VIERNES 1
Santos: JosŽ Obrero y
Jerem’as, profeta. Beato Clemente Septyckyj, m‡rtir. Feria (Blanco)
SAN JOSƒ, del hebreo, "Dios
acrecentar‡" (siglo I). Obrero. Este santo var—n, descendiente del rey
David, es "Custodio del Redentor". Para sostener a su familia, JosŽ
trabaja como carpintero. Como tal se le identifica en el evangelio de san Mateo
(13, 54-58): "En aquel tiempo viniendo Jesœs a su patria, les ense–aba en
su sinagoga, de tal manera que dec’an maravillados: 'ÀDe d—nde le viene a Žste esa
sabidur’a y esos milagros? ÀNo es Žste el hijo del carpintero?..'''. La
anterior es una de las pocas referencias que al respecto de JosŽ encontramos en
el Nuevo Testamento, la otra es cuando el mismo evangelista se–ala: "JosŽ
era un hombre justo" (1, 18-24). La Santa Madre Iglesia retoma una
celebraci—n civil, que en sus or’genes -a mediados del siglo XIX- rememora el
odio y los rencores entre patrones y trabajadores, entre explotadores y
explotados, una "fiesta" del odio y la venganza, de "lucha de
clases", para convertirla en una festividad de reconocimiento al
trabajador que -al igual que el padre terrenal de Jesœs- realiza sus
actividades "para el Se–or". Es instituida en 1955 por Su Santidad
P’o XII, en el mensaje dirigido por el Papa este d’a se expresa el sentir
cat—lico: "ÁCuantas veces hemos afirmado y explicado el amor de la Iglesia
hacia los obreros! (...) ÀquiŽn y, sobre todo, quŽ sacerdote o cristiano podr‡
hacerse el sordo al grito que se levanta de lo profundo y que en el mundo de
Dios justo pide justicia y esp’ritu de hermandad?". M‡s adelante el
pont’fice se–ala: Ò... el 1 de mayo (...), lejos de ser fomento de discordias,
de odios y de violencias, es y ser‡ una invitaci—n constante a la sociedad
moderna a completar lo que aœn falta a la paz social. Fiesta cristiana, por
tanto, es decir, d’a de jœbilo para el triunfo concreto y. progresivo de los
ideales cristianos de la gran familia del trabajo. A fin de que os quede
grabado este significado... nos place anunciaros nuestra determinaci—n de instituir,
como de hecho lo hacemos, la fiesta litœrgica de San JosŽ Obrero, se–alando
para ella precisamente el d’a uno de mayo". Iconograf’a: se representa al
Santo Var—n en su taller, acompa–ado por Jesœs ni–o, quien le ayuda en su
labor.
SçBADO 2
Santos: Atanasio de
Alejandr’a, doctor de la Iglesia, y JosŽ Nguyen Van Luu y compa–eros, m‡rtires.
Beata Mafalda de Portugal religiosa.
V’speras I del domingo: 4a
Semana del Salterio Memoria (Blanco)
BEATA MAFALDA DE PORTUGAL, variante
portuguesa de Matilde, del germ‡nico, "poderosa en la batalla"
(1184-1257). Religiosa. Natural de Portugal, donde sus padres, Sancho I El
Poblador (1154-1211) y Aldonza, son los monarcas. Es la hija menor, siendo sus
hermanas las santas Teresa (17 de junio) e Isabel (4 de julio) de Portugal;
recibe esmerada instrucci—n y su madre le infunde las virtudes cristianas. Aœn
adolescente, como era la tradici—n en la nobleza, sin tomar en cuenta la
voluntad de Mafalda, sus padres acuerdan contraiga nupcias con un caballero
quien le dobla la edad; pero por conveniencias pol’ticas y financieras de la
Corte, este plan no se realiza. M‡s adelante -hacia 1215- se concierta un
enlace matrimonial de la princesa con el tambiŽn adolescente Enrique I, rey de
Castilla, pero dichos esponsales tampoco se concretan debido a que hab’a
parentesco entre los c—nyuges y no se obtiene la dispensa de la Santa Sede con
la finalidad de permitir el enlace. DespuŽs de esas dificultades, Mafalda quien
es una joven piadosa decide consagrarse a Dios, deja las vanidades y comodidades
del palacio e ingresa en el monasterio cisterciense de Arauca, en su pa’s, del
cual es benefactora. Una vez habiendo profesado, da testimonio de santidad en
el servicio al pr—jimo, dedicada a la atenci—n de los m‡s necesitados, hasta su
.fallecimiento que ocurre en el mismo convento, donde se inicia su inmemorial
veneraci—n. Patrona de la ciudad portuguesa de Arouca, queda fijada en la orden
cisterciense su memoria anual en esta fecha.
DOMINGO 3
IV. DOMINGO DE PASCUA
La Santa Cruz
Santos: Santa Maura de
Egipto, m‡rtir. Beato Eduardo JosŽ Rosaz, obispo. (Blanco)
LA SANTA CRUZ, del lat’n, crux, crucis,
instrumento de suplicio. Hist—ricamente, se dice, es Sem’ramis (reina de Asir’a
-regi—n de Asia-, quien vive en el siglo IX a. C.) quien idea que la cruz sea
utilizada como instrumento de suplicio; como tal la consigna el Antiguo
Testamento (Gn 40,19; Dt 21,23; vŽase Ga 3,13). Los romanos la utilizan para
dar muerte a criminales y con ello amedrentar a quienes quieran imitarles.
Morir en la cruz es una ignominia -para el reo y su familia-: al aceptar Žsta,
Cristo" ... se rebaj— a s’ mismo haciŽndose obediente hasta la muerte y
muerte en una cruz" (Flp 2, 8); adem‡s, mediante su muerte en cruz salva a
la humanidad (Ef 2, 16; Col 1, 20; Flp 2, 8; Hb 12,2; 1 P 2, 24). En palabras
de nuestro actual pont’fice Benedicto XVI: Ò...la cruz es la conmovedora
manifestaci—n del acto de amor infinito con el que el Hijo de Dios salva al
hombre y al mundo del pecado y de la muerte. Por eso, la se–al de la cruz es el
gesto fundamental de nuestra oraci—n, de la oraci—n del cristiano. Hacer la
se–al de la cruz (...) es pronunciar un s’ visible y pœblico a Aquel que muri—
por nosotros y resucit—, al Dios que en la humildad y debilidad de su amor es
el Todopoderoso, m‡s fuerte que todo el poder y la inteligencia, del mundo
(...). La Eucarist’a es misterio de muerte y de gloria como la cruz, que no es
un accidente, sino el paso a travŽs del cual Cristo entra en su gloria (cf. Lc
24, 26) y reconcilia a la humanidad entera, derrotando toda enemistad. Por eso,
la liturgia nos invita a orar con confianza y esperanza: Mane nobiscum, Domine!
ÁQuŽdate con nosotros, Se–or, que con tu santa cruz redimiste al mundo!".
La Cruz es el s’mbolo primordial de los cristianos y uno de los pocos s’mbolos
generalmente aceptados por todas las confesiones cristianas.
LUNES 4
Santos: Felipe y
Santiago, ap—stoles; Ceferino JimŽnez, m‡rtir, y Silvano de Gaza, m‡rtir.
Fiesta
SAN SILVANO DE GAZA, del
lat’n, Silvannus, "deidad silvestre" (304). M‡rtir. Son desconocidos
los datos anteriores a su elecci—n como obispo de Gaza en Palestina, lugar
donde vive. Se distingue por su sapiencia y ejemplar vida cristianas. Las
autoridades paganas lo confinan a trabajar en las minas de Phaeno -actual
territorio de Jordania- con otros 39 piadosos cristianos, que son sentenciados
a morir decapitados por negarse a renunciar a la fe de Cristo. El historiador
Eusebio de Cesarea (260-340) atestigua en sus escritos la piedad de Silvano,
as’ como su martirio en uni—n de los citados compa–eros, de los cuales hoy la
Iglesia conmemora su culto inmemorial.
MARTES 5
Santos: Hilario de
ArlŽs, obispo; çngel de Sicilia, m‡rtir, y Peregrino Laziosi de Forl’,
religioso. Feria (Blanco)
SAN HILARIO DE ARLƒS, del lat’n,
"alegre, jovial, contento" (401-449). Obispo. Nace en la regi—n de la
Borgo–a francesa, pero no se conocen particularidades de su infancia y familia;
al parecer pertenece a la nobleza de su pa’s. En la juventud es un destacado
funcionario del Imperio Romano, por lo que no le preocupa el aspecto religioso
en su manera de actuar. Tiene parentesco con san Honorato (16 de enero), quien
esta dedicado a la oraci—n y el estudio en la soledad de la isla de Lerins,
Francia, donde funda un monasterio; este santo var—n abandona su retiro con la
finalidad de dirigirse al joven para acercarlo a Dios. Sin embargo, Hilario no
es f‡cil de convencer y enfrenta dudas al respecto: "Por un lado, me
parece que veo al Se–or llam‡ndome; por otro, el mundo ofreciŽndome sus seductores
encantos"; pese a su indecisi—n, busca a Honorato, ante quien se presenta
humilde y d—cil, en 426, y quien lo acompa–a hacia la cuidad de ArlŽs, donde es
electo arzobispo. En tanto Hilario regresa a Lerins, con el prop—sito de
entregarse a Dios en la oraci—n y el estudio. M‡s adelante, en 429, cuando
Honorato fallece, Hilario se presenta en ArlŽs y lo sucede en el arzobispado. A
pesar de su alto cargo, hace una vida austera, siendo generoso con los
marginados. Realiza viajes pastorales para atender las necesidades de los
obispos de la di—cesis, a quienes les da ejemplo de perfecci—n cristiana.
Establece monasterios y se preocupa por la estricta observancia de la
disciplina mon‡stica. Su celo pastoral es tan severo que muchos feligreses se
retiran del templo hasta que, predicando con caridad y comprensi—n hacia la
debilidad humana, la feligres’a vuelve a las iglesias con la finalidad de
atender a su predicaci—n. Participa en las Galias (actual territorio francŽs),
en los concilios de Riez, en 439; Orange, en 441; en 442, en Vaison, y en 443,
en ArlŽs. Su vida de intensa labor misionera, se extingue en su di—cesis. Por
su fama de santidad, el pueblo inicia su veneraci—n. Iconograf’a: con atav’o
comœn a los obispos.
MIƒRCOLES 6
Santos: San Evodio de
Antioquia, m‡rtir, y Domingo Savio, laico. Beato Francisco Montmarency Laval,
obispo. Feria (Blanco)
BEATO FRANCISCO MONTMARENCY LAVAL, del
italiano antiguo, "franco", "francŽs" (1623-1708). Obispo.
Originario de Francia. Sus datos biogr‡ficos se conocen a partir de su vocaci—n
al sacerdocio y despuŽs su solicitud para ser transferido a la colonia francesa
conocida como Nueva Francia, actual Canad‡, lugar para el que es designado
obispo. Una vez ah’ se instala en QuŽbec, donde establece un seminario el cual
se convierte en la Universidad Laval, una de las principales universidades
cat—licas en nuestros d’as. En 1659 es nombrado primer vicario apost—lico de la
Santa Sede en Canad‡. Se consagra, con celo misionero, a la evangelizaci—n de
los ind’genas en territorio canadiense, donde recorre vastas regiones; funda
hospitales y escuelas; atiende e instruye con esmero a sacerdotes y religiosos.
Durante su episcopado, Canad‡ es constituido di—cesis (1674). Para beneficio de
su pa’s natal, obtiene de la Santa Sede la aprobaci—n para establecer Par’s un
Seminario para las Misiones Extranjeras. Por su amplia misi—n apost—lica, se le
reconoce como el ÒPadre de la Iglesia canadiense". Muere con fama de santo
en QuŽbec. Es beatificado por el Siervo de Dios, Juan Pablo II (1978-2005), el
22 de junio de 1980.
JUEVES 7
Santos: Rosa Venerini,
fundadora; Flavia o Domitila de Roma, m‡rtir, y Juan de Beverley, obispo. Feria
(Blanco)
SANTA FLAVIA O DOMITILA DE ROMA, del
lat’n, "dorado, rubio" y "domar", "subyugar",
respectivamente (siglos I-II). M‡rtir. Antes de las reformas al Calendario
Litœrgico efectuadas por Pablo VI (1963-1978), en 1969, la memoria de esta
m‡rtir es efectuada el 12 de mayo. Los escasos datos de su existencia se
encuentran en antiguas cr—nicas, donde se cita que es hija de Plautina;
pertenece a la nobleza romana y se convierte al cristianismo. En su juventud
contrae nupcias con el c—nsul Flavio Clemente; los c—nyuges son parientes del
pagano emperador Domiciano (5297), perseguidor de los cristianos. Al parecer, Flavia
Domitila es propietaria de un bello jard’n en la V’a Ardeantina, Roma, el cual
dona para hacer un cementerio, donde se da cristiana sepultura a los numerosos
m‡rtires de su Žpoca. Cuando se descubre que la noble dama es cristiana se le
destierra a la isla de Pandataria (actual Ventotene, cerca de N‡poles, Italia),
donde victima del maltrato muere m‡rtir en aras de la fe. Su veneraci—n es
inmemorial. En nuestros d’as dicho cementerio se conoce como las
"Catacumbas de Domitila". Iconograf’a: con tœnica de Žpoca, espada y
palma alusiva a su martirio.
VIERNES 8
Santos: Benedicto II,
papa, y Pedro de Tarantasia, obispo. Beata Mar’a Droste Zu Vischering,
religiosa. Feria (Blanco)
BEATA MARêA DROSTE ZU VISCHERING, del
arameo, "se–ora" (1863-1899). Religiosa. Oriunda de Munster,
Alemania, vive en la Žpoca de la persecuci—n contra los obispos y sacerdotes en
su pa’s. Recibe formaci—n en la fe cat—lica y manifiesta desde ni–a una
especial devoci—n al Sagrado Coraz—n de Jesœs. A los 15 a–os, al escuchar la
predicaci—n de un sacerdote, siente el llamado de Cristo para consagrarse a su
servicio; en esa fecha escribe en su diario: "... en este d’a comenz—
Nuestro Se–or a atraerme de una manera muy especial, rob‡ndome por fin el
coraz—n". Pese al acoso de las autoridades alemanas contra los cat—licos,
y despuŽs de discernir sobre su vocaci—n, resuelve servir a Dios en el pr—jimo
como maestra de j—venes abandonadas y prostitutas; entonces cuenta con 23 a–os
de edad. Dos a–os despuŽs ingresa en la congregaci—n de Hermanas del Buen
Pastor en su ciudad natal; profesa con el nombre de Mar’a del Sagrado Coraz—n
de Jesœs. Este trascendental d’a registra en su diario: "Se–or, he
abandonado todo, absolutamente todo, para amarte hasta el œltimo momento de mi
vida y para propagar la devoci—n de tu Sant’simo Coraz—n, segœn todas mis
posibilidades". A–os despuŽs (1891) es enviada a Lisboa, Portugal, donde
se le presentan duras pruebas que supera por su profunda devoci—n al Coraz—n
Sacrat’simo de Jesœs; adem‡s, es centro de fen—menos m’sticos en los que
dialoga con nuestro Se–or. En 1894 es asignada superiora en el convento de su
congregaci—n en la ciudad portuguesa de Oporto, lugar en el cual -con esfuerzo
de las j—venes y las religiosas, as’ como por sus dotes administrativas- logra elevar
el nivel econ—mico y sobre todo la espiritualidad en la formaci—n de muchachas
abandonadas que recurren a la protecci—n de las Hermanas. Es tal su trabajo que
pasa los d’as en jornadas exhaustivas cumpliendo su misi—n, por lo que padece
una afecci—n en la mŽdula espinal que la mantiene postrada. Su inmenso af‡n de
servicio le hace solicitar que en una camilla le lleven a las habitaciones de
sus protegidas; adem‡s, siempre se muestra sol’cita para dar consejo a los
lugare–os que as’ lo piden. Se dice que en una revelaci—n, Jesœs le indica que
solicite al pont’fice Le—n XIII (1878-1903) la consagraci—n del mundo a su
Divino Coraz—n, lo cual comunica por escrito al citado Papa. Deja una herencia
de amor al pr—jimo a su fallecimiento, que ocurre en el convento de Oporto.
Pasados tres d’as del deceso, Le—n XIII efectœa la solemne consagraci—n de la
humanidad al Sacrat’simo Coraz—n de Jesœs. Beatificada por Pablo VI (1963-1978)
el l de noviembre de 1975.
SçBADO 9
Santos: Pacomio de la
Tebaida, abad; Catalina de Bolonia, religiosa, e Isa’as, profeta. V’speras I
del domingo: 1». Semana del Salterio Feria (Blanco)
SANTA CATALINA DE BOLONIA, del
griego, "pura" (1413-1463). Religiosa. Natural de Bolonia, Italia; al
parecer, a los 11 a–os de edad es conducida a la Corte italiana de Ferrara,
donde le procuran estudios en letras, poes’a, canto, lat’n, etcŽtera; desde su
juventud cuenta con amplia cultura; adem‡s, es apreciada entre la aristocracia
por su belleza y sus conocimientos. Sin embargo, renuncia al lujo con la
finalidad de consagrar su vida a Dios e ingresa en el monasterio de la orden de
Santa Clara (clarisas) en Ferrara, donde profesa en 1432. Se distingue por su
humildad y la atenci—n hacia las religiosas enfermas, as’ como por su
obediencia para realizar las actividades de: portera, cocinera, maestra de
novicias; a la vez, consuela a sus hermanas espirituales y compone poes’as para
alabar a Dios. En una de sus declaraciones se–ala: "Cuando sal’ del siglo
(se refiere a su vida en el mundo, antes de hacer profesi—n en la vida
religiosa), mi œnico objeto fue hacer la voluntad de Dios y para quererlo amar
con amor perfect’simo, y d’a y noche no pensaba ni ped’a otra cosa, sino que
pudiera, supiera y tratara de amar y conocer a Dios". En este ambiente de
oraci—n y profundo amor al Creador, se le manifiestan experiencias m’sticas y
continuos Žxtasis; pese a lo anterior, padece por espacio de cinco a–os
constantes tentaciones; se dice que tiene apariciones demon’acas y casi llega a
la desesperaci—n. Sin embargo, sus constantes plegarias y discernimiento la
hacen superar esta etapa. DespuŽs de ese sufrimiento, sus Žxtasis y visiones se
multiplican; asimismo, es dotada con el don de profec’a. Su obra literaria
contiene Las siete armas espirituales, en la que indica las "armas
espirituales" que debe utilizar la sierva de Cristo para ser su digna
esposa, y Los doce jardines, sobre su experiencia m’stica y c—mo llegar al
camino de la perfecci—n. Ambas son obras extensas, plenas en misticismo y
espiritualidad, que reflejan su amor a la Divinidad, as’ como su preclara
inteligencia. En 1446 es trasladada al monasterio de Corpus Domini en Bolonia,
donde por obediencia acepta el cargo de abadesa, que desempe–a siendo ejemplo
de virtud, hasta que, agobiada por penosa enfermedad, dice a sus hermanas:
"Mi fin ha llegado y me marcho alegremente; siempre me ha sido grato
padecer por Cristo. Les dejo la paz de Cristo y les doy mi paz; ‡mense
mutuamente y as’ conseguir‡n que yo sea siempre su abogada ante Dios".
Duerme en el Se–or diciendo suavemente: "ÁJesœs!, ÁJesœs!, Jesœs!".
Sus hijas espirituales testimonian que al morir su rostro se torna luminoso; es
sepultada en su convento, donde su cad‡ver incorrupto recibe veneraci—n.
Canonizada por Clemente XI (1700-1721) en 1712. En alusi—n a su vasta cultura,
su habilidad en la ejecuci—n de instrumentos musicales, sus dotes en la poes’a
y la pintura, se le considera patrona de los artistas. Iconograf’a: con h‡bito,
sentada impartiendo c‡tedra; lleva en sus manos un crucifijo y un libro.
DOMINGO 10
V DOMINGO DE PASCUA
Santos: Antonino de
Florencia, obispo; Job, laico, y Gordiano y Ep’maco de Roma, m‡rtires. (Blanco)
SANTOS GORDIANO y EPêMACO DE ROMA, del
lat’n, patron’mico de Gordius = Gordio, del griego, "originario de la
ciudad de Gordion", y tambiŽn del griego, "f‡cil de atacar, f‡cil de
expugnar", respectivamente (362?). M‡rtires. Viven en tiempos del pagano
emperador de Roma Juliano El Ap—stata (331-363), cruel perseguidor de los
cristianos, cuando ya la fe verdadera se hab’a extendido. El citado monarca,
con el prop—sito de erradicar la cristiandad, nombra en cada provincia
autoridades que ejecutan matanzas a multitud de fieles; uno de los ministros
paganos es Gordiano, el cual es designado vicario (del lat’n: vicarius, que
tiene las veces, el poder y las facultades de otro o lo sustituye) en Roma,
donde sin piedad ordena asesinar a los seguidores de Cristo. Sin embargo, el
Se–or cautiva el coraz—n del id—latra, a travŽs de conversaciones con uno de
los prisioneros cristianos, por lo que abraza la fe verdadera y pide ser
bautizado. Al enterarse Juliano de la conversi—n de Gordiano, indignado lo
manda azotar y martirizar, quebr‡ndole los huesos; es ultimado por decapitaci—n
y su cad‡ver arrojado a los perros. Piadosos cristianos recuperan el cuerpo y
le dan cristiana sepultura en la V’a Latina de Roma. En esa V’a es sepultado el
m‡rtir Ep’maco, natural de Alejandr’a, Egipto, quien padece graves sufrimientos
en trabajos forzados por negarse a adorar a los falsos dioses, lo cual ocasiona
su muerte. La Iglesia desde tiempo inmemorial celebra hoy la memoria de ambos
m‡rtires. Iconograf’a: antiguos textos los representan sobre un nimbo de nubes,
con vestimenta de Žpoca, palmas por su sacrificio martirial, Gordiano con casco
militar y espada por su decapitaci—n; al lado de Ep’maco, una hoguera alusiva a
que muere quemado.
LUNES 11
Santos: Estela de
Francia, m‡rtir; Ignacio de L‡coni, religioso, y Francisco de Jer—nimo,
presb’tero. Feria (Blanco)
SAN IGNACIO DE LçCONI, del lat’n,
Ignatius, modificaci—n del celtibŽrico, Egnatius, quiz‡ "lugar en la
pendiente de una extremidad monta–osa" (1701-1781). En la peque–a aldea de
L‡coni, perteneciente a la isla de Cerde–a, Italia, nace el hijo de Mat’as y
Ana Mar’a, quienes lo bautizan con los nombres de Francisco Ignacio Vicente. Su
madre, desde el embarazo, lo encomienda a san Francisco de As’s (4 de octubre);
por lo tanto, desde ni–o escucha hablar en casa sobre la vida y obra de este
gran santo. Vicente, como lo llaman en familia, en su ni–ez ayuda a cuidar las
ovejas y labrar las tierras propiedad de su padre. Tal vez la espiritualidad
que le infunde su progenitora, al permanecer en la soledad de la campi–a, entre
la naturaleza, hace de Žl un adolescente piadoso, que ora y hace ayunos que lo
mantienen en extrema delgadez, as’ es que los lugare–os, con admiraci—n por su
conducta ejemplar, le llaman "el Santito". Por su fr‡gil apariencia
se admiran sus padres y el p‡rroco de la poblaci—n; sin embargo, el joven es
entusiasta como cualquiera otro. A los 17 a–os enferma de gravedad y promete
que si Dios le concede la salud ingresar‡ en la orden Franciscana Capuchina en
la isla; al quedar sano, deja pasar dos a–os y medio sin decidir su vocaci—n.
Al paso del tiempo, un hecho le hace decidirse: cuando iba a galope en las
afueras de su aldea, el caballo se desboca y el joven queda a merced de la
bestia, que va a gran velocidad; en este trance, invoca la ayuda divina y
refrenda su promesa de hacerse religioso, por lo que queda a salvo. A los 20 a–os
de edad, con aprobaci—n y acompa–ado de sus padres, acude a solicitar su
ingreso en la citada orden. Casi lo rechazan por su dŽbil aspecto, pero m‡s
adelante ingresa al noviciado en el convento de San Benito en Buoncammino,
Cagliari, capital de Cerde–a, donde profesa con el nombre de Ignacio (1722). Es
admirado por los monjes y la gente del pueblo debido a su extrema obediencia,
sus ayunos, sus disciplinas y su austeridad, as’ como por la madurez que
manifiesta a lo largo de su vida. De su humildad da cuenta su vestimenta, la
cual describen sus bi—grafos as’: Ò... sol’a vestir como visten los capuchinos,
con un h‡bito lamentable, mosaico de parches y de retazos; limpio s’, pero
pintoresco. Predominaba el color casta–o, pero se ve’an tambiŽn los grises y negros,
los verdes p‡lidos y los azules viejos; se notaba la impericia del sastre en
las puntadas largas y en las alforzas abultadas; sus mangas no ser’an modelo de
elegancia, pero pod’an dar cabida a muchos objetos que sal’an a relucir en el
momento oportuno: mendrugos de pan, manojitos de legumbres, frutas,
pececillosÉ; (sus sandalias) eran famosas en la ciudad: casi ten’an m‡s clavos
que cuero; y, como abrigadoras y confortables, dejaban bastante que desear.
Pero fray Ignacio estaba content’simo con sus horribles sandalias, y con ellas
caminaba horas y m‡s horas, pese a los callos dolorosos y a las grietas
sangrantes de los talones... ƒl dec’a: 'Para ir al cielo me sirven mejor estas
sandalias que los suaves zapatos de gamuza o de charol'''. Durante su existencia
es agraciado con diversos dones. Trabaja 15 a–os como "limosnero",
labor que representa ir casa por casa solicitando donativos para el sustento
del convento. Al realizar esta labor, Ignacio "a cambio" da consuelo
a enfermos de cuerpo y alma; especial atenci—n merecen los ni–os, a quienes
instruye en la vida y las virtudes cristianas. Convierte a pecadores, apacigua
enemistades; asimismo, destaca por el don de consejo con el que el Se–or le
dot—. Siempre humilde, callado y en oraci—n constante, recorre las calles,
sirviendo de modelo y llevando a la reflexi—n a quienes le ve’an. Por ello
inicia su fama de santo entre la poblaci—n. Muchos son los prodigios que en
vida el santo fraile efectœa. DespuŽs de una vida plet—rica de virtudes y
santidad, entrega su alma al Creador en el convento de san Benito. Canonizado
por P’o XII (1939-1958), en 1951. Iconograf’a: en un camino hincado en actitud
orante ante la aparici—n de la virgen Mar’a, quien lleva en sus brazos a Jesœs;
en una roca aparecen un Cristo y una calavera (s’mbolo de su vida austera).
MARTES 12
Santos: Nereo y Aquiles
o Aquiles de Roma, m‡rtires; Pancracio de Roma, m‡rtir, y Epifanio de Salamina,
obispo. Feria (Blanco)
SAN EPIFANIO DE SALAMINA, del
griego, "relativo ala Epifan’a", "mostrarse,
manifestarse"(3l5?-403). Obispo. Los datos fidedignos de este obispo son
escasos. Algunos bi—grafos refieren que es oriundo de Besanduk, cerca de
Eleutheropolis, actual territorio de Judea; jud’o de nacimiento, habla con fluidez
cinco idiomas. Se convierte al cristianismo y recibe formaci—n en las virtudes
evangŽlicas en Egipto, donde permanece hasta la edad de 20 a–os, estudiando
teolog’a y a los cl‡sicos. Regresa a Palestina, su tierra natal; hacia 335,
funda un monasterio cerca de Eleuter—polis (Beth-Saddouk), donde radica y es
superior durante 30 a–os. En 367 es electo obispo de Salamina, Chipre, al este
de Grecia. Durante su episcopado destaca por su labor misionera y ense–anza
catequŽtica, as’ como por estimular la vida mon‡stica y apoyar a la Iglesia
contra las herej’as de su Žpoca, segœn los acuerdos que desde 325 se
proclamaron en el concilio de Nicea. Participa en los s’nodos de Antioqu’a, en
376, y de Roma, en 382. Mantiene un enconado antagonismo contra el escritor y
te—logo Or’genes (184-254). Entre sus obras se citan: Panarion, tratado sobre
las herej’as; Ancoratus, en la que refleja su polŽmica con Or’genes, y
Anacephaloeosis, que contiene resœmenes de teolog’a y liturgia, entre otras;
sus escritos son de gran valor para el estudio de la teolog’a. Al parecer,
muere en Palestina; su culto se pierde en la memoria de los tiempos.
MIƒRCOLES 13
Nuestra Se–ora de F‡tima
Santos: San Eutimio El
Grande de Palestina, ermita–o, y los M‡rtires de Alejandr’a. Memoria libre
(Blanco)
NUESTRA SE„ORA DE FçTIMA, del
‡rabe, "esplŽndida" (1917). Esta festividad tiene su origen en
F‡tima, aldea de Portugal, donde tienen lugar las seis apariciones de la Virgen
a tres pastorcillos: Luc’a dos Santos, de 10 a–os, y sus dos primos Francisco
Marto, de nueve a–os, y Jacinta, de siete, del 13 de mayo al 13 de octubre de
1917, es decir, un d’a como hoy del citado a–o al mediod’a se presenta la
primera aparici—n de la Virgen, la cual, segœn el relato de los videntes,
acontece as’: Cuando pastorean sus ovejas en Cova da Ir’a (valle de Santa
Irene) y el Sol est‡ en su cenit, una luz les ilumina, como el estallido de un
rel‡mpago. Con temor, suponen que ven’a tormenta, por lo que reœnen las ovejas
y se encaminan hacia casa. Al pasar delante de una encina, les sorprende otro
rel‡mpago, m‡s brillante que el primero. Enmudecen y aceleran el paso. Pero al
avanzar s—lo tres o cuatro metros una intensa claridad los rodea y enceguece.
Los tres miraron a la derecha; ante ellos, sobre el arbusto, en el centro de
una gran aureola de luz que les alcanza, vieron a una hermosa Se–ora, m‡s
resplandeciente que el Sol. Se asustan e intentan huir, pero con gesto maternal
la Se–ora les dice: "No teman, no quiero hacerles ningœn da–o". En el
Žxtasis que viven los ni–os, ven a la Se–ora, que les parece de unos 18 a–os.
Viste una tœnica blanca como la nieve, que la envuelve hasta los pies. Un
cord—n dorado ajusta la tœnica en la Cintura y cae hasta el talle. Un velo
blanco, con bordes de fino gal—n de oro, cubre su cabeza y sus hombros; llega
casi hasta el final del vestido. Su cara, infinitamente delicada, brilla como
un sol. Sonr’e con cari–o, pero con una sonrisa ligeramente velada por una
sombra de tristeza. Sus manos est‡n juntas sobre el pecho. Mira dulcemente con
sus ojos negros; en el brazo derecho tiene un rosario blanco, con cuentas
brillantes como perlas. El rosario cuenta con crucecita de plata, tambiŽn
brillante. Sus pies sonrosados est‡n descalzos, sobre una nube de armi–o, que
roza las ramas de la encina. La Virgen contesta a algunas preguntas que Luc’a
le hace, le revela algunos secretos y les pide que vuelvan al mismo lugar todos
los d’as 13 de cada mes hasta octubre. Entonces les revelar‡ quiŽn es y lo que
de ellos desea. Promete tambiŽn volver una sŽptima vez. En Žsta, como en las
subsecuentes apariciones, Luc’a conversa con la Se–ora, pero Jacinta ve y oye
la conversaci—n; mientras Francisco s—lo ve, sin escuchar las respuestas de la
Aparici—n. La Virgen les recomienda el frecuente rezo del rosario, a–adiendo
despuŽs del Gloria esta jaculatoria: "ÁOh Jesœs!, perd—nanos, l’branos del
fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, principalmente las que
m‡s lo necesiten". Las milagrosas apariciones se suceden tal como les es
prometido a los pastores; la asombrosa comunidad asiste con la esperanza de
contemplar aquella visi—n que s—lo a Luc’a se le manifiesta. La œltima
manifestaci—n tiene lugar el lluvioso 13 de octubre de 1917: en ella se reœnen
m‡s de 60 000 creyentes esperanzados en contemplar a la madre del Creador; sin
embargo, cuando Luc’a ve a Mar’a grita a la multitud: "ÁMiren hacia el
Sol!". En ese mismo momento deja de llover, las nubes se apartan y el Sol,
como disco luminoso, comienza a girar vertiginosamente sobre s’ mismo, como una
rueda de fuego, lanzando en todas direcciones chorros de luz, mudando muchas
veces de color y tonalidad. El firmamento, la tierra, los ‡rboles, las rocas,
el grupo le videntes y la inmensa multitud aparecen varias veces te–idos de
amarillo, verde, rojo, azul, violeta. Este fen—meno dura dos o tres minutos. El
Sol se detiene durante algunos instantes, para recomenzar de nuevo su danza de
luz, de forma cada vez m‡s deslumbrante aœn. De nuevo, y por tercera vez,
vuelve a comenzar sus movimientos, cada vez m‡s variado, m‡s colorido, m‡s
brillante: ese fuego de artificio tan extraordinario que ningœn art’fice humano
imagina semejante. El fen—meno dura cerca de 10 minutos. Los pastorcillos
afirman haber visto, adem‡s de la Virgen, a Jesœs y a san JosŽ. Tales
revelaciones son aceptadas por la Iglesia, despuŽs de acuciosos estudios,
acompa–ados del testimonio de los pastorcillos y los pobladores del lugar.
JUEVES 14
Santos: Mat’as,
ap—stol; Justa y Enedina de Cerde–a, m‡rtires, y Mar’a Dominga Mazzarello,
cofundadora. Fiesta (Rojo)
SANTA MARêA DOMINGA MAZZARELLO, del
arameo, "se–ora", y del lat’n eclesi‡stico, "consagrado al
Se–or" (1837-1881). Cofundadora. Oriunda de Morense, Italia; sus padres
son humildes campesinos. Desde muy peque–a muestra una gran piedad y gran amor
por la Virgen Mar’a. A la edad de seis a–os ya tiene una "capilla" en
su casa dedicada a Mar’a Auxiliadora. En 1855 se consagra a Mar’a en la
Asociaci—n de Maria Inmaculada. Con la finalidad de ayudarles, crea un peque–o
taller para j—venes en Morense. En 1863 inicia el "Oratorio Festivo".
Durante una visita que realiza san Juan Bosco (31 de enero) al poblado de
Mar’a, tiene lugar el primer encuentro entre ambos (1864). Es ah’ cuando nace
un gran amor por la obra del santo var—n y decide formar parte -con cinco amigas-
de la Asociaci—n de las Hijas de Mar’a Inmaculada. En 1872, ante la presencia
de Don Basca, se funda oficialmente el Instituto de las Hijas de Mar’a
Auxiliadora. Mar’a Dominga es nombrada primera superiora. En su primera etapa,
el reciŽn formado instituto se enfrenta a carencias materiales y a la oposici—n
de los habitantes, quienes ven con recelo la fundaci—n de un colegio para
mujeres. Cuatro a–os m‡s tarde, el instituto funda una nueva escuela para ni–as
y un oratorio en Vallecrocia; un mes despuŽs hacen lo propio en Tur’n. La obra
con la fe y dedicaci—n de la fundadora se extiende con gran Žxito por toda
Italia. Las escuelas atendidas por esta congregaci—n se proponen Ò...la
educaci—n integral de las j—venes con el estilo del Sistema Preventivo de Don
Bosco. Destinatarias son las j—venes de las clases populares m‡s pobres en
todas las etapas de la edad evolutiva...". Su precaria salud -quebrantada
por los sacrificios- hace que caiga gravemente enferma en Saint Cyr
(1879-1880). Regresa a Nizza Monferrato, en 1881, recae y muere. Es canonizada
en 1951. Iconograf’a: con el h‡bito de su orden.
VIERNES 15
Santos: Isidro,
labrador, y Juana de Lestonnac, fundadora. Beato AndrŽs Abellon, presb’tero.
Feria (Blanco)
BEATO ANDRƒS ABELLON, del
griego, "varonil" (1450). Presb’tero. Nativo de Saint Maximin,
Francia. Su casa es vecina de la iglesia y el convento de santa Mar’a
Magdalena, por lo que su vida -infantil y juvenil- est‡ ligada a la misma; la
asistencia a misa era pr‡ctica diaria; adem‡s, con regularidad se le ve en el
templo orando. Participa activamente en la vida parroquial y realiza continuos
ayunos y penitencias. De joven escucha predicar a san Vicente Ferrer, lo cual
marca el derrotero de su vida: decide consagrar su vida a Dios, por lo que
entra a la orden de los predicadores (dominicos). Estudia las artes liberales;
es docente en Par’s, Montpellier y Avign—n. Durante el noviciado, demuestra su
vocaci—n y pureza; al concluir sus estudios en el seminario, es ordenado. En su
misi—n destaca como predicador, as’ como gu’a espiritual. Desarrolla su labor
entre los fieles de su pueblo natal y extiende su tarea en la Provenza y el sur
de su pa’s, as’ como a las necesidades de Žsta. Se dice que a esta regi—n llega
Mar’a Magdalena a expiar los pecados cometidos durante su juventud, por ello de
continuo llegan a este poblado peregrinaciones, a las cuales AndrŽs y los
sacerdotes de la iglesia atienden brind‡ndoles alimento, hospedaje y auxilio
espiritual. La obra de AndrŽs y sus hermanos crece a tal grado que se considera
necesaria la creaci—n de una fundaci—n dedicada a atender a la comunidad y al
creciente flujo de peregrinos; de esta forma, recurre a los monarcas, a quienes
les plantea su proyecto. Dada su elocuencia y la convicci—n de los beneficios
que para la fe trae dicha propuesta, consigue recursos para llevada a la
pr‡ctica; por los estudios realizados, construye un hermoso monasterio el cual
refleja su gran amor al Se–or y el esp’ritu dominico. Varios muros, cuadros y
retablos de Žste aœn muestran sus grandes dotes como pintor. Conjuntamente con
su capacidad para crear obras materiales de gran belleza, se encuentran sus
virtudes como sacerdote. Debido a Žstas y a la creciente fama de santidad, el
pueblo le busca esperando de Žl el sabio y prudente consejo que le ayude a ser
mejor cristiano, por lo que se convierte en un famoso confesor y gu’a
espiritual. Es prior del convento que edifica y de otros, en los que siempre es
admirado y respetado por sus hermanos espirituales y los fieles. Para beneficio
de su grey, construye dos molinos pr—ximos a la iglesia, con lo cual ayuda a la
comunidad a ganarse el sustento y al progreso de su ciudad. Destacan su
misericordia y amor al pr—jimo cuando la peste flagela el poblado de
Aix-en-Provence, ah’ desaf’a al mal y atiende a los cientos de enfermos, sin
importarle poner en riesgo su integridad. Como pintor decora muros y retablos
de monasterios, as’ como templos, donde muestra maestr’a y sensibilidad.
DespuŽs de una vida plena de amor a Dios y al pr—jimo entrega su vida al Amado
en Aix-en-Provence, en cuya capilla reposan sus restos y reciben veneraci—n
desde su muerte. Su culto es confirmado por Su Santidad Le—n XIII (1878-1903)
en 1902.
SçBADO 16
Santos: Juan
Nepomuceno, m‡rtir; Gemma Galgani, laica, y Margarita de Cortona, penitente.
V’speras I del domingo: 2a semana del Salterio
Feria (Blanco)
SANTA MARGARITA DE CORTONA, del
lat’n, "perla" (1247-1297). Penitente. Hija de padres campesinos,
nace en Laviano, regi—n de la Toscana italiana; desde su m‡s tierna infancia,
su madre la ense–a a orar y a amar a Dios, lo que es muy valioso en su futuro.
Cuando tiene ocho a–os de edad, fallece su progenitora; posteriormente, su
padre contrae segundas nupcias y todo cambia para la ni–a, quien era bella y
d—cil. Soporta las exigencias y los malos tratos de una cruel madrastra, que
celosa de la hermosura de la adolescente la hace sufrir. M‡s adelante, a sus 16
a–os, la falta de cari–o y desatenci—n de su progenitor, la llevan a buscar
fuera del hogar recreaciones con compa–’as de no buena conducta, con lo que
compensa la falta de atenci—n en el hogar. Al correr del tiempo, Margarita goza
de lozan’a y buen porte, debido a lo que un adinerado joven se enamora de ella;
la joven, ‡vida de ternura, huye con Žl creyendo en sus promesas de matrimonio,
las cuales jam‡s se cumplieron. Despreciada por la noble familia del muchacho,
vive en una casa palaciega, donde disfruta de lujos, fiestas y comodidades.
Procrea un hijo, hecho que no todas sus biograf’as mencionan. El coraz—n de
Margarita recuerda las piadosas ense–anzas su madre. Siente que su conducta no
es correcta a los ojos de Dios. Es se–alada por el pueblo por sus esc‡ndalos
desde la adolescencia, por haberse fugado de la casa paterna, adem‡s de por
mantener una relaci—n ileg’tima sin estar bendecida por el sacramento del
matrimonio. Cuando ten’a 25 a–os, ocurre un hecho que marca su existencia: su
amante muere en condiciones funestas y ella localiza su cad‡ver en un bosque
donde yace en estado de descomposici—n. Por ello, Margarita, con su hijo,
pasado el funeral abandona su ostentosa casa para dirigirse al hogar paterno,
donde no fue aceptada ni por su padre, menos por la madrastra. Lo sucedido es
una se–al para cambiar de vida; deja a su hijo con unos familiares, pide perd—n
a Dios y pœblicamente al pueblo por haberlos escandalizado con su vida
anterior. Cubre su cuerpo con burdo sayal, derrama copioso llanto y,
arrepentida como signo de penitencia, recorre las plazas. En esta situaci—n se
dirige a Cortona, donde es protegida por una noble familia y continœa su vida
de expiaci—n, pero ahora dedicada a atender a los pobres y a los enfermos.
Frecuenta el templo de San Francisco donde se dedica a orar en prolongadas
jornadas diurnas y nocturnas. Poco despuŽs viste el h‡bito de la orden de
penitencia (actual Orden Franciscana Seglar) e intensifica sus penitencias,
utilizando cilicios y constante ayunos. Protege a los enfermos m‡s necesitados
en su austera habitaci—n, lo cual es antecedente remoto del actual hospital de
Santa Maria de la Misericordia. Dios premia su sincera contrici—n con
frecuentes Žxtasis y di‡logos con Jesœs crucificado. En uno de Žstos, ƒl le
indica: "Que tu conversi—n sea ejemplo para que los pecadores se sientan
animados a dejar la vida de pecado... Que los pecadores de todos los siglos
recuerden que yo los recibo con los brazos abiertos". Los œltimos nueve
a–os de su vida los pasa en una celda ubicada en la cima del monte que domina
Cortona, lugar donde muere el 22 de febrero de 1297; desde entonces su sepulcro
recibe numerosos devotos que solicitan su intercesi—n. Es canonizada por
Benedicto XIII (1724- 1730) el 16 de mayo de 1728. Su conmemoraci—n anual es
celebrada en forma indistinta en la fecha de su deceso o bien en la de su
canonizaci—n. Iconograf’a: entre otras, con h‡bito de la Tercera Orden
Franciscana, meditando ante Cristo crucificado.
DOMINGO 17
VI DOMINGO DE PASCUA
Santos: Pascual Bail—n,
religioso, y Adri‡n de Alejandr’a, m‡rtir. Beato Iv‡n Ziatvk, m‡rtir. (Blanco)
BEATO IVçN ZIATYK, forma rusa de Juan, del
hebreo, "Dios ha hecho gracia" (1899-1952). M‡rtir. Hijo de sencillos
campesinos cat—licos, nace en Odrechova, Polonia. Entre 1911 y 1919 realiza
estudios medios y superiores en el plantel polaco de Sanok. Desde entonces
destaca por su piedad y brillante inteligencia. DespuŽs inicia su formaci—n
eclesi‡stica en el seminario cat—lico de Przemysl en su pa’s, hasta ser
ordenado sacerdote en 1923. Es director del citado seminario desde 1925 a 1935;
este œltimo a–o ingresa en la congregaci—n del Sant’simo Redentor (redentoristas).
Ocupa los cargos de superior en los monasterios de la Dormici—n de la Madre de
Dios en Ternopil, as’ como en el de Nuestra Se–ora del Perpetuo Socorro en
Zboiska, Lviv, ambos en territorio ucraniano, entre 1941 y 1946. Al surgir
problemas sociopol’ticos en Przemysl, es expulsado por el rŽgimen comunista el
viceprovincial de la congregaci—n, pero es sustituido por el padre Ziatyk, en
1948. Posteriormente el metropolita (nombramiento que para la iglesia del
lugar, corresponde a un obispo) beato Clemente Septyckyj (l de mayo) le otorga
el nombramiento de vicario general de la iglesia greco-cat—lica ucraniana. Lo
anterior es su œltima actividad eclesi‡stica, ya que en 1950 es aprehendido por
las autoridades comunistas s—lo por ser "redentorista y predicador de las
ideas del Papa de Roma"; es condenado a 10 a–os de trabajos forzados en el
campo de concentraci—n ruso de Oserlag, Irkutsk, lugar donde padece indecibles
torturas, debido a lo cual entrega su alma al Creador. Beatificado por nuestro
recodado pont’fice siervo de Dios, Juan Pablo II (1978-2005), en 2001.
LUNES 18
Santos: Juan I, papa y
m‡rtir; Rafaela Mar’a Porras, fundadora, y Eric IX de Suecia, rey. Feria
(Blanco)
SAN JUAN I, del hebreo, "Dios ha hecho
misericordia" (526). Papa y m‡rtir. Oriundo de Populonia, regi—n de la
Toscana, Italia, otros autores se–alan su nacimiento en Siena. Se desconocen
datos anteriores a haber ocupado el cargo de archidi‡cono del pont’fice
Hormisdas (514-523). Su elecci—n pontificia acontece el 13 de agosto de 523, en
el orden 53 de la cronolog’a. El desempe–o de su misi—n pastoral sucede en
Žpoca del pagano monarca de los ostrogodos Teodorico I El Grande (510-526),
quien no tiene relaciones arm—nicas con la Iglesia y piensa que la Iglesia y el
emperador bizantino Justino I (518-527), coronado por Juan I, hacen una
alianza. Es el primer papa que viaja a Constantinopla en misi—n diplom‡tica y
eclesial; a su regreso a Roma, Teodorico, quien invade el territorio italiano,
lo manda aprehender y encarcelar en Ravena, donde padece calumnias y muere
martirizado. Su veneraci—n se inicia despuŽs del deceso, ya que as’ es la
tradici—n en su tiempo.
MARTES 19
Santos: Pedro
Celestina, papa; Mar’a Bernarda Buttler, fundadora, e Ivo o Ives de Breta–a,
presb’tero. Feria (Blanco)
SANTA MARêA BERNARDA BUTTLER, del
arameo, "se–ora", y del germ‡nico, "oso, fuerte, atrevido,
audaz" (1848-1924). Fundadora. Nace en Auw, cant—n de Argovia, Suiza. Es
bautizada con el nombre de Verena la cuarta hija de Catalina y Enrique Buttler,
humildes campesinos cat—licos. Al terminar estudios elementales, ayuda a sus
padres en faenas campesinas y quehaceres domŽsticos. En la adolescencia vive en
una casa de religiosas; sin embargo, no siente el llamado a esa vocaci—n y
regresa a la casa paterna, donde continœa en el trabajo del campo, lo cual no
es obst‡culo para dedicar tiempo a la oraci—n. A los 19 a–os define su vocaci—n
e ingresa en el monasterio franciscano de Mar’a Auxiliadora en Altstatten,
Suiza; en 1868 viste el h‡bito y elige el nombre de Mar’a Bernarda del Sagrado
Coraz—n de Mar’a; profesa en 1869. Destaca por su calidad humana, ocupa los
cargos de maestra de novicias y despuŽs es superiora. Dicha actividad es
interrumpida, a solicitud escrita del obispo del Ecuador, en AmŽrica del Sur,
quien pide que las religiosas misionen en esa di—cesis, ya que hay zonas
carentes de evangelizaci—n. As’ Bernarda siente el llamado a misionar y obtiene
licencia para acudir a ese pa’s, para donde se embarca en 1888 con seis
religiosas. Una vez en Ecuador, se instalan en Chone, provincia carente de
apoyo espiritual. Las religiosas hacen su apostolado con base en la oraci—n y
las obras de misericordia, para educar y evangelizar a ni–os y j—venes, adem‡s
de asistir a pobres y enfermos. Cuando las vocaciones aumentan, Mar’a Bernarda
funda un nuevo instituto en tierras ecuatorianas: la congregaci—n de Hermanas
Franciscanas Misioneras de Mar’a Auxiliadora. Pese a la pobreza y las
inclemencias climatol—gicas, el instituto cumple su misi—n, extendiŽndose con
varias casas en Ecuador. No obstante, surgen dificultades, por lo que nuestra
santa padece la separaci—n de varias religiosas. En 1895 la persecuci—n contra
los cat—licos hace que ella, con otras hermanas, huya hacia Colombia. En dicho
pa’s, con el apoyo del obispo se instalan en un ala del hospital para mujeres
llamado Obra P’a. Por su ejemplo de vida, el nœmero de hermanas crece e
instalan casas en tierras colombianas, Austria y Brasil. Asimismo, Mar’a
Bernarda recorre las fundaciones instruyendo y animando a sus hijas
espirituales, as’ como dando ejemplo de austeridad, atenci—n a los marginados y
a los enfermos, a quienes proporciona ternura y amor filial. DespuŽs de 32 a–os
de dirigir su fundaci—n, se retira sin dejar de infundir ‡nimo para la adecuada
atenci—n espiritual y material a los necesitados, hasta su fallecimiento que
acaece en Cartagena, Colombia, lugar donde se veneran sus reliquias. El 12 de octubre
de 2008 es canonizada por Benedicto XVI, quien expresa de Mar’a Bernarda
Buttler: "Su amor a la Eucarist’a es la fuente y el pilar de la
espiritualidad de esta nueva santa, as’ como de su impulso misionero que la
llev— a dejar su patria natal Suiza, para abrirse a otros horizontes
evangelizadores en Ecuador y Colombia".
MIƒRCOLES 20
Santos: Bernardino de
Siena, presb’tero; Teodoro de Pav’a, obispo, y çurea de Ostia, m‡rtir. Feria
(Blanco)
SAN BERNARDINO DE SIENA,
diminutivo italiano de Bernardo, del germ‡nico, "oso" o
"guerrero taimado y audaz" (1380-1444). Presb’tero. Nativo de Massa
Mar’ttima, regi—n de la Toscana, Italia; al parecer sus padres son acaudalados;
queda huŽrfano de madre a los tres a–os de edad y a los seis muere su
progenitor. Queda atendido por una t’a materna, quien fallece antes de que el
ni–o cumpla 11 a–os. Es llevado a la ciudad italiana de Siena, donde lo
protegen sus t’os paternos y cursa estudios de humanidades y universitarios, a
la vez que estudia teolog’a y los escritos de los santos Padres de la Iglesia
como autodidacta en casa. Suspende sus estudios en 1400 con el prop—sito de
atender en el hospital a los enfermos de la epidemia de peste que en esa Žpoca
devasta la ciudad; sin embargo, tal fue su esfuerzo que enferma. M‡s tarde, al
recuperar la salud, decide abandonar la vida hogare–a que le ofrece lujo y
comodidad, para ingresar en 1402 en la orden de Frailes Menores (franciscanos).
Es celoso defensor de la estricta observancia de la Regla y espiritualidad
franciscanas. En 1404 recibe la ordenaci—n sacerdotal y un a–o despuŽs es
destinado a la predicaci—n itinerante por su facilidad de palabra; recorre
vastas regiones de su pa’s, llenando las plazas pœblicas con multitud de
feligreses, quien es, por la sencillez en el lenguaje del santo fraile,
comprend’an a la perfecci—n la Palabra de Dios. En su misi—n trata temas
religiosos y profanos, por lo cual impulsa a los gobernantes a conservar la
concordia y la caridad con sus gobernados, dar un trato digno a los presos,
atender con caridad a los enfermos, etcŽtera. Hacia 1410 predica en tiempo de
Cuaresma en Siena con tal vehemencia de sus palabras al fustigar la usura, que
es victima de un atentado. Funge como provincial de la orden en la Toscana y
Umbr’a, en 1414. Su inmenso amor a Dios, le permite difundir ampliamente la
devoci—n al Sant’simo Nombre de Jesœs; a fray Bernardino se debe el trigrama
del nombre de Jesœs IHS, por el que es acusado de hereje, pero es defendido de
tal injusticia por el pont’fice Mart’n V (1417-1431), quien le indica predicar
en Roma. Se dice que en la poblaci—n italiana de Mantua inicia sus hechos
milagrosos. Renuncia al episcopado de Siena, Ferrasa y Urbino en su pa’s
expresando: "Si hubiera venido como obispo, se me habr’a cerrado media
boca... y yo he venido a este mundo para poder hablar de largo". Entre sus
obras vigentes hasta nuestros d’as citamos: Sermones y PrŽdicas, escritos en
lenguaje coloquial. Su doctrina tiene como tema central: la caridad, de la cual
expone: "La sola caridad inclin— a Dios al hombre, la sola caridad conduce
al hombre a Dios y lo hace feliz en la vida eterna". Invitado por Eugenio
IV (1431-1447), asiste, en 1439, a Florencia, para presenciar la ceremonia de
unificaci—n de los griegos con la Iglesia latina. A–os despuŽs en L'Aquila,
agotado f’sicamente por sus innumerables viajes, entrega su alma al Creador. Es
canonizado por Nicol‡s V (1447-1455) en 1450. Patrono de periodistas y
editores; intercesor contra la afon’a, as’ como por las enfermedades de la
garganta y los pulmones. Iconograf’a: de aspecto avejentado, con h‡bito
franciscano, descalzo, predicando; sobre su coraz—n un c’rculo con el trigrama
IHS rodeado por llamas, s’mbolo del intenso amor que profesa al Nombre de
Jesœs.
JUEVES 21
Santos: Crist—bal
Magallanes y compa–eros, m‡rtires; Constantino El Grande, emperador, y Eugenio
de Mazenod, fundador. Memoria (Rojo)
SANTOS CRISTîBAL MAGALLANES y COMPA„EROS, del
griego, "el que lleva a Cristo" (siglo XX). M‡rtires. Crist—bal
Magallanes nace en La Sementera (Jalisco, MŽxico) en 1869, hijo de familia
humilde. Durante su ni–ez y adolescencia se dedica al pastoreo, hasta los 19
a–os de edad, cuando define su vocaci—n al sacerdocio. Inicia los estudios
eclesi‡sticos y al terminarlos, en 1899, recibe la ordenaci—n. Est‡ a cargo de
la parroquia de Totatiche, Jalisco, donde se distingue. Por su amor al
Sant’simo Sacramento y su devoci—n a la Sant’sima Virgen Mar’a, propaga el rezo
del rosario. Es integrante de un grupo de cat—licos mexicanos que padecen
martirio ofrendando sus vidas, sin renunciar a Cristo, durante la persecuci—n
religiosa que padece la Repœblica Mexicana entre 1915 y 1928. En total son 22
sacerdotes y tres laicos los que por su sacrificio son canonizados por el
Siervo de Dios, Juan Pablo II (1978-2005), el 21 de mayo del A–o Santo 2000.
Los nombres de los otros m‡rtires son: Sacerdotes zacatecanos: Agust’n Caloca
(1898-1927), JosŽ Isabel Flores (1886-1927), JosŽ Lu’s Amado Batis (1870-1926)
y Mateo Correa (1886-1927). Sacerdotes jaliscienses: JosŽ Toribio Romo (1900-1923),
JosŽ Mar’a Robles (1888-1927), David Galv‡n (1881-1915), Justino Orona
(1877-1928), Ati1ano Cruz (1901-1928), Rom‡n Adame (1859-1927), JosŽ Julio
çlvarez (1886- 3 1927), Pedro Esqueda (1887-1927), Rodrigo Aguilar (1875-1927),
Tranquilino Ubiarco (1899-1928), JosŽ Jenaro S‡nchez (1886-1927), Sab‡s Reyes
(1883-1927), Miguel de la Mora (1878-1927). Sacerdotes guerrerenses: David
Baltasar Uribe (1888-1927), Margarito Flores (1899-1927). Presb’tero de
Michoac‡n: Jesœs MŽndez (1880-1928). Sacerdote chihuahuense: Pedro Jesœs
Maldonado (1892-1936). Laicos zacatecanos: JosŽ Manuel Morales. (1898-1926),
David Rold‡n (1902-1926) y JosŽ Salvador Lara (1905-1926). Son venerados en el
Santuario Arquidiocesano de San Felipe de Jesœs, Santa Mar’a de Guadalupe y los
Santos M‡rtires de Cristo Rey, ubicado en la Plaza Agua Miel, de la colonia
Unidad Infonavit Iztacalco, Delegaci—n Iztacalco, en la ciudad de MŽxico.
Iconograf’a: en el citado templo se presenta cada uno en fotograf’a o bien con
traje de vestir y corbata.
VIERNES 22
Santos: Rita de Casia,
religiosa, y Joaquina de Vedruna, fundadora. Beato Pedro de la Asunci—n,
m‡rtir. Feria (Blanco)
SANTA JOAQUINA DE VEDRUNA, del
hebreo, "YahvŽ dispondr‡" (1783-1854). Fundadora. Originaria de
Barcelona, Espa–a, sus padres de vastos recursos econ—micos le procuran
formaci—n cristiana, educaci—n y cultura. Contrae nupcias (1799) y procrea
nueve hijos; su posici—n econ—mica es desahogada, no as’ su vida familiar, la
cual es dif’cil a causa de la intervenci—n en la vida marital de sus familiares
pol’ticos, lo que soporta con valor por 17 a–os hasta quedar viuda (1816). Se
dedica a la educaci—n de sus hijos y a atender con generosidad a los enfermos
pobres, etapa cuando define su vocaci—n para la vida religiosa. Con varias damas
de ideas afines, funda, en el Manso Escorial, la congregaci—n de Carmelitas de
la Caridad (1826). Expresa que el apostolado ser‡ "para abrazar las
necesidades de los pueblos, ya para cuidar enfermos, ya para la ense–anza de
las ni–as". Confiada en la Providencia, solventa los gastos de las
fundaciones en beneficio de los marginados. Apoyada en la constante oraci—n, el
amor a Cristo crucificado y la devoci—n al Mar’a, expresaba: "Emprender lo
que el Se–or quiera y dispuesta para hacer su voluntad". Se adelanta a su
Žpoca, ya que era una novedad que la mujer se alejar‡ de su hogar para servir
al pr—jimo en vida comunitaria. Deja un ejemplo de caridad hasta su muerte
causada por el c—lera en su tierra natal. Es canonizada en 1959 por el beato
Juan XXIII (1958-1963), quien de ella expres—: "Madre de nueve hijos se
convertir‡ en madre de innumerables pobres".
SçBADO 23
Santos: Desiderio de
Vienne, obispo; M‡rtires de Capadocia, y Juana Antida Thouret, fundadora.
V’speras I de ma–ana: Todo propio Feria (Blanco)
SAN DESIDERIO DE VIENNE, del
lat’n, Desiderius, derivado de desidero, "comprobar la ausencia de",
"desear" (607). M‡rtir. Este santo, titular de hoy, es de culto
inmemorial. Nace en la poblaci—n francesa de Autœn; se desconocen detalles
anteriores a su elecci—n como obispo en la di—cesis de Vienne, Francia, hacia
559. Su piedad y celo pastoral lo llevan a denunciar la vida disipada de la
Corte, as’ como a denunciar los hechos incestuosos y barbaries de Brunequilda
(Braunehaut), madre del rey Thierry, quien realmente ejerc’a el poder con
prepotencia y crueldad. Al parecer, v’ctima de calumnias se le condena al
exilio. Al paso del tiempo regresa a su di—cesis y retorna su cargo. Ejerce su
misi—n en contra del pecado y la disipaci—n. Asimismo, por denunciar el
libertinaje y abusos del monarca, Žste toma venganza y ordena que sea
encarcelado y despuŽs apedreado, lo que ocasiona su deceso. El pueblo que
conoc’a los excesos y las injusticias de la Corte, inicia la veneraci—n del
santo obispo, d‡ndole el nombre de San Diddier (San Desiderio) al poblado donde
lo ejecutan.
DOMINGO 24
LA ASCENSIîN DEL SE„OR
Nuestra Se–ora Mar’a Auxiliadora
Santos: Donaciano y
Rogaciano de Nantes, m‡rtires. Solemnidad (Blanco)
LA ASCENSIîN DEL SE„OR, del lat’n,
ascensio, onis, "subida, exaltaci—n", por excelencia, la de Cristo a
los cielos (siglo I). Este trascendente acontecimiento se narra en el libro de
los Hechos de los Ap—stoles (1, 1-11) Y el Evangelio de Mateo (28, 16-20).
Debemos recordar que Jesœs, despuŽs de su gloriosa Resurrecci—n, durante 40
d’as se manifiesta a los Ap—stoles, come y bebe familiarmente con ellos y,
antes de su Ascensi—n a los cielos, les indica: "Todo poder se me ha dado
en el Cielo y en la Tierra. Por eso vayan y hagan que todos los pueblos sean
mis disc’pulos. Baut’cenlos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Esp’ritu
Santo... ". El Catecismo de la Iglesia cat—lica (p‡rrafos 665 y 666) nos
ense–a que: "La Ascensi—n de Jesucristo marca la entrada definitiva de la
humanidad de Jesœs en el dominio celestial de Dios de donde ha de volver (...).
Nos precede en el Reino glorioso del Padre para que nosotros, miembros de su
cuerpo, vivamos en la esperanza de estar un d’a con ƒl eternamente". Se
dice que este acontecimiento ocurre en el Monte de los Olivos. Desde los
primeros siglos del cristianismo se efectœa esta veneraci—n y en el siglo IV se
edifica un santuario en el citado monte. Tal solemnidad es una de las m‡s
antiguas de la Iglesia, que sin fecha fija se celebra el domingo anterior a
PentecostŽs. En sus or’genes se efectœa, exactamente 40 d’as despuŽs de la
muerte del Redentor, en jueves; despuŽs del Concilio Vaticano II (1962-1965),
las reformas litœrgicas lo ubican en el domingo cercano a dicha cuarentena.
Iconograf’a: ha sido tema esencial del arte cristiano. Cristo, con tœnica
blanca, asciende a los cielos entre nubes; en sus manos, sus pies y su costado
muestra las heridas de su martirio.
LUNES 25
Santos: Beda El
Venerable, doctor de la Iglesia; Mar’a Magdalena de Pazzi, religiosa, y
Gregorio VII, papa. Feria (Blanco)
SAN BEDA EL VENERABLE, del
germ‡nico, "el que obliga o exige" (673-735). Doctor de la Iglesia.
Los datos en los que narra su vida, los escribe en su obra Historia de
Inglaterra: "Nac’ en Wearmouth, Inglaterra, junto al monasterio de San
Pedro y San Pablo, en el que entrŽ a los siete a–os bajo (las —rdenes) del abad
san Benito Biscop (12 de enero). Fui ordenado sacerdote a los 30 a–os. Desde
entonces he vivido siempre en el claustro, entre el estudio de las Escrituras,
la observancia de la disciplina y la carga diaria de cantar en la Iglesia. Toda
mi delicia era aprender, ense–ar y escribir". Este singular var—n
pertenece a la orden benedictina, est‡ entregado a la oraci—n y es ejemplo de
una virtuosa vida, as’ como de amplios conocimientos: por lo anterior, se le
otorga el titulo de Venerable. Su vasta obra escrita comprende entre otros
t’tulos: Tratados exegŽticos, con temas sobre la Sant’sima Virgen y los Santos
Padres; Correspondencia, Sobre el Evangelio de San Lucas y Homil’as, Mœsica
teorŽtica, De ortographia, Grammatici latini, Historia Abbatum sanctorum (en la
que narra biograf’as de los abades de su monasterio), un Martirologio con
numerosas vidas de santos y m‡rtires que han trascendido hasta nuestra Žpoca;
en 731 escribe la Historia eclesi‡stica gentis anglorum (Historia eclesi‡stica
del pueblo inglŽs),considerada su obra cumbre, en la cual describe la historia
del cristianismo en Inglaterra desde sus inicios hasta el siglo VIII, que es
base de todo el conocimiento de la historia de su pa’s. Por dicha obra, es
reconocido como Padre de la historia brit‡nica. Cuando escribe dicha obra,
suplica al Se–or: Ò... y os ruego, amoroso Jesœs, que as’ como me habŽis
concedido la gracia de tomar con deleite las palabras de vuestro conocimiento,
me conced‡is misericordiosamente llegar a vos, la fuente de toda sabidur’a, y
permanecer para siempre delante de vuestro rostro". Fallece despuŽs de
haber dictado un œltimo comentario sobre el Evangelio de san Juan. Elevando sus
manos al cielo, antes de morir, exclama: "Gloria al Padre, y al Hijo y al
Esp’ritu Santo". Por su obra literaria vigente en la actualidad, se inicia
su veneraci—n y a solicitud de la Iglesia de Inglaterra y de la Orden de San
Benito Fue proclamado doctor de la Iglesia por Le—n XIII (1878-1903) el 13 de
noviembre de 1899, con lo que queda confirmado su culto. Iconograf’a: con
h‡bito benedictino, escribiendo, rodeado de libros. Protector de los sabios y
eruditos.
MARTES 26
Santos: Felipe Neri,
fundador y Eleuterio I, papa; Beato Francisco Patrizi, presb’tero. Memoria
(Blanco)
BEATO FRANCISCO PATRIZI, del
italiano antiguo, "franco", "francŽs" (1266-1328). Natural
de Siena, Italia. Muchos de sus datos biogr‡ficos se deben a su director
espiritual, fray Crist—bal de Parma, quien consigna que desde peque–o muestra
gran amor al Creador, a la Eucarist’a y a la Virgen Mar’a a quien profesa gran
devoci—n y amor filial toda su vida. Este cari–o lo manifiesta a travŽs de la
frecuente oraci—n, los ayunos, las penitencias y la asistencia diaria a misa;
el padre Crist—bal asevera que Francisco define su vocaci—n sacerdotal al
escuchar al sacerdote servita Ambrosio Sansedoni; sin embargo, como hijo
modelo, cuida amorosamente a su madre invidente hasta la muerte de Žsta, la cual
acontece en 1288, a–o cuando ingresa al seminario de la orden de los Siervos de
Mar’a (servitas), donde son proverbiales su dedicaci—n al estudio y sus muchas
virtudes, las cuales fuera del claustro manifiesta: prudencia, caridad al
pr—jimo, castidad, paciencia, devoci—n, etcŽtera; al concluir sus estudios,
recibe la orden sacerdotal de manos de san Felipe Benizi (agosto 23). Una vez
ordenado parece que su amor a la Eucarist’a se agiganta, ya que, afirma su
bi—grafo: Ò... cuando celebraba, se le ve’a tan inundado de gozo y alegr’a que
cualquiera hubiese cre’do que ve’a sin el velo de los sacramentos a Cristo
glorioso encarnado". Prepara con gran cuidado sus homil’as, buscando
siempre el auxilio y la inspiraci—n en la oraci—n, lo cual repercute en la gran
afluencia de fieles que asisten a misa cuando Francisco celebra y le buscan
para pedir orientaci—n y consejo. Su caridad y su don para reconciliar a
quienes se encuentran enemistados son proverbiales, lo que le otorga fama entre
sus cohermanos y la feligres’a. Presintiendo su muerte, comparte los alimentos
con su comunidad, solicita el sacramento de la penitencia, celebra por œltima
vez misa en la festividad de la Ascensi—n del Se–or y solicita autorizaci—n
para predicar en la vecina poblaci—n de Prisciano, camino hacia donde una mujer
le obsequia un ramo de rosas como signo de respeto, cari–o y admiraci—n, que el
santo var—n quiere depositar a los pies de su Amada en una capilla cercana;
despuŽs de ofrecerla a Mar’a, cae a los pies de la imagen; agonizante, lo
llevan a su convento, donde exhala el œltimo suspiro. Sus restos reciben la
veneraci—n de cientos de fieles en la bas’lica de Santa Mar’a de los Siervos en
Siena. Su Santidad Benedicto XIV lo confirma en 1743. Entre la variada
iconograf’a con la que suele represent‡rsele se encuentra la siguiente: con
h‡bito de los servitas con un lirio y un libro en sus manos. TambiŽn se le
conoce como Francisco Patrizi de Siena o Francisco de Siena. Iconograf’a: ante
un altar, con un lirio blanco en su mano, ofreciŽndolo a la Sant’sima Virgen,
quien aparece en medio de un nimbo llevando en brazos al Divino Ni–o.
MIƒRCOLES 27
Nuestra Se–ora de la Luz
Santos: San Agust’n de
Canterbury, obispo. Beato Edmundo Ducke y compa–eros, m‡rtires. Feria (Blanco)
NUESTRA SE„ORA DE LA LUZ, del
lat’n, lux, "luz, luminoso" (siglo XVIII). Esta imagen es pintada a
solicitud del sacerdote jesuita Juan Antonio Genovesi, en Palermo (Sicilia,
Italia), en el siglo XVIII. Se dice que la Sant’sima Se–ora s—lo es visible
para una religiosa an—nima, quien indica los detalles de la imagen a un pintor,
cuyo pincel debe haber sido guiado por la celestial Reina, quien al tŽrmino
bendice la obra y le confiere el poder de hacer milagros. Hacia 1732, los
jesuitas donan la imagen (con firma de autenticidad al reverso) para ser
venerada en AmŽrica; por sorteo, en tres ocasiones, es favorecida Le—n,
Guanajuato, MŽxico. En el mismo a–o, el 2 de julio, llega la imagen a la
mencionada ciudad. En 1770 la imagen es designada patrona contra rayos y centellas.
En 1848, obtenida la aprobaci—n del obispo de Michoac‡n (di—cesis a la que
entonces se pertenec’a), es declarada patrona de Le—n. En la epidemia de c—lera
de 1850, es invocada; cesa, por su intercesi—n, la enfermedad. Se le construye
un templo (actual Catedral Bas’lica), concluido y consagrado en 1866, donde es
colocada en el altar mayor. El beato P’o IX (1846-1878), en 1872, la declara
patrona principal de todo el obispado, extendiŽndose la devoci—n a toda la
di—cesis. Su coronaci—n pontificia se efectœa en 1902. La Madre Sant’sima de la
Luz, como es llamada con cari–o por el pueblo, los acompa–a durante 273 a–os.
Recibe tambiŽn especial veneraci—n en Puebla. Iconograf’a: Mar’a Sant’sima de
pie, ataviada con vestido blanco, manto azul, rodeada por ‡ngeles -dos la
coronan-, a su izquierda uno le presenta un cesto con corazones y el Ni–o
Jesœs, a quien carga en su brazo izquierdo, toma uno en sus manos. En su lado
derecho, un drag—n con las fauces abiertas pretende "devorar" a un
pecador. La Sant’sima Virgen impide esto y con su mano derecha lo levanta,
salv‡ndolo. Protectora de las mujeres que van a dar a luz y en las enfermedades
de la vista. Cada semana en la Catedral leonesa se le dedica entre cantos y
procesi—n el piadoso ejercicio del MiŽrcoles del A–o. ImplorŽmosle: "!Oh
Madre de la Luz, Virgen Mar’a. Sea salva por tu amparo, el alma m’a!".
JUEVES 28
Santos: Germ‡n de
Par’s, obispo; Pablo Hanh de Vietnam, m‡rtir, y Justo de Urgel, obispo. Feria
(Blanco)
SAN JUSTO DE URGEL, del
lat’n, "justo", "honrado" (siglo VI). Obispo. No se ubica
con exactitud su fecha de nacimiento, ni se tienen datos anteriores a su
ingreso en el clero diocesano de Urgel (Catalu–a, Espa–a), cuando es electo
obispo de esta ciudad, hacia 525. Se conoce su asistencia al Concilio de Toledo
(527), al de LŽrida (546) y a Valencia (548). No s—lo atiende su di—cesis con
celo pastoral; adem‡s, escribe obras de exŽgesis b’blica y varias ep’stolas,
entre las cuales destaca su Comentario al Cantar de los Cantares. Sus datos los
hace constar Baronio, quien lo inscribe en el Martirologio para efectuar en
esta fecha su memoria anual. Muere en su di—cesis y por su fama de santidad la
feligres’a inicia su veneraci—n como santo, de acuerdo con la costumbre de la
Žpoca.
VIERNES 29
Santos: Maximino de
TrŽveris, obispo, y Bona de Pisa, virgen. Beata òrsula (Julia) Ledochowska,
fundadora. Feria (Blanco)
BEATA òRSULA (JULIA) LEDOCHOWSKA
(1865-1939). Fundadora. Nace en Loosdorf, Austria. Descendiente de nobles por
parte de padre y madre. Segunda de nueve hijos, a quienes en su hogar sus
padres les proporcionan cari–o y formaci—n cristiana. Es bautizada con el
nombre de Julia. Entre sus hermanos destacan la beata Theresa Led—chowska (6 de
julio), quien funda la congregaci—n de las Hermanas Misioneras de San Pedro
Claver (claverianas), y Vladimir, quien llega a ser el superior de la Compa–’a
de Jesœs (Jesuitas). Debido a problemas econ—micos, la familia se traslada a
Polonia (1873), donde muere su padre (1885), por lo que la familia queda bajo
el cuidado de su t’o, el cardenal Lebo. Por su inclinaci—n a la vida religiosa,
ingresa en el convento de las ursulinas en 1886, donde profesa tres a–os
despuŽs adoptando el nombre de Mar’a òrsula de Jesœs. En su misi—n, destaca
como apasionada evangelizadora, as’ como por ser extraordinaria maestra de
novicias y j—venes seglares, quienes le admiran por sus incontables virtudes,
las cuales plasma en cada acci—n de su vida cotidiana y son m‡s que suficientes
para que se le designe superiora de su orden (1904). Los tiempos en que vive
Ursula son dif’ciles por las circunstancias pol’ticas econ—micas y sociales que
vive su pa’s, las cuales afronta con Žxito debido a su inquebrantable fe y
fŽrrea voluntad de cumplir la misi—n que el Se–or le encomienda. Funda un
internado para j—venes estudiantes donde adem‡s de hogar seguro encuentran
orientaci—n para su vida y formaci—n religiosa, a esta casa acuden como
docentes, catedr‡ticos y te—logos de gran prestigio. Al ver las necesidades del
pueblo ruso -el cual vive una Žpoca de persecuci—n y prohibici—n religiosa-; al
concluir su periodo como abadesa del convento de Cracovia, acude ante el
pont’fice para que le autorice continuar su misi—n evangelizadora en Rusia
(1907); su tarea la lleva a cabo en compa–’a de otra religiosa y vestidas de
civil inicia su labor de forma clandestina en San Petersburgo. La actividad
como catequista y docente de òrsula es, nuevamente, exitosa; por ello, al a–o
siguiente la Santa Sede decide abrir una casa aut—noma con noviciado adjunto,
para la cual la nombran directora. Su fama como formadora se extiende, por lo
que logra fundar una escuela con internado para j—venes mujeres en Finlandia.
Los conflictos pol’ticos que desencadena la Primera guerra Mundial (1914-1918)
le obligan a dejar su fundaci—n rusa y refugiarse en Escandinavia, Suecia y
Dinamarca, donde manten’a permanente contacto con su casa en San Petersburgo.
Al triunfo de la Revoluci—n, traslada la sede a Estocolmo, Suecia; se establece
finalmente en Aalborg, Dinamarca, donde continœa su obra a favor de quienes
quedan desamparados por la guerra. Dedica especial cuidado a los ni–os. Ante el
embate de quienes le preguntan acerca de la pol’tica, ella responde: "Mi
pol’tica es el amor". Al ver el florecimiento de su obra, decide formar
una congregaci—n: las Hermanas Ursulinas del Sagrado Coraz—n de Jesœs
Agonizante, cuyo carisma se concentra en Ò...la contemplaci—n del amor
salv’fico de Cristo y en la participaci—n en su misi—n por medio de la labor
educativa y el servicio al pr—jimo, especialmente a los que sufren, a los que
viven en soledad, a los marginados y a los que buscan el sentido de su vidaÓ.
Recomienda -como testimonio cre’ble de una relaci—n personal con Cristo- la
sonrisa, la serenidad de esp’ritu, la humildad y la capacidad de vivir la vida
ordinaria como camino privilegiado para la santidad. En 1928 abre en Roma la
Casa General, donde adjunta hay una pensi—n para j—venes pobres. En 1930 su
obra llega a Francia. En todas partes es querida y tomada como ejemplo de
servicio al pr—jimo, a los pobres y a Dios. Esta vida llega a su fin en la Casa
de Roma. Beatificada por Juan Pablo II (19782005), en 1983, en Poznan, Polonia.
Es considerada como la educadora pionera del ecumenismo en los pa’ses
escandinavos y creadora de un nuevo estilo de vida religiosa.
SçBADO 30
Santos: Fernando III de
Espa–a, rey; Anastasio de Pav’a, obispo, y Juana de Arco, m‡rtir.
V’speras I de ma–ana: Todo propio Solemnidad (Rojo)
SANTA JUANA DE ARCO, del
hebreo, "Dios ha hecho gracia" (1412-1431). M‡rtir. Nace en Donremy,
Francia, frontera entre Champa–a y Lorena, de padres campesinos, a quienes
ayuda en sus faenas. A pesar de ser iletrada, frecuenta los sacramentos y es
devota de Mar’a Sant’sima. Est‡ enterada de la situaci—n de su patria, en
peligro de caer bajo el dominio de Inglaterra. Mientras el rey Carlos VI
(1368-1422) padece demencia, su esposa la reina Isabel de Baviera atendiendo
sus intereses firma el tratado de Troyes, por el que la Corona francesa pasa al
monarca inglŽs (1420). A la muerte del rey francŽs, toma posesi—n del trono el
inglŽs Enrique. VI (1422). Lo anterior motiva des—rdenes sociopol’ticos entre
ambos pa’ses. Sobrevienen el hambre, la peste y la desolaci—n al pa’s, que con
la guerra es victima del saqueo y la violencia Cuando Juana recibe el primer
aviso que Dios le env’a a travŽs de la aparici—n de san Miguel Arc‡ngel, as’
como de las santas Catalina de Siena y Margarita de Escocia que la joven llama
"mis voces", quienes repetidas ocasiones le indican que debe defender
su pa’s. Al presentarse a la autoridad no le creen (1425) hasta que, ante su
insistencia, logra que le den una carta de presentaci—n y acude con el delf’n
Carlos VII El Bienservido (1403-1461), quien le autoriza, previo examen del
Parlamento, a vestirse con armadura e ir al frente de un ejŽrcito a combatir
por su patria. Detiene la invasi—n inglesa obteniendo una serie de victorias y
libera su pa’s (1429). El rey le solicita continuar en la Corte; despuŽs toma
Par’s y en Compaigne es hecha prisionera por un borgo–—n. Los ingleses pagan
una fuerte cantidad y les es entregada en Ruan (1430). El rey Carlos VII ignora
la situaci—n y no la libra de sus adversarios. Es encerrada en una jaula,
humillada, acusada de herej’a y declarada hechicera. Muere, en pœblica
ejecuci—n en la plaza de Ruan, quemada viva en una hoguera. En medio de las
llamas la doncella repite: "ÁJesœs! ÁJesœs!". Es canonizada, en 1920,
por Benedicto XV (1914-1922). Iconograf’a: con atuendo militar y armadura
dirigiendo el ejŽrcito, conocida como "la Doncella de Orle‡ns".
DOMINGO 31
DOMINGO DE PENTECOSTƒS
La Visitaci—n de la Sant’sima Virgen
Mar’a.
Santos: Santa Petronila
de Roma, m‡rtir.
DOMINGO DE PENTECOSTƒS, del
lat’n pentecoste, y Žste del griego. pentekost—s, "cincuenta",
"quincuagŽsimo". DespuŽs de la muerte de Jesœs, sus disc’pulos tienen
temor, aunque cuentan con la esperanza de la Resurrecci—n. Sin embargo, en
Hechos 1, 14 se menciona: Ò... todos perseveraban en la oraci—n, con un mismo
esp’ritu en compa–’a de algunas mujeres y de Mar’a la madre de Jesœs... ".
El d’a de PentecostŽs, los Ap—stoles reciben el don del Esp’ritu Santo; a
partir de este hecho, con valent’a son testigos del Resucitado, recibiendo el
env’o de llevar la Buena Nueva a toda la gente, bautizando en el nombre del
Padre, del Hijo y del Esp’ritu Santo (Mt 28, 18-20) Y al Esp’ritu Santo (Lc 24,
49) para ser testigos del Resucitado; as’, con valent’a y amor, se dan a la
tarea de evangelizar al mundo entero. La Iglesia cat—lica celebra la solemnidad
de PentecostŽs y con Žsta concluye el tiempo pascual. La Tradici—n b’blica
se–ala que PentecostŽs recuerda la promulgaci—n de la Antigua Ley en el Monte
Sina’ y se ofrendan las primeras cosechas. La liturgia cat—lica con igual
nombre celebra la Pascua de Cristo consumada con la efusi—n del Esp’ritu Santo
a los Ap—stoles y a Mar’a Sant’sima, reunidos en el Cen‡culo donde se hab’a
efectuado la Ultima Cena el Jueves Santo.