. Mamá Rosa fue sencilla y bondadosa, pese a las carencias económicas, era generosa incluso con su propia comida, para ayudar a alguna familia necesitada, además de proporcionar palabras de consuelo en el momento preciso, hasta su deceso, en su tierra natal. Su Santidad Benedicto XVI, con fecha 6 de noviembre del año 2005, aprueba con su firma la Carta apostólica en la que Eurosia Fabris de Barban queda inscrita en el catálogo de beatos y, en la misma, se establece su memoria anual en esta fecha; la ceremonia de beatificación se celebra el mismo 6 de noviembre de 2005, con una representación de su Santidad en Vicenza, Italia. Iconografía: en fotografía, con vestido oscuro, cabeza cubierta, crucifijo y rosario en sus manos. Nota: este nombre, en su significado, equivale al de santa Orosia de Bayona, mártir (25 de junio).

 

VIERNES 9

Santos: Julián de Antioquia, mártir, y Andrés Corsini o de Fiésole, obispo. Beata Alexia (María Teresa de Jesús) Le Clerc, fundadora.

SAN ANDRÉS CORSINI O DE FIÉSOLE, del griego, "varonil" (siglo XIII-1373). Obispo. Sus padres, Nicolás Corsini y Gema, pertenecieron a la aristocracia de Florencia, Italia, donde Andrés nació. Sus datos indican que en la juventud era alegre y desordenado; sin embargo, aún joven ingresa en la orden de Carmelitas Descalzos y hace la promesa de cumplir en forma estricta la disciplina; se distingue por su austeridad, caridad fraterna y extrema penitencia, hasta recibir la ordenación sacerdotal. Al paso del tiempo se le designa provincial; en este cargo actúa con responsabilidad al inculcar en sus hermanos espirituales la pobreza, la absoluta obediencia a las Constituciones de la orden, además, infunde en ellos el celo apostólico. Cuando una epidemia de peste azota la región, atiende con caridad a los contagiados. En 1349 se le nombra obispo de Fiésole, Italia; en este cargo demuestra prudencia y bondad. Pese a su investidura, su vida es austera en la sede del obispado. Ocupa una celda, duerme sobre un lecho de hierbas e innumerables noches las pasa en vigilia de oración. Defiende con tenacidad los bienes de la Iglesia, al expresar que éstos eran patrimonio de los pobres. Atiende con acierto los asuntos que le encomienda la Santa Sede, respecto a la solución de conflictos y el control de la disciplina en los monasterios de su diócesis. Un mensaje que resume su forma de vida señala: "Vivir la caridad con los pobres y que el celo por el reino de Dios abrase nuestro corazón". Su deceso, que se dice le notificó la Santísima Virgen María, acontece en su sede episcopal. Sus reliquias se veneran en la Basílica del Carmen, en la ciudad italiana de Florencia; su epitafio dice: "Admirable por el ejemplo de su vida y de su elocuencia". El 29 de abril de 1629, Urbano VIII (1623-1644), lo canoniza y lo reconoce como uno de los más preciados hijos de la orden Carmelita, así como "Modelo de superiores y de obispos".

 

SÁBADO 10

Santos: Guillermo de Bourges, obispo. Beato Gregorio X, papa. Beata Ana de los Ángeles Monteagudo, religiosa.

Vísperas I de mañana: Todo propio Feria

BEATO GREGORIO X, del griego, "vigilante" (siglo XIII). Papa. Originario de Piacenza, Italia, su verdadero nombre era Teobaldo Visconti; se ignoran datos anteriores a su elección pontificia (después de tres acuerdos en el Cónclave efectuado en Viterbo) el 1 de septiembre de 1271, en el orden ciento ochenta y dos de la cronología papal. Proclamó el II concilio de Lyón en 1274; fue un defensor de la unidad con los griegos y la recuperación de la Tierra Santa. Murió en la Santa Sede el 10 de enero de 1276.

 

DOMINGO 11

EL BAUTISMO DEL SEÑOR.

Santos: Higinio I, Papa y mártir; y Tomás de Cori, presbítero.

EL BAUTISMO DEL SEÑOR, del griego baptein, "baño, inmersión, lavado" (siglo I). Con esta festividad culmina el tiempo litúrgico de Navidad, que inicia el 25 de diciembre. Al ser bautizado Jesús a los 30 años de edad (ya que en esa época el bautismo se recibía en la edad adulta) en el río Jordán por san Juan el Bautista (24 de junio), da inicio su vida pública. Dicho acontecimiento lo predice el profeta Isaías (42, 1-4, 6-7) en el Antiguo Testamento y lo narra el Nuevo Testamento en el libro de los Hechos de los Apóstoles (10, 34-38), así como los Evangelios de Mateo (3, 13-17), de Marcos (l, 9-11) y Lucas (3, 2122). El Sacramento del Bautismo inicia al ser humano desde su más tierna infancia en la vida cristiana, proporcionándole desde ese momento la virtud infusa de la justicia sobrenatural del Espíritu Santo, siendo, a la vez, puerta para la recepción de los otros sacramentos. El Catecismo de la Iglesia Católica señala que la práctica de bautizar a los niños pequeños es una tradición inmemorial de la Iglesia; al parecer se instituyó en el siglo II de la Era Cristiana; asimismo, el bautismo se proporciona a los niños a temprana edad, debido a que es una gracia y un don de Dios, ya que la iniciación en la vida cristiana nos confiere el acceso a la verdadera libertad (confrontar párrafos 1252 y 1282). Iconografía: con el torso desnudo, sumergido en el río, Jesús recibe el agua que derrama Juan sobre su cabeza, en tanto una paloma, símbolo del Espíritu Santo, sobrevuela sobre el Redentor.


 

LUNES 12

Santos: Arcadio de Mauritania, mártir; Martino de León, presbítero, y Margarita (Bourgeoys) de Montreal, fundadora.

SAN MARTINO DE LEÓN, forma italiana de Martín, del latín, "perteneciente a Marte" (1130?-1203). Presbítero. Nace en León (España). Aún niño queda huérfano de madre y su padre ingresa al monasterio de clérigos de san Agustín. El niño permanece con su progenitor y ahí recibe formación e instrucción en letras, gramática y canto gregoriano. En su adolescencia, al fallecer su padre, recibe el ministerio del subdiaconado (ayudante del diácono). Poco después deja el territorio leonés y -siempre dedicado al estudio, oración y penitencia recorre Asturias y Oviedo. En Compostela visita el sepulcro de Santiago; peregrina hacia a Roma donde se postra ante la tumba de san Pedro. En Italia visita los templos de san Miguel y san Nicolás, en Bari. Se embarca a Tierra Santa y se establece en Jerusalén, ahí da atención física y espiritual a enfermos y peregrinos. Continúa su peregrinar en Antioquia, Constantinopla, Inglaterra y, por último, Francia, donde cursa las materias de filosofía y teología; una vez concluidos sus estudios regresa al monasterio de su tierra natal (1185). Recibe el diaconado (del griego, "servidor") y la ordenación sacerdotal en el convento de san Isidoro, bajo la Regla de san Agustín, la que cumple fielmente. Sus vastos conocimientos y piedad se reflejan en sus escritos, que incluyen: Sermones, Tratados sobre las celebraciones del año litúrgico; Comentarios a las Cartas de los apóstoles Pedro, Juan y Santiago, así como al Apocalipsis. Su obra literaria se conserva en pergaminos en el archivo de la colegiata de san Isidoro, en León (España), lugar donde con fama de santidad fallece. La feligresía solicita su intercesión, acontecen milagros y da inicio su veneración. Iconografía: revestido con ornamentos sacerdotales, con libro abierto en sus manos.

 

MARTES 13

Santos: San Hilario de Poitiers, doctor de la Iglesia. Beata Verónica Negroni, religiosa.

SAN HILARIO DE POITIERS, del latín, "alegre" (315-367). Doctor de la Iglesia. Nace en la población francesa de Poitiers, de familia acaudalada y no cristiana. Sus biografías nos remiten a su edad adulta, ya casado y con una hija, y convencidos de que la fe verdadera era la de Cristo, los tres se convierten. Estudioso de filosofía y retórica; se deduce que fue autodidacta con amplios conocimientos. El estudio y lectura de la Sagrada Escritura le hacen madurar en la fe, fortalece su espiritualidad y es electo obispo de Poitiers (350). Combate las herejías del pagano Arrio (280-336) por lo cual se le destierra durante cuatro años a Frigia (Turquía); en ese tiempo se dedica a la lectura de autores cristianos y reafirma sus conocimientos. En el año 360 regresa a su patria y un año después participa en el concilio de París y en el sínodo de Milán (Italia) en 364. Establece las virtudes cristianas en su diócesis, ya que en su ausencia la disipación se había apoderado de la feligresía. Se distingue por su carácter bondadoso, alegre y cortés para con todos. Compositor de himnos, y escritor de Tratado sobre la Trinidad, Comentario al Evangelio de san Mateo, y Comentario a los Salmos, entre otros. Brillante orador, teólogo y poeta; se le atribuyeron hechos milagrosos. Es reconocida su misión pastoral como erradicador del arrianismo en las Galias (actual territorio francés). Su deceso ocurre en su diócesis, donde inicia su veneración. El beato Pío IX (1846-1878) lo proclama Doctor de la Iglesia en 1851. Iconografía: con atavío episcopal, aplastando víboras con sus pies, símbolo del arrianismo combatido por él.

 

MIÉRCOLES 14

Santos: Macrina de Cesarea, viuda; Juan de Ribera, obispo, y Félix de Nola, presbítero.

SAN JUAN DE RIBERA, del hebreo, "Dios ha hecho gracia" (1533-1611). Obispo. Hijo de noble familia, nace en Sevilla, España; su padre, Pedro Afán de Ribera ocupó altos cargos en la nobleza de su país; su madre, Teresa de los Pinelos. Ambos procrearon a Juan sin haber contraído nupcias. En su primera infancia vive con su madre, la que fallece siendo aún pequeño y su progenitor se ocupa en atenderlo; le proporciona maestros que le educan con esmero y, al darse cuenta de que el infante era bondadoso y de brillante inteligencia, sugieren que curse estudios superiores en la universidad española de Salamanca, lugar donde vive rodeado de comodidades, servidumbre y goza de vastos recursos económicos. En esa época destaca por su piedad, dedicación a la oración, espíritu de penitencia, generosidad con los pobres, así como por ser un magnífico estudiante. Sin embargo, enferma y su padre lo regresa a Sevilla y lo hospeda en su palacio hasta su recuperación. Poco después manifiesta su deseo de consagrarse a Dios e inicia los estudios eclesiásticos. En 1555 recibe las órdenes menores y el subdiaconado en la parroquia sevillana de san Esteban; se ordena sacerdote en 1557. En el ejercicio de su ministerio, su rutina daba inicio a las cuatro de la mañana para dedicar tres horas a la oración; al terminar, diariamente se confesaba para celebrar la Asamblea Eucarística con inmensa devoción, a tal grado que derramaba lágrimas de emoción al hacerlo. Posteriormente, imparte el sacramento de la penitencia, atiende innumerables feligreses en el confesionario, y después se dedica al estudio para perfeccionar su espiritualidad. Su comida es escasa, parecía que vivía en ayuno permanente. Además, atiende a los necesitados en los aspectos espiritual y material. Al término de su día reza en comunidad el rosario a María Santísima. Sus incontables méritos permiten que lo nombraran obispo de Badajoz en 1562 y en 1569 arzobispo de Valencia, cargos que acepta por obediencia; sin embargo, a pesar de su alta investidura, su rutina diaria seguía como siempre, desde antes del amanecer hasta altas horas de la noche. Asimismo, su generosidad con los marginados no tenía límite, vivía en la austeridad y ocupaba el dinero del obispado para atender a los necesitados. Atiende la organización de siete sínodos, funda una casa de formación para jóvenes y el colegio-seminario de Corpus Christi para preparar futuros sacerdotes; realiza visitas pastorales a los templos de la diócesis, atiende audiencias y aparentemente no le fatiga atender en forma personal la mayoría de los asuntos que se le presentan. Deja una estela de santidad y servicio al prójimo al fallecer en Valencia. El beato Juan XXIII -1958-1963(11 de octubre) lo canoniza el 12 de junio de 1960. Iconografía: con atavío común de los obispos, en éxtasis ante la Eucaristía.

 

JUEVES 15

Santos: Macario el Viejo o el Egipcio, ermitaño; Amoldo Janssen, fundador, y Francisco de Capillas y compañeros, mártires.

SAN MACARIO EL VIEJO O EL EGIPCIO, del griego, "feliz", "bienaventurado" (300?-390). Ermitaño. Sin precisar lugar ni fecha, al parecer nace en el Alto Egipto. Se ignoran detalles de familia; en su infancia fue pastor y en esa actividad, en el aislamiento de la campiña, gustaba de orar al Dios verdadero. En plena juventud se dirige a la soledad del desierto donde hace vida eremítica y se consagra a Dios en el silencio. En esta etapa de su vida una mujer lo calumnia haciéndolo responsable de haberla seducido y embarazado, por lo cual las autoridades del lugar lo condenan a ser castigado en público; el eremita soporta en silencio y con humildad tal mentira, así como los insultos y el castigo que le asignan ante lo cual expresó: "Macario, ahora tienes que trabajar más, pues tienes que sostener a otro". Más adelante, cuando la mujer da a luz, confiesa la verdad, Macario queda libre de toda culpa y desde ese entonces es admirado y respetado por el pueblo. Esta situación le parece que exalta su vanidad y para evitarlo, se retira al desierto de Esqueta donde lo siguen varios piadosos varones de quienes es maestro y da a conocer la Palabra de Dios y, para una mejor organización, redacta normas para hacer vida comunitaria. Dios le otorga los dones de la taumaturgia (realizar numerosos milagros), el de discernimiento (para distinguir el bien del mal), así como el don de la inedia (come sólo una vez a la semana) y hacer extrema penitencia. Su fama de justo varón hace que lo visiten numerosos laicos, a quienes aconseja el retiro, el silencio y, en especial, la permanente oración indicándoles: "En la oración no hace falta decir muchas cosas ni emplear palabras escogidas. Basta repetir sinceramente: Señor, dame las gracias que tú sabes que necesito. Dios mío, ayúdame". Su ejemplo de vida logra numerosas conversiones; asimismo, combate la secta de los gnósticos, quienes negaban la resurrección de los muertos. Entrega su alma al Creador en su retiro, rodeado de sus fieles seguidores. Su veneración se pierde en la memoria de los tiempos. Iconografía: con burda túnica, larga barba, bastón, libro y calavera (alusiva a su vida ascética y de penitencia). Entre otros santos con este nombre se citan a Macario Alejandrino o de Alejandría, abad (19 de enero) y Macario de Jerusalén, patriarca (10 de marzo), entre otros.

 

VIERNES 16

Santos: Marcelo I, papa, y Juana de Bagno, religiosa. Beato José Vaz, presbítero.

BEATO JOSÉ VAZ, del hebreo, "Dios acrecentará" (1651-1711). Presbítero. Nace en Benaulim, Goa, India, en el seno de una familia cristiana de la casta del brahmín de Konkan. Asiste a la escuela en Sancoale, en donde aprende los idiomas portugués y el propio de Benaulim; además del latín. Cursa estudios universitarios y de filosofía y teología en la Academia Jesuita de Santo Tomás de Aquino, en Goa. Se ordena sacerdote de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri (1676) y destaca como predicador y confesor. Abre una escuela para seminaristas en Sancoale. Fiel devoto de la Madre del Redentor, se consagra a ella declarándose "Esclavo de María". Vive en carne propia la condición de los pueblos del antiguo Ceilán (actual Sri Lanka) y otros de la región dominados por los europeos, por lo cual se le persigue. Su gran compasión por los pueblos esclavizados le lleva a ayudar de forma ejemplar a enfermos, pobres, huérfanos y esclavos. Varios sacerdotes forman una congregación en la iglesia de la Santa Cruz, de la cual es electo superior. Bajo su dirección la naciente hermandad se distingue por ser un semillero de misioneros, practicar y difundir los Ejercicios Espirituales y brindar, sin límite, protección y ayuda a los necesitados. Muchas veces realiza su ministerio disfrazado de obrero o campesino debido a las persecuciones que contra los cristianos se suscitaron en los territorios donde evangeliza, incluso llega a ser encarcelado. Aprende las lenguas de los pueblos donde misiona y traduce libros, para facilitar la comunicación y evangelización de los fieles. Las continuas enfermedades debidas a las condiciones insalubres de los pueblos fueron una constante en su vida. Todo esto lo enfrenta con ejemplar entereza ya que formaba parte de la divulgación de la Palabra. El Padre José entrega su vida, plena de caridad y fe al Señor, en Kandy (Sri Lanka), donde, debido a lo numeroso de quienes querían verlo por última vez, su cuerpo se expone durante tres días y lo sepultan en la iglesia del lugar. En enero de 1995 el papa Juan Pablo II, en su visita a Colombo, Sri Lanka, lo beatifica.

 

SÁBADO 17

Santos: Antonio de la Tebaida, abad; Sulpicio el Piadoso de Aguitania, obispo. Beato Pedro To Rot, mártir.

Vísperas I del domingo: 2a semana del Salterio Memoria.

SAN SULPICIO EL PIADOSO DE AQUITANlA, del latín sulpicius, nombre de familia romana (647). Obispo. De origen francés, se desconocen detalles de su niñez y familia, de esta última se sabe que era de amplios recursos, deduciéndose que profesaron la fe cristiana. Muy joven decide conservar su castidad, como soltero, ofrece su vida a Dios y se dedica a realizar obras de caridad para beneficiar a los necesitados. Vive en un palacio, propiedad de su familia, en Bourges, ciudad de Aquitania (actual Francia) y da ejemplo de piedad y servicio al prójimo. Por lo anterior se le nombra obispo de la ciudad donde habitaba en el año 624; asimismo, por sus cualidades, amor a Dios, austeridad, vigilias de oración y recitación cotidiana de los salmos, se le da el calificativo Pío (del latín, "piadoso"). Su mayor preocupación fue el cuidado de los pobres y atención a su diócesis, la cual debe a san Sulpicio, el Piadoso, su total conversión al cristianismo. Lucha por los derechos de su pueblo contra el cruel ministro Lullo, de la corte de Dagoberto I (600-638), último rey de los francos merovingios. Asiste al Consejo, en la población francesa de Cliché, en el año 627. Trabaja intensamente para atraer a los judíos al cristianismo y, después de ejercer el episcopado durante 17 años, deja su cargo en manos de un coadjutor, para dedicarse, hasta su muerte, a proteger a los desvalidos y menesterosos. En sus funerales el pueblo manifiesta luto y tristeza por su amado obispo. Se le dedica en París, Francia, el famoso templo y seminario de San Sulpicio. Por sus numerosos milagros el pueblo inicia su veneración como santo. Iconografía: con atavío común episcopal y un libro en sus manos.
Nota: no confundir con san Sulpicio Severo, obispo de Bourges (29 de enero), quien fue su antecesor.

 

DOMINGO 18

II DOMINGO ORDINARIO

Santos: Leobardo de Auverne, ermitaño, y Margarita de Hungría, virgen. Beata María Teresa Fasce, abadesa.

BEATA MARÍA TERESA FASCE, del arameo, "señora" y del latín, "la que cosecha" (1881-1947). Abadesa. Nativa de Torriglia, Italia. Huérfana de madre desde los seis años. Su familia gozaba de buena posición económica. Participa activamente en la vida y los grupos de ayuda de su parroquia la cual estaba a cargo de sacerdotes agustinos. El padre Mariano Ferriello le induce en la vida agustiniana y despierta en ella la vocación a la vida religiosa, hecho que se incrementa al asistir, en 1900, a la canonización de santa Rita de Casia (mayo 22). Marietta intenta ingresar al convento agustino de Casia; sin embargo, la superiora considera que una joven adinerada no era candidata para la estricta y austera vida religiosa. En 1906, solicita nuevamente su ingreso a la congregación, y es aceptada. Dentro del convento un grupo externo de monjas había relajado la vida religiosa. Teresa abandona el lugar en 1910; regresa un año después con el propósito de restablecer el espíritu y carisma del fundador, su empeño fructifica y los superiores deciden nombrada directora de novicias (1914) y, en 1920, se le designa abadesa, cargo que desempeña con singular talento, prudencia y sabiduría durante veintisiete años. Sor Teresa construye un orfanato para niñas, a las cuales llama "abejitas", y un albergue para los peregrinos que visitaban a santa Rita, de la cual era devota y gran promotora de su devoción. Durante los últimos años de su vida sufre diversas enfermedades como diabetes, cáncer, problemas cardíacos y circulatorios, los cuales le impiden continuar sus actividades de forma normal, incluso caminar; todos sus sufrimientos y dolores los ofrece al Señor. La vida de esta ejemplar monja agustina llega a su fin en el convento de Casia. Su cuerpo reposa junto al de santa Rita. Su santidad Juan Pablo II (1978-2005) la beatifica en 1997.

 

LUNES 19

Santos: Mario de Persia y compañeros, mártires; Canuto de Dinamarca, mártir, y Macario Alejandrino, abad.

SAN CANUTO DE DINAMARCA, probablemente del alemán antiguo, "estirpe". "origen". "descendiente" (1040-1086). Mártir. De origen danés, nace de una relación fuera de matrimonio; hijo de Swein, rey de Dinamarca; quien se hace cargo de su educación, y lo lleva a que habite en la corte, al lado de su medio hermano, de nombre Harold, quien por su conducta y vicios tenía por sobrenombre el Perezoso. A la muerte de Swein, el pueblo elige como monarca al holgazán de Harold por ser el mayor. Canuto decide radicar en Suecia y, cuando el Perezoso muere después de dos años de reinado, se le llama para ocupar el trono (1080). Los inicios de su monarquía fueron exitosos, ya que resulta victorioso en el combate contra los enemigos del país danés y propaga la fe cristiana que Dinamarca había recibido con anterioridad. Pese a su cargo y ostentosas victorias, es un devoto católico que, postrado con humildad ante un crucifijo, deja a los pies de éste su corona y ofrece su reino al Rey de reyes. Poco después contrae nupcias con Alicia, condesa de Flandes, y procrea un hijo a quien nombran Carlos. Asimismo, concede privilegios y donativos para la iglesia, propicia la construcción de templos y obsequia su corona a la iglesia de Roskilde. Cuando Guillermo I el Conquistador (1027-1087) invade Inglaterra, Canuto envía sus tropas para proteger a los derrotados, pero no encuentra quien se una a su ejército y es fácilmente derrotado. Tiempo después pretende conquistar Inglaterra, pero se retarda en las costas de la isla de Fionia donde sus tropas lo abandonan; de ahí se refugia en la isla de Fyn y, en el templo de San Albano, al sentirse perdido, recibe la comunión y perdona a sus enemigos. En ese sagrado lugar es asesinado junto con siete militares quienes lo acompañan. La iglesia lo consideró mártir; en 1118 lo canoniza Pascual II (1099-1118). Declarado patrono de Dinamarca. Otro santo con este nombre es Canuto de Lavard, duque de Schleswig, Dinamarca (7 de enero), quien fue sobrino del hoy referido.

 

MARTES 20

Santos: Fabián I, papa y mártir; Sebastián de Roma, mártir, y Eustoquia de Calafato, religiosa.

SAN FABIÁN I, del latín, derivado de Fabio, nombre de una gens romana (siglo III). Papa y mártir. Nace en Roma; de acuerdo con la tradición de la época, era laico cuando fue electo el 10 de enero del año 236; sucesor de san Antero I -235-236- (3 de enero). Fue el vigésimo pontífice después de san Pedro; al parecer una paloma se posó en su cabeza en el momento de su consagración. Para una mejor administración, organiza la sede pontificia en siete zonas, cada una a cargo de un diácono (del griego, "servidor") para dirigir el culto, atender la feligresía y, sobre todo, a enfermos y marginados. Protege la recopilación de las Actas de los Mártires, escritos que contenían datos biográficos de los que, hasta entonces, padecieron el martirio; además acondiciona espacios conocidos como catacumbas, para sepultar a los que morían en aras de la fe. Su deceso ocurre en Roma, martirizado por orden del pagano emperador Decío (249-251) hacia el año 250 de la Era Cristiana. Su cuerpo yace sepultado en las catacumbas de san Calixto, en la Ciudad eterna. Como era la costumbre de su tiempo, por ser papa, a su muerte se le veneró por santo.

 

MIÉRCOLES 21

Santos: Inés de Roma, mártir, y Epifanio de Pavía, obispo. Beato Juan Bautista Turpín y compañeros, mártires.

BEATO JUAN BAUTISTA TURPÍN y COMPAÑEROS, del hebreo, "Dios ha hecho gracia" (1732?-1794). Mártires. Juan Bautista Turpín de Cormier, nace en Laval, Francia. Sus datos familiares, niñez y juventud, se ignoran. Sólo se consignan algunos pormenores biográficos hasta su ordenación sacerdotal, en 1756; se gradúa como bachiller en teología en la Universidad de Anvers. Se desempeña como párroco en la actual catedral de la Trinidad, de su ciudad natal. Por su fe sufre la persecución y se enfrenta a las autoridades revolucionarias que pretendían erradicar la religión. Con su ejemplo muchos sacerdotes permanecen firmes en su ministerio y la gente del pueblo continúa profesando el cristianismo, por lo cual se le considera líder de los católicos. En 1772 se le encarcela en el convento de Cordéliers, lo cual no impide que siga exhortando a los clérigos y a su grey a permanecer firmes en sus convicciones religiosas. Sufre su cautiverio con paciencia, reconfortado y fortalecido por la oración. Al verse sitiadas las fuerzas republicanas salen de la citada población, evacuan a los prisioneros, excepto a los religiosos, a quienes después se les libera. Sin embargo, al poco tiempo los rebeldes retornan la ciudad y vuelven a encarcelar a Juan Bautista y a los sacerdotes. El 21 de enero de 1794 al grupo de sacerdotes se le conduce ante el Tribunal; uno por uno se les cuestiona sobre sus convicciones religiosas y afirman ser cristianos, por lo cual el fiscal determina: " ... exijo que todos sufran la pena de muerte y que Turpín de Cormier, expárroco de esta comunidad, sea ejecutado al último por haber fanatizado a su clero". Junto con ellos se les condena a cinco rebeldes. Hacia el mediodía del citado día se les conduce al patíbulo. Uno de los sacerdotes condenados expresa con valentía al pueblo congregado en la plaza: "Nosotros les hemos enseñado a vivir, nosotros les mostraremos cómo morir". Se les entierra en la Croix-Batalle y en 1816 sus restos se trasladan a la iglesia de Avesniéres. Su Santidad Pío XII (1939-1958) beatifica a los diecinueve Mártires de Laval en 1955.

 

JUEVES 22

Santos: Vicente de Zaragoza, mártir, y Vicente Pallotti, fundador. Beata Laura Vicuña, virgen.

SAN VICENTE PALLOTTI, del latín, "vencedor" (1795-1850). Fundador. Originario de Roma, bautizado con el nombre de Vicente Luis Francisco; sin especificarse detalles de familia, recibe educación en la fe católica en el colegio romano de los Escolapios de San Pantaleón. Muy joven decide su vocación para consagrarse a Dios en el sacerdocio, ingresa en el seminario y cumplida su academia recibe la ordenación en 1818. Ejerce su ministerio en la Ciudad eterna y destaca por ser un activo pastor de su feligresía. Su máxima obra es la integración de sacerdotes y laicos en una fundación a la cual denomina Apostolado Católico. El pontífice Gregorio XVI (1831-1846) le otorga el templo de San Salvador, e instala en éste su fundación a partir de 1844. Trabaja con celo misionero entre los laicos y por su ejemplo de vida logra numerosas vocaciones que consolidan su obra. Sin embargo, tiene dificultades que supera con la ayuda de Dios y con su fortaleza de espíritu. Fallece en Roma con fama de santidad. El beato Juan XXIII -1958-1963(11 de octubre) lo canoniza el 20 de enero de 1963 y lo declara patrono de la Pontificia Unión Misional del Clero. Actualmente la conocida Familia Pallotina está integrada por la Unión del Apostolado Católico (presbíteros y laicos) y la rama femenina por dos congregaciones de Religiosas del Apostolado Católico.

 

VIERNES 23

Santos: Ildefonso de Toledo, obispo, y Emerenciana de Roma, mártir. Beata Teresa Grillo Michel, fundadora.

SANTA EMERENCIANA DE ROMA, del latín, patronímico de Emerencio, "merecer, adquirir un derecho sobre algo" (siglo IV). Mártir. Sus escasos datos biográficos indican que fue una joven virgen cristiana de origen romano, contemporánea de santa Inés (21 de enero), con quien la unió entrañable amistad. Las Actas Martiriales, que redactan su pasión indican que era catecúmena (del griego katéjo, "instruir", persona que por su voluntad se prepara para ser cristiana y recibir los sacramentos) cuando al estar en oración ante la tumba de la citada Inés, es lapidada por los paganos, y muere mártir en aras de la fe. Venerada por su sacrificio desde tiempos remotos. Sus restos reposan en la Basílica de Santa Inés, de Roma. Se le invoca contra los cólicos y el dolor de estómago. Iconografía: se le representa como una joven ataviada con atuendo de su época, con piedras en su mano y en su regazo una palma o lirio, símbolo de su martirio.

 

SÁBADO 24

Nuestra Señora Reina de la Paz.

Santos: San Francisco de Sales, fundador. Beata Paula Gambara, laica.

Vísperas I del domingo: 3a semana del Salterio Memoria

NUESTRA SEÑORA REINA DE LA PAZ, del latín, pax, "paz, pacto, convención”. San Pablo, en su Epístola a los Efesios 2, 14-15, cita: "Porque Cristo es nuestra paz, Él, que de los dos pueblos ha hecho uno solo, destruyendo en su propia carne el muro, el odio que los separaba... Hizo la paz al reunir los dos pueblos en Él, creando de los dos un solo Hombre Nuevo"; asimismo, María Santísima, en su vida terrena, vivió unificada con Cristo nuestra paz. Esta advocación mariana como Reina de la Paz, surge en estos tiempos que necesitan de su intercesión, para que Nuestra Buena Madre sea la mediadora ante el Padre y que, entre las naciones, las familias y en todo el mundo, reine la paz y la concordia. Sea para nosotros esta Reina de la Paz la que reine en nuestros hogares, en ocasiones separados por el rencor; sea ella la eficaz protectora de los pueblos que, sin comprender el sentido de esta paz, todavía luchan y cometen asesinatos por falta de fe y de amor. Iconografía: de acuerdo con la creatividad del autor, María, de pie, coronada, ataviada con vestido blanco y manto azul, porta al Niño Jesús en su brazo izquierdo, rodeada por ángeles; con la mano derecha sostiene un asta con un banderín blanco con la palabra Pax en letras rojas.

 

DOMINGO 25

III DOMINGO ORDINARIO

La Conversión de san Pablo apóstol

Santos: San Palemón de la Tebaida, anacoreta. Beato Enrique Seuze, presbítero.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL (siglo I). El domingo 29 de junio de 2008, dio inicio el año dedicado a san Pablo, llamado por su vasta misión evangelizadora entre los paganos el Apóstol de los gentiles. Su Santidad Benedicto XVI, con motivo del centenario del nacimiento del citado apóstol, ubicado entre los años 7-10 antes de Cristo, proclamó un Año Jubilar Paulino que se estará conmemorando hasta el 29 de junio de 2009. Durante este periodo se promoverán convenios, estudios y publicaciones especiales para el mejor conocimiento de la enseñanza que contienen las trece Cartas o Epístolas incluidas en el Nuevo Testamento escritas por él. La solemnidad anual de este extraordinario santo se celebra el 29 de junio, junto a la del gran apóstol san Pedro. Asimismo, en este día la Iglesia universal consideró conveniente conmemorar como festividad su conversión al cristianismo; El libro de los Hechos de los apóstoles 22, 6-15, narra que su nombre era Saulo (del hebreo, "deseado, elegido"), nacido en Tarso de Cicilia (actual Turquía) y con tenacidad perseguía a los cristianos, por lo cual, enterado de que los pobladores de Damasco ya eran cristianos, solicita al sumo sacerdote autorización para aprehender a los conversos y llevarlos encadenados a Jerusalén. Sin embargo, cuando está cerca de la mencionada ciudad lo rodea un resplandor, cae en tierra y escucha una voz que le dice: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?.. Yo soy Jesús a quien tú persigues", después de este evento, abraza la fe de Cristo y solicita llamarse Pablo (del latín, "pequeño"). Desde esa época propaga la religión de Cristo, hasta morir mártir, degollado, en aras de la fe. Iconografía: de acuerdo con la creatividad de cada autor, vestido con atuendo militar, al caer en el camino hacia Damasco, deslumbrado por una intensa luz.

 

LUNES 26

Santos: Timoteo de Listra y Tito de Cilicia, obispos; Paula de Roma, viuda, y Roberto de Molesmes, fundador.

SAN ROBERTO DE MOLESMES, del germánico, "el que brilla por su fama" (1029-1111). Fundador. Nativo de Champagne, Francia, hijo de familia acaudalada, de la cual se ignoran particularidades. Aún adolescente ingresa en el monasterio benedictino de Mouthier-le-Celle, ahí se instruye en los valores evangélicos y demuestra ejemplar conducta. Desempeña cargos en varios monasterios y es un cumplido colaborador de san Bruno de Colonia (6 de octubre) en los inicios de la fundación de la orden cartuja. Se establece en el convento benedictino de Molesmes, pero como la disciplina del mismo no era lo rigurosa como lo indicaba la Regla de san Benito (11 de julio), Roberto, en compañía de varios monjes de ideas afines, se dirige a la ciudad francesa de Lyón. En ese lugar se entrevista con el legado pontificio, y le expone su deseo de hacer vida de mayor austeridad y disciplina extrema; el prelado entiende sus razones y le autoriza fundar una abadía en la que se practique con total apego el ideal benedictino. Tal fue el origen de la orden cisterciense, nombre derivado de Citeaux (Cister), apartado lugar donde se fundó la orden en el año 1098, territorio perteneciente a la diócesis de Chalons, con Roberto como su primer abad. Pese a la vida de santidad que vivió con sus monjes, por un mal entendido se le ordenó reintegrarse a su anterior monasterio, en Molesmes, donde por obediencia permaneció hasta su muerte. Su veneración inmemorial inicia a partir de 1222. Las reformas al Calendario Litúrgico establecidas después del Concilio Vaticano II (1962-1965) fijaron su conmemoración anual en esta fecha, junto con san Alberico, quien fue su sucesor en la abadía. Otro de los fundadores fue san Esteban Harding (28 de marzo).

 

MARTES 27

Santos: Ángela de Merici, fundadora, Vitaliano I, papa, y Enrique de Ossó, fundador.

SAN ENRIQUE DE OSSÓ, del germánico, "el príncipe del hogar" (1840-1896). Fundador. Oriundo de Vinebre, Cataluña, España; sus padres, Micaela y Jaime, campesinos de clase media, le dieron formación católica; fue el menor de tres hermanos. Su progenitor lo instruyó en el comercio y la administración, que en la posteridad le serían muy útiles. Desde su niñez muestra inclinación hacia la religión y la pedagogía. A la muerte de su madre, en 1854, parte hacia la población española de Montserrat, para servir a Nuestra Señora como ermitaño. Más tarde, con apoyo de su hermano mayor ingresa al seminario en la diócesis de Tortosa (Tarragona, España) y al terminar los estudios eclesiásticos, recibe la ordenación sacerdotal en 1867. Es docente en el seminario, además, realiza vasta labor catequética en esa diócesis. Por su amplia cultura e inteligencia, organiza grupos de menores hasta entonces desatendidos en dicho territorio, para que reciban formación espiritual e instrucción pedagógica; con esto la transformación entre las familias de la localidad se hace notable. Su capacidad administrativa fue decisiva en sus diversas fundaciones: en 1870, la Pía Asociación de la Purísima y el semanario El amigo del pueblo. Dos años después la revista Santa Teresa de Jesús y, en 1873, la Asociación de Hijas de María Inmaculada y santa Teresa de Jesús (actual Movimiento Teresiano de Apostolado, con tres ramas de seglares: Amigos de Jesús, Jóvenes y Comunidades); una Hermandad Josefina para hombres, en 1876; el Rebañito del Niño Jesús, formado por infantes (actual Club Amigos de Jesús) y su obra máxima: la Compañía de Santa Teresa de Jesús (teresianas), extendida actualmente en América, Europa, Asia y África, cuyo apostolado es difundir la enseñanza y el amor a Cristo, acorde con la espiritualidad de santa Teresa de Jesús (15 de octubre), indicando: "Este debe ser vuestro único afán: ser todas de Jesús, que no haya cosa en vuestro interior' y exterior que no predique a Jesús". Su lema fue: "Todo por Jesús", y su pensamiento: "Los ideales deben ser altos siempre y en todas las cosas: los que den por resultado práctico mayor aumento de los intereses de Jesús en cualquier parte del mundo". Autor de: Guía práctica del catequista, Tesoro de la niñez, El cuarto de hora de oración, así como de numerosas Cartas. Pese a su actividad, con frecuencia se retiraba para orar. Por desgracia, lo involucran en conflictos con autoridades eclesiásticas, ante lo cual con paciencia exclama: "Callad y orad; debemos ahogar el mal con abundancia del bien". Años después, para hacer oración se retira a la soledad del convento franciscano del Espíritu Santo, en Gilet, Valencia, lugar donde muere víctima de un derrame cerebral. Sus reliquias se veneran en la capilla del convento teresiano, en Tortosa. Al paso del tiempo, los conflictos que padeció en vida se aclararon y se demostró su fidelidad a la Iglesia, caridad y fortaleza en grado heroico. El Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) lo canoniza en su visita a Madrid, el 16 de junio de 1993 y en 1998 se le declara patrono de los catequistas españoles. Iconografía: con sotana, en el desempeño de su labor docente.


 

MIÉRCOLES 28

Santos: Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, y Julián de Cuenca, obispo. Beata Boleslava María Lament, fundadora.

SAN JULIÁN DE CUENCA, del latín arcaico, "el divino" (siglos XII-XIII). Obispo. Quizá su nacimiento ocurrió en Toledo, España; de antepasados mozárabes, ya que el primer documento escrito en árabe que se conoce lo nombra Julián ben Tauro. Sus datos se conocen después de su consagración como segundo obispo de la diócesis española de Cuenca, en 1198, territorio en incipiente organización religiosa y civil. Ejerce su ministerio episcopal con prudencia y sabiduría; por su carácter accesible gana la confianza y cariño de la feligresía. Asimismo, atiende con espíritu cristiano a los habitantes del lugar, aun a judíos y musulmanes, y les proporciona instrucción y bienestar, así como una pacífica convivencia. Propicia el inicio de la construcción de la Catedral de Cuenca y, hasta nuestros días, se conserva el documento que en 1201 firmó como primer Estatuto redactado por él para el cabildo catedralicio. Hombre piadoso, que, a pesar de sus múltiples ocupaciones, buscaba la soledad de una gruta para practicar la oración contemplativa. Realiza numerosos viajes en misión pastoral, para recorrer la diócesis, y en ellos manifiesta su generosidad para con los marginados, además, atiende en forma personal a los contagiados, víctimas de las epidemias. Este santo varón entrega su alma al Creador en el año 1208, en su sede, episcopal. Su sepulcro, situado en la capilla de Santa Agueda, en Cuenca, es visitado por numerosos fieles que solicitan su intercesión; ocurren connotados hechos milagrosos, y da inicio su culto. Como su veneración se propaga con rapidez, el Cabildo cuenquense determina, en 1518, trasladar sus reliquias a la Catedral de la que fue su diócesis. Al realizar la exhumación se comprueba que, después de 210 años de su muerte, el cadáver estaba incorrupto. Su veneración, que inició sin una canonización formal desde el siglo XV, se conmemoraba el 28 de enero. El pontífice Julio III (1550-1555) aprueba su conmemoración anual para celebrarse, además, el 5 de septiembre. La historia recuerda con admiración y respeto la obra de san Julián, otorgándole el título de Verdadero padre de los pobres. Por desgracia, durante la guerra civil española (1936-1939) su cadáver fue profanado y sólo se recuperaron fragmentos de sus restos reliquia, los cuales, hasta nuestros días, se veneran en el Altar del Transparente, de la mencionada catedral.

 

JUEVES 29

Santos: Sulpicio Severo de Bourges, obispo y José Freinademetz, presbítero. Beato Manuel Domingo y Sol, fundador.

SAN SULPICIO SEVERO DE BOURGES, del latín, sulpicius, nombre de familia romana y "severo, austero", respectivamente (siglo VI). Obispo. Es el santo titular de esta fecha, de origen francés, sin ubicar con precisión fecha de nacimiento, ni particularidades de su familia e infancia. Al parecer los datos que se conocen los escribió san Gregario de Tours (17 de noviembre), con narraciones a partir de su elección como obispo de la ciudad francesa de Bourges. Destacó por su oratoria, y por convertir numerosos paganos al cristianismo, así como por su piedad y sapiencia, hasta su deceso, en su sede episcopal. Su culto es inmemorial. En ocasiones se le confunde con san Sulpicio el Piadoso (17 de enero), quien lo sucedió en el episcopado.

 

VIERNES 30

Santos: Jacinta Mariscotti, religiosa; Burgos, abad, y Muciano María, Hermano de las Escuelas Cristianas.

SAN LESMES DE BURGOS, del anglosajón, ealdhelm. "yelmo viejo" o "yelmo grande" (siglo XI). Abad. Su compañero, el monje benedictino Rodolfo, recopiló y escribió algunos datos de su vida. Nativo de Loudun (actual Anjou, Francia), fue instruido en la fe cristiana, sin conocerse mayores datos de familia. Por obediencia a sus progenitores, en su juventud ingresa en la milicia. Sin embargo, conserva en su mente y en su corazón las palabras evangélicas: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres”. Cuando fallecen sus padres, decide consagrarse a Dios; por ello, como penitencia, peregrina como mendicante hacia Roma, piadosa costumbre de aquel tiempo, a fin de hacer oración, pedir perdón y encomendarse a Dios e iniciar la vida religiosa. Al regresar a su país ingresa en la abadía benedictina de la Casa de Dios en Haute-Loire; recibe el hábito y hace su profesión monástica. Su vida ejemplar permite que, hacia el año 1077, sea electo abad y recibe la ordenación sacerdotal. Más adelante, la reina Constanza de Borgoña, al contraer nupcias con Alfonso VI (1065-1109), rey de León (España), en reconocimiento a su santidad lo llama a ser capellán en la corte española. El abad se traslada a ese país y ejerce con fidelidad su misión, permanece en palacio durante varios años, hasta que el monarca le dona la capilla y el hospital de la población española de Burgos. Una vez que Lesmes toma posesión de los citados edificios, los convierte en monasterio y hospital anexo, con el nombre de San Juan de Burgos, ubicado al borde del camino a Santiago de Compostela. En este lugar el abad reúne a los monjes y recibe muchos otros, atraídos por su piedad; no sólo atiende a sus hermanos benedictinos, sino que, con caridad, sirve a múltiples peregrinos, a quienes proporciona hospedaje, y cuida a enfermos que acuden al nosocomio. Se dice que realiza numerosos hechos milagrosos. Adquiere fama de santidad a su muerte, acaecida en ese lugar. Su culto público dio inicio a partir del año 1097; se le dedicó un templo en Burgos, España, donde se encuentran sus reliquias. Iconografía: con hábito, en sus manos lleva un hacha de leñador, alusiva al servicio que prestaba a los peregrinos. También es conocido como san Adelmo o Adelelmo.

 

SÁBADO 31

Santos: Juan Basca, fundador, y Marcela de Roma, viuda. Beata Ludovica Albertoni, laica.

Vísperas I del domingo: 4a semana del Salterio Memoria

SANTA MARCELA DE ROMA, del latín, Marcellus, diminutivo de Marcus o sea Marco, Marte, dios griego de la guerra (325-410). Viuda. Se ignoran detalles de su vida anteriores a la edad adulta. Acaudalada y hermosa mujer de origen romano, quien aún joven queda viuda, después de siete años de matrimonio. Dada su juventud, virtudes y belleza, Cerilus, cónsul de Roma, le propone matrimonio; sin embargo, Marcela ya había decidido dedicarse a servir a Dios a través de la oración y caridad al prójimo, por lo cual lo rechaza. Se dice que -pese a las persecuciones paganas- fue la primera dama que hizo pública su fe cristiana. Por su vasta cultura fue respetada y admirada por quienes la conocían. Habitaba en una residencia palaciega ubicada en la Vía Aventina y que, con generosidad, convirtió en centro de reunión de varias amigas y conocidas que deseaban conocer la doctrina de Cristo. Como resultado del ejemplo de vida cristiana las damas formaron varias comunidades dedicadas a la oración y a la caridad, y llevaron vida de austeridad y ascetismo. En dichas reuniones tuvieron por maestro a san Jerónimo (30 de septiembre), quien da fe de la vida, virtudes y muerte de Marcela. Al paso del tiempo, los paganos invadieron la Ciudad eterna y ella, a sus ochenta y cinco años de edad, no pudo huir hacia otra población. Cuando las tropas de Alarico I, rey de los visigodos (muerto hacia 412) invaden Roma, es aprehendida y golpeada, para que confesara el lugar donde escondía sus riquezas, las cuales, tiempo atrás, había donado a los pobres. Días después muere a causa de los golpes recibidos. Por su sacrificio la Iglesia la venera como mártir desde tiempo inmemorial. San Jerónimo expresó de ella: “... Despreció las riquezas y la nobleza y se hizo más noble por la pobreza y la humildad" Y la nombró: la gloria de las matronas romanas. Es considerada como la iniciadora de la vida monástica feme nina en la Iglesia de Occidente.